Buscó por el término Italia — Ruta Cultural https://rutacultural.com/ Viajas mejor cuando sabes lo que estás viendo Sat, 21 Nov 2020 17:48:30 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.2.9 Rafael Sanzio en el Museo del Prado https://rutacultural.com/rafael-de-sanzio/ Fri, 13 Mar 2020 17:47:16 +0000 https://rutacultural.com/?p=15639 Te invitamos a visitar la obra que se expone en el museo madrileño de este genio del Cinquecento italiano.

La entrada Rafael Sanzio en el Museo del Prado se publicó primero en Ruta Cultural.

]]>

Se cumplen quinientos años de la muerte en Roma de Rafael Sanzio. Nació en Urbino, en abril de 1483. En su breve vida, sólo treinta siete años, el maestro del alto Renacimiento italiano tuvo tiempo de dejar una prolífica obra que es imprescindible para entender, no sólo las claves del clasicismo, sino las de muchos pintores posteriores.

Sus restos descansan por deseo propio en el Panteón de Agripa de Roma bajo un epitafio que resume el alcance de su obra:

“Esta es la tumba de Rafael, en cuya vida la Madre Naturaleza temió ser vencida por él y a cuya muerte ella también murió”.

Si quieres conocer de la mano de los mejores guías de Roma, no sólo la maravilla del Panteón de Agripa, sino otros rincones imprescindibles, contados desde otro punto de vista, reserva esta visita guiada, nos lo agradecerás.

Unas líneas sobre la vida de Rafael de Sanzio

Aclamado en vida como arquitecto, diseñador y pintor, creció como artista en Florencia, Roma, Urbino y Perugia (a las órdenes de «Il Perugino», cuya influencia en su obra fue notable).

Trabajó bajo el mecenazgo de los más influyentes de su tiempo como la corte de los Montefeltro de Urbino, para quienes trabajara su padre, como pintor y poeta, y fue bajo el apoyo de los papas Julio II y León X cuando gozó de reconocimiento y lujos, ya en su época romana.

Contemporáneo de Leonardo da Vinci y Miguel Ángel compuso con ellos una especie de triunvirato artístico nunca más repetido en la Historia del Arte. Fue también contemporáneo de una pléyade de genios italianos como Bramante, Antonio da Sangallo el Joven, Bellini, Giorgione, Tiziano o Tintoretto. Nombres que son sólo la parte más visible de una época irrepetible.

La obra de Rafael Sanzio en el mundo

Para recorrer la estela de Rafael de Sanzio hace falta un largo viaje. Sus obras se encuentran repartidas por diversos museos del mundo. Claro que es en Italia donde se conserva la parte más densa de su obra.

En Roma la cita con Rafael está en El Vaticano, en la Galería Borghese, en la Galería de Arte Antiguo, en la Galería Doria Pamphili, o en la Villa Farnesina en el Trastevere romano. En Florencia hay obras en Galería Ufizzi y en el Palacio Pitti. También lo encontramos en el Palacio Ducal de Urbino, en el Museo de Capodimonte de Nápoles o en la Pinacoteca de Brera en Milán, entre otros lugares del país.

Fuera de Italia hay obras en el Louvre parisino o en el Museo Condé de la ciudad francesa de Chantilly. En la National Gallery, de Londres. En el Hermitage de San Petersburgo. En la Alte Pinakothek de Múnich, y en la Gemäldegalerie Alte Meister de Dresde. En la Galería Nacional de Arte de Washington y en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. Y ya en Madrid en el Thyssen-Bornemizza y en el Museo Nacional Del Prado.

Para disfrutar de la capital de España desde un hotel céntrico y muy cercano a la estación del Ave de Atocha recomendamos el estupendo Hotel Paseo del Arte. Situado a dos pasos del Metro y en el comienzo del conocido como «Paseo del Arte».

Hoy nos acercamos a Rafael Sanzio en una visita al museo de los museos de España: El Museo del Prado. Aunque en los fondos del Museo hay ocho obras de Rafael, sólo hay cinco expuestas. Todas ellas están en la Sala 049.

Una buena manera de disfrutar de lo mejor de este magnífico museo, es dejarte llevar por expertos, con esta más que recomendable visita guiada.

Obras de Rafael de Sanzio en el Museo Del Prado

Sagrada Familia del Cordero

Esta Sagrada Familia la pintó Rafael en 1507 y es un óleo sobre una tabla de 28 x 21,5 cm.

Durante los cuatro años que Rafael vivió en Florencia, asimiló las influencias de Miguel Ángel y Leonardo. De aquella época es esta tabla que forma parte de una serie de madonnas que representan distintas miradas sobre el tema del amor maternal. Concretamente esta Sagrada Familia bebe de un dibujo preparatorio que hizo Leonardo da Vinci. Estaba destinado para el altar mayor de la Annunciata de Florencia pero no llegó a realizarse.

Las claves de esta obra son la conversación de los personajes, que consigue Rafael con la disposición de los cuerpos y la dirección de las miradas. La sutil sugerencia de un descanso en la huida a Egipto la explica con una escena secundaria en la que se ven unos personajes caminando por un sendero.

La presencia de elementos arquitectónicos no italianos, que aparecen en el paisaje, debió tomarlos de grabados nórdicos. En cuanto a los elementos de botánica, que ocupan el primer plano, tienen una clara influencia de Hans Memling. Rafael conoció la obra de este pintor alemán, miembro de la escuela flamenca, en la Galería de los Ufizzi de Florencia.

El pintor Carlo Maratta compró esta obra para el rey Felipe V en 1724. Estuvo expuesta en el Monasterio del Escorial y de allí pasó al Museo del Prado en 1837.

El Cardenal

Este extraordinario retrato lo realizó Sanzio hacia 1510. Es un óleo sobre tabla de 79 x 61 cm. El protagonista del retrato no ha sido identificado, aunque todo apunta a que sea Francesco Alidosi, cardenal de Pavía asesinado por el duque de Urbino en 1511.

Rafael nos presenta a un cardenal retratado sin adornos. Nos acerca a la psicología del personaje plasmando el porte y la mirada del retratado. Sanzio consiguió con este retrato fijar para la posteridad la imagen de un cardenal del Renacimiento.

Si la potencia de los rasgos del cardenal se quedan en la retina del espectador, las calidades la seda roja de la ropa, de clara influencia de la pintura veneciana, tampoco son fáciles de olvidar.

Su composición triangular entronca claramente este retrato con Leonardo da Vinci y en particular con la famosa Gioconda. Los cuatro años que permaneció en Florencia, cerca de Miguel Ángel y Leonardo, se reflejan poderosamente en la obra de Rafael, dicen que el joven de Urbino era una esponja.

Sagrada Familia con Rafael, Tobías y San Jerónimo, o Virgen del pez

Esta Sagrada Familia salió de las manos de Rafael entre 1513 y 1514 y es un óleo sobre tabla pasada a lienzo que mide 215 x 158 cm.

Mientras San Jerónimo, vestido de cardenal y acompañado a sus pies por el símbolo que lo representa, el león, lee la Biblia Vulgata -que él mismo tradujo-, María sostiene al Niño Jesús sobre el respaldo del trono en el que aparece sentada. El niño deja caer su brazo izquierdo sobre la Vulgata y dirige su mirada, como su Madre, hacia el joven Tobías.

El Arcángel acompaña a Tobías que aparece suplicando un milagro, y lleva en la mano un pez con el que sanará la ceguera de su padre.

En la Antigüedad, la ceguera era considerada un castigo divino y, como tal, era incurable salvo que mediara un milagro de Dios. Rafael de Sanzio refleja el momento de la súplica ante esta bellísima madonna y su divino Hijo, con una composición maestra llena de complejas formas triangulares, rectangulares y diagonales.

La obra que la adquirió el virrey de Nápoles para Felipe IV, pasó por la capilla del desaparecido Alcázar de Madrid. Luego por el Monasterio de El Escorial, para finalizar formando parte de las colecciones del Museo del Prado.

Caída en el camino del Calvario

Esta obra, conocida popularmente como «El Pasmo de Sicilia» porque, fue encargada para el Monasterio de Santa María del Spasimo de Palermo, está fechada entre 1515 y 1516, y es otro óleo sobre tabla pasada a lienzo, que mide 318 x 229 cm.

El cuadro tiene una compleja composición que Rafael diseñó en torno a dos diagonales. Ambas convergen en la figura de Cristo. La historiografía relaciona la composición con los cartones que realizara Sanzio para el Vaticano. Rafael tiene presente al realizar esta obra sus conocimientos de los grabados nórdicos de Durero y Lucas De Leyden.

En torno a este cuadro han circulado algunas leyendas. La más conocida nace del historiador de la época, Giorgio Vasari, que aseguraba que en el traslado a Palermo, el cuadro sufrió un naufragio del que milagrosamente se salvó. Relaciona así Vasari este milagro con el de la venerada imagen siciliana de la Annunziata de Trapani, que en la Edad Media se salvó milagrosamente de otro naufragio.

La expresión de la Virgen de «El Pasmo», de entereza y valor ante el sufrimiento de su Hijo, es una expresión buscada por el artista para reflejar la posición oficial de la Iglesia. Era un mensaje sobre la resignación cristiana y la generosidad de la Madre, que entregando a su Hijo se convierte en una madre universal.

Este cuadro lo consiguió el virrey de Sicilia para Felipe IV. Formó parte del altar mayor de la capilla del Alcázar para pasar después a la colección del Prado.

Sagrada Familia, conocida como la Perla

El sobrenombre de La Perla, según la tradición oral, le viene a este óleo sobre tabla de 147,4 x 116 cm., realizado en 1518, de la exclamación de Felipe IV al verla por primera vez. Ante el magnífico regalo de don Luis de Haro comentó: ¡He aquí la perla de mis cuadros!

La Perla estuvo en El Escorial hasta que las tropas francesas se la llevaran a París en 1813. Fue devuelta en 1818 al Monasterio y en 1857 pasó a la colección del Museo del Prado.

La escena, de composición piramidal, bebe de influencias leonardescas. Representa a María que abraza a su madre Santa Ana, que aparece muy meditativa. Mientras San Juan y Jesús, dos preciosos niños, interactúan entre miradas y ofrendas de frutas. La escena enmarcada en un fondo de paisaje, es observada por San José desde una ventana que aparece a la derecha del grupo.

La Perla esta considerada como obra de madurez. Faltaban sólo dos años para el fallecimiento del artista. La muerte le aguardaba a pocos meses del calendario. Agotado por el volumen de trabajo, cuenta Vasari que falleció por sus excesos amorosos con su amante La Fornarina. Aunque le demos credibilidad al comentario de Vasari, hubo también al parecer, algunos fallos médicos.

La obra fue analizada con reflectografía, descubriendo entonces que hubo cambios importantes sobre el dibujo previo, posiblemente destinados a restarle serenidad, para aportarle más tensión a la composición.

Esta es una obra en la que participan el maestro y su taller. A los expertos les cuesta mucho discernir hasta dónde llega la mano del maestro y dónde está el trabajo del taller.

Sagrada Familia del roble

Fechada entre 1518 y 1520, esta tabla de 144 x 110 cm., trabajada en óleo, se la regaló Niccolò Ludovissi a Felipe IV en 1640. Estuvo en el Monasterio de El Escorial en 1667, hasta que pasó a formar parte de la colección del Museo del Prado.

En una composición diagonal, la Sagrada Familia aparece protegida por un roble. El árbol, que le da nombre al cuadro, separa la escena principal del paisaje del fondo y de las ruinas de las Termas de Caracalla que se ven a la izquierda.

Mientras San José y la Virgen, apoyados en una ruina clásica, miran con ternura al niño, éste les devuelve una mirada juguetona y feliz. Junto al niño, San Juanito extiende un rollo con la inscripción Ecce Agnus Dei: «Este es el cordero de Dios». Esta frase hace referencia a la Pasión de Cristo quien se entregará en sacrificio, como la tradición judía hacía con los corderos, para salvar a los hombres del pecado.

Se sabe que la obra fue diseñada por Rafael, que probablemente también realizó un primer boceto, pero fue retocada por Giulio Romano, pintor que la terminó.

«La información sobre estas obras ha sido tomada de la web del Museo Nacional del Prado»

La entrada Rafael Sanzio en el Museo del Prado se publicó primero en Ruta Cultural.

]]>
El campanile de San Marcos: todo lo que hay que saber https://rutacultural.com/campanile-san-marcos/ Sun, 16 Jun 2019 08:08:45 +0000 https://rutacultural.com/?p=15505 Es una torre-campanario muy especial: tiene mil años de una historia de la que podemos aprender mucho. Y, además, es una belleza.

La entrada El campanile de San Marcos: todo lo que hay que saber se publicó primero en Ruta Cultural.

]]>

El campanile de San Marcos es uno de los edificios más queridos por los venecianos. El turista suele encontrar más icónicos la Basílica, el puente de Rialto y el Palacio Ducal, pero, en Venecia, al elegante campanario lo llaman "el patrón de casa".

Como todo edificio antiguo, tiene una historia variada y complicada. No fue siempre un campanario y ni siquiera se construyó para serlo. Hace poco más de un siglo se cayó por su propio peso, y su reconstrucción abrió un debate que a todos nos resultará muy moderno. Algunos propusieron cambiarlo de sitio; otros, darle un aire más moderno; hubo quien planteó la posibilidad de no reconstruirlo.

Al final ganó la opción más popular en este tipo de casos: levantarlo tal y como era, y así lo tenemos hoy. Una torre que tiene más de un milenio de historia.

El campanile es uno de los edificios que "hay que ver" en Venecia, y apreciar las vistas desde sus alturas es muy recomendable. Pero si quieres disfrutar de verdad de Venecia, no dejes de leer nuestra guía para ir más allá de lo que ve todo el mundo.

Sobre la construcción del campanile

La torre que hoy eleva las campanas de San Marcos no se construyó para albergar un campanario. En el siglo X, cuando se pusieron sus primeras piedras, iba a ser una torre vigía, el más alto baluarte defensivo de un Palacio Ducal por entonces fuertemente amurallado. Y es que, aunque siempre se ha dicho que Venecia no necesita muros de piedra porque tiene por muralla el mar, en una época de inseguridad generalizada, en la que los húngaros y otros pueblos del centro y el este de Europa realizaban frecuentes razzias, la ciudad necesitaba defenderse con algo más que metáforas.

Y, como si los enemigos extranjeros fueran pocos, la política interna de la ciudad era entonces un juego de tronos tan frecuente como despiadado. Las grandes familias encendían las iras del pueblo y lanzaban a las turbas unas contra otras. Durante más de dos siglos la ciudad avanzó a marchas forzadas, entre lealtades divididas al Sacro Imperio y al Imperio bizantino. Y del mismo modo fue creciendo la torre del futuro campanile. Ora se le añadían unos metros, ora se abandonaba en medio de incendios y altercados, ora llegaba un nuevo Dux que volvía a retomar su construcción…

El Palacio Ducal en el s.XII

En época, probablemente, del Dux Tribuno Medio, entre el 979 y el 991, la torre fue coronada por primera vez con lo que los italianos llaman una cella campanaria, un espacio para las campanas. En aquel tiempo debía ser un campanario mucho más modesto, parecido al que hoy corona la torre de San Giacomo dell’Orio, en la misma Venecia, o como el de Santa Maria Assunta en la preciosa isla de Torcello.

Merece la pena destacar aquí cómo se construyen edificios altos y sólidos en una ciudad que, como dicho John Ruskin, espejea sobre el agua.

En su estado natural de perenne humedad, el suelo veneciano no es precisamente acto para la arquitectura. Los cimientos de cualquier edificio requieren un espacio sólido y liso donde asentarse y el de Venecia es siempre acuoso e inestable. Para solucionarlo, los constructores empiezan excavando tan profundamente como pueden y plantando en el suelo una nutrida colmena de palos de madera. Estos palos solían tener forma de pica para que los encargados de clavarlos, a mano, en el suelo lo tuvieran algo más fácil. Estos operarios, auténticos hacedores de la ciudad, se llamaban battipali y, como los gondolieri, trabajaban en medio de cánticos que aún son patrimonio de la ciudad.

Con los palos a poca distancia unos de otros, sus intersticios rellenos con cualquier cosa que estuviera a mano (piedras, trozos de madera, incluso conchas) y su altura nivelada, ya se podía iniciar la construcción de unos verdaderos cimientos de piedra.

Battipali

Si a alguien le parece inestable esta forma de construcción no está solo. Como recoge Peter Ackroyd en su Venice: Pure City, muchos poetas y artistas han subrayado el carácter imposible de esta ciudad que desafía a la lógica.

Si te estás planteando un viaje a Venecia o simplemente quieres saber más sobre la ciudad y su historia, revisa nuestro artículo dedicado a los mejores libros sobre Venecia.

Y sin embargo ahí siguen estas torres, estos palacios y estas iglesias. Después de todo tipo de avatares, de ver cómo ciudades e imperios se levantaban y caían, ahí están aún, sobre palos de madera.

No. El campanile no se cayó por culpa de sus cimientos. Que son los mismos que los de toda Venecia.

Una torre que ha sido mucho más que un campanario

Hay pocas noticias de nuestra torre hasta que, en el año 1329, un tal Montagnana completó una restauración que le dio mayor altura y un aspecto más parecido al actual, con una cúspide piramidal que entonces era de madera dorada.

Nos acercamos ya a la edad dorada veneciana y de aquel tiempo datan muchas leyendas de marinos y pescadores, como la que explica los vivos colores de la isla de Burano. Quizá sea una exageración, pero dicen los cronistas de la época que aquella pirámide de oro refulgía tanto al sol que era como tener un faro diurno que, desde muchas millas de distancia, anunciaba a los marineros el camino a casa.

Lo que no podía saber el tal Montagnana es que esa torre, tan alta y aislada y para colmo recubierta de madera, iba a convertirse en un pararrayos natural. Desde entonces fue rara la década en la que uno no le alcanzaba, raro el siglo en el que no debían acometerse unas cuantas restauraciones. No importaba. Como veremos, cada vez que se caía se reconstruía más ambiciosa y monumental.

La historia del campanile tiene otros episodios curiosos. Durante unos años, cuando la guerra con Génova estuvo en su apogeo, las autoridades mandaron bajar las campanas y las sustituyeron por cuatro grandes cañones. Luego las volvieron a poner en su sitio, pero no sin que antes se incendiara accidentalmente el campanario en las celebraciones de la victoria.

En 1786 subió al campanario el que ha sido uno de sus visitantes más ilustres, Goethe, que dejó escritas unas líneas sobre la experiencia.

Hoy, admirando su planta, me hecho una mejor idea de la profundidad de Venecia. Después de haberla estudiado, subí al campanile de San Marcos, desde el cual se aprecia un espectáculo único. Era cerca del mediodía y el sol brillaba luminoso, tanto que no necesité los prismáticos para distinguir lo cercano y lo lejano. La marea cubría la laguna, y cuando me volví a mirar la zona que llaman el Lido vi por primera vez el mar y sobre él algunas velas (Goethe, Viaje a Italia).

El campanile vio después llegar a los franceses, que instalaron en su cúspide una antena telegráfica, y a los austríacos, y luego vio la segunda dominación de los franceses y la segunda dominación de los austriacos. Un sábado de finales de octubre, en 1866, las campanas hicieron sitio a una pléyade de banderas tricolores. Se había proclamado la unificación y el Reino de Italia.

La estructura del campanile, o en qué debes fijarte cuando lo mires

En Italia, es bastante común que los campanarios de las iglesias se construyan separados de éstas, y la razón tiene que ver muchas veces con lo que ya hemos explicado aquí: que, cuando se construyeron, no iban a ser campanarios sino torres de vigilancia. En cualquier caso, a esta forma de edificación se la llama exenta y la encontramos también en el campanile de Florencia y en muchos otros ejemplos, tanto del Románico como del Gótico. Así es el de Venecia, que está más cerca del Palacio Ducal que de la Basílica de San Marcos.

La torre está compuesta de tres partes. La principal y más alta es un prisma de doce metros de lado y cincuenta de altura. La versión actual está hecha de hormigón y revestida de ladrillo rojo, típico de la región del Véneto. Antiguamente este ladrillo era el único material, lo que causó el desastre del que luego hablaremos.

El campanario propiamente dicho se encuentra a cincuenta metros de altura y está hecho de piedra blanca de Istria. En total consonancia con el resto de la plaza, sus elegantes arquerías y balaustradas entablan un diálogo continuo con los edificios que lo circundan.

Justo encima, un nuevo tramo del mismo ladrillo rojo contiene en cada lado uno los símbolos de la ciudad: el león de San Marcos, repetido en dos lados, y la imagen de la justicia.

San Marcos está omnipresente en Venecia, tanto en la toponimia de la ciudad como, literalmente, en la forma de su símbolo, el león. Si quieres saber por qué, te recomendamos la lectura de este artículo.

Y como guinda, arriba del todo, una enorme cúspide piramidal corona con elegancia el edificio y soporta la figura dorada del arcángel Gabriel, que hace de veleta o, como se dice en italiano, segnavento.

Las cinco campanas históricas

Las campanas que hoy resuenan entre los arcos del campanario tienen sólo un par de siglos. En su día, la sustitución de las viejas campanas causó verdadera pena entre los venecianos, porque aquellos trozos de metal eran historia viva de la ciudad y un verdadero símbolo de la Serenissima.

Eran cuatro y cada una tenía un nombre, y una función.

La tutora, la más importante, se llamaba la Marangona. Debía a su nombre a los carpinteros que trabajaban en el Arsenale, las grandes atarazanas de Venecia. Dice mucho de la ciudad que la campana mayor del principal campanario reciba ese nombre: la madera de los barcos era el soporte de la ciudad, la flota marítima su principal defensa. La Marangona marcaba el inicio y el final de la jornada de trabajo en el puerto y, justo con la Trottiera, avisaba de las reuniones del Consejo Mayor con una serie de cincuenta repiques.

La Trottiera se encargaba casi siempre de anunciar las reuniones de los consejos en el Palacio Ducal. Era la campana institucional y también la más exigente: cuando dejaba de sonar se cerraban las puertas del Palacio y no se dejaba entrar nadie. Muchos nobles, por necesidad y para remarcar su privilegiada posición, venían a caballo, así que la respuesta a la llamada fuera un infinito trote de los caballos. De ahí el nombre, claro; la Trottiera.

También estaba la Nona o Mezzana, que se llamaba así porque sonaba cerca del mediodía. Su sonido indicaba que se acababa el tiempo para enviar cartas desde la Posta de Rialto. Y también estaba la Mezzaterza, que sonaba para anunciar las reunione del Senado.

La última campana, la quinta, era especial. Servía para anunciar las ejecuciones capitales, que se llevaban a cabo en la misma plaza de San Marcos. Sonaba tres veces y para cada una de ellas tenía un nombre distinto. Era la Renguera en honor de la "renga", el discurso que se hacía en defensa del imputado. Era la campana Del Maleficio cuando era condenado, y era la Preghiera, de pregare, rezar, cuando el rezo era lo único que le quedaba a éste antes de ejecutarse la condena.

La preciosa loggetta del Sansovino

La alternancia del ladrillo y el mármol es la seña de identidad del campanile, que en su base tiene un extraño, único y precioso adorno que lo hace aún más especial. Se llama la loggetta del Sansovino: se trata de una pequeña logia, de ahí su nombre, edificada por uno de los mejores arquitectos del Renacimiento, Jacobo Sansovino, autor también de la Biblioteca Marciana.

Loggetta. Foto de MCAD Library.

Hoy día sirve de entrada al campanile, pero este extraño añadido sirvió en su día para dar asiento a los procuradores de la República en las ocasiones en las que el Consejo Mayor, el principal órgano de gobierno, se reunía en el Palacio Ducal. La política veneciana de la Edad Media y de la Edad Moderna era un complejo juego de tronos basado en la sospecha y la eterna vigilancia de unos órganos y otros. El Dux era el representante de la ciudad en el exterior y el comandante en jefe en tiempos de guerra, pero tenía, más allá de estas, pocas prerrogativas. Quien gobernaba era el Consejo Mayor, vigilado de cerca por los procuradores, el Senado, los magistrados y una nutrida serie de consejos menores. Parece complicado y lo era, pero duró varios siglos casi sin alteración, y le valió a la ciudad el título de que ostentó con mayor orgullo, La República Más Serena, la Serenissima.

La loggetta de Sansovino tiene la estructura de un arco de triunfo romano y, en su friso superior, pueden verse una serie de bajorrelieves que ilustran el dominio de la República en tierra firme y en el mar. En su día no fue ninguna exageración: Venecia llegó a ser la reina de Italia y la gran potencia marítima europea.

Más abajo, entre sus nichos e intercolumnios, se conserva un precioso ejemplo de la concordatio renacentista, como en la Primavera, se alternan imágenes de los dioses grecolatinos (Apolo, Minerva, Mercurio) con la iconografía cristiana de la Madonna y el bambino (la Virgen y el Niño).

Sobre la caída y la reconstrucción

El debate que ha surgido este año tras el trágico incendio de Notre-Dame ha puesto en la luz pública argumentos a favor y en contra de diferentes tipos de restauración. Pero esto no es nada nuevo. Cuando, hace poco más de un siglo, cayó el campanile veneciano, surgieron las mismas voces, a favor y en contra de restaurar el edificio tal y como era.

Al contrario de lo que a veces se piensa, no fue un terremoto lo que hundió el campanile, sino los propios defectos de su construcción. Fue probablemente el excesivo peso de su prisma central, el gran rectángulo de ladrillo, el que terminó cediendo. No hay fotografías del momento, pero sí ilustraciones que, según el testimonio de testigos, dibujan una enorme brecha a lo largo de la pared sur de la torre, que se derrumbó por completo y dejó en la plaza una gran pirámide de escombros.

Un debate sorprendentemente moderno ocupó los meses posteriores. Con la Primera Guerra Mundial en ciernes y el nacionalismo a flor de piel, muchos recurrieron a los argumentos identitarios y reclamaron una restauración inmediata, una nueva torre situada en el mismo sitio y con el mismo aspecto que la antigua. La frase "com’era dov’era" (como era, donde estaba) fue todo un éxito y consiguió informar el proyecto final de restauración, que, con cambios estéticos menores (el viejo ladrillo bizantino se sustituyó por un ladrillo local, más rojo) reedificó un campanile de estilo renacentista.

Sin embargo, hubo voces discrepantes. Como en el caso reciente de la catedral de Notre-Dame, algunos se aventuraron a diseñar propuestas exóticas que sólo buscaban llamar la atención. Otros en cambio alentaron, con argumentos racionales, un cuestionamiento más radical. Otto Wagner se preguntó si la plaza verdaderamente necesitaba un campanario. Y de ser así, si este debía estar en el mismo sitio o mejor en el otro extremo de la plaza, dejando así abierto un corredor para admirar la esquina de la piazzetta. Varios arquitectos proyectaron nuevos campaniles en estilos modernos o eclécticos, y el propio Wagner se cuestionó por qué en una ciudad que contaba con edificios románicos, góticos, bizantinos, renacentistas, barrocos y neoclásicos no podía construirse a la manera contemporánea. "Los arquitectos del Gótico", dijo, "nunca habrían reconstruido una iglesia en estilo Románico".

Propuesta de Sardi Propuesta de Jankovich

Racionalmente impecable, Wagner pero no tuvo en cuenta que los constructores del Gótico no eran nacionalistas y tampoco atribuían a los edificios elementos identitarios o patrimoniales. Hoy Venecia sigue igual –o eso creemos, porque los restauradores con frecuencia cambian, aligeran o incluso corrigen– que hace quinientos años. La ideología del "com’era dov’era" ha desestimado interesantes proyectos de Le Corbusier o Frank Lloyd Wright, y sólo en épocas muy recientes ha permitido alteraciones estéticas de la ciudad, como en el polémico puente de Calatrava.

Algunos consejos para visitarlo

El campanile mide 98 metros pero tiene ascensor, por lo que subir a admirar las vistas es fácil. Sin embargo, a día de hoy no es posible reservar entradas, y las colas suelen ser importantes. Nuestro consejo aquí es madrugar y ser de los primeros: no sólo habrá menos colas, sino que, con una luz menos intensa, las vistas serán más bonitas y las fotos inolvidables.

Vistas desde el campanile de San Marcos
Vistas desde el campanile de San Marcos

Si no quieres esperar, hay otra opción. Al otro lado de la laguna está la preciosa iglesia de San Giorgio Maggiore, una de las grandes obras de Andrea Palladio. Allí hay otro campanile de la misma altura, que también tiene ascensor pero que suele atraer a menos turistas. Y las vistas son incluso mejores.

Durante el Carnevale se celebra el llamado volo dell’angelo, un espectáculo que tiene siglos de historia y que, en su forma actual, consiste en el lanzamiento con tirolina, desde lo alto del campanile y hasta el Palacio Ducal, de la vencedora del concurso de belleza carnavalesco del año anterior.

La entrada El campanile de San Marcos: todo lo que hay que saber se publicó primero en Ruta Cultural.

]]>
Qué ver en Cascais, planes para todos los públicos https://rutacultural.com/cascais-que-ver/ Tue, 04 Jun 2019 17:46:01 +0000 https://rutacultural.com/?p=15456 Una pequeña región portuguesa en la que se concentran tradición, arte arquitéctónico, un litoral exótico y diversión de todo tipo

La entrada Qué ver en Cascais, planes para todos los públicos se publicó primero en Ruta Cultural.

]]>

Seguro que muchos de nosotros nos hemos planteado en algún momento visitar algún lugar que merezca la pena y que no suponga un largo desplazamiento. Dentro de esa descripción seguro que se ha tanteado la opción de Portugal y lo cierto es que el boom turístico por el país luso sigue en aumento. Muchas ciudades han modificado de forma radical su imagen gracias a este cambio, aunque algunas regiones se mantienen como reclamo para visitantes desde hace muchos años atrás.

Lisboa es uno de los mejores ejemplos de ciudades que dan para dedicarle varios días. Miradores, jardines, museos, gastronomía y mucho más. La capital lo tiene casi todo y por si fuera poco está rodeada de un aura de localidades con mucho encanto. Sintra es una de esas joyas, considerada Patrimonio de la Humanidad como “Paisaje Cultural”, y que cuenta con el Palacio Real o la Quinta de la Regaleria.

Y si mencionamos a estas dos, no podemos olvidarnos de Estoril. Elegancia y fama se unen para albergar la playa de Tamariz, las cuevas artificiales de Alapraia o el Casino Estoril, el más grande de la península ibérica. En sintonía con esta por similitud y cercanía se encuentra Cascais, una ciudad del área lisboeta y que se encuentra en el extremo occidental de la linea costera del país. El destino preferido de todo el territorio y vamos a conocer por qué.

Ciudad de reyes y pescadores

castillo de Cascais
Castillo de Cascais junto al embarcadero. Foto

Desde hace bastantes siglos, Cascais ha sido una región clave por su situación geográfica, por la belleza de sus paisajes y por sus características naturales. El estar situada al extremo hizo que fuera importante a nivel militar y por ello que a día de hoy conserve tantos restos arqueológicos de otras civilizaciones pasadas. Su población de dedicó tradicionalmente a la agricultura, la ganadería, la minería y la pesca.

Esta última era la que cobraba más importancia y por la que era conocida a nivel nacional, pero pronto tomaría otros carices. El rey Luis I la eligió como lugar idóneo para que la familia real descansara en sus vacaciones y eso motivó a otros monarcas y aristócratas destacados a visitar el municipio. Tan impregnados quedaron del lugar que la construcción de villas de lujo, casonas, cortijos y jardines que las rodeaban fue lo habitual en los años siguientes.

Todo ello supuso un valor extraordinario para el patrimonio de la ciudad, del cual pudieron empezar a disfrutar los turistas bien entrado el siglo XX, cuando el ferrocarril se instauró como principal linea de comunicación en Portugal. A día de hoy tiene lugares maravillosos en los que culturizarse, al mismo tiempo que es un destino ideal para disfrutar de sus playas refinadas, exóticas y bañadas por las frías aguas del Océano Atlántico. Y es por eso que da cabida a toda clase de turistas.

Gran variedad de edificios históricos

Toda la amplia gama de edificios construidos por las clases altas han quedado para el recuerdo y el disfrute de los cascaenses. Edificios de culto, infraestructuras necesarias, casonas históricas donde se hospedaron antepasados lusos de renombre y lugares en los que conservar y mostrar todo lo que Cascais ofrece. Ser fruto de la suburbanización en torno a la ciudad de Lisboa no fue un impedimento, sino un complemento más para el tránsito de turistas.

Museo de castro Guimaraes cascais
Imposible no visitar el Museo de los Condes de Castro Guimaraes en Cascais. Foto
  • Ciudadela de Cascais. Levanta gran expectación por servir como residencia de verano para el Presidente de la República Portuguesa. El conjunto defensivo se divide en tres partes diferenciadas; por un lado el Palacio de Ciudadela, que incluye el museo nacional y que antes servía para refugio del ejército; por otro el Fuerte de Nuestra Señora de la Luz, restaurado recientemente; y por otro la Torre de San Antonio, descubrimiento más importante del municipio y que servía de vigía.
  • El Museo de los Condes de Castro Guimaraes destaca por su estilo ecléctico y en su interior conserva pinturas, muebles y otros bienes como joyas de mucha relevancia.
  • Museo del Mar. Pequeña construcción en la que se recrean las antiguas labores de los marineros de la región. Perfecto para conocer las especies marinas que habitan en sus aguas e ideal para familias.
  • La Casa y el Faro de Santa María hacen una combinación extraordinaria por su posición ideal con vistas al mar. El edificio es una casa señorial construida por un millonario irlandés que combinó diferentes estilos y que la rodeó de hermosos jardines. El faro azul y blanco hace un bonito complemento
  • Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Contiene tallas de madera muy bellas y pinturas de artistas muy famosos de Portugal como Mestre de Lourinha o Josefa de Óbidos.
  • La Iglesia de Santo Domingo de Rana se erige como templo católico con ricos altares y capillas que tuvieron que ser reconstruidos tras un grave terremoto. No por ello deja de ser una construcción original del siglo XVI.
  • Parque Marechal Carmona. Situado en pleno centro histórico de la villa alberga muchos elementos escultóricos y arquitectónicos destacados, además de contener amplios jardines y zonas de césped.

Parajes naturales

En una costa tan escarpada como la de Cascais y en la que las olas irrumpen con fuerza se pueden encontrar fenómenos naturales dignos de presenciar. El más popular es el de los acantiladosBoca do Inferno”, que se traduce como parece, Boca del Infierno. Se trata de un conjunto de rocas calizas erosionadas durante siglos por el mar y que ha formado cavidades entre ellas. Tanto así que el paso del agua por su superficie provoca un ruido extraño denominado como infernal.

Acantilados Boca do Inferno cascais
Acantilados Boca do Inferno, uno de los principales reclamos de Cascais. Foto

La leyenda popular que se cierne sobre esta manifestación cuenta que un viejo hechicero se enamoró de la mujer más bella de la ciudad y la secuestró en su castillo a pies del acantilado por miedo a que se enamorara de otro ser. El criado del mago encargado de cuidar a la chica se acabó enamorando de ella también al verla y ambos quisieron fugarse juntos. Al enterarse, el viejo lanzó un hechizo sobre ellos para que las rocas los cubrieran y desaparecieran para siempre entre gritos. Gritos que podrían explicar a día de hoy ese curioso sonido del agua deslizándose sobre las rocas. Pura fantasía.

Impresionante línea de playas

playas cascais
Praia dos Pescadores. Foto

Las playas de Cascais se dividen en dos tipos. Al norte encontramos un relieve bastante escarpado en la costa que anima a surfistas a practicar su deporte bajo olas muy potentes. La playa de Guincho es una de las más destacadas, situada en medio del Parque Natural de Sintra y que da ese toque salvaje a la aventura.

Por otro lado, encontramos un litoral mucho más calmado y tranquilo, ideal para familias y turistas que van en búsqueda de unas semanas de relax en verano. Las playa de Caravelos o la de Sao Pedro son las mejores elecciones que se pueden hacer.

Buena conexión con lugares emblemáticos

Sintra Cascais
Sintra.

Uno de los grandes beneficios que tiene este destino turístico portugués es su gran accesibilidad desde las principales ciudades del país. Cascais cuenta con líneas muy extensas y continuas de tren que hacen que sea muy sencillo y fácil desplazarse hasta el territorio. El transporte público está bien preparado para complementar las posibles llegadas desde el aeropuerto de Lisboa, mientras que si se realizan visitas a otras ciudades tan populares como Estoril o Sintra estaremos a un paso de Cascais.

Los precios son asequibles, ideales para la gente más joven que decide emprender un viaje de estas características. Además, Portugal no es un territorio de los más exigentes a nivel económico a pesar de ser turístico comparado con otros destinos también preferidos como las islas griegas o la zona de Italia. Los beneficios están al alcance de la mano.

La entrada Qué ver en Cascais, planes para todos los públicos se publicó primero en Ruta Cultural.

]]>
Los diez mejores parques de España https://rutacultural.com/parques-de-espana/ Thu, 11 Apr 2019 19:36:20 +0000 https://rutacultural.com/?p=15353 Refugios verdes, oasis urbanos que nos ayudan a respirar aire fresco entre la vorágine de la ciudad

La entrada Los diez mejores parques de España se publicó primero en Ruta Cultural.

]]>

Nos adentramos hoy en el mundo verde y refrescante de unos oasis muy especiales: los parques de las ciudades. Para este paseo hemos seleccionado diez parques españoles. No ha sido fácil, seguiremos con el tema en otra ocasión porque nos quedan muchos rincones verdes por visitar.

Estos pulmones verdes son el contrapunto a la vida estresante de la mayoría de las ciudades. El estilo de vida urbano, cada vez más en auge -según la ONU en 2050 el 68% de la población mundial será urbana- lleva consigo el añadido de la contaminación del aire que respiramos, esa otra contaminación visual que cambia los colores de la naturaleza por los del cemento y el metal y la contaminación sonora que nos impide escuchar los sonidos de los pájaros, del agua o del viento entre los árboles.

Conscientes de nuestra necesidad de acercarnos a lo natural, en las ciudades hemos construido, desde la Antigüedad, jardines y parques que facilitan el tiempo de ocio y que son una ventana a la cultura, pues algunos son historia viva de los pueblos que los crearon.

Sin más preámbulos os dejamos esta lista, sin un orden concreto, de los diez mejores parques de España.

Antiguo cauce del río Turia
Antiguo cauce del río Turia

1. Antiguo Cauce del Río Turia, Valencia

Este es uno de los mejores parques de España. Con ciento diez hectáreas de zonas verdes, la ciudad de Valencia convirtió el lecho del Turia en un enorme atractivo para sus ciudadanos y para los visitantes, un paseo verde que atraviesa la población y desemboca en el puerto valenciano.

Vistas espectaculares, zonas destinadas a los más pequeños como el Parque de Gulliver o el Bioparc -para los amantes de los animales-, un refugio para el descanso, la práctica de algún deporte, la fotografía, la lectura, etc. En definitiva, un parque refrescante para el cuerpo y el espíritu.

Parque del Retiro. Madrid
Parque del Retiro. Madrid

2. Parque del Retiro, Madrid

El Parque del Retiro de Madrid, protegido como Bien de Interés Cultural, es una visita más que recomendable en la urbe madrileña. La capital de España tiene ochenta y nueve parques, pero es este céntrico e histórico jardín el más bello y posiblemente el más romántico de todos.

Entre la frondosa exuberancia de los más de quince mil árboles que pueblan sus ciento veinticinco hectáreas de rincones llenos de magia, arte (obras de Mariano Benlliure, Josep Clarà, Mateo Inurria o Ricardo Bellver, entre otros), arquitectura e historia, encontrarás el Estanque Grande; lugar de celebraciones de competiciones de remo y piragüismo y de uso popular como embarcadero de recreo, o el Palacio de Velázquez y el Palacio de Cristal, utilizados como salas expositivas del Museo de Arte Contemporáneo Reina Sofía, entre otros muchos atractivos culturales y de ocio.

Parque de María Luisa. Sevilla
Parque de María Luisa. Sevilla

3. Parque de Maria Luisa, Sevilla

Los que fueron exóticos jardines del Palacio de San Telmo, (hoy sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía), son ahora un pulmón refrescante y romántico en el centro de la ciudad de Sevilla. Declarado Bien de Interés Cultural, sus treinta y cuatro hectáreas son un regalo para los sentidos.

Entre la exuberante vegetación del Parque de María Luisa habitan patos, cisnes, orgullosos y coloridos pavos reales, peces y una variadísima fauna avícola, que regala conciertos muy relajantes.

Tras el alegre ir y venir de los coches de caballos que recorren sus avenidas se esconden rincones como el Estanque de los patos, con su romántico cenador, el Monte Gurugú, o un buen número de fuentes y estanques de sabor árabe que recuerdan los estanques de los jardines de La Alhambra.

En su famosa Plaza de España, donde se encuentra el Museo Histórico Militar, habitaron personajes de películas como Lawrence de Arabia o Star Wars y en la zona sur del parque, en los que fueron pabellones de la Exposición Iberoamericana de 1929, situados en la Plaza de América -popularmente conocida como la Plaza de las palomas- esperan dos interesantes museos: el Museo de Artes y Costumbres Populares y el Museo Arqueológico.

Parque de la Magdalena. Santander
Parque de la Magdalena. Santander

4. Parque de la Magdalena, Santander

La Península de la Magdalena, uno de los principales atractivos de Santander, es un espacio verde que contiene un Palacio Real, playas, un parque marino y un muelle, «el de las Carabelas», en el que encontrarse con embarcaciones piratas.

Es además un parque que tiene el privilegio de unas vistas impagables: el Cantábrico, la bahía de Santander y su puerto; un jardín junto al mar, un auténtico lujo.

Un tren turístico, que recorre durante veinte minutos este bellísimo parque, salpica el recorrido con anécdotas e historias de su historia.

Parque do Monte San Pedro. A Coruña
Parque do Monte San Pedro. A Coruña

5. Parque do Monte de San Pedro, A Coruña

El Parque Municipal del Monte de San Pedro de A Coruña es un precioso refugio verde de casi ocho hectáreas construido sobre un antiguo asentamiento militar.

Las vistas sobre la ciudad y sobre una amplia franja de costa que abarca desde el cabo San Adrián y las Islas Sisargas o los cabos Prior y Prioriño son un auténtico espectáculo.

A los atractivos, ciertamente singulares, de este parque, como las garitas, los refugios subterráneos o los barracones para la tropa y las espectaculares baterías de costa, hay que sumar un laberinto inglés realizado con plantas italianas, un estanque con patos, una sala expositiva de piezas militares y varias zonas de juegos infantiles.

Para salvar los desniveles y disfrutar de las magníficas vistas en 2007 se instaló un elevador acristalado que es una gozada, y en lo más alto espera la cúpula de un observatorio utilizado como mirador y una cafetería para recuperar fuerzas.

Un lujo este entretenido parque de la capital gallega que no te puedes perder en tu visita a la ciudad.

Parque de Mataleñas. Santander
Parque de Mataleñas. Santander

6. Parque de Mataleñas, Santander

Y seguimos con vistas al mar, porque el Parque de Mataleñas tiene acceso directo a la playa que le da nombre: la Playa de las Mataleñas, una cala al abrigo de altos acantilados cuyos verdes caminos hasta llegar a su arena blanca se grabarán en tu memoria.

Cerquísima del Faro de Cabo Mayor, que no puedes dejar de visitar, este parque es una belleza de veinte hectáreas, poco conocido por los visitantes de Santander.

Repleto de vida animal y vegetal, encontrarás en él un campo de golf, circuitos para correr, un merendero o un pequeño zoo. Un auténtico respiro lleno de belleza, un refugio de paz para el descanso del espíritu.

Parque del Rinconín, Gijón
Parque del Rinconín, Gijón

7. Parque del Rinconín, Gijón

La situación de este oasis verde sobre el borde de la playa del Riconín, a la que debe su nombre, y por tanto abierto al Cantábrico, ofrece unas magníficas vistas de la ciudad de Gijón al filo de los acantilados.

Entre sus arboledas encontrarás esculturas como la “Madre del Emigrante” y “Solidaridad”, un carril bici para disfrutar de sus idílicas vistas y zonas de juegos para niños. Además en este precioso parque se admiten perros, con lo cual no tendrás que dejar tu mascota en casa.

Parque del Guadiana, Badajoz. Crédito flx_bdjz
Parque del Guadiana, Badajoz. Crédito flx_bdjz

8. Parque del Guadiana, Badajoz

Este parque es todo un pulmón verde que ayuda a refrescar las calurosas noches del verano de la ciudad de Badajoz. En su veintitrés hectáreas encontrarás pistas deportivas para practicar futbol, atletismo o patinaje. Y, para los más tranquilos, extensas praderas verdes y un embarcadero, kioscos, cafeterías y zonas infantiles.

Situado en la margen derecha del Guadiana y muy cerca del Hornabeque del Puente de las Palmas (un histórico elemento defensivo de la fortificación de la ciudad), ofrece imágenes inolvidables, como el reflejo de las luces del puente en las plácidas aguas del río al caer la noche.

Alameda del Parral. Segovia. Parques de España

9. Alameda del Parral, Segovia

Esta es la joya oculta del ranking. Si vas a Segovia volverás con imágenes imprescindibles del Alcázar, el Acueducto o la Catedral, pero si no te paseas por la Alameda del Parral, te seguirá faltando un imprescindible.

La belleza de este parque nos permite recomendártelo a sabiendas de que te enganchará. Es una joya del cinturón verde de Segovia, atractivo en cualquier época del año. Sus caminos transitan a lo largo del cauce del río Eresma entre las sombras de hermosos álamos que conducen hasta el Monasterio de Santa María del Parral y la Real Casa de Moneda.

Desde sus caminos disfrutarás de espectaculares vistas de la muralla y del Alcázar. ¡Llévate la cámara, querrás conservar estas imágenes!.

Parque Juan Carlos I. Madrid. Parques de España
Parque Juan Carlos I. Madrid

10. Parque de Juan Carlos I, Madrid

Las ciento sesenta hectáreas de este parque se encuentran en la zona de la Feria de Madrid. Construido sobre los terrenos de un antiguo olivar del que conserva un importante testimonio, ofrece además un lago, un auditorio al aire libre con capacidad para nueve mil quinientas personas y una colección de esculturas abstractas de artistas internacionales que ha generado un paseo conocido como «La Senda de las esculturas».

Además de paseos relajantes en un entorno que cura el estrés de una ciudad como Madrid, este enorme parque ofrece espacios para diversas actividades deportivas: una pista de patinaje, zonas de pesca y piragüismo, carril bici y un servicio de bicicletas, ¡gratis!

No es el único servicio gratuito: cada media hora hay un tren que hace un recorrido por el parque. Y los fines de semana se organizan talleres para los más pequeños.

La entrada Los diez mejores parques de España se publicó primero en Ruta Cultural.

]]>
Diez libros para enamorarte de Venecia https://rutacultural.com/libros-venecia/ Sat, 22 Dec 2018 18:45:46 +0000 https://rutacultural.com/?p=15181 Te recomendamos diez libros sobre Venecia, para que disfrutes de la ciudad flotante mientras preparas tu viaje

La entrada Diez libros para enamorarte de Venecia se publicó primero en Ruta Cultural.

]]>

Decía Henry Miller que «nuestro destino nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas». Hoy viajamos a través de diez libros a Venecia. Son libros sobre Venecia, inspirados por ella o en ella, libros que pueden hacer que encuentres una nueva forma de verla.

Inspiradora de artistas de todos los tiempos y de todas las artes es una ciudad tan especial, tan atractiva y única que parece una ciudad imposible.

En Ruta Cultural insistimos mucho en que saber lo que vamos a ver, cuando viajamos, ayuda a que nuestro paso por los lugares a los que llegamos no sea únicamente una suma de imágenes. Aunque las que quedan al pasear Venecia sean siempre un espectáculo. Por eso recomendamos pasear, antes de un viaje, por algún libro que nos abra el apetito por saber más del lugar al que nos dirigimos.

Como ya hicimos con Roma y con Berlín, vamos a ver hoy un ramillete de libros sobre Venecia o inspirados por ella, para que puedas elegir entre tus temas favoritos, antes de recorrer de nuevo, o or primera vez, sus calles y canales.

Libros sobre Venecia que dibujan su Historia

Historia de Venecia, de John Julius Norwich

Con su obra Historia de Venecia Norwich nos dejó un clásico, que está entre lo mejor que se ha escrito sobre la Serenísima, una auténtica maravilla que despertará el deseo de conocer o descubrir de nuevo esta ciudad increíble.

Norwich, un erudito sobre Venecia y un extraordinario divulgador, trazó un recorrido brillante desde los comienzos del mito del Adriatico en el siglo V, hasta la disolución de la República Veneciana, llevada a cabo en 1797 por Napoléon.

Te atrapará el magnetismo de esta narración y conocerás la ciudad a través de personajes extraordinarios envueltos en intrigas, aventuras y heroicidades, tan misteriosas y seductoras como la misma Venecia.

Historia de Venecia

Historia de VeneciaJohn Julius NorwichTapa dura. 832 páginas. Ático de los Libros.Comprar

Venecia en el siglo XIX. El paraíso de las Ciudades, de John Julius Norwich

El mismo autor, la misma ciudad, que ya no era la misma, caminan juntos en este espectacular recorrido por el siglo XIX, en una Venecia que retrata el autor a través de biografías de visitantes ilustres. Célebres viajeros como lord Byron, John Ruskin, Henry James o Richard Wagner que pasaron temporadas atrapados por la magia veneciana, y través de grandes hechos históricos.

En Venecia en el siglo XIX, Norwich comienza el recorrido con la entrada en la Serenísima de un joven Napoleón, con el que abre una apasionante y recomendable lectura, para acercarse a Venecia a través de las biografías de aquellas figuras que, por uno u otro motivo, se rindieron a su hechizo.

Venecia En El S.Xix El Paraiso De

Venecia En El S.Xix El Paraiso DeJhon Julius Norwich Tapa dura. 400 páginas. Editorial AlamedComprar

Libros sobre Venecia y las artes

Venecia Deseada, de Tony Tanner

Venecia Deseada es una auténtica "joyita", un acercamiento a la ciudad cuya presencia material está en la obra de autores fundamentales de la literatura moderna: como Melville, Lord Byron, Ruskin, Henry James, Marcel Proust, Hofmannsthal, Ezra Pound, Rilke, Mann, o Sartre entre otros.

Tanner, un eminente crítico literario, analiza cómo la historia, la arquitectura, los jardines, la pintura, la escultura, la política, el mar, o las plazas venecianas generan una literatura personal y original en cada uno de estos autores, que vivieron en algún momento de sus vidas en Venecia.

"Venecia Deseada" rastrea en los caminos de esas joyas literarias la huella veneciana, las relaciones que tuvieron entre ellos, los diálogos entre sus obras. Y a través de estos caminos, el lector se inunda de la ciudad y con ella, y cuando la visite, se sentirá cómplice, con ellos, de ese deseo veneciano.

Venecia deseada

Venecia deseadaTony TannerTapa blanda. 432 páginas. A. Machado Libros Comprar

Marca de agua, de Joseph Brodsky

Premio Nobel de Literatura en 1987, Joseph Brodsky, poeta ruso-estadounidense, nacido en Leningrado y fallecido en Nueva York, dejó el encargo de ser enterrado en el cementerio de San Michele en Venecia, al que nos acercamos en esta lista. Allí descansa este escritor enamorado de la Serenísima, bajo una sencilla losa de mármol que rememora su nombre y sus años de vida: de 1940 a 1996. Sobre ella se ven habitualmente bolígrafos y rosas.

Marca de Agua es un libro hermoso, escrito desde el deslumbramiento y la adoración por la ciudad de los canales. Durante diecisiete años, Brodsky pasó en Venecia largas temporadas, siempre en invierno, cuando la ciudad estaba "libre" de turistas.

…nunca vendría aquí en verano, ni aunque me apuntaran con una pistola. Tolero muy mal el calor, y las fuertes emisiones de hidrocarburos y sobacos aún peor. Las hordas en pantalón corto, especialmente cuando relinchan en alemán, también me atacan los nervios, entre otras cosas por la inferioridad de su anatomía -la de cualquiera- frente a la de las columnas, pilares y estatuas.

Marca de agua es una guía de Venecia, pero no es una guía cualquiera, no hay en ella itinerarios concretos, ni descripciones de monumentos o de obras de arte.

Brodsky escribió cincuenta y un textos breves, meditaciones inundadas por el espíritu de Venecia, que te harán amar a esta ciudad única. Con estos textos traza un personal y hermoso recorrido por un espacio de agua, que ve unas veces marrón, otras azul o gris, agua que trata y maltrata a Venecia:

…la golpea y la rompe en pedazos, aunque al final la recoja y la lleve consigo hasta depositarla, intacta, en el Adriático.

Marca de agua

Marca de aguaJoseph BrodskyMenchu GutiérrezTapa blanda. 112 páginas. Siruela.Comprar

Arte y vida en la Venecia del Renacimiento, de Patricia Fortini Brown

Un viaje al Renacimiento Veneciano que va respondiendo a lo largo de sus páginas a muchas preguntas, sobre la vida cotidiana de sus habitantes y sobre el aspecto de la ciudad en su momento cumbre, cuando era la República más cosmopolita de Europa y su puerto era la vía de entrada a Bizancio.

Fortini describe en Arte y vida en la Venecia del Renacimiento, aquellos años venecianos mediante un análisis de pinturas, ilustraciones de libros, dibujos y distintas obras renacentistas, para enseñar la extraordinaria belleza de esta cultura y la diferencia con otras zonas de Italia.

Una época que aún hoy se encuentra en muchos de sus edificios y de sus plazas, en las obras de sus museos y entre la placidez de sus canales más recónditos.

Arte y vida en la Venecia del Renacimiento: 11

Arte y vida en la Venecia del Renacimiento: 11Patricia Fortini BrownBeatriz MariñoTapa blanda. 176 páginas. Ediciones Akal.Comprar

La Venecia de Vivaldi: Música y fiestas barrocas, de Patrick Barbier

Para conocer la última época de gloria veneciana, traemos este interesante y entretenido paseo por el siglo XVIII a través de la música. En La Venecia de Vivaldi Barbier nos muestra una ciudad que nunca se había divertido tanto; fiestas y música ocupaban un lugar impresionante en la vida cotidiana, como si intuyeran su habitantes que se les acababa la vida que conocían.

Un Carnaval que duraba entre cinco y seis meses, conciertos, ópera, teatro, ceremonias religiosas, recepciones en las embajadas. Un ir y venir constante de alegría sin freno, en una ciudad de la que se dice, por muchos motivos, que es la música.

Y Vivaldi en medio de todo ese festín de cultura y diversión. Patrick Barbier recompone entre documentos y epistolarios de la época la vida musical de Venecia, que parecía sonar tras la batuta de Vivaldi, salpicada de jugosas anécdotas.

Una lectura más que interesante que hará que la próxima vez que visites Venecia, lo hagas atento a sus sonidos.

La Venecia de Vivaldi: Música y fiestas barrocas

La Venecia de Vivaldi: Música y fiestas barrocasP. BarbierTapa blanda. 208 páginas. Ediciones Paidós Comprar

Novelas en las que Venecia es una protagonista más

Los Gondoleros Silenciosos, de William Goldman

Los gondoleros silenciosos es una fábula que ocurre en esta ciudad fascinante a partir de uno de sus colectivos más legendarios: los gondoleros, con fama de ser los mejores cantantes del mundo. De pronto y sin saber porqué empezaron a desafinar y optaron todos por guardar silencio mientras remaban.

El protagonistas es Luigi, joven aspirante a gondolero, que guía al lector por una Venecia entre la fantasía y la realidad, mientras busca la respuesta del maleficio en una taberna secreta de los gondoleros, en la iglesia de las almas de los que murieron en el mar, y en muchos otros rincones mágicos de esta fabulosa ciudad, que seguro buscarás en tu próxima visita.

Los gondoleros silenciosos

Los gondoleros silenciososWilliam GoldmanPaul GiovanopoulosMercedes HerreraTapa blanda. 160 páginas. Atico de los Libros Comprar

El impresor de Venecia, de Javier Azpeitia

El Impresor de Venecia es una novela sobre el nacimiento del negocio de los libros. Ambientada a principios del siglo XVI y protagonizada por Aldo Munizio, en cuya imprenta nacieron auténticos hitos de la edición moderna, como la cursiva o el libro de bolsillo.

Munizio fue un humanista obsesionado con la recuperación del saber de los clásicos: Aristóteles, Aristófanes, Epicuro. Pero se encontró con la censura y el mercantilismo, como le pasaría hoy, para complicarle su sueño editor.

En una Venecia fascinante y enloquecida, más idónea para espíritus mercantiles y amantes furtivos, que para los pioneros de la edición, Azpeitia, irónico y erudito, te lleva por un apasionante recorrido entre los canales y las calles de la Venecia del Renacimiento tras los pasos de un editor legendario.

El impresor de Venecia

El impresor de VeneciaJavier AzpeitiaTapa blanda. 352 páginas. Tusquets Editores Comprar

Guías sobre Venecia

El Sabor de Venecia, de Donna Leon y Roberta Pianaro

Esta guía culinaria veneciana, recoge las recetas de cocina de un célebre comisario: El comisario Brunetti, personaje de las novelas de Donna Leon, que ha resuelto tantos casos difíciles en la ciudad de Venecia.

El libro te invita a entrar en la cocina de Brunetti para aprender los secretos de la pasta favorita de los Brunetti (los penne rigate), o un recomendable pastel de manzana, los secretos de la lasaña que cocina la madre de Brunetti, el risotto favorito de la autora, (risotto de zucca) y los mejores clásicos de la auténtica cocina italiana en versión veneciana.

Y además de otras muchas sorpresas, El Sabor de Venecia, te pasea por los mercados de Venecia y te cuenta los secretos de un pescador de la zona.

El sabor de Venecia: A la mesa con Brunetti

El sabor de Venecia: A la mesa con BrunettiDonna LeonRoberta PianaroPedro DonosoGuadalupe RamírezTapa blanda. 352 páginas. Seix Barral Comprar

Venecia es un pez. Una guía de Tiziano Scarpa

Este es un paseo insólito por la intimidad de un ser maravilloso que el autor compara con un lenguado colosal tendido sobre el mar. Visto desde el avión, o en un mapa, efectivamente tiene forma de pez.

En Venecia es un pez, Scarpa se pregunta ¿Cómo es posible que este animal prodigioso haya remontado el Adriático para venir a guarecerse justo aquí?

Es un libro de amor a Venecia, que está ordenado por etapas que concuerdan con los órganos del visitante: de los pies a los ojos. Conducido por la prosa flexible y socarrona de Scarpa, tus sentidos disfrutarán de Venecia como no te lo imaginas.

Secretos y revelaciones de la mágica ciudad van apareciendo a lo largo de sus páginas, entre ellos la sorprendente afirmación de que Venecia no es buen sitio para una declaración de amor. ¡Pero si es la ciudad más romántica del mundo!.

Lo enfoca el autor desde la violencia que implican algunos actos de amor, como intentar retener a alguien a quien amamos, que es lo que dice Scarpa que han hecho ellos a Venecia:

Hemos hecho cosas peores que atarla a tierra firme: literalmente, la hemos clavado al fondo del mar.

Venecia es un pez: Una guía

Venecia es un pez: Una guíaTiziano ScarpaCelia FilipettoTapa blanda. 109 páginas. Editorial MinusculaComprar

La entrada Diez libros para enamorarte de Venecia se publicó primero en Ruta Cultural.

]]>
Diez museos imprescindibles de Sevilla https://rutacultural.com/museos-de-sevilla/ Sun, 16 Dec 2018 07:00:18 +0000 https://rutacultural.com/?p=15057 Entre sus muros está la esencia de la capital andaluza: sus costumbres, su música, el arte, la historia, o la artesanía que la hicieron como es

La entrada Diez museos imprescindibles de Sevilla se publicó primero en Ruta Cultural.

]]>

Los museos de Sevilla son uno de los muchos atractivos que la ciudad de la Giralda ofrece a propios y extraños. Hoy vamos a recorrer algunos de los más importantes.

Hemos visitado desde estas páginas dos palacios, que son auténticos museos, imprescindibles para entender el devenir histórico-artístico de Sevilla: La Casa de Pilatos y el Palacio de las Dueñas. Nos acercamos también a un rincón de su Alcázar; el Oratorio de Isabel la Católica, tan relacionado con los palacios antes mencionados. Hemos visto algunas de sus iglesias, magníficos contenedores de arte.

La ciudad de La Giralda pone al alcance de todos una variedad museística entre la que será difícil no encontrar algún interés personal. Pequeños como el interesante Museo Naval que ocupa las dependencias de la Torre del Oro, o muy grandes como El Centro de Arte Contemporáneo del Monasterio de la Cartuja.

Según el Consejo Internacional de Museos (ICOM), un museo es una institución pública o privada, permanente, con o sin fines de lucro, al servicio de la sociedad y de su desarrollo, y abierta al público, que adquiere, conserva, investiga, comunica, expone o exhibe, con propósitos de estudio y educación, colecciones de arte y científicas, entre otras, siempre con un valor cultural.

Antes de comenzar con las visitas a los museos una recomendación de alojamiento: el hotel Amadeus. Céntrico y con todos los servicios, una magnífica atención y muy bien valorado por los clientes

Nos acercamos a algunos espacios que cumplen con esa definición del ICOM, a sabiendas de que nos dejamos algunos más.

Museos de Sevilla. Nave de la antigua iglesia del convento de la Merced. Museo de Bellas Artes
Museos de Sevilla. Nave de la antigua iglesia del convento de la Merced. Museo de Bellas Artes Fuente

1. Museo de Bellas Artes

Se creó como “Museo de Pinturas” en 1835 con las obras incautadas a la iglesia por la desamortización de Mendizábal. La colección ha ido creciendo con adquisiciones y donaciones a lo largo del siglo XX.

Situado en la plaza del Museo que gira en torno a una escultura dedicada a Bartolomé Esteban Murillo, uno de las protagonistas de este museo (en la actualidad ofrece una magnífica exposición antológica sobre este artista sevillano, abierta hasta el 17/03/2019, con motivo de su IV Centenario).

El edificio es una joya que comenzó su historia poco después de la conquista de la ciudad a los almohades en 1248, por una cesión de Fernando III a la Orden de la Merced. Reformado en el siglo XVII por Juan de Oviedo y de la Bandera, su estructura interior es básicamente aquella reforma a la que se han añadido las adaptaciones necesarias para su función museística.

Hay que esperar a 1729 para datar la preciosa puerta principal que fue realizada por el cantero Miguel de Quintana siguiendo su propio diseño a medias con fray Francisco Bartolomé de Roxas.

Los paneles de azulejos que cubren sus muros son, en su mayoría, procedentes de otros conventos sevillanos, que fueron traídos aquí a causa de la Desamortización.

El monje mercedario y literato madrileño Tirso de Molina, residió en este convento en 1625 por una condena de la Junta de Reformación, que lo desterró desde Madrid a Sevilla

En este post nos acercamos a diez obras de la magnífica colección de este museo, que aconsejamos visitar a todos los amantes del arte. Es fundamental para entender la pintura barroca sevillana y la pintura andaluza del siglo XIX. Y es gratuito para todos los ciudadanos de la UE.

En su planta baja la temática de la colección es religiosa, y además de magníficos anónimos, desde la etapa Medieval hasta el Barroco, se encuentran entre los autores que firman las obras: Lucas Cranach el Viejo, Martín de Vos y Frans Franken el Viejo, Pietro Torrigiano, Mercadante de Bretaña, Pedro Millán, Alejo Fernández, Niculoso Pisano, Cristóbal de Morales, EL Greco, Francisco Pacheco, Diego Velázquez, Herrera el Viejo, Zurbarán o Murillo.

En la planta alta muestra un abanico más amplio de contenidos con importantes obras de autores como: Alonso Cano, Martínez Montañés, Juan de Mesa, Francisco de Herrera el Mozo, Zurbarán, Murillo, Cornelio Schut, y Valdés Leal (cuyas obras más famosas están en el sevillano Hospital de la Caridad, como vimos en este post sobre las Vanitas). Y una importante colección de pinturas costumbristas, retratos, cuadros de historia, etc., que llegan hasta el siglo XX, entre cuyos autores están: Valeriano Domínguez Bécquer, hermano del poeta Gustavo Adolfo Bécquer, Francisco de Goya, Eduardo Cano, José Villegas Cordero, Gonzalo Bilbao o Antonio María Esquivel, Santiago Bancarisas, Zuloaga, Daniel Vázquez Díaz o Rico Cejudo.

Sácale todo su jugo a este magnífico museo de la mano de guías especialistas en esta visita guiada.

Los horarios de apertura son: de martes a sábado: De 09:00 a 20:30 horas y domingos: De 09:00 a 15:30 horas.

Museo Arqueológico de Sevilla
Museo Arqueológico de Sevilla. Pabellón Renacentista de la Exposición Iberoamericana 1929 Fuente

2. Museo Arqueológico de Sevilla

El 25 de mayo de 1946 se inauguró el Museo Arqueológico Provincial de Sevilla en su emplazamiento definitivo. El edificio, que acogió la importante colección arqueológica de esta provincia, lo construyó Aníbal González, en 1929, como Pabellón de Bellas Artes para la Exposición Iberoamericana que se celebró ese año en Sevilla. Es uno de los frentes que forman la Plaza de América en el Parque de María Luisa.

Con un diseño Neo-Renacentista, su interior fue remodelado para su función como museo. Es de destacar el amplio hall de forma ovalada inspirado en algunos museos europeos, como el Altes Museum de Berlín, uno de los que visitamos en este post.

La colección hace un recorrido cronológico que va desde la Prehistoria hasta la Edad Media:

  • Objetos de la Edad del Cobre del importante yacimiento de los dólmenes de Valencina de la Concepción, de entre los años 2500 y 2000 a. C.
  • De época tartésica se exhibe aquí el famoso Tesoro del Carambolo y los tesoros de Ébora y Mairena, de los siglos VII y VI a. C.
  • Hay una pequeña representación en bronce de la diosa fenicia Astarté (diosa de las Marismas y los esteros), en la que se puede leer la inscripción más antigua de la Península: siglo VII a. C.
  • La colección del mundo romano es otro de los lujos de este museo que exhibe piezas importantísimas del Imperio Romano en Hispania: esculturas, mosaicos, restos arquitectónicos, epigrafía, vidrio, cerámica, orfebrería, etc., traídas desde Munigüa, Itálica o Écija, entre otros lugares de la provincia. Sólo por admirar las colosales y extraordinarias representaciones de Venus (a cuya sensualidad nos referimos en este post), Mercurio o Trajano, traídas de la Villa romana de Itálica, merece la pena una visita.
Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla
Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla. Pabellón Mudéjar de la Exposición Iberoamericana de 1929Fuente

Gratis para los ciudadanos de la UE, 1,50€ para el resto, su horarios de apertura es: Invierno (del 1 de septiembre al 30 de junio), de martes a sábado de 9:00 a 21:00. Domingos y festivos: de 9:00 a 15:00.

Verano (del 1 de julio al 31 de agosto), de martes a domingo de 9:00 a 15:00.

3. Museo de Artes y Costumbres populares de Sevilla

Justo enfrente del Arqueológico, hay un museo encantador y bien contado que acerca a la vida cotidiana de Sevilla a través de una exposición formada por piezas que van desde el siglo XIV al XX.

Inaugurado el 4 de marzo de 1973 en otro antiguo pabellón de la Exposición Iberoamericana de 1929. Es obra del mismo autor, Aníbal González, que esta vez eligió un lenguaje neomudéjar.

Formado por colecciones de pintura de temas costumbristas, y colecciones particulares de utensilios, muebles, cerámicas, lozas, tejidos, ropas típicas sevillanas, talleres de artesanos, etc., que ayudan a recorrer los cambios sociales y a entender cómo era la vida en la ciudad y en el campo.

Este es uno de los más entretenidos museos de Sevilla, sobre todo si vas con niños, siendo además muy interesante para los mayores.

Gratis para ciudadanos de la UE, su horario es: del 30 de junio al 31 de agosto, de martes a domingo y festivos de 09:00 a 15:00. Del 1 de septiembre al 30 de junio, de martes a sábado de 09:00 a 21:00; domingos y festivos de 09:00 a 15:00

Azulejos del siglo XVI. Centro Cerámica de Triana
Azulejos del siglo XVI. Centro Cerámica de Triana Fuente

4. Museo de Cerámica de Triana

Un garante de la memoria de la tradición ceramista de Sevilla es este museo, de reciente creación, se inauguró en 2014. Está situado en la antigua fábrica de cerámica Santa Ana de Triana, y tiene una doble función: expositiva y de taller cultural.

Es conocido como Centro Cerámica Triana y en él se exponen piezas cerámicas diseñadas por Aníbal González que decoraron la monumental Plaza de España, piezas de la colección museográfica del Ayuntamiento de la ciudad, préstamos del coleccionista Vicente Carranza, de la Junta de Andalucía y del Estado. La selección de las mismas las llevó a cabo el catedrático de historia del arte Alfonso Pleguezuelo, especialista en el tema de los azulejos cerámicos.

Además de la valiosa exposición, se visitan los hornos históricos, alguno de ellos del siglo XVI, y todo el recorrido necesario para entender paso a paso la creación de los paneles cerámicos que embellecen los muros de tantos edificios históricos de Sevilla.

El precio de la entrada es de 2,10 y el horario: De martes a sábado: 11:00 h a 17:30 h. Domingos y festivos de 10:00 h a 14:30 h.

Museo del baile flamenco de Sevilla
Museo del baile flamenco de Sevilla Fuente

5. Museo del Baile Flamenco

Este es el único museo del mundo, hasta ahora, dedicado al baile flamenco. Situado en la calle Manuel Rojas Marcos, en pleno barrio de Santa Cruz, fue creado en 2006, por iniciativa de la bailaora sevillana Cristina Hoyos.

Uniendo la moderna tecnología a los viejos sonidos del flamenco, durante el recorrido de sus salas, se llega a una inmersión en el mágico mundo del baile flamenco. Para saber cómo fueron sus inicios y su evolución a través de un acercamiento a los grandes artistas que han hecho famoso este arte; Carmen Amaya, Antonio Gades, el Güito, Sara Baras, Mario Maya y Cristina Hoyos. Una manera de atrapar al visitante entre sonidos y movimientos, desde las diferentes salas de la zona interactiva del museo.

Exposiciones de pintura, fotografía o escultura, con un protagonista claro: el Flamenco, además de cursos de cante y percusión, charlas, clases magistrales, y actuaciones diarias, completan una oferta flamenca de calidad.

Toda la información sobre horarios, precios y reservas de los espectáculos en la web del museo.

Archivo General de Indias
Archivo General de Indias Fuente

6. Archivo de Indias

En la Avda. de la Constitución y formando parte del triángulo monumental más importante de Sevilla (junto a la Catedral y el Alcázar), el edificio del Archivo General de Indias es, si te gustan la Historia y la Arquitectura, una visita indispensable para conocer la ciudad.

El edificio custodia cuarenta y tres mil legajos, que suman unos ochenta millones de páginas, entre ellas ocho mil mapas y dibujos, que ocupan más de nueve kilómetros lineales de estanterías. Todos ellos procedentes de los organismos metropolitanos que se encargaban de la administración de los territorios de ultramar, desde el siglo XVI al XIX.

El recorrido es un paseo por las salas donde se custodiaban los documentos (hoy están en un edificio anejo), en las que se encuentran objetos, reproducciones de mapas, hallazgos de los viajes del descubrimiento, manuscritos de Cristóbal Colón o Hernán Cortés, retratos de personajes históricos relacionados con el archivo y su contenido histórico.

Sobre su arquitectura tienes aquí una guía para que disfrutes la visita.

La entrada es gratuita, incluso a las exposiciones temporales, y el horario: De lunes a viernes de 8.00 a 15.00 horas, excepto verano solo hasta las 14.30 h.

Cartuja de Santa María de las Cuevas.  Centro de Arte Contemporáneo de Sevilla
Cartuja de Santa María de las Cuevas. Centro de Arte Contemporáneo de Sevilla Fuente

7. Centro Andaluz de Arte Contemporáneo

Fundado en 1990, el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de Sevilla tiene como sede desde 1997 el Monasterio de la Cartuja de Santa María de las Cuevas. El CAAC asumió también desde entonces la gestión de las colecciones del Conjunto Monumental de la Cartuja.

El monasterio ya merece por si mismo una visita, no sólo por su arquitectura, si no por el importante patrimonio artístico y arqueológico que atesora. Situado en la orilla derecha del Guadalquivir muy cerca de la recién inaugurada Torre Pelli, en la isla de la Cartuja, sus muros han sido ermita franciscana, refugio y consuelo de Cristóbal Colón, monasterio, retiro espiritual de Felipe II, cuartel de los franceses y fábrica de loza y porcelana, antes de ser el Pabellón Real de la Exposición Universal de 1992, evento para el que fue restaurado.

En la actualidad es, además de Museo de Arte Contemporáneo, la sede del Rectorado de la Universidad Internacional de Andalucía.

Con toda esta historia, hoy a lo largo de la iglesia y de las zonas monásticas, conviven obras de Arte Contemporáneo tanto de la colección permanente, con más de tres mil obras, como de exposiciones temporales, seminarios, conferencias, recitales de música y ciclos de cine. Toda la información de horarios y actividades aquí.

Mosaico romano en el patio de la Casa de la Marquesa de Lebrija
Mosaico romano en el patio de la Casa de la Marquesa de Lebrija Fuente

8. Palacio de la Marquesa de Lebrija

El palacio de la condesa de Lebrija o palacio de Lebrija está situado la calle Cuna, paralela a la famosa calle Sierpes. De esta casa, que comenzó a levantarse en el siglo XVI, se dice que es la "casa-palacio" mejor pavimentada de Europa. La afirmación no es gratuita; tiene 580 metros cuadrados cubiertos por mosaicos romanos, que la sitúan como la colección privada más importante de Europa.

Su construcción se inició en el siglo XVI como casa señorial y fue pasando por varios propietarios que la remodelaron según sus gustos y necesidades. Pero lo que la convertiría más tarde en museo, fue la afición a la arqueología y al arte de Regla Manjón Mergelina, condesa de Lebrija, que la adquirió en 1901, la restauró y la acondicionó para poder albergar sus antigüedades.

El Patio central es una mezcla de estilos y técnicas entre las que se pueden ver las yeserías mudéjares que tejen los arcos de medio punto, azulejos del siglo XVI (que se ven por toda la casa), y un mosaico romano del siglo II/III (una auténtica joya), que cubre el suelo, al igual que en el resto de las salas de la planta baja, en una de cuyas vitrinas se encuentra una colección glíptica procedente de Itálica.

Abierto como museo en 1999, aquí está toda la información sobre horarios y precios de visita.

La casa de las columnas. Antiquarium Sevilla
La casa de las columnas. Antiquarium Sevilla Fuente

9. Anticuarium de Sevilla

Este museo arqueológico situado en el subsuelo del Metropol Parasol de la plaza de la Encarnación, es el yacimiento arqueológico más importante de época romana que se conserva en Sevilla, con restos de casas y mosaicos ésta época, que van del siglo I al VI.

Casas de época almohade de los siglos XII y XIII e información de la época Medieval, Moderna y Contemporánea hacen de éste Centro de Interpretación una visita más que interesante para adentrarse en la historia de Sevilla.

En horario de martes a sábado de 10h a 20h y domingos y festivos de 10h a 14h. El precio es de 2€. En la misma planta de acceso al Antiquarium se puede acceder al mirador de "Las Setas", desde donde se disfruta de unas vistas magníficas de la ciudad. El horario del Mirador es de domingo a jueves: 9.30 a 23.00 h, y los viernes y sábados de 9.30 a 23.30 h. El precio del mirador es de 3€, (incluye una consumición en la cafetería).

Para los nacidos o residentes en Sevilla, los menores de cinco años, minusválidos físicos (75%) y acompañantes la entrada es gratis.

Vista de una casa de Itálica
Vista de una casa de Itálica Fuente

10. Conjunto Arqueológico de Italica

En Santiponce, a sólo siete kilómetros de Sevilla, se encuentra el Conjunto Arqueológico de la ciudad romana de Itálica. Una visita de acceso gratuito y más que recomendable.

El visitante se encuentra nada más entrar con el espléndido anfiteatro romano (el cuarto anfiteatro más grande del Imperio Romano), y la posibilidad de pasear por el trazado de lo que fueron sus calles, en las que dieron sus primeros pasos los emperadores Trajano y Adriano. También se pueden conocer las casas, los edificios públicos, así como objetos de arte y utensilios de la vida cotidiana utilizados por sus habitantes.

Para acercarte a Itálica con toda la comodidad y acompañado por guías especialistas te recomendamos esta actividad, que además tiene una parada en el Monasterio de San Isidoro (otra joya de Santiponce), y termina con un vino en una típica bodega de Camas.

Los orígenes de Itálica se remontan al año 206 a.C., siendo la primera ciudad romana fundada en Hispania. Escipión el Africano la fundó para los licenciados del ejército y heridos en la batalla de Ilipa contra los cartagineses, “en una ciudad que llamó Itálica, tomando el nombre de Italia” (Apiano, Iber, 38).

Hoy sus nobles restos forman un Conjunto Arqueológico que está a la espera de ser parte de la Lista del Patrimonio de la Humanidad. Razones sobran.

Los horarios de visita son en invierno (enero a marzo), de martes a sábado: de 09:00 a 18:00 horas. Domingos y festivos: De 09:00 a 15:00 horas. En verano: de martes a sábado: de 09:00 a 20:00 horas. Domingos y festivos: De 09:00 a 15:00 horas.

La entrada Diez museos imprescindibles de Sevilla se publicó primero en Ruta Cultural.

]]>
La Torre del Oro, el otro icono de Sevilla https://rutacultural.com/torre-del-oro/ Fri, 07 Dec 2018 07:00:11 +0000 https://rutacultural.com/?p=14974 Fue atalaya defensiva de los almohades, capilla cristiana, nido de amores furtivos, y hoy es Museo de la Marina

La entrada La Torre del Oro, el otro icono de Sevilla se publicó primero en Ruta Cultural.

]]>

Levantada a la orilla del Guadalquivir como torre defensiva, era también (y lo sigue siendo), una atalaya de placer que ofrecía las vistas más cercanas del ambiente marinero del Guadalquivir, además de permitir otear el horizonte para avisar de la llegada de barcos enemigos. Punto focal del puerto sevillano, la Torre del Oro fue construida unos veinte años después que La Giralda, entre 1220 y 1221, por orden del gobernador almohade Abù l-Ulà.

Hermanada desde 1992 con la portuguesa Torre de Belém, hoy su imagen comparte, con el campanario de la Catedral, el privilegio de ser emblema icónico de la ciudad de Sevilla.

Su historia y su aspecto actual están marcados por los cambios vividos en la ciudad de Sevilla. Hay algunos mitos inventados sobre su nombre, que ya era «del Oro» en tiempos almohades; no es llamada así por haber estado cubierta de azulejos dorados, ni le debe el sobrenombre a ser la guardiana de tesoros musulmanes, aunque al parecer sí fue guardiana de algún tesoro de Pedro I.

Tampoco es cierto que guardara el oro y la plata que llegó desde América, estos se custodiaban en el "Cuarto del Tesoro" de la Casa de la Contratación. En realidad su brillo era debido a la mezcla de cal y paja prensada con la que estaba recubierta, que hacía brillar el color amarillo de la pintura que la protegía, reluciendo como el oro bajo el sol de Sevilla.

Es, eso sí, un contenedor de recuerdos que son auténticos tesoros, pero veamos su historia.

La etapa alhomade de la Torre del Oro

Los almohades construyeron una torre albarrana (una torre defensiva adelantada a la muralla que protege una fortificación), que estaba conectada por una coracha (lienzo de la muralla defensiva entre la fortificación y la torre albarrana), en este caso el Palacio de los califas almohades (el Alcázar de Sevilla).

En el camino de la coracha que llegaba al Alcázar, la Torre del Oro tenía dos torreones que le servían de apoyo en su misión defensiva: la Torre de La Plata, hoy en la calle Santander, también del siglo XIII, y la Torre de Abd el Aziz, la más cercana al palacio, datada en el siglo XII, conocida también como Torre de Santo Tomás, porque hace esquina entre la avenida de la Constitución y la calle Santo Tomás.

La Torre del Oro tiene planta dodecagonal en su dos primeros cuerpos (clara influencia de la arquitectura romana y bizantina), que son los construidos por los almohades. Coronados ambos cuerpos con almenas con un remate piramidal. El primer cuerpo se levantó con sillería y argamasa, mientras el segundo fue construido con ladrillo (posiblemente para aligerar su peso).

Mide algo más de quince metros de diámetro por casi treinta y siete de alto. El primer cuerpo tiene tres pisos organizados por medio de arcos semicirculares en tramos alternos, cuadrados y triangulares, cubiertos por bóvedas de arista.

Sobre el primer cuerpo, se eleva otro de ocho metros y medio de altura y tres de anchura, hexagonal desde abajo en el interior, pero dodecagonal en el exterior. Los dos cuerpos están coronados por almenas de terminación piramidal.

Almenas de la Torre del Oro
La Giralda entre las almenas de la Torre del Oro. Fuente.

Su escalera de caracol decide la altura de las ventanas, que se adaptan al ascenso circular de la misma, idéntico sistema con el que se articula el alminar de la Giralda.

Tipológicamente, el aspecto exterior de esta torre es una forma híbrida de faro antiguo y de alminar, lo que explica la decoración cerámica del segundo cuerpo, como existe en los alminares de las mezquitas almohades.

Los vanos, que en la parte baja son la mayoría estrechas aspilleras, se abren en su parte más alta. Los balcones son resultado de una restauración del siglo XVIII.

Una franja de arcos ciegos de herradura apuntados rodea el primer cuerpo de la torre, en su parte más alta. Mientras en el segundo cuerpo, más decorado, aparecen también arcos ciegos de herradura, éstos están encuadrados por otros lobulares que se alternan con arquillos gemelos.

Aún queda mucho por saber de la vida almohade de este monumento sevillano. Sí se sabe que los arqueros y soldados que la defendían, la convirtieron en una torre casi inexpugnable.

La Torre del Oro en la conquista cristiana de Sevilla

El 23 de noviembre de 1248 la ciudad de Sevilla se rindió ante el Rey Fernando III de Castilla. Antes sufrió un durísimo acoso por parte de las tropas cristianas. El General Ramón de Bonifaz comandaba la escuadra de barcos, llegados a Sevilla en ayuda de las tropas terrestres que cercaban la ciudad hispalense, hacía ya varios meses.

La Isbiliya almohade aguantaba el asedio gracias a la llegada de suministros desde el Aljarafe, a través del puente de barcas que los sitiados habían tendido entre la zona del Arenal, en la margen izquierda del Guadalquivir, y el Castillo de Triana (hoy Castillo de San Jorge), al otro lado del río.

La Torre del Oro, el puente de barcas y el Castillo de San Jorge
La Torre del Oro, el puente de barcas y el Castillo de San Jorge

No fue fácil para el general burgalés vencer la resistencia de los almohades desde la Torre del Oro. Después de algunas escaramuzas que no llevaron a nada importante, en el mes de mayo de 1248 el rey Fernando ordenó destruir el puente de barcas de Triana, para acabar con el abastecimiento de la ciudad.

Según los cronistas de la época, unas poderosas cadenas que salían de la Torre del Oro y cruzaban a la otra orilla, hasta otra torre inexistente hoy, impedían el paso de la flota de Bonifaz, que era hostigada desde la torre albarrana.

Fue una pelea dura la que hubieron de librar los castellanos hasta acabar con el puente de barcas.

Escudo de Santander
Escudo de Santander

Hay una referencia que apoya la existencia de las famosas cadenas, sobre las que no hay documentación. Éstas aparecen rotas junto a un barco al lado de la Torre del Oro en los escudos de Cantabria, Avilés, Laredo, Castro Urdiales, Santander y San Vicente de la Barquera, de donde procedían los marinos a las órdenes de Bonifaz.

La Isbiliya almohade aguantó seis meses más abasteciéndose con barcazas que atravesaban el río con los víveres, hasta que los castellanos montaron una especie de policía fluvial, que acabó con la rendición de una población hambrienta y sin medicinas.

La Torre del Oro desde su conquista hasta el siglo XVI

No se conoce bien la utilización del interior en época almohade, es de suponer que tendría enseres necesarios para la defensa, y alguna estancia al servicio de los vigilantes. Pero tras ser conquistada, además de seguir utilizándose como atalaya de vigía, se usó como capilla dedicada a San Isidoro de Sevilla, en la que se celebraban cultos de importancia.

Alfonso X "el Sabio" eximió de todo tributo a los clérigos de las parroquias de Sevilla, a cambio de que el día de su santo acudieran a la Capilla de la Torre del Oro a cantar misa altamente de sobrepelliças vestidas.

Un siglo después Pedro I "el Cruel" cuyos restos, después de muchos traslados, descansan en la Capilla Real de la Catedral de Sevilla, escondió en la Torre del Oro a su amante doña Aldonza Coronel, protegida con guardianes, para evitar que los celos de María de Padilla, que vivía en el cercano Alcázar, lastimaran en su ausencia a su nuevo capricho femenino.

En realidad no fue sólo doña Aldonza, mujer de extraordinaria belleza, quien fue escondida por el rey en la Torre del Oro. Cuentan, sobre esto sí que no hay documentos, que Pedro el Cruel se intercambiaba amantes con Muḥammed V (rey nazarí de Granada). Nos imaginamos que si Doña Aldonza protestó cuando la sacó de un convento de Sevilla para esconderla en la Torre del Oro, de esto sí hay documentos, las chicas granadinas habitantes de la hermosa Alhambra tampoco estarían muy contentas.

Muy cerca de esta emblemática torre, en realidad muy a la mano de todo el centro histórico, se encuentra el hotel Las Casas del Arenal, con unas críticas excelentes. Dejamos también este post donde hay unos cuantos hoteles de lujo de Sevilla, en el corazón de la ciudad.

La Torre del Oro, testigo privilegiado del momento cumbre de la historia de Sevilla

En el siglo XV se construyó a su vera el Puerto de las Muelas de la Torre del Oro. Allí llegaba la cantería de la Catedral de Sevilla desde Sanlúcar de Barrameda.

Desde allí partió Magallanes y allí regresó El Cano a bordo de la nao Victoria (única en volver de las cuatro naves que partieron), después de lograr su hazaña de ser el primero en dar la vuelta al mundo.

Entre la Torre del Oro y la puerta de Triana bullía una variopinta población y gentes de paso, que acudían a las múltiples actividades de aquel puerto que unía Europa y el Nuevo Mundo. En el puerto del Muelle se contrataban marinos y embarcaciones y se hacían todo tipo de negocios.

Sevilla, en el filo del siglo XV, se había convertido en un emporio náutico y mercantil al que acudían gentes de toda España y otros países de Europa, sobre todo: italianos, portugueses y flamencos. La Torre del Oro ya escuchaba otros idiomas antes de que llegaran los turistas.

El intenso ajetreo que se vivía en los alrededores de la ilustre torre albarrana fue en aumento hasta finales del siglo XVI, cuando Sevilla llegó a su cenit como metrópolis de las indias occidentales y orientales.

Abajo se puede ver la Torre del Oro (a la derecha de la imagen), en el siglo XVI, antes de las restauraciones que cambiaron su aspecto, cuando todavía estaba unida al Alcázar por la muralla defensiva.

Vista de Sevilla en el siglo XVI
Vista de Sevilla en el siglo XVI. Sánchez Coello. Museo de América de Madrid

Años después, diversas circunstancias fueron acabando con aquella etapa brillante de la ciudad andaluza, y a aquel ajetreo portuario se le fue apagando la voz poco a poco.

Restauraciones que cambiaron su aspecto

A principios del siglo XVI tuvo que ser intervenida porque su estado amenazaba ruina. Pero fue a consecuencia del terremoto de Lisboa de 1755, que la dañó gravemente, cuando sufrió un cambio importante en su aspecto.

Aprovechando que estaba muy dañada, el Marqués de Monte Real propuso su demolición con la idea de ensanchar el paseo de coches de caballos. Pero la oposición del pueblo de Sevilla, que llevó sus quejas hasta el rey, evitó que se perdiera esta joya histórica sevillana.

Las obras se realizaron en 1760. Entre otras acciones se cambió el remate, añadiendo una linterna con un cupulita pequeña, obra de Sebastián Van der Borcht. Se dejó la puerta del paso de ronda de la muralla, como acceso principal. Se utilizó el primer piso como cimentación añadida a la almohade, con lo que ésta pasó de cinco metros a once, y se abrieron los grandes vanos con balconada de hierro en el primer cuerpo, que fueron retiradas posteriormente.

La Torre del Oro en 1844. Obra de Jenaro Pérez Villaamil
La Torre del Oro en 1844. Obra de Jenaro Pérez Villaamil

Según los grabados de épocas anteriores, esta fue la restauración que más cambió su aspecto.

Años después, entre 1821-22, se llevó a cabo el derribo de la muralla que la unía con el Alcázar, y se reparó el lienzo de fachada que encajaba en la coracha.

El 7 de enero de 1870, la Marina tomó posesión de la torre, cedida en usufructo, para sede de las oficinas de la Comandancia y Capitanía del Puerto. Pese a ello al año siguiente se pensó derribarla, pero también esta vez, la Torre del Oro permaneció erguida, y el 27 de junio de 1871, se solicitó su declaración como Monumento Nacional (lo que no ocurrió hasta el 5 de junio de 1931).

De nuevo en 1868 corrió peligro de desaparecer, cuando los revolucionarios de la Gloriosa pretendían demolerla y poner sus piezas a la venta. Otra vez fue salvada por las quejas de los sevillanos.

El ingeniero Carlos Halcón, realizó una restauración en 1900 que fue duramente criticada. Un aspecto positivo de esta restauración fue el encuentro de un tablero de paños de sebka, sobre la puerta de acceso al segundo cuerpo.

Ha habido después varias restauraciones, la última fue la realizada en 2005 durante la cual se hallaron algunos restos arqueológicos de época de Alfonso X, y se retiraron elementos añadidos en otras restauraciones que restaban autenticidad al monumento medieval.

En 1944 se abrió en sus dependencias el Museo Marítimo, para lo que se habilitaron dos pisos, y la tercera planta se adecuó para uso de investigadores.

Velero Juan Sebastian El Cano
Maqueta del Juan Sebastian El Cano. Museo de la Marina Fuente.

Las cuatrocientas piezas que se muestran en este pequeño museo fueron cedidas por el Museo Naval de Madrid.

Su propietario es en la actualidad el Ministerio de Defensa de España.

Horarios de visitas y precios de las entradas

Merece la pena una visita que te ocupará alrededor de media hora.

Horario: de Martes a viernes: de 10.00 a 14.00 h. Domingo y festivos: de 11.00 a 14.00 h. Precios: Adultos: 3 euros, Niños a partir de 6 años, estudiantes y jubilados acreditados: 1,50 Euros. Audioguía 2€

Te aconsejamos que compruebes los horarios en el teléfono: 954 22 24 19 o en el correo: torreoro@fn.mde.es, donde se concretan las visitas en grupo.

La entrada La Torre del Oro, el otro icono de Sevilla se publicó primero en Ruta Cultural.

]]>
Catedral de Amalfi, una joya frente al mar Tirreno https://rutacultural.com/catedral-de-amalfi/ Wed, 05 Dec 2018 07:00:28 +0000 https://rutacultural.com/?p=14900 El conjunto monumental que compone esta catedral es un resumen de la historia de Amalfi

La entrada Catedral de Amalfi, una joya frente al mar Tirreno se publicó primero en Ruta Cultural.

]]>

La Catedral de Amalfi domina el centro urbano la ciudad, que coincide con el de la antigua ciudad medieval. Hoy forma parte del escenario en el que algunos afortunados pasan las horas plácidamente, leyendo la prensa o charlando, en cualquiera de las terrazas que se extienden en la Plaza del Duomo, a los pies de los cincuenta y siete escalones que conducen a este templo lleno de historia, bajo los que se encuentra la cripta.

Amalfi es con Positano y Ravello uno de los sitios más demandados por el turismo en la conocida Costa Amalfitana, a la que le da nombre esta preciosa ciudad. Los habitantes de esta costa llaman a la carretera que los une el Sendiero degli Dei (Camino de los Dioses), el espectacular paisaje desde luego es digno de dioses. A setenta y cinco kilómetros de Nápoles, por carretera, y a una hora en barco de Capri, Amalfi, que forma parte de la lista del Patrimonio de la Humanidad, se cobija entre el Monte Cerreto y el infinito azul del mar Tirreno.

Su catedral es el reflejo de su encrucijada histórica entre Oriente y Occidente, entre Bizancio y Sicilia, entre sus épocas de esplendor y sus momentos de crisis.

Fundada en el 339 por los romanos y dominada durante siglos por los lombardos, que para sofocar sus luchas intestinas recurrieron a los sarracenos, Amalfi se liberó de la dominación lombarda a finales del siglo IX, cuando se convirtió en una de las cuatro Repúblicas Marítimas: Amalfi, Génova, Pisa y Venecia, que rivalizaron por el control del comercio en el Mediterráneo.

Para entonces la influencia de la arquitectura lombarda y los ecos del mundo árabe, ya habían calado en la ciudad.

Amalfi es un buen lugar donde pernoctar para recorrer la Costa Amalfitana. Tiene una oferta hotelera con precios para todos los bolsillos. Te dejamos aquí una muestra de ellos.

Historia de la Catedral de Amalfi

Y es a partir del siglo IX, con el comienzo del periodo de prosperidad más grande de Amalfi, cuando se proyecta un edificio catedralicio que reflejara la importancia de la ciudad. El templo, en realidad una suma de edificios, acabaría siendo un complejo monumental compuesto hoy día por el Claustro del Paraíso, la Basílica del Crucifijo, la Iglesia Catedral y la Cripta de San Andrés.

Sus etapas constructivas son un reflejo de la historia de Amalfi desde el sigo IX. Mansone I, duque de Amalfi y príncipe de Salerno, mandó construir en el año 981 una catedral aneja a una anterior, que había sido construida sobre otra antigua iglesia paleocristiana, datada en el siglo VI.

Uno de los elementos artísticos de la nueva catedral es su puerta de bronce construida en Constantinopla, donada por un rico comerciante que hizo fortuna en Bizancio.

Las dos iglesias, ambas de tres naves, tenían cultos separados, hasta que en el año 987 fueron unidas, lo que dio como resultado que la Catedral de Amalfi fuera una iglesia románica de seis naves.

Varios acontecimientos históricos acabaron con el esplendor económico y con su andadura como República Independiente. En 1131 fue tomada por los normandos y en 1137 dominada por los pisanos, con lo que dejó ser una potencia marítima.

De su puerto salían cereales, sal, esclavos y madera traídos de otras partes de Italia, a cambio de dinares de oro de Egipto y Siria. Con ellos compraban sedas del Imperio bizantino para después venderlas en Occidente. Los comerciantes de Amalfi usaban monedas de oro para comprar tierras en el siglo IX, mientras la mayoría de Italia todavía se organizaba a base de trueque.

Aquel puerto era sin duda uno de los más importantes del Mediterráneo, pero un tsunami acabó con él, y con una gran parte de la zona baja del pueblo, en 1343, y ya nunca recuperó su importancia.

La primera catedral de Amalfi y su claustro-cementerio

Claustro del Paraíso

En 1266, una de las naves de la primera iglesia fue eliminada para construir el Claustro del Paraíso como cementerio para familias nobles. El claustro es un pórtico de cuatro lados, cubierto con bóvedas de crucería. Sus arcos apuntados entrelazados (típicos del arte árabe-normando), se apoyan en sesenta pares de columnas de mármol coronadas con capiteles de muleta.

En su lado sur hay seis capillas funerarias decoradas con frescos. Fueron financiadas por familias aristocráticas entre los siglos XIII y XIV. Entre todas destaca la Capilla de la Crucifixión, decorada con un fresco de la escuela de Giotto, que representa la escena de la Crucifixión.

Claustro del Paraíso. Catedral de Amalfi
Claustro del Paraíso. Catedral de Amalfi Fuente.

Otros frescos de la época representan un Pantocrator y relatos de los Santos Cosme y Damián. Hay en estos pórticos un anticipo del Museo Diocesano, en el que se conservan sarcófagos romanos cuyos relieves narran la boda de Peleo y Tetis o la violación de Ariadna. Además de fragmentos del púlpito de piedra antiguo, y el suelo de la catedral románica, que se exponen en las paredes.

Basílica del Crucifijo. Primera Catedral de Amalfi

Desde el claustro se accede a la es Basílica del Crucifijo donde se encuentra el Museo Diocesano. Construida sobre una antigua iglesia paleocristiana, de la que se conservan algunos elementos, perdió una de sus tres naves para la construcción del claustro, como hemos visto antes. En su lugar quedan dos capillas medievales cubiertas de frescos de los siglos XIII y XIV.

Altar de plata en el Museo de la Catedral de Amalfi
Altar de plata en el Museo de la Catedral de Amalfi Fuente.

En 1931 se emprendió una reforma en esta iglesia para eliminar la capa barroca que había escondido a la primitiva iglesia románica, gracias a lo cual se pueden ver hoy los frescos de siglos anteriores y la primitiva estructura.

Exterior de la Catedral de Amalfi

Un Atrio que reinterpreta el pasado recibe a los peregrinos.

Desde la escaleras o también desde la primera iglesia románica, se accede al atrio donde están las tres entradas a la catedral nueva. Un accidente ocurrido el 24 de diciembre de 1861, provocado por un fuerte viento, hizo que se cayera una parte del techo y una columna que se volcaron sobre el atrio, causando serios desperfectos.

La Catedral de Amalfi antes de las intervenciones del siglo XIX
La Catedral de Amalfi antes de las intervenciones del siglo XIX

La circunstancia fue aprovechada para eliminar, aquí también, los añadidos renacentistas y barrocos, con idea de devolver a la fachada de acceso su sabor románico.

Se remodeló el atrio o pórtico de la Catedral de Amalfi con una estructura que recuerda a los iwan islámicos. Mientras dos columnas de mármol sujetan el enorme arco de acceso, son pilares envueltos en mármoles bicolores los que mantienen las cresterías de los vanos, de claro sabor gótico oriental. El conjunto de la fachada evoca claramente los mármoles que envuelven el Conjunto Monumental del Duomo de Florencia.

Sobre la puerta central de acceso a la iglesia (realizada en Constantinopla), un mosaico de ecos bizantinos rinde honores a San Andrés. Sobre éste un fresco de la Ascensión de la Virgen decora el final del arco gótico de esta entrada.

Exterior de la Catedral en la actualidad.
Exterior de la Catedral en la actualidad Fuente.

El frontón que remata la fachada con un mosaico que representa una escena del Apocalipsis bajo la que aparecen, entre los huecos que propician sus arcos entrecruzados, otros doce mosaicos que representan a los doce apóstoles.

Errico Alvino, artífice de esta remodelación, consiguió una bella unidad compositiva entre la fachada y el atrio, que conecta todos los espacios del conjunto monumental. El proyecto es una mirada "muy libre", propia de la época de los Neo-románticos que se atrevieron a "corregir" a los viejos arquitectos románicos. En su decoración hay elementos góticos, árabes, bizantinos y clásicos. Es un eclecticismo, que como decimos resulta hermoso, pero no estuvo a salvo de duras críticas.

EL Campanario de la Catedral de Amalfi

Construido entre 1108 y 1276, la base está formada por piedras macizas. Al mirar hacia arriba se ve como se abren vanos geminados, de estilo románico, que van aumentando los huecos conforme asciende en altura: bíforas y tríforas que le le dan luz a la torre mientras aligeran el peso.

Torre campanario de la Catedral de Amalfi
Torre campanario de la Catedral de Amalfi Fuente.

Coronada por una cúpula rodeada por cuatro pequeñas torres de forma circular, y decorada con azulejos polícromos que forman arcos entrecruzados, como los del Claustro del Paraíso, a los que probablemente miró Errico Alvino para su diseño del los del atrio, en el siglo XIX.

El interior de la Catedral de San Andrés de Amalfi

Desde el atrio hay tres accesos a la Catedral del siglo X. Uno de ellos es la puerta de bronce, que hemos visto arriba, tallada en Constantinopla en el año 1060. Está anclada en una puerta de mármol del siglo IX con figuras antropomorfas y motivos geométricos florales, propios del arte normando.

Las tres naves de esta iglesia estuvieron separadas por columnas clásicas pero, en el siglo XVIII, fueron transfiguradas a un lenguaje barroco que cambió las columnas por pilares con incrustaciones de mármoles de colores. El artesonado del techo se cubrió de pinturas y oro desapareciendo cualquier eco románico.

Nave Central de la Catedral de Amalfi
Nave Central de la Catedral de Amalfi Fuente.

Algunos restos supervivientes de la "invasión barroca" permanecen a la vista, como unos arcos entrelazados que permanecen bajo los estucos barrocos en el presbiterio.

Esta iglesia es un contenedor de obras de arte barrocas y de piezas de orfebrería de siglos anteriores que bien merecen la pena. Entre ellas destaca un lienzo que narra la intervención milagrosa de San Andrés y San Mateo en el año 1544 cuando la ciudad se libró de un ataque de Barbarroja, gracias a una marejada imprevista.

Las reliquias de San Andrés, motivo de peregrinación a la Catedral de Amalfi

La catedral es conocida como Doumo Sant’Andrea, porque en su cripta se veneran, además de las de otros santos, las reliquias del apóstol San Andrés, patrono de la ciudad, motivo por el cual acuden muchos peregrinos. Las reliquias de este santo, primer patriarca de la iglesia ortodoxa y patrono de pescadores, pescaderos y fabricantes de cuerda, se reparten entre la Catedral de Amalfi (católica) y la Catedral de San Andrés de Patras en Grecia (ortodoxa), donde fue martirizado.

Las reliquias de San Andrés viajaron primero a Constantinopla y de allí a Amalfi gracias al Cardenal Pedro Capuano. Nacido en Amalfi, Capuano participó en la Cuarta Cruzada que conquistó Constantinopla, entonces capital del Imperio Bizantino, lo que explica el viaje de los restos del santo.

Cripta de la Catedral de Amalfi
Cripta de la Catedral de Amalfi Fuente.

Capuano ordenó la construcción de la cripta alrededor de 1203 y las reliquias de San Andrés recibieron sepultura en ella en 1208. Alrededor de la tumba se levantó un rico altar y una escultura del santo realizada por Michelangelo Maccerino (discípulo de Buonarroti), y las esculturas de san Esteban y San Lorenzo que realizó Pietro Bernini, el padre del genial Gian Lorenzo Bernini.

Los techos de la cripta están decorados con frescos del siglo XVII.

Sobre el sepulcro del Apóstol hay una ampolla de cristal, donde en la Vigilia de la festividad de San Andrés, y en otras ocasiones, se recoge Maná. Este es un hecho que viene sucediendo desde 1304 y cuentan que también sucedía en Constantinopla, el tiempo que estuvieron allí las reliquias.

Paseando por Amalfi

Hoy hemos visitado la Catedral de la ciudad de los limones gigantes, las escaleras empinadas, la brisa del mar en sus rincones llenos de historias. Cuando hablamos de la Costa Amalfitana, contamos que desde Amalfi se puede visitar toda la costa desde el mar por su buen servicio marítimo. Navegar por su gruta esmeralda y saborear la estupenda cocina local. Recomendamos desde aquí entrar en cualquier tratoría de sus callejuelas donde veas gentes del lugar. (No falla en ningún lugar del mundo).

Si quieres una recomendación concreta, en Pizza Expres en Via Pietro Capuano 46, encontrarás pizzas artesanas, con las tres BBB. Y para una cena tranquila Cielo Mare Terra en Via Giovanni Augustariccio 21, fue nuestra última experiencia. Inolvidable.

La entrada Catedral de Amalfi, una joya frente al mar Tirreno se publicó primero en Ruta Cultural.

]]>
Rembrandt, la luz dorada del barroco holandés https://rutacultural.com/rembrandt-barroco/ Sun, 02 Dec 2018 07:00:57 +0000 https://rutacultural.com/?p=14921 Un genio de la pintura, un rebelde con causa; la de mirar con libertad la vida y la historia y escribirla así con sus pinceles

La entrada Rembrandt, la luz dorada del barroco holandés se publicó primero en Ruta Cultural.

]]>

Rembrandt nos mira desde el autorretrato que encabeza este post, que se encuentra en la Colección Frick de Nueva York, envuelto en una inmensa majestad. La del artista que ha conseguido pintar para sí mismo, lejos de las exigencias del mercado, y se retrata desde la serenidad de haberse sido fiel. Grande en su humildad, nos brinda toda una lección de honestidad.

El cuatro de octubre de 1669 fallecía en Amsterdam el más grande pintor de los Países Bajos, Rembrandt Harmenszoon van Rijn. Van Gogh dijo sobre el trabajo de Rembrandt: "hay que haber muerto varias veces para pintar así".

El próximo año se celebrarán un buen número de exposiciones con motivo de la conmemoración de los 350 años de su muerte, en Amsterdam, la ciudad donde se hizo inmortal, en La Haya, en Delft, en Dordrecht, en Leiden, donde nació y en Leeuwarden. También los museos de Amsterdam y otras ciudades, donde se exponen sus obras, celebrarán actividades especiales. Todo un despliegue festivo en honor del maestro barroco cuyas obras se exhiben en los museos más importantes del mundo.

Un viaje para conocer su obra recorrería gran parte de Europa y algunas ciudades de América. En Londres hay varios museos que exhiben obras importantes de Rembrandt: La National Gallery, el Victoria and Albert, la Wallace Collection y el Kenwood House. En la Colección Frick, en Nueva York hay uno de sus impresionantes autorretratos, y dos más en el Metropolitan de la misma ciudad. Nos lo encontramos también en el Museo del Prado de Madrid, en el Louvre de París, en museos de Washington, Boston, Los Ángeles, en Dresde, en Estocolmo, en Varsovia, en Haarlem, en La Haya, en Kassel, en Berlin, en museos de Colonia, de Munich o de San Petesburgo.

Pero su vida y su crecimiento como artista se fraguaron entre Leiden y Amsterdam.

Si vas a Amsterdam y quieres visitar el Rijksmuseum, acompañado por un experto y sin hacer colas, y acercarte a conocer Rotterdam, La Haya y algunas ciudades más relacionadas con el mundo de Rembrandt. En Civitatis tienes todas estas actividades.

Rembrandt nos dejó una biografía de sí mismo a través de sus magníficos autorretratos. Y son magníficos más allá de su extraordinario dominio técnico, lo son por la demoledora honestidad de su mirada, en ninguno de ellos, y nos dejó autorretratos durante veinte años, hay el más mínimo rastro de autocomplacencia. Del joven bohemio de los primeros, al viejo sabio del final, la tremenda humanidad de su mirada es el mejor testimonio biográfico que nos ha dejado este artista, que vivió en la cumbre y descendió a los infiernos de la soledad y el olvido.

Rembrandt. Autorretrato entre 1665 y 1669. Kenwood House. Londres
Rembrandt. Autorretrato entre 1665 y 1669. Kenwood House, Londres

El encuentro con los pinceles en Leiden

Rembrandt nació el 15 de julio de 1606 en Leiden, que hoy es una ciudad de la provincia de Holanda Meridional, concretamente la cuarta más poblada de esta provincia, después de Róterdam, La Haya y Dordrecht.

La vida de Rembrandt se desarrolló en el siglo XVII, un periodo conocido como la Edad de oro neerlandesa. Una época en la que el país vivió su momento más brillante en ciencia, comercio, cultura e influencia política.

Rembrandt nació en el seno de una familia acomodada. Su padre era molinero y su madre era hija de un panadero, entonces actividades muy lucrativas. Estudió el primer curso de Filosofía y Letras en la Universidad de Leiden. Pero desde muy joven sintió afición por la pintura y dejó la universidad para entrar en el estudio del pintor Jacob van Swanenburgh.

En el centro de Amsterdam y con las mejores críticas, se encuentra el Hotel Amsterdam central bed and breakfts, que es una buena opción para moverse desde aquí por los lugares de Rembrandt. Otra posibilidad es alojarse en Leiden, su patria chica, donde recomendamos este pequeño hotel, muy bien valorado por los clientes.

Allí estuvo tres años, pasando luego a Amsterdam donde durante seis meses afianzó su aprendizaje en el estudio de Pieter Lastman, un pintor especialista en cuadros de historia, donde al parecer conoció las técnicas del claroscuro del italiano Caravaggio.

De vuelta a Leiden, en 1625 abrió su estudio a medias con su amigo Jan Lievens. Además de dar clases de pintura, se hizo un hueco en el mercado por su extraordinaria habilidad como retratista, y en 1629 el estadista Constantijn Huygens lo introdujo en la corte. Apenas tenía veinticinco años y su fama creció hasta el punto de que el príncipe Frederik Hendrik le hiciera importantes encargos.

En sus años de Leiden, Rembrandt trabajó en temas religiosos y alegóricos de pequeño formato. Pintó también muchos tronies; un tipo de retratos, típicos del barroco holandés, en los que el pintor resalta una expresión facial exagerada, bien por unas facciones muy hermosas o por alguna pieza llamativa de su atuendo, o alguna actitud o gesto grotesco del retratado. Valga como ejemplo que en un catálogo de la obra de Vermeer aparecen como tronies "La joven de la perla" y "La joven de la flauta".

Cuando se trasladó a Amsterdam llevaba consigo bien aprehendida la lección barroca, una muestra es «El Rapto de Europa», todavía de pequeño formato, que realizó Rembrandt entre Leiden y Amsterdam, considerada como un «Brillante ejemplo de la Edad de Oro del Barroco»

Rembrandt. El rapto de Europa
Rembrandt. El rapto de Europa. 1632. Getty Center de Los Ángeles, California

Rembrandt se trasladó a Amsterdam, donde ya era un pintor famoso

Su fama le llevó en 1631 a trasladarse a Amsterdam, donde siguió ascendiendo su prestigio por su gran dominio en el arte del retrato. Amsterdam crecía vertiginosamente como centro de negocios, y su prosperidad se reflejó en el éxito de Rembrant. A su llegada se alojó temporalmente en casa de su amigo, el marchante de arte Hendrik van Uylenburg, primo de la que sería su esposa, Saskia.

De estos primeros años en Amsterdam es la Lección de Anatomía del Dr. Nicolaes Tulp, de 1632, la obra que lo elevó a lo más alto de la escala artística en su país. Cambió la composición tradicional de los retratos de grupo, en los que los personajes aparecían en fila, el joven Rembrandt los agrupa alrededor del doctor Tulp, que pagó el retrato, a quien escuchan atentamente con expresiones de sorpresa y atención los alumnos de esta lección en directo, a la que invita también al espectador. Las distintas expresiones de los rostros son magistrales.

Rembrandt. Lección de Anatomía
Rembrandt. Lección de Anatomía. 1632. Mauritshuis, La Haya

En la medida que ascendía su fama, crecían su fortuna y sus contactos sociales. Era tal su reputación que, para poder atender los encargos que le llegaban, tuvo que abrir un taller con más de cincuenta alumnos.

En esta etapa de sus primeros años en Amsterdam dirigió su mirada hacia una representación más dramática en las escenas bíblicas y mitológicas y aumentó los tamaños de sus lienzos. Lo vemos en "Sansón y los filisteos" de 1636, para cuya composición, eligió el momento en que es abatido por los filisteos, después de que Dalila le cortara su poderosa melena.

La luz, que entra desde fuera del cuadro, se centra en el gesto de dolor del israelita, mientras roza tan solo a sus verdugos y a Dalila, en un claro uso de las técnicas del claroscuro del maestro italiano Caravaggio, que difundieron en el Norte de Europa los "Caravaggistas de Utrech"

A lo largo de su vida buscó siempre un lenguaje propio sin traicionar la tradición clásica. Minucioso en los detalles, en este cuadro vemos esa marca de la casa, aquí visible en las armaduras y los cascos e incluso en el bordado de la ropa de Dalila. La luz barroca se vuelve dorada en los pinceles de Rembrandt y la utiliza, como nadie, para retratar las emociones humanas.

El Cegamiento de Sansón
El Cegamiento de Sansón. (Detalle). 1636. Städelsches Kunstinstitut, Frankfurt

La pintura de historia de Rembrandt

Como pintor de historia Rembrandt fue un artista muy personal. Muy influido por Rubens, en su obra se advierten también fuertes influencias de Tiziano, Tintoreto, Velázquez, Ribera y Veronés. Su búsqueda de una mirada propia hacia la historia le llevó a utilizar para sus cuadros modelos cercanos: su hijo Titus, su esposa, sus padres y amigos y sus amantes, con los que representó a personajes históricos.

Caravaggio ya había hecho algo similar, pero el italiano fue más lejos, buscó modelos en los bajos fondos, tabernas y prostíbulos para representar personajes bíblicos.

Rembrandt encontró una forma nueva y personal de narrar los hechos. Añadió teatralidad y espontaneidad a lo que había aprendido de Rubens, Tiaziano o Tintoretto. Los modelos no posaban para él, se movían como en una obra de teatro. Vestidos con telas y abalorios orientales (que coleccionaba) , descontextualizaba la vestimenta y "olvidaba" los atributos de los santos y personajes, lo que ha complicado su identificación a los historiadores.

La imagen de abajo, muestra esta dificultad de la que hablamos. Es su hijo Titus representando, según unos a Palas Atenea, según otros a Alejandro Magno. Se puede ver en Museu Calouste Gulbenkian, de Lisboa.

Pallas Atenea. 1655.Museu Calouste Gulbenkian, Lisboa
Palas Atenea. 1655.Museu Calouste Gulbenkian, Lisboa

De los años felices al dolor y la soledad

Con veintiocho años, en 1634, se casó con Saskia van Uylenburg, hija de un acaudalado burgomaestre, que llevaba consigo una dote importante. Tuvieron cuatro hijos y vivieron en un acomodado barrio judío de Amsterdam.

El enamoramiento de Rembrandt por aquella chiquilla arrobada ante un artista de éxito es palpable en las múltiples ocasiones en que la retrató. Abajo dejamos un retrato del principio de esta relación en el que Rembrandt convierte a Saskia en la diosa Flora. Una Flora del Norte, vestida con suntuosas y tupidas telas, provocando desde la inocencia de su mirada. Tan alejada de la sensualidad de la mirada de Flora en la Primavera de Boticcelli.

Flora de Rembrandt. 1634.  Hermitage de San Petersburgo
Flora de Rembrandt. 1634. Hermitage, San Petersburgo

Durante los ocho años siguientes la desgracia se cebó con el matrimonio: fallecieron tres de sus cuatro hijos, la madre de Rembrandt, su cuñada favorita y finalmente en 1642 la misma Saskia, cuando Tito, el único hijo que les vivió tenía tan solo un año.

Unido a estas desgracias encadenadas en su vida personal, su popularidad como pintor comenzó a apagarse. Después de pintar su obra maestra en 1642, Ronda de noche (cuyo tema era la formación de una compañía de la milicia holandesa bajo el mando del Capitán Banning Cocq). Fue difícil entender aquel enorme avance pictórico para una sociedad que disfrutaba con el estilo de pintura elegante (amable), o de esplendorosos paisajes.

La Ronda de noche

Enmarcado en la tradición de los retratos de grupo tan de moda en la "Edad de Oro neerlandesa" aparece este retrato que Rembrandt realizó entre 1640 y 1642, en plena debacle emocional. Su título original fue "La compañía militar del capitán Frans Banninck Cocq y el teniente Willem van Ruytenburgh", según consta en un boceto preparatorio. Pero fue rebautizado en el siglo XIX como Patrouille de Nuit por la crítica francesa, y Night Watch por Sir Joshua Reynolds, de donde viene su nombre popular "Ronda de noche".

En realidad Rembrandt no pintó una escena nocturna. La verdad es que en el siglo XIX el cuadro estaba en una situación de pésima conservación; los barnices oxidados y la suciedad acumulada oscurecían de tal modo la escena que la hacía parecer nocturna.

Al restaurarla en 1947 se descubrió que no se desarrolla de noche sino de día. Los personajes se preparan para salir de un portalón en penumbra que recibe un potente rayo de luz que los ilumina con intensidad.

El cuadro fue un encargo de la Corporación de Arcabuceros de Ámsterdam para decorar el Gran Salón, del Kloveniersdoelen, sede de la milicia.

Ronda de Noche. Rembrandt. 1642. Rijksmuseum .Amsterdam
Ronda de Noche. Rembrandt. 1642. Rijksmuseum, Amsterdam

En el se ve al capitán Frans Banninck Cocq dando la orden de marchar al alférez Willem van Ruytenburch. Detrás se preparan los dieciocho integrantes de la Compañía. Esta obra, que sigue siendo propiedad del Ayuntamiento, permanece cedida al Rijksmuseum.

Lejos del estatismo propio de los retratos corporativos, Rembrandt le otorgó un movimiento muy original, para lo que hizo una composición en la que puso el ordenamiento de los personajes al servicio de la plástica y no del protocolo. Esto no gustó mucho a algunos de los miembros de la Compañía, que tuvieron que pagar unos cien florines cada uno (pagaron más los personajes principales que aparecen en el centro de la escena), porque algunos son difíciles de identificar.

En aquel momento La Ronda de Noche pasó casi desapercibida para la crítica que en todo caso fue negativa. La atrevida composición del «rebelde» Rembrandt no la entendieron bien. Algo que suele pasar en todos los cambios de la historia del arte

Retratos y autorretratos de Rembrandt

No creemos que haya ningún pintor de su siglo que mirara con más profundidad un rostro humano que Rembrandt van Rijn. Y lo hizo además con una creatividad que le llevó a ir en contra de las modas, lo que le costó más de un desaire. Desde hace tiempo la fotografía utiliza su sistema de iluminación para el retrato, que se bautizó como «el triángulo de Rembrandt», cuando se quiere añadir dramatismo y profundidad al retratado.

Con una luz lateral dejaba medio rostro iluminado mientras el otro medio, casi en penumbra, reflejaba la sombra producida por la nariz. También utilizó la iluminación frontal, consiguiendo la misma demoledora emoción. Para eso, supo penetrar, como nadie, en lo más hondo del ser humano a través de la mirada.

Dejamos una imagen de «Chica apoyada en un marco», la pintó en 1641, utilizando un triángulo frontal de luz, que marca su rostro y sus manos. En su dilatada historia ha compartido momentos de zozobra con la Dama del Armiño de Leonardo, por su relación con la familia Czartoryski. Cayó, como la ilustre dama leonardesca, en manos de los nazis. Hoy, mientras saca sus manos del marco, clava su mirada al espectador en el Museo del Castillo Real de Varsovia.

Chica apoyada en un marco
Chica apoyada en un marco. 1641. Castillo Real de Varsovia

Sólo él fue capaz de representar a las diosas como mujeres de carne y hueso, con la piel de gallina y con rostros y cuerpos muy alejados de la belleza ideal. Fue elegido por aristócratas y ricos comerciantes de su época para pasar a la posteridad, vestidos a la moda del momento o disfrazados con ropas y atributos orientales, que el maestro coleccionaba con avidez.

Sus autorretratos son dignos de un artículo aparte. Las caracterizaciones con las que aparece en ellos, gracias a sus disfraces, han hecho correr ríos de tinta. Se ha mostrado vestido de burgués, de mendigo, de apóstol, de pintor orgulloso de su profesión. ¿Está haciendo con ellos un retrato de las clases sociales, para demostrarnos al final de sus días que todo es vanidad, que lo que importa es ser uno mismo?. No dejó de retratarse hasta los últimos días de su vida.

Autorretrato, 1658. Colección Frick, Nueva York
Autorretrato, 1658. Colección Frick, Nueva York

Rembrandt a partir de 1645

Sus experiencias personales le reafirmaron como artista en su búsqueda de un realismo alejado de la idealización clásica. Perdió aún más interés por la belleza idealizada, e insistió en la belleza de lo cotidiano. Se alejó del canon clásico y realizó una pintura empastada, buscando la relación que existe entre la vista y el tacto.

Fue un gran coleccionista de obras artísticas caras, tenía obras entre otros de Rubens y Van Eyck, telas y objetos raros y costosos, que utilizaba para sus cuadros. Todo lo perdió por sus deudas.

Después de la muerte de Saskia empezó a descuidar sus encargos. Tuvo problemas con algunos de sus mecenas porque se dedicó a pintar para sí mismo. Esto era una rareza en aquel momento en el que no se entendía su profesión sin un objetivo mercantil.

Estas circunstancias, unidas a algunos errores económicos con sus inversiones, le llevaron al principio de su decadencia social y económica, por contra alcanzó la plenitud de su lenguaje pictórico. Aquí empieza la etapa más triste y la más original.

Última etapa, a partir de 1650

Rembrandt dejó atrás su carácter extrovertido y esto se reflejó en sus obras, que perdieron el movimiento agitado para encontrarse con la reflexión, la introspección y el pensamiento.

Ya no se ven los atributos de sus personajes, iba en busca del alma y aparece lo más íntimo de ellos. La evolución es una clara búsqueda de la mirada interior del ser humano. Sus personajes históricos aparecen solos, consiguiendo así un monólogo interior, como en esta «Cabeza de Cristo», nostálgico, melancólico y sin ningún atributo que lo identifique.

Rembrandt. Cabeza de Cristo. 1648. Gemäldegalerie de Berlín
Rembrandt. Cabeza de Cristo. 1648. Gemäldegalerie, Berlín

Su pintura aparece cada vez más empastada. Se reivindica como artista, pinta lo que él quiere y como él quiere.

Los amores de Rembrandt

El gran amor de Rembrandt fue su esposa Saskia, que ha pasado a la historia por ser su modelo, su inspiración y su alegría. Hoy Saskia nos mira desde sus cuadros encarnando a mujeres bíblicas y mitológicas desde una cercana realidad; la de una mujer normal, para nada perfecta físicamente, que despertó el más sincero amor en un genio que retrató como nadie los estados de ánimo.

Maestro en captar expresiones, Rembrandt pintó la inocencia, la ingenua malicia, la melancolía y la felicidad de esta mujer que habita en la historia de la pintura despierta, dormida, enferma, madre, sana, diosa y virgen.

Durante la enfermedad de Saskia contrataron como niñera a Geertje Dircx, para ayudarle con el único hijo que les quedaba, su querido Titus. Geertje se convirtió en su amante y acabó denunciando por perjurio a Rembrandt porque no cumplió su promesa de matrimonio. Le condenaron a pagarle doscientos florines al año como indemnización, pero enterado el maestro de que había empeñado algunas joyas de Saskia, consiguió encerrarla en un hospicio para pobres en Gouda.

Rembrandt. Su hijo Titus en 1657. Wallace Collection de Londres
Rembrandt. Su hijo Titus en 1657. Wallace Collection, Londres

A finales de 1647 Rembrandt comenzó una relación con Hendrickje Stoffelsdochter Jaegher, veinte años más joven que él, a quien había contratado como asistenta doméstica. Tuvieron una hija en 1654 llamada Cornelia (Rembrandt tuvo otras dos hijas con ese nombre con su esposa Saskia, que fallecieron). Su relación le costó a Hendrickje la excomunión por parte de la iglesia calvinista, por vivir con un hombre sin estar casada.

No sabremos si fue por amor, por valentía o por miedo a verse sola con una niña sin padre, el que caso es que a Hendrickje no le importó el escándalo que supuso seguir viviendo con Rembrandt sin estar casada.

Lejos de dejar al artista, cuando este más necesitaba su apoyo, asumió el "castigo" social que le infringió la iglesia, siguió junto a él y fundó un negocio de arte a medias con Titus. Le hicieron un contrato para que pudiera vender sus cuadros y se convirtió así en su jefa. Fue una manera de mantener alejados de Rembrandt a sus acreedores: Los biógrafos del artista han escrito: "Ella organizó su vida para él y lo salvó de la caída total después de su bancarrota".

Fue también, o eso se cree, modelo del maestro en múltiples obras de su etapa juntos. Como su "Betsabé" de 1654 y "Mujer bañándose" del mismo año, en el que sólo terminó de modelar las piernas y el pecho, dejando el resto como abocetado, lo que le ha valido a este cuadro ser considerado un preludio del impresionista Degas.

Rembrandt. Mujer bañándose. 1654. National Gallery, Londres
Rembrandt. Mujer bañándose. 1654. National Gallery. Londres

Hacia 1662 todavía recibía encargos importantes. De esta fecha es otra de sus obras maestras: "Los Síndicos de los pañeros"

Un encargo de la Corporación de Fabricantes de Paños, en el que retrató a cinco síndicos y un empleado de la Corporación, al fondo de pie y sin sombrero, que había desarrollado un nueva técnica para tejer los paños.

Rembrandt puso en este cuadro especial atención para que quedaran contentos los clientes de los que capta con habilidad su personalidad. Entre todos forman una muestra de las clases sociales y religiosas de Amsterdam: menonitas, católicos, reformistas, etc. Construido a base de manchas de color y de luz con una pincelada suelta, como lo había hecho Tiziano.

Rembrandt. Los Síndicos de los Pañeros
Rembrandt. Los Síndicos de los Pañeros. 1662. Rijksmuseum, Amsterdam

Fue un regreso a los grandes formatos, utilizó colores más intensos y sus pinceladas eran más pronunciadas, alejándose de los rasgos distintivos de su primera época, cuando trabajaba más los detalles. Algunos historiadores creen que fue un posicionamiento en el debate que surgió entonces sobre la primacía del "acabado" o la calidad matérica de la pintura, que él defendía.

Todavía en 1667, sólo dos años antes de su muerte, Cosme III de Médici, gran duque de la Toscana, visitó a Rembrandt en su domicilio cuando viajó a Ámsterdam, para hacerle algún encargo.

En sus últimos años, su amigo Van Loon lo visitaba con frecuencia y comentó: "en aquel miserable cuarto veía milagros de color tan grandes que dejarían mudo de asombro al mundo".

El legado de Rembrandt

Rembrandt sobrevivió casi a toda la familia, salvo a su nieta Titia, hija de Titus, y a su última hija Cornelia. Hendrikje Stoffels, falleció en 1663, Titus en 1668 y sólo un año después falleció Rembrandt, que fue enterrado en una tumba sin nombre en la iglesia Westerkerk de Amsterdam.

En el arte dejó una herencia de más de seiscientas pinturas, mil cuatrocientos dibujos y al menos treinta aguafuertes (láminas grabadas), técnica que manejó de manera extraordinaria, y en la que también innovó en el mismo camino que en la pintura.

Con todo ese legado pictórico Rembrandt nos dejó no sólo un reflejo social de su época, nos dejó también una invitación a profundizar en la psicología y el aspecto anímico del ser humano. Aprovechó la clave de la pintura barroca: la luz y la sombra, con ellas nos abrió la puerta para acercarnos a los cambios que el tiempo marca en el cuerpo y el alma del hombre, retratando el bien y el mal, dos valores perennes en la historia de la humanidad.

La entrada Rembrandt, la luz dorada del barroco holandés se publicó primero en Ruta Cultural.

]]>
Diez joyas del arte griego, y dónde verlas https://rutacultural.com/arte-griego/ Sun, 25 Nov 2018 07:00:36 +0000 https://rutacultural.com/?p=14885 Diez maravillas del arte griego que hoy, milagrosamente, aún podemos ver en muchos museos de Europa.

La entrada Diez joyas del arte griego, y dónde verlas se publicó primero en Ruta Cultural.

]]>

La arquitectura, la cerámica y la escultura occidentales hunden sus raíces en el arte griego, cuyas obras, tras más de dos milenios, están dispersas por una miríada de museos y galerías. Francia, Inglaterra, Alemania, Italia y Grecia conserva las principales obras maestras, aquellas que pudieron conservarse en su estado original o esas otras que, perdidas, podemos aún disfrutar gracias a las copias que hicieron los romanos.

Lo que sigue no es un ranking, pues faltan muchas maravillas. Pero sí es una selección de lo mejor de las distintas y variadas épocas y estilos por los que atravesó ese fenomenal conjunto de creaciones que hoy llamamos arte griego.

Cleovis y Bitón, un sensacional ejemplo del arte griego arcaico

Cleovis y Bitón

El grupo escultórico de Cleovis y Bitón es uno de los mejores representantes que aún puede verse del arte griego arcaico. Representan un tipo muy común en aquel tiempo: el kuros u hombre joven desnudo, una representación idealizada del atleta y del soldado, fuerte, viril y en plenitud.

Estos dos en concreto son figuras mitológicas. Hijos de una sacerdotisa de Hera llamada Cídipe, la historia cuenta que en una ocasión fueron capaces de tirar del carro que llevaba a su madre a honrar a la diosa, una vez que sus bueyes habían quedado exhaustos.

Son esculturas muy parecidas al estilo de los egipcios. Se caracterizan por una postura rígida y tirante, brazos caídos y pegados al cuerpo, avance ritual de la pierna izquierda y un carácter compacto que impide olvidar que antes de un kuros la escultura fue un bloque de piedra.

Al modelado se le prestaba entonces poca atención. El escultor, de nombre Polimedes de Argos, trazó simplemente unos gruesos incisos allí donde el cuerpo solicita juegos de relieve, como los pectorales o el encuentro de las ingles y el abdomen.

Aunque no es lo habitual, de estas piezas se conoce, gracias a Heródoto, que fueron un encargo de la ciudad de Argos para adornar el Santuario de Delfos. Allí se colocaron aproximadamente en el año 600 a.C. Allí mismo fueron encontradas en el año 1893, y allí se pueden ver aún, más de 2600 años después, en el Museo Arqueológico de Delfos.

El Vaso François, la joya de la cerámica griega

Vaso François

El Vaso François es uno de los más impresionantes ejemplos de la cerámica griega. Mide nada menos que 66 centímetros de alto y está decorado al completo con historias de la mitología griega, monstruos e incluso escenas cómicas. Hasta las asas y la base están profusamente decorados.

En su fabricación se sabe que intervinieron dos autores porque ambos dejaron constancia de su firma. Se trata del alfarero Ergótimos y el pintor Clitias, que colaboraron en esta y otras obras alrededor del año 570 a.C.

Según Antonio Blanco Freijeiro, autor de uno de los mejores libros sobre arte clásico, el Vaso François destaca por "su proporción, elegancia, firmeza y grandiosidad […] pero a este conjunto de perfecciones constructivas se le une la exquisita decoración de Clitias, que envolvió la superficie externa del vaso en un álbum de más de un centenar de miniaturas dispuestas en franjas horizontales".

Que un vaso de este tamaño y con este imponente y minucioso programa decorativo acabara en Etruria es un ejemplo más de lo bien conectada que estaba por entonces la economía mediterránea, y el alto desarrollo que habían alcanzado los etruscos, capaces de importar semejantes objetos de lujo. Hoy se puede ver en el impresionante Museo Arqueológico de Florencia, uno de los mejores de la ciudad del Renacimiento.

No servía simplemente para decorar. El Vaso François era una crátera de volutas (así llamada por las asas), un recipiente en el que se depositaba el vino, normalmente mezclado con agua, para que los asistentes a un banquete se fueran sirviendo.

Quizá este uso justifica la presencia de varias escenas marcadamente cómicas entre sagrados mitos como el de las exequias de Patroclo. O tal vez sea una prueba más del escaso fanatismo que envolvía la religión griega, sin exigencias morales y tolerante incluso con la ironía.

Para saber más sobre las imágenes representadas, recomendamos la lectura de este artículo.

El ¿Poseidón? del Cabo Artemisio

Poseidón de Artemision

Se llama Poseidón de Artemision pero sólo la segunda parte de su nombre es segura, pues fue descubierto bajo el mar, en 1928, muy cerca del cabo del mismo nombre.

La identidad de la figura es complicada. Se ha dicho que es Poseidón en el acto de arrojar su tridente, pero ese acto de arrojar el tridente no era nada habitual. Y un tridente no encaja bien con la composición de la figura, como descubrió un grupo de historiadores. Lo que sí sabemos es que el Templo de Sunión estaba dedicado a él.

Se ha dicho también que podría ser Zeus en el acto de lanzar un rayo, pero la posición de las manos tampoco sería idónea. En realidad, el acto que más concuerda con la figura es el lanzamiento de una jabalina, pero la figura no es la de un atleta, que habría de ser más joven, sino la de un dios. Últimamente se le llama Dios de Artemisio.

En cualquier caso, es un figura valiosísima no sólo por su antigüedad (se ha datado en el año 460 a.C.) sino porque representa perfectamente la transición entre el estilo arcaico y el clasicismo. La figura es todavía rígida y carece del naturalismo que estaba por venir, pero ya hay una intención clara de romper el estatismo de la vieja escultura y añadir acción y movimiento.

Está en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas.

Los Bronces de Riace o el anuncio del clasicismo

Bronces de Riace

Han sobrevivido milagrosamente tres maravillas del arte griego realizadas en bronce. Una es el Poseidón de Artemisio, otra el Auriga de Delfos. La tercera son estos misteriosos personajes que fueron encontrados por un submarinista cerca de Riace, en la actual Italia, y que son la gran joya del Museo Arqueológico de Reggio Calabria.

A pesar de haber realizado numerosos y concienzudos estudios, los expertos no se ponen de acuerdo sobre la identidad de los dos individuos. Unos dicen que son atletas. Otros dicen que son guerreros. Otros, que son dioses o figuras mitológicas.

Nada está claro excepto su maravillosa calidad y su incalculable valor histórico, pues aquí tenemos, uno frente a otro, el paso del estilo severo, o de transición, al inconfundible estilo clásico. De hecho, el llamado Bronce B es tan, tan asimilable a las esculturas clásicas que hay quien ha defendido la autoría de Fidias, el mayor exponente del arte clásico.

Aquí ya está casi todo lo que hará del arte griego clásico inolvidable: el naturalismo, la elasticidad de los músculos, el apoyo en uno de los dos pies, la ruptura total de la vieja ley de la frontalidad, etc.

Tal vez te interese leer también este recopilatorio: diez templos griegos para viajar al mundo antiguo. Seguirás viajando por Sunión, Atenas, Delfos y otros rincones de Grecia.

El Discóbolo, la obra que hizo trizas la ley de la frontalidad

Discóbolo

A mediados del siglo V a.C. Atenas brilló entre todas las ciudades de Grecia, y en Atenas, en aquel tiempo, empezó a florecer Mirón. Esculpiendo dioses, atletas y animales se hizo pronto un hueco entre los grandes del arte griego. Fue verdaderamente profuso y variado en la elección de sus temas, aunque se mantuvo a la vez más apegado a ciertas rigideces del arte clásico.

El Discóbolo, famosísimo, representa a un lanzador de disco en plena acción. En en suelo solo apoya el pie derecho y los dedos del izquierdo. Con la mano derecha impulso el disco hacia atrás para ganar inercia. Su cuerpo, en postura inverosímil para la estatutaria anterior, se inclina y se contrae en el momento previo al violento lanzamiento.

Este atleta es muy distinto a todos los anteriores. Debió sorprender y asombrar a sus contemporáneos, pues cambia radicalmente la relación del espectador y la obra. Si las antiguas estatuas frontales fueron concebidas para verse de frente y solo de frente, el Discóbolo no solo puede admirarse desde cualquier lado sino que casi parece que incita a hacerlo.

Y a pesar de todo, al margen de la postura, el Discóbolo no es una obra excesivamente novedosa. La anatomía sigue siendo casi pre-clásica: los músculos son planos; las facciones, esquemáticas e inexpresivas, y el conjunto no alcanza gran profundidad en el espacio. Admiración y asombro era lo que buscaba, no emoción. Hoy puede verse no el original, pero sí una excelente copia romana en el Museo Nazionale Romano, situada en el Pallazzo Massimo alle Terme.

La Atenea Lemnia, la más bella de las estatuas femeninas

Atenea Lemnia

Así lo pensaba al menos Pausanias, que la ensalzó como la mejor de todas las obras de Fidias. La Lemnia se esculpió en época de Pericles para adornar, aún más, la Acrópolis de Atenas. Pero al contrario que la Parthenos, diosa guerrera escondida en el colosal Partenón, esta versión de la diosa se representó como una dispensadora de paz. Por ello lleva la cabeza descubierta, el casco en una mano y la égida sobre el pecho.

La cabeza tiene todos los rasgos propios del arte griego clásico: frente alta, barbilla pequeña, labios menudos y carnosos, mejillas lisas y una línea del perfil casi perpendicular al plano horizontal. El finísimo modelado y la elegante taenia, la cinta lisa y ancha que sujeta el pelo, terminan de acentuar la plasticidad de todo el conjunto.

Contemplar la Lemnia es emocionante, y eso que solo se conservan un par de fragmentos y no del original, sino de copias romanas posteriores. La cabeza se encuentra en el Museo Cívico Arqueológico de Bolonia y, lo que parece ser una copia del cuerpo se puede ver en la Staatliche Kunstsammlungen de Dresde.

Las Parcas de Fidias y sus "paños mojados"

Parcas

De los frontones del Partenón ya hablamos largo y tendido en el artículo que le dedicamos a dicho edificio. Pero hay un grupo de esculturas que merece ser individualizado y situado aquí, brillando con luz propia entre lo mejor del arte griego.

Estos tres cuerpos mutilados todavía impresionan por la corporeidad y por la vida que transmiten. Se los conoce como Las Parcas, aunque seguramente representan a Afrodita y Artemisa. En ellos se percibe bien la técnica de los llamados “paños mojados”, consistente en esculpir los ropajes con tal finura que parecen mojados, pegados por tanto al cuerpo y dibujando sus curvas y ondulaciones. Fidias llevó a esta técnica a una excelencia nunca antes vista, y luego fue imitado una y mil veces. La propia Victoria de Samotracia sería impensable sin este desarrollo previo.

Las Parcas, como todo el frontón del Partenón, pueden verse en la Sala Elgin del Museo Británico. Están en un estado algo precario, pero son las figuras originales que durante dos milenios adornaron el mejor de los templos griegos.

El Doríforo de Policleto, "el canon" del arte griego

Doríforo

El Doríforo es otra de las obras maestras del arte griego que se han perdido. Por suerte su fama fue grande en su tiempo, y los copistas romanos realizaron varias copias que sí se conservan. La mejor, o la mejor conservada, se descubrió en las excavaciones de Pompeya y se conserva en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.

A pesar de su nombre, el representado es probablemente Aquiles, el héroe de la Ilíada. Y como la Ilíada, el Doríforo se terminó convirtiendo en la escultura más admirada, la más copiada, la que más influyó a escultores posteriores.

Curiosamente es una obra aún apegada a ciertos rasgos del arte arcaico. La separación de ingles y abdomen, o la línea que marca los pectorales, es excesivamente rígida. Lo mismo ocurre con las divisiones de los brazos y las piernas. Lo que Policleto aplicó de forma innovadora fue el canon geométrico que establecía el sistema ideal de las proporciones del cuerpo humano, y en en su forma de hacerlo reveló importantes influencias de los filósofos de us tiempo.

Platón había defendido en el Timeo que los dioses dieron a la cabeza humana una forma esférica como imagen de la figura del universo. La cabeza es perfectamente esférica, pero no es el único círculo. Las curvas del pliegue inguinal y del arco torácico son segmentos de un círculo imaginario cuyo centro estaría en el ombligo.

Por supuesto, lo más llamativo es la posición. Policleto esculpió una obra destinada a contemplarse desde un punto de vista principal, pero el Doríforo no es una obra rígida ni estática. El peso del cuerpo se apoya maravillosamente sobre una de las piernas, y el giro ligerísimo del tronco y la cabeza añade el movimiento justo para dotar al conjunto de vida.

La Afrodita de Cnido, el canon de belleza de los antiguos

Afrodita de Cnido

"La destreza del escultor ha sido tan acertada que parece que el mármol ha perdido su dureza para moldear la gracia de sus extremidades", dijo de esta escultura Luciano de Samósata. Plinio el Viejo relató que una vez, un joven se enamoró de ella al contemplarla, y el rey Nicomedes de Cos la quiso hasta tal punto que ofreció a la ciudad de Cnido perdonar la deuda de la ciudad. Los cnidios se negaron.

Estamos ante la obra maestra de Praxiteles y la estatua femenina que los antiguos consideraron la más hermosa del mundo. Representa a Afrodita, la diosa del amor, en el acto de tomar un baño.

Toda la obra es un prodigio de sensualidad y delicadeza. La razón de que aparezca desnuda hay que buscarla en las costumbres locales de Cnido, donde Afrodita era venerada, entre otras cosas, como protectora de la navegación, de forma similar a la fenicia Astarté. En toda la región hay representaciones anteriores, muy antiguas, donde a la diosa de la fecundidad se la representa de la misma manera.

Pero Praxiteles convierte la desnudez de la diosa en un logrado elemento erótico gracias a la tersura del modelado, a las formas suaves y mórbidas que se mueven en un perfil sinuoso, la célebre "S" o curva praxiteliana. La vestidura y el ánfora cumplen una función estructural, pues permiten que el cuerpo "rote" ligeramente hacia delante y hacia la izquierda. Es admirable cómo consigue Praxiteles que esas vestiduras, que recuerdan a los paños mojados de Fidias, caigan lánguidamente, despacio, sobre el ánfora. Como dijo Luciano de Samosata, resulta difícil de creer que el material sea el duro y frío mármol.

Como en el caso del Doríforo, el original se perdió. Pero como su fama fue tan grande se hicieron bastantes copias, y algunas de ellas son de excelente calidad. La más conocida está en Roma, en el Museo Nacional Romano del Palazzo Altemps.

El Gálata moribundo y la nueva expresividad del helenismo

Galata moribundo

Es una de las obras más famosas de los Museos Capitolinos de Roma y una de las más reproducidas, merced a su enorme popularidad entre los viajeros del Grand Tour y a la intensa emoción que transmite.

Situada en el centro de una sala que lleva su nombre (Sala del Gladiador, pues en principio se pensó erronamente que el caído era un gladiador) representa a una víctima de la guerra emprendida en el siglo III a.C. por los Atálidas de Pérgamo contra los Gálatas (así llamaban aquéllos a las tribus célticas –los galos de los romanos– asentadas en el interior de la actual Turquía). El guerrero, que se muestra con la herida bien visible y próximo a morir, está rodeado de gran solemnidad y representado al estilo de los héroes clásicos, esto es, desnudo. La obra sirve así como recordatorio de la victoria, pero también como homenaje a la valía de los vencidos, que fueron dignos enemigos.

Apareció en el siglo XVII, en la Villa Ludovisi, junto con el Gálata suicida que puede verse hoy en el Palazzo Altemps, y fue adquirida por el museo en el siglo XVIII. Aunque los historiadores no se han puesto de acuerdo sobre su datación, la interpretación más aceptada es la siguiente: que el original griego data del siglo III a.C., que fue un encargo de Átalo I de Pérgamo como conmemoración de la citada victoria de los suyos contra los gálatas turcos, y que la copia expuesta en el museo es una obra romana del siglo I a.C., encargada por Julio César para conmemorar en el ámbito privado otra victoria –la suya– contra los galos, y realizada (esto acreditaría tanto la estima del dictador al original como la confusión de los historiadores) en mármol oriental por un taller de Pérgamo.

La entrada Diez joyas del arte griego, y dónde verlas se publicó primero en Ruta Cultural.

]]>