Sevilla tiene tres monumentos inscritos en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO. Uno es la Catedral, otro el Alcázar y el tercero es el Archivo General de Indias; de largo, el menos conocido y visitado de los tres.

El Archivo, antigua Casa de Lonja, es sin embargo una visita muy recomendable, especialmente para los amantes de la arquitectura y de la historia. Se trata de un monumento sobresaliente, del Bajo Renacimiento, precursor en buena medida del barroco sevillano, ligado como ningún a otro a la Carrera de Indias y contenedor de un patrimonio documental de incalculable valor. Como siempre, una visita se disfruta más cuando más se sabe del lugar visitado, así que ahí van algunas pistas para informarla y hacerla más provechosa.

Entrada principal al Archivo
Entrada principal al Archivo. Imagen cortesía de Wikimedia Commons
  1. El exterior del Archivo es puramente renacentista y de clarísima inspiración clásica, como ha señalado el profesor Lleó Cañal. Se trata de un edificio exento, elevado sobre un estilóbato que suaviza las irregularidades del terreno y aislado del entorno por una línea de pilares encadenados que subrayaban su jurisdicción especial. Igual que los templos clásicos.

  2. No hay en Sevilla un lugar más fuertemente ligado a América que este. Primero fue Casa de Lonja, donde se cerraban todos los contratos relativos a la Carrera de Indias. Después, desde 1785, es el archivo que custodia de todos los documentos relativos a la misma.

  3. La función principal del Archivo es la conservación de sus más de 43.000 legajos de documentos, pero éstos, por buenas razones, no están al alcance del visitante. Se guardan en los sótanos, protegidos del calor y la humedad, y a ellos sólo acceden los investigadores previa petición al personal del archivo.

Archivo General de Indias
Archivo General de Indias. Cortesía de por katiebordner,
  1. Los documentos aquí conservados dicen mucho del modo en que Carlos V y, sobre todo, Felipe II, entendieron la importancia de la conquista americana. Carlos V creó el puesto de Cronista de Indias, distinguiéndolo de los de Castilla o Aragón. Felipe II fue el rey de los papeles; el que más importancia dio a la escritura y a la documentación. Así lo atestigua la célebre cita de Luis Fernández de Córdoba, quien dijo de él que “por medio de los papeles meneaba el mundo desde su real asiento”. La lejanía de las nuevas conquistas impuso una nueva y potente racionalización de la administración y del gobierno.

  2. En los primeros años de vida del archivo, esos documentos se conservaban en las estantería de la que hoy es la sala de exposiciones. Hoy están a mucho mejor recaudo, en los sótanos. En cambio, las soberbias estanterías permanecen en esas salas, y están decoradas por miles de cajas de cartón (vacías) que reproducen un elegante dibujo, obra del gaditano Francisco Hohenleiter, para la decoración de los legajos.

  3. Para el albergue del Archivo, en la segunda mitad del XVIII hubo agrias disputas entre las ciudades de Madrid, Cádiz y Sevilla. Que finalmente se asentara en esta última se debió al empeño del entonces secretario de Estado y del Despacho Universal de Indias, el malagueño don José de Gálvez. La antigua Casa de Lonja sevillana era, en su opinión, el lugar idóneo para la nueva empresa, por su amplitud y decoro, por su localización y también por su directa relación con el comercio y los asuntos de Indias.

  4. Para la creación del Archivo se hizo necesario reformar profundamente el edificio, y dicha reforma, encargada a Lucas Cintora, fue muy criticada en los círculos eruditos de la ciudad. Muchos dudaban que este arquitecto, que había sufrido grandes fracasos al inicio de su carrera, estuviera a la altura de un edificio que se atribuía –demasiado alegremente– al ilustre Juan de Herrera. Al final Cintora no sólo salió exitoso sino que zanjó el asunto con una carta apologético-crítica titulada “Justa repulsa de ignorantes y de émulos malignos”.

La magnífica escalera de Cintora.
La magnífica escalera. Imagen cortesía de Wikimedia Commons
  1. Recuerdo majestuoso de la reforma de Cintora es la monumental escalera que comunica con la primera planta del edificio, decorada con jaspes de color rojo, gris y negro procedentes de Málaga. Curiosamente, muchas de las piedras del edificio original, cuya construcción, como pasa hoy en día, se alargó durante décadas y estuvo jalonada de sobrecostes y corrupción, provenían también de canteras malagueñas.

  2. En la fachada principal se conserva una hermosa inscripción que conmemora la inauguración del edificio en tiempos de Felipe II. Y frente a ella, la Cruz del Juramento simboliza la promesa realizada por los mercaderes ante Dios.

  3. Ante la Lonja solían acudir los estudiantes graduados en la entonces recién fundada Universidad, para festejar la obtención de sus títulos. A ello se debe la abundancia de vítores en el extremo de la fachada que mira a la actual avenida de la Constitución.

  4. El edificio está rodeado de robustas columnas y cadenas similares a las que circunscriben la vecina Catedral. Son un recuerdo de la jurisdicción comercial que poseía como Casa de Lonja. Como curiosidad, en los peldaños del estilóbato pueden verse las rejillas que sirven de paso de aire para la ventilación de los sótanos, donde se conservan la mayoría de los documentos.

Archivo de Indias. Cañón
Cañón del galeón “Nuestra Señora de Atocha”. Cortesía de Wikimedia Commons
  1. Un imponente cañón, procedente del pecio del galeón “Nuestra Señora de Atocha”, sorprende al visitante al poco de entrar en el edificio. Fue un regalo de los Estados Unidos a los reyes de España en 1976, con ocasión de su primer viaje oficial a aquel país.

  2. La sala de exposiciones, que recorre perimetralmente el primer piso del edificio, está coronada por una sucesión de hermosas bóvedas que emergen en la azotea. Se caracterizan por el hecho de que no hay dos iguales: cada una de estas bóvedas es diferente a todas las demás.

Carabela Santa María
Réplica de la Carabela Santa María en una de las exposiciones del archivo. Cortesía de Wikimedia Commons
  1. Las galerías se utilizan en la actualidad como sede de exposiciones temporales, ocasiones que utiliza el Archivo para sacar a la luz sus preciosos documentos e iluminar espacios de nuestro pasado. Conviene visitar su web para estar al tanto del programa expositivo.

  2. La azotea del edificio no se visita regularmente, pero es digna de mención por sus vistas de la Plaza del Triunfo y la Catedral y por el particular paisaje lunar que le otorgan las bóvedas.

Archivo General de Indias. Sevilla
Estas amplias galerías no siempre fueron así. Cortesía de Wikimedia Commons
  1. Volviendo a las galerías: su aspecto amplio, elegante y diáfano data, como ya sabemos, de 1785, de la reforma de Cintora. Antes, estos mismos pasillos albergaron viviendas y talleres profesionales. Uno de esos talleres lo ocupaba en el siglo XVII la academia de Bartolomé Esteban Murillo, pintor especialmente querido por los sevillanos y cuyos cuadros son la la joya más preciada del Museo de Bellas Artes de la ciudad.

  2. La Casa de Lonja de Sevilla se construyó en época de Felipe II para albergar las operaciones mercantiles relacionadas con las Indias. Sin embargo fue una construcción dificultosa que se extendió durante décadas, como ya se ha dicho. Por una cosas y otras, cuando se inauguró el edificio Sevilla había perdido parte de su vigor como capital económica del mercado indiano, y no mucho tiempo después perdería de forma oficial el monopolio de aquel comercio, que pasó a Cádiz.

  3. En relación con esto último: fuera del Archivo, en la Puerta del Perdón de la Catedral, puede observarse un relieve muy relacionado con la construcción de la Lonja, que representa la expulsión de los mercaderes del templo. Dicho relieve fue un encargo de los canónigos de la Catedral para celebrar, precisamente, un episodio paralelo, pues los comerciantes, antes de tener lonja propia, solían reunirse en las puertas de la Catedral, y en días de frío o lluvia, dentro de la misma. Era de esperar que la nueva Lonja acabara con esa costumbre, pero cuentan varios cronistas que una vez construida muchos siguieron reuniéndose en las puertas del templo.

  4. En el siglo XVIII, la creación del Archivo de Indias estuvo muy ligada a la extensión, sobre todo entre los historiadores británicos, de la leyenda negra sobre la colonización española de las Indias, especialmente recogida en la Historia de América del escocés W. Robertson. Carlos III se empeñó en que se escribiera una nueva historia que rebatiera aquellas tesis ofensivas, y que dicha obra se escribiera de un modo científico, apoyándose en los documentos de la época.

  5. El entonces Cronista Mayor de Indias, el valenciano Juan Bautista Muñoz, recibió el encargo de Carlos III, y para documentarse visitó multitud de archivos y lugares donde antes habían existido instituciones relacionadas con las Indias. Su periplo le convenció de la necesidad de reunir en un mismo lugar toda la documentación relativa a este asunto, para alivio de futuros estudiosos. De esta forma se puso en marcha el proyecto para el Archivo General de Indias.

  6. El Archivo nació “para dotar a la Historia del tipo de fuentes que la nueva historiografía requiere, las documentales”. En la misma época, el Archivo de la Corona de Aragón se reorganizaba con la intención de que fuera ”útil para la Historia”. Su creación coronaba así un largo camino que ponía los archivos al servicio de la nación, y ya no exclusivamente de la Corona.

El Archivo de Indias es accesible desde la Avenida de la Constitución y se encuentra en el núcleo turístico de Sevilla, junto al Real Alcázar y a la Catedral. Su visita es gratuita, muy interesante, y no ocupa demasiado tiempo. No podemos hacer más que recomendarla efusivamente.

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