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	<title>Nápoles &mdash; Ruta Cultural</title>
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	<description>Viajas mejor cuando sabes lo que estás viendo</description>
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		<title>Diez joyas del arte griego, y dónde verlas</title>
		<link>https://rutacultural.com/arte-griego/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pablo Bermúdez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 25 Nov 2018 07:00:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arqueología]]></category>
		<category><![CDATA[Arte]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Diez maravillas del arte griego que hoy, milagrosamente, aún podemos ver en muchos museos de Europa.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<img width="1024" height="530" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/11/parcas-portada-1024x530.jpg" class="attachment-large size-large wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/11/parcas-portada-1024x530.jpg 1024w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/11/parcas-portada-300x155.jpg 300w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/11/parcas-portada-768x397.jpg 768w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/11/parcas-portada.jpg 1920w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><p>La arquitectura, la cerámica y la escultura occidentales hunden sus raíces en el arte griego, cuyas obras, tras más de dos milenios, están dispersas por una miríada de museos y galerías. Francia, Inglaterra, Alemania, Italia y Grecia conserva las principales obras maestras, aquellas que pudieron conservarse en su estado original o esas otras que, perdidas, podemos aún disfrutar gracias a las copias que hicieron los romanos.</p>
<p>Lo que sigue no es un ranking, pues faltan muchas maravillas. Pero sí es una selección de lo mejor de las distintas y variadas épocas y estilos por los que atravesó ese fenomenal conjunto de creaciones que hoy llamamos arte griego.</p>
<h2>Cleovis y Bitón, un sensacional ejemplo del arte griego arcaico</h2>
<figure class="alignnone"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/11/cleovis-biton-300x300.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/11/cleovis-biton.jpg 640w" alt="Cleovis y Bitón" /></figure>
<p>El grupo escultórico de <strong>Cleovis</strong> y <strong>Bitón</strong> es uno de los mejores representantes que aún puede verse del arte griego arcaico. Representan un tipo muy común en aquel tiempo: el <em>kuros</em> u hombre joven desnudo, una representación idealizada del atleta y del soldado, fuerte, viril y en plenitud. </p>
<p>Estos dos en concreto son figuras mitológicas. Hijos de una sacerdotisa de Hera llamada <strong>Cídipe</strong>, la historia cuenta que en una ocasión fueron capaces de tirar del carro que llevaba a su madre a honrar a la diosa, una vez que sus bueyes habían quedado exhaustos.</p>
<p>Son esculturas muy parecidas al estilo de los egipcios. Se caracterizan por una postura rígida y tirante, brazos caídos y pegados al cuerpo, avance ritual de la pierna izquierda y un carácter compacto que impide olvidar que antes de un <em>kuros</em> la escultura fue un bloque de piedra.</p>
<p>Al modelado se le prestaba entonces poca atención. El escultor, de nombre <strong>Polimedes de Argos</strong>, trazó simplemente unos gruesos incisos allí donde el cuerpo solicita juegos de relieve, como los pectorales o el encuentro de las ingles y el abdomen.</p>
<p>Aunque no es lo habitual, de estas piezas se conoce, gracias a <strong>Heródoto</strong>, que fueron un encargo de la ciudad de Argos para adornar el Santuario de Delfos. Allí se colocaron aproximadamente en el año <strong>600 a.C.</strong> Allí mismo fueron encontradas en el año 1893, y allí se pueden ver aún, más de 2600 años después, en el Museo Arqueológico de Delfos.</p>
<h2>El Vaso François, la joya de la cerámica griega</h2>
<figure class="alignnone"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/11/vaso-françois-300x292.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/11/vaso-françois.jpg 640w" alt="Vaso François" /></figure>
<p>El <strong>Vaso François</strong> es uno de los más impresionantes ejemplos de la cerámica griega. Mide nada menos que 66 centímetros de alto y está decorado al completo con historias de la mitología griega, monstruos e incluso escenas cómicas. Hasta las asas y la base están profusamente decorados.</p>
<p>En su fabricación se sabe que intervinieron dos autores porque ambos dejaron constancia de su firma. Se trata del alfarero <strong>Ergótimos</strong> y el pintor <strong>Clitias</strong>, que colaboraron en esta y otras obras alrededor del año <strong>570 a.C.</strong></p>
<p>Según <strong>Antonio Blanco Freijeiro</strong>, autor de uno de los mejores <a href="https://exploralibros.com/no-ficcion/arte/libros-arte-clasico/">libros sobre arte clásico</a>, el Vaso François destaca por &quot;su proporción, elegancia, firmeza y grandiosidad [&#8230;] pero a este conjunto de perfecciones constructivas se le une la exquisita decoración de Clitias, que envolvió la superficie externa del vaso en un álbum de más de un centenar de miniaturas dispuestas en franjas horizontales&quot;. </p>
<p>Que un vaso de este tamaño y con este imponente y minucioso programa decorativo acabara en <strong>Etruria</strong> es un ejemplo más de lo bien conectada que estaba por entonces la economía mediterránea, y el alto desarrollo que habían alcanzado los etruscos, capaces de importar semejantes objetos de lujo. Hoy se puede ver en el impresionante <strong>Museo Arqueológico de Florencia</strong>, <a href="https://rutacultural.com/museos-florencia/">uno de los mejores</a> de la ciudad del Renacimiento.</p>
<p>No servía simplemente para decorar. El Vaso François era una crátera de volutas (así llamada por las asas), un recipiente en el que se depositaba el vino, normalmente mezclado con agua, para que los asistentes a un banquete se fueran sirviendo.</p>
<p>Quizá este uso justifica la presencia de varias escenas marcadamente cómicas entre sagrados mitos como el de las exequias de Patroclo. O tal vez sea una prueba más del escaso fanatismo que envolvía la religión griega, sin exigencias morales y tolerante incluso con la ironía.</p>
<p>Para saber más sobre las imágenes representadas, recomendamos la lectura de <a href="https://rutacultural.com/vaso-francois/">este artículo</a>.</p>
<h2>El ¿Poseidón? del Cabo Artemisio</h2>
<figure class="alignnone"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/11/poseidon-artemisio-300x300.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/11/poseidon-artemisio.jpg 640w" alt="Poseidón de Artemision" /></figure>
<p>Se llama <strong>Poseidón</strong> de Artemision pero sólo la segunda parte de su nombre es segura, pues fue descubierto bajo el mar, en 1928, muy cerca del cabo del mismo nombre. </p>
<p>La identidad de la figura es complicada. Se ha dicho que es Poseidón en el acto de arrojar su tridente, pero ese acto de arrojar el tridente no era nada habitual. Y un tridente no encaja bien con la composición de la figura, como descubrió un grupo de historiadores. Lo que sí sabemos es que el <a href="https://rutacultural.com/templo-de-poseidon-cabo-sunion/">Templo de Sunión</a> estaba dedicado a él.</p>
<p>Se ha dicho también que podría ser <strong>Zeus</strong> en el acto de lanzar un rayo, pero la posición de las manos tampoco sería idónea. En realidad, el acto que más concuerda con la figura es el lanzamiento de una jabalina, pero la figura no es la de un atleta, que habría de ser más joven, sino la de un dios. Últimamente se le llama <strong>Dios de Artemisio</strong>.</p>
<p>En cualquier caso, es un figura valiosísima no sólo por su antigüedad (se ha datado en el año 460 a.C.) sino porque representa perfectamente la transición entre el estilo arcaico y el clasicismo. La figura es todavía rígida y carece del naturalismo que estaba por venir, pero ya hay una intención clara de romper el estatismo de la vieja escultura y añadir acción y movimiento.</p>
<p>Está en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas.</p>
<h2>Los Bronces de Riace o el anuncio del clasicismo</h2>
<figure class="alignnone"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/11/bronces-riace-300x300.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/11/bronces-riace.jpg 640w" alt="Bronces de Riace" /></figure>
<p>Han sobrevivido milagrosamente tres maravillas del arte griego realizadas en bronce. Una es el Poseidón de Artemisio, otra el Auriga de Delfos. La tercera son estos misteriosos personajes que fueron encontrados por un submarinista cerca de <strong>Riace</strong>, en la actual Italia, y que son la gran joya del Museo Arqueológico de Reggio Calabria.</p>
<p>A pesar de haber realizado numerosos y concienzudos estudios, los expertos no se ponen de acuerdo sobre la identidad de los dos individuos. Unos dicen que son atletas. Otros dicen que son guerreros. Otros, que son dioses o figuras mitológicas. </p>
<p>Nada está claro excepto su maravillosa calidad y su incalculable valor histórico, pues aquí tenemos, uno frente a otro, el paso del estilo severo, o de transición, al inconfundible estilo clásico. De hecho, el llamado Bronce B es tan, tan asimilable a las esculturas clásicas que hay quien ha defendido la autoría de <strong>Fidias</strong>, el mayor exponente del arte clásico. </p>
<p>Aquí ya está casi todo lo que hará del arte griego clásico inolvidable: el naturalismo, la elasticidad de los músculos, el apoyo en uno de los dos pies, la ruptura total de la vieja ley de la frontalidad, etc.</p>
<p>Tal vez te interese leer también este recopilatorio: <a href="https://rutacultural.com/templos-griegos/">diez templos griegos para viajar al mundo antiguo</a>. Seguirás viajando por Sunión, Atenas, Delfos y otros rincones de Grecia.</p>
<h2>El Discóbolo, la obra que hizo trizas la ley de la frontalidad</h2>
<figure class="alignnone"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/11/discobolo-236x300.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/11/discobolo.jpg 640w" alt="Discóbolo" /></figure>
<p>A mediados del siglo V a.C. <strong>Atenas</strong> brilló entre todas las ciudades de Grecia, y en Atenas, en aquel tiempo, empezó a florecer <strong>Mirón</strong>. Esculpiendo dioses, atletas y animales se hizo pronto un hueco entre los grandes del arte griego. Fue verdaderamente profuso y variado en la elección de sus temas, aunque se mantuvo a la vez más apegado a ciertas rigideces del arte clásico. </p>
<p>El Discóbolo, famosísimo, representa a un lanzador de disco en plena acción. En en suelo solo apoya el pie derecho y los dedos del izquierdo. Con la mano derecha impulso el disco hacia atrás para ganar inercia. Su cuerpo, en postura inverosímil para la estatutaria anterior, se inclina y se contrae en el momento previo al violento lanzamiento.</p>
<p>Este atleta es muy distinto a todos los anteriores. Debió sorprender y asombrar a sus contemporáneos, pues cambia radicalmente la relación del espectador y la obra. Si las antiguas estatuas frontales fueron concebidas para verse de frente y solo de frente, el Discóbolo no solo puede admirarse desde cualquier lado sino que casi parece que incita a hacerlo.</p>
<p>Y a pesar de todo, al margen de la postura, el Discóbolo no es una obra excesivamente novedosa. La anatomía sigue siendo casi pre-clásica: los músculos son planos; las facciones, esquemáticas e inexpresivas, y el conjunto no alcanza gran profundidad en el espacio. Admiración y asombro era lo que buscaba, no emoción. Hoy puede verse no el original, pero sí una excelente copia romana en el <em>Museo Nazionale Romano</em>, situada en el <em>Pallazzo Massimo alle Terme</em>.</p>
<h2>La Atenea Lemnia, la más bella de las estatuas femeninas</h2>
<figure class="alignnone"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/11/atenea-lemnia-300x300.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/11/atenea-lemnia.jpg 640w" alt="Atenea Lemnia" /></figure>
<p>Así lo pensaba al menos <strong>Pausanias</strong>, que la ensalzó como la mejor de todas las obras de Fidias. La <em>Lemnia</em> se esculpió en época de Pericles para adornar, aún más, la <strong>Acrópolis de Atenas</strong>. Pero al contrario que la <em>Parthenos</em>, diosa guerrera escondida en el colosal <a href="https://rutacultural.com/partenon/">Partenón</a>, esta versión de la diosa se representó como una dispensadora de paz. Por ello lleva la cabeza descubierta, el casco en una mano y la égida sobre el pecho. </p>
<p>La cabeza tiene todos los rasgos propios del arte griego clásico: frente alta, barbilla pequeña, labios menudos y carnosos, mejillas lisas y una línea del perfil casi perpendicular al plano horizontal. El finísimo modelado y la elegante <em>taenia</em>, la cinta lisa y ancha que sujeta el pelo, terminan de acentuar la plasticidad de todo el conjunto.</p>
<p>Contemplar la <em>Lemnia</em> es emocionante, y eso que solo se conservan un par de fragmentos y no del original, sino de copias romanas posteriores. La cabeza se encuentra en el Museo Cívico Arqueológico de <strong>Bolonia</strong> y, lo que parece ser una copia del cuerpo se puede ver en la <strong>Staatliche Kunstsammlungen</strong> de <a href="https://rutacultural.com/que-ver-en-dresde/">Dresde</a>.</p>
<h2>Las Parcas de Fidias y sus &quot;paños mojados&quot;</h2>
<figure class="alignnone"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/11/parcas-fidias-300x167.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/11/parcas-fidias.jpg 640w" alt="Parcas" /></figure>
<p>De los frontones del Partenón ya hablamos largo y tendido en el artículo que le dedicamos a <a href="https://rutacultural.com/partenon/">dicho edificio</a>. Pero hay un grupo de esculturas que merece ser individualizado y situado aquí, brillando con luz propia entre lo mejor del arte griego.</p>
<p>Estos tres cuerpos mutilados todavía impresionan por la corporeidad y por la vida que transmiten. Se los conoce como <strong>Las Parcas</strong>, aunque seguramente representan a <strong>Afrodita</strong> y <strong>Artemisa</strong>. En ellos se percibe bien la técnica de los llamados “paños mojados”, consistente en esculpir los ropajes con tal finura que parecen mojados, pegados por tanto al cuerpo y dibujando sus curvas y ondulaciones. Fidias llevó a esta técnica a una excelencia nunca antes vista, y luego fue imitado una y mil veces. La propia <strong>Victoria de Samotracia</strong> sería impensable sin este desarrollo previo.</p>
<p>Las Parcas, como todo el frontón del Partenón, pueden verse en la <em>Sala Elgin</em> del <em>Museo Británico</em>. Están en un estado algo precario, pero son las figuras originales que durante dos milenios adornaron el mejor de los <a href="https://rutacultural.com/templos-griegos/">templos griegos</a>.</p>
<h2>El Doríforo de Policleto, &quot;el canon&quot; del arte griego</h2>
<figure class="alignnone"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/11/doriforo-223x300.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/11/doriforo-763x1024.jpg 640w" alt="Doríforo" /></figure>
<p>El <strong>Doríforo</strong> es otra de las obras maestras del arte griego que se han perdido. Por suerte su fama fue grande en su tiempo, y los copistas romanos realizaron varias copias que sí se conservan. La mejor, o la mejor conservada, se descubrió en las excavaciones de <strong>Pompeya</strong> y se conserva en el Museo Arqueológico Nacional de <a href="https://rutacultural.com/ver-napoles-ciudad-infinita/">Nápoles</a>.</p>
<p>A pesar de su nombre, el representado es probablemente <strong>Aquiles</strong>, el héroe de la <em>Ilíada</em>. Y como la <em>Ilíada</em>, el Doríforo se terminó convirtiendo en la escultura más admirada, la más copiada, la que más influyó a escultores posteriores. </p>
<p>Curiosamente es una obra aún apegada a ciertos rasgos del arte arcaico. La separación de ingles y abdomen, o la línea que marca los pectorales, es excesivamente rígida. Lo mismo ocurre con las divisiones de los brazos y las piernas. Lo que <strong>Policleto</strong> aplicó de forma innovadora fue el canon geométrico que establecía el sistema ideal de las proporciones del cuerpo humano, y en en su forma de hacerlo reveló importantes influencias de los filósofos de us tiempo.</p>
<p><strong><a href="https://exploralibros.com/no-ficcion/filosofia/libros-platon/">Platón</a></strong> había defendido en el <em>Timeo</em> que los dioses dieron a la cabeza humana una forma esférica como imagen de la figura del universo. La cabeza es perfectamente esférica, pero no es el único círculo. Las curvas del pliegue inguinal y del arco torácico son segmentos de un círculo imaginario cuyo centro estaría en el ombligo. </p>
<p>Por supuesto, lo más llamativo es la posición. Policleto esculpió una obra destinada a contemplarse desde un punto de vista principal, pero el Doríforo no es una obra rígida ni estática. El peso del cuerpo se apoya maravillosamente sobre una de las piernas, y el giro ligerísimo del tronco y la cabeza añade el movimiento justo para dotar al conjunto de vida. </p>
<h2>La Afrodita de Cnido, el canon de belleza de los antiguos</h2>
<figure class="alignnone"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/11/afrodita-cnido-247x300.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/11/afrodita-cnido.jpg 640w" alt="Afrodita de Cnido" /></figure>
<p>&quot;La destreza del escultor ha sido tan acertada que parece que el mármol ha perdido su dureza para moldear la gracia de sus extremidades&quot;, dijo de esta escultura <strong>Luciano de Samósata</strong>. <strong>Plinio el Viejo</strong> relató que una vez, un joven se enamoró de ella al contemplarla, y el rey <strong>Nicomedes</strong> de Cos la quiso hasta tal punto que ofreció a la ciudad de Cnido perdonar la deuda de la ciudad. Los cnidios se negaron.</p>
<p>Estamos ante la obra maestra de <strong>Praxiteles</strong> y la estatua femenina que los antiguos consideraron la más hermosa del mundo. Representa a Afrodita, la diosa del amor, en el acto de tomar un baño. </p>
<p>Toda la obra es un prodigio de sensualidad y delicadeza. La razón de que aparezca desnuda hay que buscarla en las costumbres locales de Cnido, donde <strong>Afrodita</strong> era venerada, entre otras cosas, como protectora de la navegación, de forma similar a la fenicia <strong>Astarté</strong>. En toda la región hay representaciones anteriores, muy antiguas, donde a la diosa de la fecundidad se la representa de la misma manera.</p>
<p>Pero Praxiteles convierte la desnudez de la diosa en un logrado elemento erótico gracias a la tersura del modelado, a las formas suaves y mórbidas que se mueven en un perfil sinuoso, la célebre &quot;S&quot; o <em>curva praxiteliana</em>. La vestidura y el ánfora cumplen una función estructural, pues permiten que el cuerpo &quot;rote&quot; ligeramente hacia delante y hacia la izquierda. Es admirable cómo consigue Praxiteles que esas vestiduras, que recuerdan a los paños mojados de Fidias, caigan lánguidamente, despacio, sobre el ánfora. Como dijo Luciano de Samosata, resulta difícil de creer que el material sea el duro y frío mármol.</p>
<p>Como en el caso del Doríforo, el original se perdió. Pero como su fama fue tan grande se hicieron bastantes copias, y algunas de ellas son de excelente calidad. La más conocida está en <strong>Roma</strong>, en el Museo Nacional Romano del <em>Palazzo Altemps</em>.</p>
<h2>El Gálata moribundo y la nueva expresividad del helenismo</h2>
<figure class="alignnone"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/11/galata-moribundo-300x220.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/11/galata-moribundo.jpg 640w" alt="Galata moribundo" /></figure>
<p>Es una de las obras más famosas de los <a href="https://rutacultural.com/siete-joyas-de-los-museos-capitolinos/">Museos Capitolinos</a> de Roma y una de las más reproducidas, merced a su enorme popularidad entre los viajeros del <em>Grand Tour</em> y a la intensa emoción que transmite. </p>
<p>Situada en el centro de una sala que lleva su nombre (<em>Sala del Gladiador</em>, pues en principio se pensó erronamente que el caído era un gladiador) representa a una víctima de la guerra emprendida en el siglo III a.C. por los <strong>Atálidas</strong> de Pérgamo contra los Gálatas (así llamaban aquéllos a las tribus célticas –los galos de los romanos– asentadas en el interior de la actual Turquía). El guerrero, que se muestra con la herida bien visible y próximo a morir, está rodeado de gran solemnidad y representado al estilo de los héroes clásicos, esto es, desnudo. La obra sirve así como recordatorio de la victoria, pero también como homenaje a la valía de los vencidos, que fueron dignos enemigos.</p>
<p>Apareció en el siglo XVII, en la Villa Ludovisi, junto con el Gálata suicida que puede verse hoy en el Palazzo Altemps, y fue adquirida por el museo en el siglo XVIII. Aunque los historiadores no se han puesto de acuerdo sobre su datación, la interpretación más aceptada es la siguiente: que el original griego data del siglo III a.C., que fue un encargo de <strong>Átalo I</strong> de Pérgamo como conmemoración de la citada victoria de los suyos contra los gálatas turcos, y que la copia expuesta en el museo es una obra romana del siglo I a.C., encargada por <strong>Julio César</strong> para conmemorar en el ámbito privado otra victoria –la suya– contra los galos, y realizada (esto acreditaría tanto la estima del dictador al original como la confusión de los historiadores) en mármol oriental por un taller de Pérgamo.</p>
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		<title>Vanitas Vanitatis, la vanidad ante la muerte en el arte occidental</title>
		<link>https://rutacultural.com/vanitas-vanitatis-arte/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Carmen Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 31 Oct 2018 07:00:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://rutacultural.com/?p=14451</guid>

					<description><![CDATA[<p>La vanidad enfrentada a la inexorable llegada de la muerte, vista por grandes artistas de todos los tiempos</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<img width="1024" height="623" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/claeszoon-vanitas-1024x623.jpg" class="attachment-large size-large wp-post-image" alt="Pieter Claeszoon. Vanitas" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/claeszoon-vanitas-1024x623.jpg 1024w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/claeszoon-vanitas-300x182.jpg 300w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/claeszoon-vanitas-768x467.jpg 768w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/claeszoon-vanitas.jpg 1600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><p>Vanitas vanitatis son dos términos relacionados con un pasaje del Eclesiastés: «Vanitas vanitatum omnia vanitas» («Vanidad de vanidades, todo es vanidad»), que intenta transmitir la inutilidad de los placeres mundanos ante la certeza de la muerte y el absurdo intento del hombre de parecerse a Dios, olvidándose de que es un ser mortal y finito. </p>
<p>Vanitas es un término latino que podemos traducir por vanidad, en el sentido de insignificancia. Asimilable a la expresión &quot;en vano&quot;. </p>
<p>En el mundo del arte se denominan &quot;Vanitas&quot; a una categoría de bodegones que se practicaron mucho en la época barroca, sobre todo en Holanda. Pero la vanidad y la muerte se han tratado en el mundo del arte antes y después del Barroco. </p>
<p>Autores como <strong>Dalí</strong>, <strong><a href="https://www.museoreinasofia.es/coleccion/obra/trois-tetes-mouton-tres-cabezas-cordero">Picasso</a></strong> o el controvertido contemporáneo <strong>Damien Hirts</strong> (un ejemplo es su famosa calavera de diamantes), han interpretado el tema de la vanidad y del memento mori bajo la mirada de su tiempo.</p>
<p>Durante el Barroco se desarrolló de una manera especial la percepción de la debilidad del ser humano, la fugacidad de la vida y la presencia de la muerte. La sensación social de la situación del hombre estaba en el siglo XVII en <strong>un clarooscuro continuo</strong>; de la lujuria de las fiestas barrocas, en las que se combinaban la celebración religiosa con la risa y los placeres sensoriales, lo sagrado con lo profano, se pasaba a entonar el mea culpa en iglesias y manifestaciones populares. Fue en esta época cuando empezaron a tomar fuerza los desfiles procesionales de la <a href="https://rutacultural.com/oficios-semana-santa-de-sevilla/">Semana Santa</a>.</p>
<p>El arte reflejó esta situación utilizando de manera dramática la luz y las sombras en busca del impacto, <strong>la conmoción del espectador</strong>. Y los bodegones llamados &quot;Vanitas&quot; fueron una ayuda muy útil en la predicación devocional. Eran mensajes &quot;moralizantes&quot; que proliferaron en el siglo XVII, con un mensaje claro: el &quot;memento mori&quot; (recuerda que has de morir). Tanto en el Norte como en el Sur de Europa, en el <strong>ámbito cristiano y en el protestante</strong>, se usaron una simbología e intenciones muy parecidas.</p>
<p>Pero sin ser bodegones al uso, hubo otros pintores, como <a href="https://rutacultural.com/roma-la-obsesion-de-caravaggio/">Caravaggio</a>, que se acercaron a las &quot;Vanitas&quot; desde un punto de vista muy personal, incluyéndolos en representaciones de santos. <strong>Antes del barroco</strong> ya hubo grandes pintores, influenciados por las ideas medievales, que relacionaron la muerte y el pecado, como lo hicieron por ejemplo <strong>El Bosco o Brueguel el Viejo</strong>, o <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Allegorical_paintings_by_Jacopo_Tintoretto#/media/File:Tintoretto_Allegory.jpg">Tintoretto</a> en el Renacimiento con su alegoría de la muerte.</p>
<p>El tema de las vanitas se llevó a la escultura e incluso a la arquitectura como en la capilla <strong>Magadalenenklause</strong>, construida en los jardines del Palacio Nymphenburg de Múnich. Una vanitas arquitectónica levantada en un jardín idílico para meditar sobre lo efímero de la vida.</p>
<p>Estamos en vísperas de una celebración muy especial, el Día de todos los Santos y el Día de los difuntos. Son fechas en las que se visitan los <a href="https://rutacultural.com/15-cementerios-del-mundo/">cementerios</a> y se celebran cultos para honrar a los que se fueron y rogar por su descanso eterno.</p>
<p>Traemos aquí unos cuantos ejemplos que recuerdan a través del &quot;memento mori&quot; la fugacidad de la vida, con un mensaje claro por nuestra parte, el que acuñó el poeta romano Horacio: <strong>&quot;Carpe diem, quam minimum credula postero&quot;</strong> (Aprovecha el día, no confíes en el mañana).</p>
<figure class="alignnone"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/el-jardin-de-las-delicias-detalle-300x201.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/el-jardin-de-las-delicias-detalle-1024x687.jpg 640w" alt="EL Bosco. El Jardín de las delicias. Detalle" /><figcaption>EL Bosco. El Jardín de las delicias. Detalle</figcaption></figure>
<h2>1-El Jardín de las Delicias. Jheronimus van Aken el Bosco</h2>
<p>Comenzamos este acercamiento a la representación del pecado y la muerte en el mundo del arte con una obra fascinante. El Jardín de las Delicias de El Bosco. En él el maestro holandés va desgranando la creación del mundo, desde el tercer día, cuando se separan el cielo y la tierra (imagen del tríptico cerrado). </p>
<p>En las tres tablas interiores de la obra, El Bosco nos empuja a entender el mundo desde la <strong>Creación del hombre</strong> (tabla de la izquierda), a la inconsciente felicidad del <strong>Jardín de las delicias</strong> (tabla central) y al destino inevitable en el <strong>Infierno musical</strong> (tabla derecha).</p>
<p>Hay mucho de vanitas en estas tablas enigmáticas y sarcásticas, pero en el recorrido por las etapas de la presencia del hombre en la tierra, son, la tabla central (el Jardín de las delicias) y la derecha (el Infierno), las que nos sirven para encabezar este recorrido por las vanitas.</p>
<p>En el Jardín de las delicias El Bosco nos presenta una situación de la humanidad inmersa ya en el pecado, especialmente el de <strong>la lujuria</strong>, aunque toca otros como la avaricia, que lo llevan a la perdición. Escenas eróticas heterosesuales, homosexuales y onanistas llenan la tabla de personajes entregados al disfrute. Entre los numerosos desnudos aparecen muchos tipos de frutas, en clara alusión a los placeres sexuales. En la Edad Media <strong>&quot;coger la fruta&quot; </strong>significaba tener comercio carnal. Además las frutas son un <strong>símbolo de la fugacidad de la vida y del placer</strong>, por su rápido deterioro. </p>
<p>Los animales que vemos en esta tabla se han interpretado como un símbolo de lujuria y los estanques de agua son símbolos de concupiscencia. Las mujeres que están en el interior del estanque van tocadas con cuervos e ibis, <strong>símbolos de vanidad</strong>, que veremos después en los <strong>bodegones de vanitas</strong>. </p>
<p>En la parte inferior derecha de la tabla <strong>un personaje vestido</strong>, el único, que mira al espectador mientras señala a la culpable de toda la situación: Eva, la que trajo el pecado al mundo. El arte occidental ha dejado auténticas maravillas respecto <a href="https://rutacultural.com/erotismo-arte-occidental/">al erotismo</a>, en las que siempre aparece la mujer como provocadora de los pecados.</p>
<p>Y como la humanidad ha caído en desgracia, sólo tiene un destino posible: el infierno.</p>
<p>La tabla del infierno, conocida como &quot;EL infierno musical&quot; porque está llena de instrumentos musicales (no se sabe porqué El Bosco relaciona la música con el castigo eterno), es la más sombría de las tres y explica que los innumerables tormentos que esperan a la Humanidad serán el pago por sus desmanes. </p>
<p>Personajes que defecan monedas, juegos de cartas y dados, en clara alusión a <strong>la avaricia</strong>, envuelto todo en un caos de torturas y confusión. Una sombría visión de las consecuencias de los pecados del hombre.</p>
<p>Se necesitan muchas horas para transitar esta maravilla datada entre 1500 y 1505, que se puede ver en el <strong>Museo del Prado de Madrid</strong>. Siempre hay algo en ella por descubrir.</p>
<p>Su influencia como obra moralizante ha sido enorme y muchos de los símbolos que en ella aparecen han inundado <strong>las obras de Vanitas del Barroco</strong>: juegos de mesa, monedas, instrumentos musicales, frutas, aves, etc.</p>
<figure class="alignnone"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/el-triunfo-de-la-muerte-brueghel-el-viejo-300x213.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/el-triunfo-de-la-muerte-brueghel-el-viejo-1024x728.jpg 640w" alt="El triunfo de la muerte. Brueghel el Viejo" /><figcaption>El triunfo de la muerte. Brueghel el Viejo</figcaption></figure>
<p><h2>2-El triunfo de la muerte. Pieter Brueghel el Viejo</h2>
</p>
<p>Este cuadro que también se puede ver en el<strong> Museo del Prado de Madrid</strong>, lo realizó el maestro flamenco en 1562, un siglo antes de que nacieran los bodegones de Vanitas. Lo compró Isabel de Farnesio, la madre de Carlos III, en el siglo XVIII y pasó a la colección del Prado en 1827.</p>
<p>Es una <strong>obra moralizante</strong> que te sitúa ante el triunfo de la muerte sobre las cosas mundanas. Ésta está simbolizada por un gran ejército de esqueletos que arrasan la Tierra. Y dentro de él ya podemos ver algunas Vanitas (miradas con la sátira de Brueghel). </p>
<p>En la esquina derecha del cuadro encontramos un <strong>reloj de arena</strong>, marcando el final de la vida de un rey que tiene cerca unos barriles llenos de monedas (dos objetos muy utilizados en los bodegones de Vanitas). Al rey de nada le sirven ni el escudo, ni su apariencia lujosa, ni su alto rango para perecer como los demás.</p>
<p>Justo en la esquina contraria una pareja de enamorados son incapaces de ver que el músico que deleita su arrobamiento no es otro que un <strong>soldado de la muerte.</strong> </p>
<p>Influenciado por El Bosco, Brueghel inunda el cuadro de una desoladora realidad; la muerte es la vencedora inapelable ante la que es inútil resistirse. Entre los personajes desesperados, unos luchan contra lo evidente mientras otros se resignan a lo que les espera. </p>
<figure class="alignnone"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/vanitas-anonimo-flandes-300x220.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/vanitas-anonimo-flandes-1024x752.jpg 640w" alt="Vanitas Anónimo. Flandes s.XVII" /><figcaption>Vanitas Anonimo. Flandes s.XVII</figcaption></figure>
<p><h2>3-Vanitas. Anónimo holandés</h2>
</p>
<p>En esta tabla datada en el siglo XVII, de la que se desconoce el autor, vemos una mirada sarcástica, <strong>típica de los maestros holandeses</strong>, al género de &quot;Vanitas&quot;. El viejo avaro, sólo y rodeado de objetos que aparecen apiñados sin sentido decorativo, <strong>pura avaricia</strong>, mira asombrado al esqueleto que lleva colgado un bolso verde, ¿que llevará dentro?. Tocado con un sombrero de plumas, le dedica una canción antes de llevárselo.</p>
<p>Hay un cuadro, a la izquierda de la composición, en el que se ve <strong>la advertencia</strong> que ya le hizo el tétrico músico en la juventud: &quot;memento mori&quot;: recuerda que vas a morir.</p>
<p>Los animales de las esquinas son también un divertido mensaje del anónimo autor. El lujurioso mono, que acaricia tranquilo la esfera terrestre mientras fuma (el tabaco como placer e indicio de mortalidad), parece expresar que con él no va la cosa, mientras el perro, símbolo de fidelidad, puede que se refiera aquí, a la interpretación iconográfica que utiliza a este animal para acompañar a los muertos en su tránsito por la <strong>laguna Estigia</strong> en su camino hacia el Hades, aunque en esta escena, el perrillo parece ladrar asustado ante el tétrico cantante.</p>
<figure class="alignnone"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/alegoría-del-tiempo-leonard-kern-200x300.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/alegoría-del-tiempo-leonard-kern-683x1024.jpg 640w" alt="Niño dormido. Leonard Kern" /><figcaption>Niño dormido. Leonard Kern</figcaption></figure>
<p><h2>4-Leonard Kern. El infante dormido o la alegoría del tiempo.</h2>
</p>
<p>Del escultor alemán <strong>Leonard Kern</strong>, que se llevó de su estancia en Roma el amor por el arte clásico, traemos este &quot;Niño Dormido&quot; que realizó en marfil en el siglo XVII.</p>
<p>Es una obra de &quot;Vanitas&quot;, que representa una alegoría del tiempo. Se puede ver en el Departamento de Artes decorativas del <strong>Louvre de París</strong>.</p>
<p>Sus escasos treinta centímetros retratan con una maestría, podríamos decir que minimalista, la <strong>esencia de las &quot;Vanitas&quot;</strong>. Apoyado el brazo, sobre el que descansa su laureada cabeza, en una calavera (memento mori), que corona un reloj de arena, utilizado como un pedestal, mientras mide el tiempo de la vida.</p>
<p>La <strong>antorcha invertida </strong>entre sus piernas reafirma la sentencia de la muerte. El laurel que provoca sueños premonitorios, corona la cabeza del niño, que dormido nos envía un mensaje inequívoco. </p>
<figure class="alignnone"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/autorretrato-de-clara-pieters-alegoría-de-la-vanidad-300x222.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/autorretrato-de-clara-pieters-alegoría-de-la-vanidad-1024x758.jpg 640w" alt="Alegoria de la vanidad. Clara Pieters. Autorretrato" /><figcaption>Alegoria de la vanidad. Clara Pieters. Autorretrato</figcaption></figure>
<p><h2>5-Clara Peeters. Alegoría de la Vanidad</h2>
</p>
<p>La pintora flamenca Clara Peeters nos dejó en este posible autorretrato del siglo XVI un bodegón Vanitas, que es una alegoría de la vanidad. La obra pertenece a una colección particular.</p>
<p>En ella se muestra vestida de manera lujosa, con un espejo abierto en la mano y apoyada en una mesa repleta de objetos que no son otra cosa sino <strong>muestras simbólicas</strong> utilizadas en las Vanitas.</p>
<p>Monedas, joyas, flores a punto de marchitarse, la bola de cristal que refleja lo que ha de venir y el generoso escote que deja ver sus pechos turgentes. Hay aquí mucha materia de la que vimos en el Jardín de las delicias. </p>
<figure class="alignnone"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/san-jeronimo-caravaggio-300x216.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/san-jeronimo-caravaggio-1024x736.jpg 640w" alt="Michelangelo Caravaggio. San Jerónimo" /><figcaption>Michelangelo Caravaggio. San Jerónimo</figcaption></figure>
<p><h2>6-Michelangelo Caravaggio. San Jerónimo escribiendo </h2>
</p>
<p>Este &quot;San Jerónimo escribiendo&quot; fue una de las últimas obras de <a href="https://rutacultural.com/roma-la-obsesion-de-caravaggio/">Caravaggio en su etapa romana</a>, que se puede ver en la <a href="https://rutacultural.com/galeria-borghese/">Galería Borguese</a> de la ciudad eterna. </p>
<p>En él el <strong>santo escritor de la Vulgata </strong>aparece pobremente vestido y acompañado de una calavera para no olvidar el &quot;memento mori&quot;.</p>
<p>Lejos de representarlo acompañado con el león, compañero iconográfico de este santo, reduce sus atributos al mínimo, lo representa en <strong>la pobreza más absoluta</strong> y absorto en su trabajo de escribir. Esta es una Vanitas moralizante, con un mensaje claro de cuál es la actitud a tomar si se quiere afrontar el momento de la muerte sin miedo al infierno.</p>
<p>La austeridad que transmite San Jerónimo fue inspiradora de la Orden de clausura monástica que lleva su nombre, que ha llevado su voz a tantos rincones de Europa. En su nombre se han fundado monasterios por muchos lugares, pero como vimos en nuestro recorrido por el <a href="https://rutacultural.com/monasterio-de-los-jeronimos-de-belem/">Monasterio de Los Jerónimos de Belem</a>, o el extraordinario Monasterio del Escorial, la <strong>vanidad de sus creadores</strong> se alejó mucho del mensaje del santo ermitaño.</p>
<figure class="alignnone"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/valdes-leal-in-ictu-oculis-296x300.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/valdes-leal-in-ictu-oculis-1012x1024.jpg 640w" alt="Juan Valdés Leal. In ictu oculis" /><figcaption>Juan Valdés Leal. In ictu oculis</figcaption></figure>
<p><h2>7-Juan Valdés Leal. Las postrimerías de la vida</h2>
</p>
<p>El maestro del barroco sevillano de cuya obra se puede ver una amplia muestra en el <a href="https://rutacultural.com/museo-bellas-artes-sevilla-imprescindibles/">Museo de Bellas Artes</a> de su ciudad, dejó en la Capilla del Hospital de la Caridad dos cuadros de Vanitas, fechados hacia 1670 que son considerados como obras cumbres de este género, no sólo por la magnífica factura técnica de ambos, si no por el nivel intelectual que derrochan. </p>
<p><p>Inspirado por <strong>&quot;El discurso de la verdad&quot;</strong> que escribió Don Miguel de Mañara, fundador del Hospital de la Caridad de Sevilla, Valdés Leal <strong>pintó dos lienzos</strong> conocidos como «Las postrimerías de la vida», que cuelgan en <a href="https://rutacultural.com/iglesias-de-sevilla/">la Iglesia de San Jorge </a> en el citado Hospital.</p>
<p>El primero lo tituló: In ictu oculi (En un abrir y cerrar de ojos).</p>
<p>La muerte, representada por un esqueleto que lleva un ataúd bajo el brazo, destroza con su guadaña la esfera celeste, mientras en un <strong>&quot;abrir y cerrar de ojos&quot;</strong> apaga la vela de la vida dejando sin sentido alguno los restos desordenados de todo lo que tiene poder en el mundo: una corona, una tiara, ricos vestidos y libros de eruditos científicos y de historia. </p>
<p>Entre éstos hay uno abierto por un grabado de <strong>Theodor van Thulden</strong> sobre un dibujo de <strong>Rubens</strong>: es uno de los arcos triunfales con que fue recibido en <a href="https://rutacultural.com/amberes-una-ciudad-conserva-esencia/">Amberes</a> el cardenal-infante don Fernando de Austria tras la batalla de Nördlingen. Entre los que aparecen cerrados se ve el nombre de Plinio (quizá su Historia Natural) y la primera parte de la Historia y la vida de <a href="https://rutacultural.com/retratos-carlos-v/">Carlos V</a>, de fray Prudencio de Sandoval.</p>
<p>Pero las glorias del mundo acaban en el segundo cuadro: <strong>&quot;Finis gloriae mundi&quot;</strong> (El fin de la gloria del mundo), con dos cadáveres en descomposición en primer plano; un obispo y un caballero calatravo, como lo fue Mañara. </p>
<figure class="alignnone"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/finif-gloriae-mundi-valdes-leal-295x300.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/finif-gloriae-mundi-valdes-leal-1006x1024.jpg 640w" alt="Juan Valdés Leal. Finit Gloriae Mundi" /><figcaption>Juan Valdés Leal. Finit Gloriae Mundi</figcaption></figure>
<p>La muerte, <strong>paso previo para el juicio del alma</strong>, aparece como un brazo, como en un rompimiento de gloria, cuya mano sostiene una balanza con las inscripciones: Ni más, Ni menos.</p>
<p>En el platillo de la izquierda se pesan los pecados capitales. Sirviéndose de animales simbólicos, Valdés Leal pesa la soberbia, la gula, la avaricia o la pereza. <strong>No se necesita más para caer en pecado mortal</strong>.</p>
<p>Mientras que en el de la derecha, representado por rosarios, libros y enseres de iglesia, explica que <strong>no se necesita menos que la oración para salir de él</strong>.</p>
<p>Este &quot;menos&quot; enlaza con el discurso iconográfico desarrollado en la serie de cuadros de Murillo en la nave del templo. <strong>Todo el discurso artístico</strong> en esta iglesia lleva a la obra de Miguel de Mañara.</p>
<figure class="alignnone"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/antonio-pereda-la-vida-es-sueño-300x212.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/antonio-pereda-la-vida-es-sueño-1024x724.jpg 640w" alt="Antonio Pereda. La vida es sueño" /><figcaption>Antonio Pereda. La vida es sueño</figcaption></figure>
<p>
<h2>8-Antonio Pereda. La vida es sueño</h2>
</p>
<p>Del vallisoletano <strong>Antonio Pereda</strong> traemos aquí un óleo fechado en 1650 que se puede ver en <strong>La Real Academia de las Artes de San Fernando de Madrid</strong>, titulado &quot;El sueño del caballero&quot;. </p>
<p>La obra describe cómo un ángel le muestra a este caballero, <strong>vestido elegantemente a la moda del siglo XVII</strong>, entregado en los brazos Morfeo, lo efímeros que son los placeres, las riquezas, la gloria y los honores.</p>
<p>Una colección abigarrada de objetos, que hemos visto repetidos a lo largo de este artículo: joyas, monedas, una vela apagada, juegos, armas, un reloj, la onmipresente calavera y <strong>una careta que simboliza la hipocresía</strong>. Con ellos el autor va desgranando la advertencia del ángel, que le muestra un jeroglífico en el que una flecha vuela sobre el sol, con tanta velocidad como pasa el tiempo de nuestras vidas.</p>
<figure class="alignnone"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/paul-cezanne-piramide-de-calaveras-300x240.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/paul-cezanne-piramide-de-calaveras.jpg 640w" alt="Paul Cézanne. Pirámide de calaveras" /><figcaption>Paul Cézanne. Pirámide de calaveras</figcaption></figure>
<p><h2>9-Cézanne. Pirámide de calaveras</h2>
</p>
<p>Este óleo de Cézanne fechado en 1901, pertenece a una colección particular. Realizado cinco años antes de su muerte, la composición es un tétrico &quot;memento mori&quot; que tiene toda la fuerza de las pinceladas del maestro que <strong> sembró las bases del cubismo.</strong> </p>
<p>No se sabe si Cézanne, el pintor de <a href="https://rutacultural.com/aix-en-provence-guia-breve/">Aix-en-Provence</a>, realizó estos cuadros como consecuencia de ver cerca su final (hizo varias &quot;Vanitas&quot; en sus últimos años), o simplemente como otro tipo de bodegones, pero cambiando sus famosas manzanas por estas calaveras.</p>
<p><h2>10-Carpe Diem. Mosaico romano de Pompeya.</h2>
</p>
<figure class="alignleft"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/carpe-diem-mosaico-romano-de-pompeya-230x300.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/carpe-diem-mosaico-romano-de-pompeya-785x1024.jpg 640w" alt="Carpe diem. Mosaico romano de Pompeya" /><figcaption>Carpe diem. Mosaico romano de Pompeya</figcaption></figure>
<p>Terminamos este recorrido con una loa al &quot;carpe diem&quot; representado en este mosaico romano, hallado en la libertina ciudad de <strong>Pompeya</strong>, al que le dieron el nombre de &quot;Scheletro copiere&quot; (esqueleto copero). Se expone en el Museo Arqueológico de <a href="https://rutacultural.com/ver-napoles-ciudad-infinita/">Nápoles</a>.</p>
<p>No es el único &quot;carpe diem&quot; encontrado en la ciudad de Pompeya representado en el viejo arte del mosaico. Formaban parte estas obras de los <strong>suelos del comedor</strong> de algunas casas insignes.</p>
<p>Aunque algunos historiadores relacionan estas obras con las religiones mistéricas orfico-dionisíacas, la interpretación más apoyada, a la que ayuda el lugar de la casa donde se encontraron, es que se trata de un claro &quot;carpe diem&quot;. Una <strong>invitación a disfrutar de los placeres de la vida</strong>, en este caso los placeres de la mesa y más concretamente del buen vino: <strong>«mientras te quedas como yo, aprovecha y disfruta»</strong>, parece ser el mensaje del viejo esqueleto compuesto con pequeñas teselas de piedra en blanco y negro, que ha llegado a nuestros días. </p>
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]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El Castel Nuovo de Nápoles y la razón principal para no perdérselo</title>
		<link>https://rutacultural.com/castel-nuovo-napoles/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pablo Bermúdez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 28 Sep 2018 06:00:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arquitectura]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://rutacultural.com/?p=14009</guid>

					<description><![CDATA[<p>No está su interior, en su planta ni en sus torrones. Ni siquiera en su mirador privilegiado. La joya del Castel Nuovo es una pieza delicada integrada entre sus muros.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<img width="1024" height="685" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/castel-nuovo-portada-1024x685.jpg" class="attachment-large size-large wp-post-image" alt="Castel Nuovo" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/castel-nuovo-portada-1024x685.jpg 1024w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/castel-nuovo-portada-300x201.jpg 300w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/castel-nuovo-portada-768x514.jpg 768w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/castel-nuovo-portada.jpg 1600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><p>El Castel Nuovo es uno de los monumentos napolitanos que más relación guarda con España. Lo construyeron los angevinos en el siglo XIV, para reforzar su dominio de <a href="https://rutacultural.com/ver-napoles-ciudad-infinita/">la ciudad infinita</a>. Pero un siglo después fue renovado profundamente y esos cambios se debieron a <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Alfonso_V_de_Aragón">Alfonso V de Aragón</a>. </p>
<p>En el marco de esa renovación, una serie de arquitectos y escultores, italianos y aragoneses, construyeron la gran maravilla del Castel Nuovo: <strong>el arco triunfal de Alfonso V.</strong></p>
<blockquote>
<p>Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer. </p>
</blockquote>
<p><strong>Alfonso V de Aragón</strong>, llamado <em>El Magnánimo</em>, era un hombre de su tiempo: un humanista aficionado a los libros, interesado por el progreso científico y por los valores clásicos. Y <strong>un enamorado de Italia</strong>, que no abandonó desde la conquista de Nápoles, y de la que, incluso, intentó ser rey.</p>

<p>Toda Italia era entonces un enjambre de artistas, literatos y pensadores que revoloteaban alrededor de mecenas como Alfonso. Refinadas cortes palaciegas brillaban en <a href="https://rutacultural.com/como-visitar-florencia/">Florencia</a>, en Rimini, en <a href="https://rutacultural.com/razones-visitar-urbino/">Urbino</a>, en <a href="https://rutacultural.com/visitar-venecia-consejos/">Venecia</a> o en Milán. Cuando Alfonso se aposentó en el Castel Nuovo a esa lista selecta quiso añadir <a href="https://rutacultural.com/ver-napoles-ciudad-infinita/">Nápoles</a>.</p>
<p>El castillo era ya una poderosa fortaleza que había pertenecido a los Anjou, pero a mediados del <em>quattocento</em> empezaba a mostrarse obsoleto. Comenzaba <a href="https://amzn.to/2Pr4Q7F" rel="nofollow">la edad de la pólvora</a>. El impacto de los nuevos cañones podía destruir con facilidad un torreón rectangular pero no tanto uno de planta circular. De ahí que Alfonso hiciera sustituir los cinco viejos torreones (la misma evolución se puede ver en el <a href="https://rutacultural.com/castillo-sforzesco/">Castillo Sforzesco</a> de Milán, y en muchos otros).</p>
<p>Cuando se instalaba en una ciudad una dinastía nueva latía siempre el peligro de la rebelión. Máxime siendo, como en este caso, una dinastía extranjera. A la primera crisis los napolitanos podían volverse contra los nuevos regidores, y ante este peligro Alfonso fue conservador. Con el Castel Nuovo diseñó una especie de ciudadela, <strong>abierta al mar pero cerrada a la ciudad</strong> y protegida de ella. </p>
<p>Aunque hoy la situación ha cambiado, el castillo no estaba entonces <em>cerca del mar</em>, sino directamente <em>en el mar</em>. En el napolitano <strong>Museo de San Martín</strong> se conserva una tabla, llamada <strong>Strozzi</strong>, que reproducimos a continuación. Ilustra bien lo dicho: desde el interior del Castel Nuovo de Alfonso V se podía acceder al mar.</p>
<figure class="alignnone"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/tabla-strozzi-300x225.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/tabla-strozzi.jpg 640w" alt="Tabla Strozzi" /></figure>
<h2>El arco triunfal de Alfonso V, la verdadera joya del Castel Nuovo</h2>
<p>Los hombres del Renacimiento tenían como referentes a los grandes héroes de la Antigüedad grecolatina. </p>
<p>Alfonso no iba a ser menos que Francesco Sforza, Segismundo Malatesta o <a href="https://rutacultural.com/razones-visitar-urbino/">Federico de Montefeltro</a>. Quiso estar a la altura de otros mecenas y mandó construir, entre dos torreones de su castillo, un arco triunfal que es la verdadera joya del castillo, lo que lo hace único.</p>
<figure class="alignnone"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/castel-nuovo-fachada-300x300.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/castel-nuovo-fachada.jpg 640w" alt="Fachada del Castel Nuovo" /></figure>
<p>El arco incluye un evidente ensalzamiento de la nueva dinastía, pero también un ambicioso programa humanista de recuperación de los valores clásicos. El proyecto lo inició el taller del mallorquín <strong>Guillem Segrera</strong>, pero poco duró el intento de importar a Italia el Gótico catalán. Corrían nuevos tiempos. Segrera murió en 1456 y fue sustituido por <strong>Francesco Laurana</strong>, autor del impresionante Palacio Ducal de <a href="https://rutacultural.com/razones-visitar-urbino/">Urbino</a>.</p>
<p>Alfonso siempre anheló convertirse en rey de Italia -y acabó odiando a Segismundo Malatesta por impedírselo en Piombino- y aquí, en <em>su</em> monumento, hizo que la piedra cantara su procesión de entrada en la ciudad como si fuera el triunfo de un <a href="https://rutacultural.com/roma-augusto/">Augusto</a> o de un Julio César. Ellos eran sus modelos, mucho más que sus cercanos y prosaicos contemporáneos.</p>
<figure class="alignnone"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/arco-alfonso-v-300x230.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/arco-alfonso-v.jpg 640w" alt="Arco de Alfonso V" /></figure>
<p>En esa fachada está todo el <a href="https://rutacultural.com/renacimiento-italiano-arquitectura/">Renacimiento</a>: el uso del arco triunfal, la procesión que recuerda a las Panateneas del Partenón, los dioses fluviales que coronan el frontón curvo, la finura y el realismo de la escultura renacentista. Y como colofón, la referencia también al príncipe cristiano: quien corona el monomento no es Marte ni Apolo, sino San Miguel.</p>
<h2>El interior del Castel Nuovo también guarda atractivos importantes</h2>
<p>Aunque el interior no esté entre <a href="https://rutacultural.com/ver-napoles-ciudad-infinita/">los imprescindibles de Nápoles</a>, también es recomendable, si se dispone de tiempo, dedicarle una visita. Hay multitud de exposiciones, salas y patios, pero entre todo destaca la <em>Capella Palatina</em> (o Capilla Palatina) y la <em>Sala dei Baroni</em> (o Sala de los Barones).</p>
<p>La <strong>Capella Palatina</strong> es el único elemento que aún se preserva de la época angevina, del <em>trecento</em> italiano (nuestro siglo XIV). Se la conoce también como iglesia de San Sebastián, o de Santa Bárbara. Conserva una fachada, la que da al patio interno, con bellísimos relieves renacentistas, obra de <strong>Andrea dell&#8217;Aquila</strong> y del ya citado <strong>Francesco Laurana</strong>.</p>
<p>En el interior, iluminado por estrechas ventanas góticas, aún se pueden ver restos de unos frescos pintados por <strong>Maso di Banco</strong>. Son los que decoran la pared de la derecha. A la izquierda hay también varios frescos que fueron obra de la escuela florentina. Los que no se conservan, y es una verdadera pena, son los que se sabe que pintó <strong>Giotto</strong> alrededor del año 1330. </p>
<figure class="alignnone"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/castel-nuovo-interior-300x225.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/castel-nuovo-interior.jpg 640w" alt="Bóveda estrellada de Guillem Segrera" /></figure>
<p>La <strong>Sala dei Baroni</strong> se ha llamado también Sala del Trono y Sala Mayor. No es difícil averiguar cuál era su función. En cierto momento estuvo decorada por un programa de frescos, obra de <strong>Giotto</strong>, que representaban a figuras ilustres de la Antigüedad como Eneas, Aquiles, Héctor, Hércules o Salomón. De haberse conservado estaríamos hablando de una de las grandes joyas del Renacimiento italiano, pero no queda ninguno.</p>
<p>Lo que sí permanecen son los cambios que le dio a la sala Guillem Segrera, entre los cuales destaca una preciosa cúpula, con diseño estrelladado, coronada por un óculo luminoso. Y una buena colección de obras de arte de esta época alfonsina, como la escalera helicoidal que da acceso a la cúpula, a la que llaman <em>scala catalana</em>.</p>
<p>Notables son, por último, la <strong>Capella di San Francesco di Paola</strong> y la barroca y muy española <strong>Capilla del las Almas del Purgatorio</strong>. </p>
<h3>Horario y precio del Castel Nuovo y tres consejos para la visita.</h3>
<p>El Castel Nuovo abre todos los días. De lunes a sábado permanece abierto de 8:30 a 19:00, y los domingos de 10:00 a 14:00. El billete de entrada cuesta 6€ y hay disponibles varias opciones para le billete reducido.</p>
<p><span class="number">§1.</span> En todo caso, conviene visitar la web oficial del <a href="http://www.comune.napoli.it/flex/cm/pages/ServeBLOB.php/L/IT/IDPagina/28829">Comune di Napoli</a> para evitar sorpresas de última hora.</p>
<p><span class="number">§2.</span> Dado que muchas veces vamos cortos de tiempo o preferimos ver otros de los muchos atractivos napolitanos, no es mala idea contratar una visita guiada por la ciudad, <a href="https://www.civitatis.com/es/napoles/visita-guiada-napoles/?aid=1263" rel="nofollow">a pie</a> (ideal, entre otros, para cruceristas) o <a href="https://www.civitatis.com/es/napoles/autobus-turistico-napoles/?aid=1263" rel="nofollow">en autobús</a> turístico.</p>
<p>Te llevarán a la Piazza Munizipio y a las puertas del Castel Nuovo, donde podrás apreciar la arquitectura exterior y la belleza del arco triunfal.</p>
<figure class="alignnone"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/castel-nuovo-hotel-300x200.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/castel-nuovo-hotel-1024x683.jpg 640w" alt="" /></figure>
<p><span class="number">§3.</span> Y si de has quedado tan prendado del castillo que no quieres dejar de verlo durante toda tu estancia en Nápoles, haz una reserva en <a href="https://www.booking.com/hotel/it/i-giardini-del-re.es.html?aid=809259">I Giardini del Re</a> (<em>Los jardines del rey</em>, en español). Se trata de un hotel (maravilloso, por otra parte) situado a doscientos metros del Castel Nuovo. Verás desde tu balcón la fachada principal.</p>
<h3>Y si quieres saber más, tres recomendaciones para seguir leyendo.</h3>
<p>Si la lectura de este post te ha despertado el apetito de adentrarte más en la época y en los temas aquí tratados (cosa que nos haría mucha ilusión) te dejamos varias recomendaciones:</p>

<p><span class="number">§1.</span> Si tienes curiosidad por los cambios ocasionados por la aparición de la pólvora, como los aquí mencionados (la sustitución de los torreones cuadrados por los circulares) lee <a href="https://amzn.to/2Pr4Q7F" rel="nofollow">La edad de la pólvora</a>, un libro tremendamente atrayente que, según Jared Diamond, «es una lectura indispensable para los debates sobre la historia universal, y excitante, dramático y atractivo como una <a href="https://exploralibros.com/ficcion/novela/novelas-historicas/">novela histórica</a>.</p>
<p><span class="number">§2.</span> Si te atraen las tramas novelescas de rivalidad entre reyes y príncipes, te gustarán <a href="https://amzn.to/2NcrCCw" rel="nofollow">El Príncipe desvelado</a> y <a href="https://amzn.to/2CavEXX" rel="nofollow">Sangre de Abril</a>. El primero se centra en la rivalidad entre Segismundo Malatesta, Federico de Montefeltro, los Medici, Alfonso V y el Papa. El segundo narra la Conspiración de los Pazzi, un intento de acabar con los Médici en Florencia en el que estaba implicado nuestro querido Alfonso V.</p>
<p>[amazon_link asins=&#8217;8475066623&#8242; template=&#8217;AnuncioProducto&#8217; store=&#8217;rutacult-21&#8242; marketplace=&#8217;ES&#8217; link_id=&#8217;dd463dd7-b06a-11e8-affd-3315ccbb6c31&#8242;]</p>
<p><span class="number">§3.</span> Si lo que quieres es profundizar en los significados filosóficos y religiosos del arte renacentista, te recomendamos <a href="https://amzn.to/2LS5EjT" rel="nofollow">Los misterios paganos del Renacimiento</a>. Léelo y te convertirás en un refinado experto en estos menesteres.</p>
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		<title>Qué ver en Nápoles, la ciudad infinita</title>
		<link>https://rutacultural.com/ver-napoles-ciudad-infinita/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Carmen Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 11 Mar 2018 09:00:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciudades]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://rutacultural.com/?p=12283</guid>

					<description><![CDATA[<p> Nápoles conserva uno de los patrimonios más extensos y ricos de la bellísima Bota. Nos acercamos a algunos rincones para descubrir su esencia.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<img width="1024" height="683" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/03/napoles-bajo-el-vesubio-1024x683.jpg" class="attachment-large size-large wp-post-image" alt="Nápoles bajo el Vesubio" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/03/napoles-bajo-el-vesubio-1024x683.jpg 1024w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/03/napoles-bajo-el-vesubio-300x200.jpg 300w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/03/napoles-bajo-el-vesubio-768x512.jpg 768w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/03/napoles-bajo-el-vesubio.jpg 1600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><p>Qué ver en Nápoles, dueña de uno de los patrimonios más extensos y ricos de la bellísima bota. Lo esencial se asoma a estas líneas, pero para descubrir su alma tendrás que mirar a los ojos de esta ciudad única, de la que <strong>Sthendal</strong>, escritor francés del que ya hablamos en nuestro recorrido por <a href="https://rutacultural.com/como-visitar-florencia/">Florencia</a>, dijo: </p>
<blockquote><p>no olvidare jamás ni Via Toledo ni todos los barrios de Nápoles, a mis ojos, es sin comparación, la ciudad más bella de mundo. </p></blockquote>
<p>Parafraseando a Italo Calvino en su magnífico libro «Las Ciudades invisibles»:</p>
<blockquote><p>Una descripción de <em>Nápoles</em>, (Calvino habla de Zaira), tal como es hoy debería contener todo el pasado de <em>Nápoles</em>. Pero la ciudad no cuenta su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en las esquinas de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos, en las escaleras, en las antenas de los pararrayos, en las astas de las banderas, cada segmento surcado a su vez por arañazos, muescas, incisiones, comas.</p></blockquote>
<p>Muchos viajeros pasan como mucho un día entre sus calles, camino de Pompeya, <a href="https://rutacultural.com/que-ver-en-capri/">Capri</a> o la <a href="https://rutacultural.com/costa-amalfitana-italia/">Costa Amalfitana</a>, o la ciudad arqueológica de Cumas. Se debe en parte a la mala fama que sobrevuela Nápoles de ciudad sucia y peligrosa. Pero no es tan peligrosa como cuentan, sólo hay que llevar los ojos abiertos, como en cualquier lugar del mundo, y aunque su aspecto tiene el sello de la decadencia, ese es precisamente uno de sus atractivos, que son muchos. Te aseguramos que si te dejas llevar, Nápoles te atrapará para siempre. </p>
<p>Sólo visitar estos dos museos: <a href="https://www.museoarcheologiconapoli.it/it/">EL Museo Arqueológico Nacional</a>, el más importante de Europa en su género, con un importante contenido de la ciudad de Pompeya. </p>
<p>Y el Palacio de Capodimonte, convertido en <a href="http://www.museocapodimonte.beniculturali.it">un museo</a> donde se exhibe la mayor colección artística de Nápoles y una de las más importantes de Italia, con obras maestras de <a href="https://rutacultural.com/retratos-carlos-v/">Tiziano</a> y <a href="https://rutacultural.com/roma-la-obsesion-de-caravaggio/">Caravaggio</a>, entre otros, además de una colección única de porcelana y mayólica de diferentes residencias reales. Merecerá la pena el viaje. Pero una vez allí te aconsejamos que te dejes llevar por esta ciudad infinita.</p>
<p>Y es que si <a href="https://rutacultural.com/arte-iglesias-roma/">Roma</a> es un museo al aire libre, como también lo es <a href="https://rutacultural.com/ruta-de-brunelleschi-florencia/">Florencia</a>. Si <a href="https://rutacultural.com/visitar-venecia-consejos/">Venecia</a> es la más bella sirena de Europa, Nápoles es un teatro bajo el azul del cielo; Nápoles es el color decadente de sus fachadas, es la alegría de vivir, es un caos maravilloso acariciado por el mar y vigilado por el Vesubio; es música, historia, arte, gastronomía. La más apasionante y vital ciudad de Italia. </p>

<h2>Via Duomo de Nápoles, una arteria vital de la ciudad desde tiempos romanos.</h2>
<p>A la Via Duomo la cruzan tres calles, trazadas también desde la época romana: Via Tribulani, Via dell’Anticaglia, y la famosa Spaccanapoli, traducida literalmente significa «partenápoles». En ellas se encuentran un buen número de los tesoros de Nápoles.</p>
<p>El nombre de la vía Duomo le viene por el edificio religioso más importante de la ciudad: <strong>La Catedral de Nápoles; el Duomo di Santa Maria Assunta</strong>.</p>
<figure id='post-12303 media-12303' class='alignnone'><img src='https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/03/fachada-duomo-napoles.jpg' srcset='https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/03/fachada-duomo-napoles-150x150.jpg 320w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/03/fachada-duomo-napoles-300x225.jpg 640w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/03/fachada-duomo-napoles-1024x768.jpg 1100w' alt='Fachada de la Catedral de Nápoles' /><figcaption>Fachada de la Catedral de Nápoles<a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:FacciataDuomoNapoli.JPG"> Fuente</a></figcaption></figure>
<p>Construida sobre el solar de un templo griego al Dios Apolo, la primera catedral la construyó Constantino en el siglo IV, y la reconstrucción tal cual la conocemos hoy, la hicieron <strong>los Anjou</strong> entre lo siglos XIII y XIV. Su arquitectura es una suma de varios estilos sobre el Gótico primero, entre los que destaca el Barroco. Su fachada se remodeló en estilo Neo-gótico conservando las puertas procedentes del siglo XVI. En esta catedral se encuentra <strong>El baptisterio más antiguo de occidente.</strong></p>
<p>Es memorable la capilla del tesoro de estilo barroco, que posee la estatua de plata del busto de san Gennaro y

 otras cincuenta y una estatuas de plata. Allí está también la reliquia napolitana más famosa, las

 cápsulas que contienen la sangre de <strong>San Gennaro, patrono de la ciudad</strong>, que se

 procesionan después del milagro que la licúa cada 19 de septiembre.</p>
<p>A sólo cinco minutos del Duomo, en la cercana Vía Vergini se encuentra <strong>El Palazzo dello Spagnolo</strong>. Una joya barroca del siglo XVIII concebida como un lugar de encuentro social. La imponente escalera principal de doble rampa que constituye la fachada interior del edificio, es un sello de la arquitectura barroca civil napolitana. </p>
<figure id='post-12299 media-12299' class='alignnone'><img src='https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/03/palazzo-dello-spagnuolo-napoles.jpg' srcset='https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/03/palazzo-dello-spagnuolo-napoles-150x150.jpg 320w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/03/palazzo-dello-spagnuolo-napoles-300x200.jpg 640w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/03/palazzo-dello-spagnuolo-napoles-1024x681.jpg 1100w' alt='Palazzo dello Spagnuolo  Napoles' /><figcaption>Escalera monumental del Palazzo dello Spagnuolo.  Nápoles<a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Palazzo_dello_Spagnuolo.JPG"> Fuente</a></figcaption></figure>
<h2>Qué ver en Nápoles en la Via Tribunali, una de las calles que cruzan la Vía Duomo</h2>
<p>Desde la Via Duomo se llega a la Via Tribunali, que en sólo ochocientos metros tiene más de veinte iglesias. Joyas que tras fachadas deterioradas guardan auténticas bellezas. Imprescindible es: </p>
<p>La <strong>Capilla de San Severo</strong>. Un joyero de esculturas lleno de símbolos masónicos

donde destaca una obra maestra: <strong>El Cristo Velado de Giuseppe Sanmartino</strong>. </p>
<div class="video"><iframe loading="lazy" width="560" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/Ymy39PNYajA" frameborder="0" allow="autoplay; encrypted-media" allowfullscreen></iframe></div>
<p> En esta misma calle se puede acceder a la visita de <strong>Napoli Sotterranea</strong>, parada

 obligatoria en la que se viaja del Napoles romano, que utilizaba estos pasadizos para almacenar

 agua y alimentos, hasta el Nápoles de la II Guerra Mundial que utilizó de refugio antiaéreo las

 catacumbas que hay por todo el centro de la ciudad.</p>
<p> En esta calle está también la que puede que sea <strong>la mejor pizzería del mundo, Di

 Matteo</strong>, una trattoria con «sapori di Napoli» en la que disfrutó de sus pizzas un yanqui muy

 famoso: Bill Clinton. </p>

<h2>Qué ver en la famosa Spaccanapoli.</h2>
<p><strong>Spaccanapoli</strong>, cuya traducción es «partenapoles», divide literalmente la ciudad vieja en dos. Desde Vía Tribunali se accede a Spaccanapoli por la <strong>Strata dil Pesebre</strong>. Calle donde se encuentran los famosos talleres de artesanos de belenes. Al final de la cual se llega a la <strong>Via San Biagio dei Librai, popularmente conocida como Spaccanapoli</strong>. </p>
<p>A lo largo de su trazado hay diecisiete Palacios y catorce Iglesias. Recorriendo la Spaccanapoli además de multitud de tiendas y puestos de lo más variado te encontrarás:</p>
<p> <strong>La iglesia del Gesù Nuovo</strong>. Una bellísima suma de Renacimiento y Barroco de la que llama la atención el almohadillado de su fachada del siglo XV.</p>
<p> <strong>El conjunto monástico de Santa Clara</strong>: Cuatro claustros monumentales, restos arqueológicos, un museo en el que entre otras muchas obras se pueden ver frescos de Giotto, y una basílica gótica construida en el

 siglo XIV sobre un complejo de baños romanos. Una joya imprescindible. En su iglesia se encuentran las

 tumbas de la dinastía Borbón.</p>
<figure id='post-12304 media-12304' class='alignnone'><img src='https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/03/claustro-santa-clara-napoles.jpg' srcset='https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/03/claustro-santa-clara-napoles-150x150.jpg 320w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/03/claustro-santa-clara-napoles-300x200.jpg 640w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/03/claustro-santa-clara-napoles-1024x684.jpg 1100w' alt='Claustro de Santa Clara' /><figcaption>Claustro de Santa Clara<a href="https://www.flickr.com/photos/fgr1986/29736640514/in/photolist-MiJ4dw-N8PnGz-4x5i8j-4x16xB-4x5ipU-4x17nK-7BXU4v-cjbEz-pJoJdj-k82BQW-nde37C-pPw1Zf-WiwmWW-4x18Ln-MiBiHg-MiBhR6-MiHB2d-Ngqv38-Gj1bSS-bVAd6W-NgqqY6-NgqLBV-idWTov-9FyNXk-dBLDk5-nW24zu-4Ba9Fz-prW2pb-pGeYtN-w24B9v-UJQRds-pENURe-RTWHYN-pJ6QFH-UVCjJd-prVFn7-4x179t-TPsSuG-pJ6Pyn-prToaT-TDbpMm-UZbDvP-TT3sPt-TPsSyj-UD1NRd-4x162e-oMw7rK-4x18Rz-pGeh3C-8YPCZa"> Fernando García</a></figcaption></figure>
<p> <strong>La iglesia de Los Santos Filippo e Giacomo</strong>. En ella hay un más que interesante museo sobre la

 seda. </p>
<p> <strong>La basílica de Santo Domingo Mayor</strong>. Construida, inicialmente en estilo gótico, era la iglesia de la nobleza de la Corona de Aragón. En ella hay cuarenta y cinco sepulcros de la nobleza aragonesa. En la plaza que lleva su nombre encontrarás muchas cafeterías donde disfrutar del <strong>excelente café napolitano </strong> acompañado de un <strong>babà</strong> o una <strong>sfogliatela</strong>.</p>
<h2>Via Toledo, la entrada al Quartieri Spagnoli</h2>
<p>Desde la plaza de Gessú Nuovo por Via Maddaloni nos encontramos con Via Toledo. <strong>El eje comercial de la ciudad</strong>. Llena de tiendas antiguas que resisten el paso del tiempo. En uno de sus extremos se encuentra la bellísima <strong>Galería Umberto I</strong>. Y en el otro extremo se abre a la <strong>Piazza del Plebiscito</strong>, en cuyos márgenes se encuentran el <a href="http://www.teatrosancarlo.it/">Teatro de San Carlo</a>. El teatro de ópera más importante de Nápoles y uno de los más famosos del planeta. Inaugurado en 1737 por iniciativa de Carlos III.</p>
<p>Por cierto el <strong>Quartieri Spagnoli</strong>, cuya fama de inseguro se la ha ganado a pulso, ha dado pasos suficientes para sacudirse esa mala fama y abrirse a la vista de los viajeros. En las horas centrales del día se puede transitar con tranquilidad. <strong>Hay demasiado Nápoles allí para perdérselo</strong>.</p>
<figure id='post-12300 media-12300' class='alignnone'><img src='https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/03/quartieri-spagnoli-napoles.jpg' srcset='https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/03/quartieri-spagnoli-napoles-150x150.jpg 320w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/03/quartieri-spagnoli-napoles-300x225.jpg 640w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/03/quartieri-spagnoli-napoles-1024x768.jpg 1100w' alt='Quartieri Spagnoli Nápoles' /><figcaption>Entrada al Quartieri Spagnoli Nápoles<a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:QuartieriSpagnoliNaples.jpg"> Fuente</a></figcaption></figure>
<h2>Piazza Bellini, un lugar napolitano moderno y alternativo </h2>
<p>La Plaza de Dante, inicio de la Vía Toledo y una de las más importantes de Nápoles, lleva a la Vía Por´t Alba, plena de tiendas de libros y de instrumentos musicales. A través de esta vía se llega a la Piazza Bellini en cuyo centro se exhiben parte de las <strong>ruinas de los muros occidentales de la antigua ciudad griega de Nápoles. </strong></p>
<p>Hoy se ha convertido, en uno de los puntos más modernos y alternativos de la ciudad. El Café Literario de la Piazza Bellini, es un buen lugar para disfrutar del ritual italiano del aperitivo. <strong>Es una plaza recoleta y especial donde se dan cita literatos y artistas. </strong></p>
<h2>Castillos de Nápoles</h2>
<p>De sus castillos monumentales y llenos de historia recomendamos al menos estos tres: </p>
<p> <strong>El Castel dell’Ovo</strong>. Dice una leyenda que  Virgilio, poeta romano, escondió un huevo en el interior del

 castillo que es el soporte de la edificación; si llega a romperse, ocasionaría grandes catástrofes. El

 famoso huevo debe estar a buen recaudo porque esta lujosa villa fortificada, que fue construida por

 los romanos y reconstruida por los normandos, ha sido residencia de los reyes de Nápoles, cárcel, y ha

 guardado el tesoro del reino y sigue en pie. </p>
<figure id='post-12315 media-12315' class='alignnone'><img src='https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/03/napoles-castillo-dell-ovo.jpg' srcset='https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/03/napoles-castillo-dell-ovo-150x150.jpg 320w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/03/napoles-castillo-dell-ovo-300x194.jpg 640w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/03/napoles-castillo-dell-ovo-1024x661.jpg 1100w' alt='Nápoles Castillo dell'Ovo' /><figcaption>Nápoles Castillo dell&#8217;Ovo<a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Napoli_-_Castel_dell%27Ovo.JPG"> Fuente</a></figcaption></figure>
<p> <strong>El Castel Nuovo</strong>. Construido por Carlos de Anjou, cuando ascendió al trono de los reinos de Nápoles y Sicilia en 1266. Le debe el <strong>imponente arco de triunfo de mármol</strong> de la entrada a la

 conmemoración de la entrada de Alfonso V de Aragón en Nápoles en 1443. Su salón central es la

 monumental Sala dei Baroni (Sala de los Barones), que hoy es sede las reuniones del Consejo Municipal y

 el Museo Cívico.</p>
<p> <strong>Castel Sant Elmo</strong>. Es una fortificación medieval situada en una colina, en la parte más alta de Nápoles, y es su castillo más grande. Desde él las vistas de la ciudad y la bahía napolitana so extraordinarias. Para llegar hasta Sant Elmo, puedes caminar desde el quartieri spagnolo o utilizar el funicular que sale de la Piazza de Montesanto. </p>
<p>Hay mucho, mucho más, Nápoles es infinita y como la <a href="https://rutacultural.com/roma-augusto/">ciudad eterna</a> no se puede aprehender en un día. </p>
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			</item>
		<item>
		<title>El Renacimiento italiano en diez obras maestras de la arquitectura</title>
		<link>https://rutacultural.com/renacimiento-italiano-arquitectura/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pablo Bermúdez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 16 Oct 2016 11:03:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arquitectura]]></category>
		<category><![CDATA[Listas]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://rutacultural.com/?p=8562</guid>

					<description><![CDATA[<p>Diez de los más notables ejemplos del Renacimiento italiano para viajar por Italia inspirándonos en el arte, la historia y el pensamiento de una época irrepetible.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<img width="1024" height="640" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/citta-iteale-1024x640.jpg" class="attachment-large size-large wp-post-image" alt="Città ideale" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/citta-iteale-1024x640.jpg 1024w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/citta-iteale-300x188.jpg 300w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/citta-iteale-768x480.jpg 768w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/citta-iteale.jpg 1600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><div>
<p>Hay algo cierto en <a href="http://www.mis-frases.org/frases/ver/4704">la famosa frase de Harry Lime</a>, el cínico antagonista de <em>El Tercer Hombre</em>: el <strong>Renacimiento italiano</strong> fue de verdad una época de &quot;guerras, terror, sangre y muerte&quot;. Aquel fue un tiempo competitivo y voraz, en el que decenas de ciudades y principados, repúblicas y ducados hicieron -sin mucho éxito- todo lo posible por devorarse unos a otros. </p>
<p>Italia fue durante mucho más tiempo que sus vecinos una amalgama de Estados medianos y pequeños, con una feliz consecuencia: hoy está llena de ciudades, e incluso de pueblos, que en su día fueron capitales, y que, como tales, quisieron engalanarse, superar a sus vecinas, albergar en sus cortes a artistas de prestigio, hacerse monumentales. Tanto las más grandes, como <a href="http://rutacultural.com/como-visitar-florencia/">Florencia</a>, Nápoles, <a href="http://rutacultural.com/visitar-venecia-consejos/">Venecia</a> o <a href="http://rutacultural.com/10-citas-imprescindibles-milan/">Milán</a>, como las menos, como <a href="http://rutacultural.com/razones-visitar-urbino/">Urbino</a>, <a href="http://rutacultural.com/arco-augusto-rimini/">Rímini</a>, Todi, <a href="http://rutacultural.com/pueblos-de-la-toscana/">Pienza y tantas, tantas otras</a>.</p>
<p>Nacido, como el Humanismo, en Florencia, y con mayor presencia en la mitad norte de la península, la arquitectura del Renacimiento italiano aportó a sus ciudades no sólo monumentalidad y grandeza, sino racionalidad y elegancia. Tuvo su modelo en el mundo grecorromano, pero sólo como punto de partida: como ha dicho Alberto Tenenti, para los artista del Renacimiento &quot;la voluntad de crearse un lenguaje propio como el deseo de satisfacer las exigencias de su propia época tienen primacía sobre el orgullo de seguir la autoridad de los antiguos&quot;.
</p>
<p>Dejamos aquí diez propuestas, diez ejemplos que sin duda están entre los más notables de aquel tiempo. En diez ciudades distintas -evitando repetir algunas que, como Florencia, podrían copar la lista por sí solas- para inspirar diez viajes por Italia o, quizá, un viaje muy largo, en busca de inspiración de la mano del arte, la historia y el pensamiento de una época irrepetible.</p>
</div>
<figure id='post-8608 media-8608' class='alignnone'><img src='https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/san-lorenzo-florencia-1024x768.jpg' srcset='https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/san-lorenzo-florencia-150x150.jpg 320w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/san-lorenzo-florencia-300x225.jpg 640w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/san-lorenzo-florencia-1024x768.jpg 1100w' alt='Basílica de San Lorenzo' /><figcaption>Interior de la Basílica de San Lorenzo, en Florencia. <a href="https://www.flickr.com/photos/hop-frog/349865688">Fuente</a></figcaption></figure>
<h2>La Basílica de San Lorenzo, en Florencia</h2>
<p>La Basílica de San Lorenzo es poco llamativa desde el exterior, porque su fachada, que iba a diseñar Miguel Ángel, quedó sin terminar. Sin embargo, su interior es impresionante y revolucionario.</p>
<p>La financió la que ya, a mediados del siglo XV, era la familia más rica y poderosa de Florencia, los Médici, y la diseño el arquitecto más innovador de su tiempo, <a href="http://rutacultural.com/ruta-de-brunelleschi-florencia/">Filippo Brunelleschi</a>. Aunque San Lorenzo se terminó tras su muerte y en algunos detalles (sobre todo en las capillas laterales) sus planes iniciales quedaron alterados, contemplar la inmensa basílica sigue siendo una experiencia sobrecogedora. No a la manera sentimental, espiritual y apabullante de las catedrales góticas, sino de una manera nueva, racional y armónica, hecha por y para el hombre.</p>
<figure id='post-8609 media-8609' class='alignnone'><img src='https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/tempo-malatestiano-rimini-1024x768.jpg' srcset='https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/tempo-malatestiano-rimini-150x150.jpg 320w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/tempo-malatestiano-rimini-300x225.jpg 640w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/tempo-malatestiano-rimini-1024x768.jpg 1100w' alt='Templo Malatestiano' /><figcaption>Templo Malatestiano de Rímini</figcaption></figure>
<h2>El Templo Malatestiano, en Rímini</h2>
<p>Fue el pistoletazo de salida de la arquitectura renacentista fuera de Florencia y el primer templo religioso que estructuró su fachada principal en torno a un elemento eminentemente pagano: el <a href="http://rutacultural.com/arco-augusto-rimini/">arco de triunfo</a> romano.</p>
<p>Obra de <strong>Leon Battista Alberti</strong>, la Iglesia de San Francisco (ese es su verdadero nombre) quedó sin terminar por la súbita caída en desgracia de su mecenas, <strong>Segismundo Pandolfo Malatesta</strong>, <em>condottiero</em>, personaje de nombre y vida novelesca, hombre de armas y de letras y epítome perfecta de su tiempo, a quien el Papa Pío II llegó a nombrar &quot;Príncipe del Infierno&quot;</p>
<p>Dentro pueden visitarse las tumbas del propio Malatesta, su última mujer, Isotta degli Atti, y la del filósofo bizantino <strong>Jorge Gemistos Pletón</strong>, maestro de Ficino, cuyos restos fueron rescatados por Segismundo desde la ciudad griega de Mistra.</p>
<p>Toda esta historia, por cierto, fue muy bien narrada por Alberto Cousté en <a href="https://amzn.to/2llBDkP" rel="nofollow">El príncipe desvelado</a>, una preciosa <a href="https://exploralibros.com/ficcion/novela/novelas-historicas/">novela histórica</a> que muestra las luces y las sombras de este tan particular personaje.</p>
<figure id='post-8610 media-8610' class='alignnone'><img src='https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/piccolomini-pienza-1024x768.jpg' srcset='https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/piccolomini-pienza-150x150.jpg 320w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/piccolomini-pienza-300x225.jpg 640w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/piccolomini-pienza-1024x768.jpg 1100w' alt='Palazzo Piccolomini' /><figcaption>Palazzo Piccolomini, en Pienza</figcaption></figure>
<h2>El Palacio Piccolonimi, en Pienza</h2>
<p>Lo que no era más que un pequeño burgo medieval, situado en el bellísimo <em>Val d&#8217;Orcia</em>, se convirtió en una ciudad monumental por obra de <strong>Enneas Silvio Piccolomini</strong>, el Papa <strong>Pío II</strong>, que, ungido como pontífice, proyectó la conversión de su pequeña ciudad natal en una <em>città ideale</em> que siguiera los cánones del nuevo y pujante Renacimiento italiano. </p>
<p>En torno a la <em>piazza Pio II</em>, desde entonces centro neurálgico de la ciudad, se alza el Duomo y varios palacios, y entre ellos destaca este palacio pontificio que había de servir como residencia para las visitas papales a la ciudad (huelga decir que fueran pocas durante el breve lustro que duró el pontificado de Pio II, e inexistentes después). Lo diseñó <strong>Bernardo Rosselino</strong>, alumno aventajado de Leon Battista Alberti, y en su fachada exterior puede verse sin dificultad la influencia directa del florentino Palazzo Rucellai. </p>
<p>Con sus tres pisos, sus elegantes ventanales, su almohadillado y su bellísimo patio interior, conforma un cuidado y elegante contexto urbano con sus edificios vecinos, en uno de los espacios más coherentes y unificados del Renacimiento italiano. No por nada fue declarado Patrimonio de la Humanidad.</p>
<figure id='post-8611 media-8611' class='alignnone'><img src='https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/castello-sforza.jpg' srcset='https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/castello-sforza-150x150.jpg 320w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/castello-sforza-300x259.jpg 640w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/castello-sforza.jpg 1100w' alt='Castello Sforza' /><figcaption>Castello Sforza, en Milán. <a href="https://www.flickr.com/photos/fedewild/185405029/in/photolist-hofsr-7dCJzL-yVidN-7Lx61T-7dyQrM-a7aqj2-q6Mm8v-7Ykxkx-a7auGR-5WVQMF-37cLew-a7ape8-72sj5v-365fPP-86b9pq-3g9cz4-3g9aJc-6gRXeP-3g9fQ8-369SqG-4H42fc-86biM3-CQTLAt-b4rvSp-a7dm6A-4H42e8-4ELs7h-369RVU-fnRxQy-f4pxy1-86b6y7-86aWZS-b4rvuK-86bmpQ-HLMmx-fqYg1F-frdwxQ-b4rvFn-b4ruq4-7grcQi-3gdGbQ-7j7i4f-6h8232-frdyb9-6gRXgg-qf38b2-b4rtQT-p3CBod-EBJFH-7sqHtw">Fuente</a>.</figcaption></figure>
<h2>El Castello Sforza, en Milán</h2>
<p>La pujante <a href="http://rutacultural.com/10-citas-imprescindibles-milan/">Milán</a> es hoy la menos aclamada de las grandes ciudades del Renacimiento italiano, lo que sin duda tiene más que ver con la presencia hispano-francesa posterior, y con su continuada pujanza hasta la actualidad, que con sus carencias monumentales. En la época de los Visconti y de los Sforza, Milán fue, de hecho, el Estado que más cerca estuvo de dominar a sus vecinos, el más fuerte y ambicioso. El formidable <a href="https://rutacultural.com/castillo-sforzesco/">Castello Sforzesco</a> es buena prueba de ello.</p>
<p>Encargo de <strong>Francesco Sforza</strong>, se levantó sobre las ruinas de la residencia tradicional de los Visconti, fue diseñado por el polifacético Filarete y apuntalado por artistas de la talla de Leonardo Da Vinci, Bernardino Zenale, Bernardino Butinone y Donato Bramante, que convirtieron el castillo en una de las cortes más lujosas de su tiempo.</p>
<p>Hoy es la sede de varios museos y colecciones de arte: el Museo Arqueológico de Milán, el Museo de Arte Antiguo, y de una pinacoteca que contiene obras de Canaletto, Giovanni Battista Tiepolo, Vincenzo Foppa, Tiziano y Tintoretto. Alberga también la excelente <strong>Piedad Rondanini</strong> de Miguel Ángel.</p>
<figure id='post-8620 media-8620' class='alignnone'><img src='https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/san-andres-mantua-ext-1.jpg' srcset='https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/san-andres-mantua-ext-1-150x150.jpg 320w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/san-andres-mantua-ext-1-300x225.jpg 640w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/san-andres-mantua-ext-1.jpg 1100w' alt='Basílica de San Andrés, en Mantua' /><figcaption>Basílica de San Andrés, en Mantua</figcaption></figure>
<h2>La Basílica de San Andrés, en Mantua</h2>
<p>En el siglo XV, muchos de los miles de peregrinos que se dirigían a Roma desde Austria, Alemania y Europa Central, se detenían en <strong>Mantua</strong> para venerar unas gotas de la sangre de Cristo que presuntamente se conservaban en la <strong>Basílica de San Andrés</strong>. Era la época de las bulas papales y los peregrinos llegaron a ser tantos que el templo se quedó pequeño.</p>
<p><strong>Leon Battista Alberti</strong>, en uno de sus últimos proyectos, diseñó un enorme pero armónico templo de una sola nave, con un interior amplio y diáfano, construido en base al ritmo de los grandes arcos triunfales ya en Rímini había tomado como modelo. El arco central gana aquí aún más importancia y actúa como pórtico o nártex. Con intradós casetonado y flanqueado por monumentales columnas corintias, las ventanas laterales dotan a la fachada de una aspecto armónico y estructurado. &quot;La belleza”, esta era la máxima <em>albertiana</em>, “radica en la armonía de todas las cosas”. </p>
<p>Otro grande del Renacimiento italiano, el pintor <strong>Andrea Mantegna</strong>, se encuentra enterrado en el interior de la Basílica. Y la <a href="http://rutacultural.com/mantua-que-ver/">hermosa y serena Mantua</a>, ciudad elegante y <em>shakesperiana</em>, será un disfrute para quien guste del arte y la arquitectura.</p>
<figure id='post-8613 media-8613' class='alignnone'><img src='https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/san-pietro-in-montorio.jpg' srcset='https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/san-pietro-in-montorio-150x150.jpg 320w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/san-pietro-in-montorio-300x275.jpg 640w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/san-pietro-in-montorio.jpg 1100w' alt='San Pietro in Montorio' /><figcaption>San Pietro in Montorio, en Roma</figcaption></figure>
<h2>San Pietro in Montorio, en Roma</h2>
<p>Construido en honor del príncipe Juan, único hijo varón de los Reyes Católicos, el <em>tempietto</em> de San Pedro in Montorio es la obra maestra de <strong>Donato Bromante</strong> y uno de los edificios más representativos del Renacimiento italiano.</p>
<p>Su forma circular remite a los antiguos templos circulares o <em>tholos</em>, que en la propia Roma tienen el notable ejemplo del templo de Hércules Victor. Pero lo que hace aquí Bramante no es, ni mucho menos, una mera copia de aquellos. Como el gran e innovador arquitecto que era, da nuevos vuelos al viejo modelo y lo convierte en algo nuevo: la cella o sala principal del templo ya no se detiene a la altura de la columna exterior, sino que sigue subiendo, crea un segundo piso cuya balaustrada parece extender hacia arriba las columnas que la sostienen y queda coronada finalmente por una cúpula semiesférica. </p>
<p>El <em>tempietto</em> fue un éxito radical, ha sido copiado hasta la saciedad y no podemos dejar de recomendar su visita, en la subida al Gianicolo desde el Trastévere, a todo aquel que visite <a href="http://rutacultural.com/lugares/roma">Roma</a>. </p>
<figure id='post-8614 media-8614' class='alignnone'><img src='https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/consolacion-todi-1024x772.jpg' srcset='https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/consolacion-todi-150x150.jpg 320w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/consolacion-todi-300x226.jpg 640w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/consolacion-todi-1024x772.jpg 1100w' alt='Iglesia de la Consolación' /><figcaption>Iglesia de la Consolación, en Todi</figcaption></figure>
<h2>La Iglesia de la Consolación, en Todi</h2>
<p>La preciosa Iglesia de la Consolación en Todi, pequeña localidad cercana a <a href="http://rutacultural.com/arco-etrusco-perugia/">Perugia</a>, puede ser el mejor ejemplo de lo que pudo haber sido San Pedro del Vaticano si se hubieran cumplido los deseos de Donato Bramante.</p>
<p>Aquí, el arquitecto de Urbino proyectó una iglesia de planta central osada por su llamativa verticalidad. Un elevado cubo central, embellecido y protegido por cuatro ábsides semicirculares, sirve de base a una gigantesca cúpula central sobre un alto tambor cilíndrico. La iglesia de San Biagio, en Montepulciano (que no ha entrado en la lista, pero de la que hablamos en nuestra lista de <a href="http://rutacultural.com/pueblos-de-la-toscana/">pueblos de la Toscana</a>), sin duda tuvo su modelo. </p>
<figure id='post-8615 media-8615' class='alignnone'><img src='https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/villa-rotonda.jpg' srcset='https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/villa-rotonda-150x150.jpg 320w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/villa-rotonda-300x219.jpg 640w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/villa-rotonda.jpg 1100w' alt='Villa Rotonda' /><figcaption>Villa Rotonda, en VIcenza</figcaption></figure>
<h2>La Villa Rotonda, en Vicenza</h2>
<p>Se cita a menudo una frase que Goethe escribió en sus diarios de viajes por Italia, sobre la <a href="http://rutacultural.com/paseo-vicenza/">Villa Rotonda de Palladio</a>. Dijo el poeta que “quizá la arquitectura nunca haya alcanzado mayor altura” desde entonces, y dijo también que Palladio había levantado algo muy parecido a un templo clásico.</p>
<p>La Villa Rotonda está compuesta de cuadro fachadas iguales, cada una de las cuales sigue el modelo clásico del templo romano. En su interior hace un uso magistral de luz, que ilumina los espacios y los esquemas constructivos siguiendo el plan ya establecido por Brunelleschi. Su centro lo corona una cúpula que recuerda en cierto modo al Panteón de Roma. Es, como los mejores ejemplos del Renacimiento italiano, un sentido homenaje al clasicismo pero a la vez un edificio tremendamente innovador.</p>
<p>Goethe tuvo la suerte de visitar también su interior, un privilegio que, hasta hace un par de años, sólo tenían algunos. Ahora la Villa Rotonda puede visitarse por fuera todos los días y por dentro los miércoles y los sábados. Merece la pena cuadrar en esos días la visita a Vicenza y consultar la web oficial de la Villa para estar al tanto de cualquier cambio.</p>
<figure id='post-8616 media-8616' class='alignnone'><img src='https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/arco-castel-nuovo-978x1024.jpg' srcset='https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/arco-castel-nuovo-150x150.jpg 320w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/arco-castel-nuovo-287x300.jpg 640w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/arco-castel-nuovo-978x1024.jpg 1100w' alt='Arco de Alfonso V' /><figcaption>Arco de Alfonso V en el Castel Nuovo de Nápoles</figcaption></figure>
<h2>El Arco de Alfonso V en el Castel Nuovo de Nápoles</h2>
<p>&quot;Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer&quot;. Alfonso V de Aragón, <em>El Magnánimo</em>, hizo del Castel Nuovo de Nápoles su corte desde 1443, y a pesar de ser Rey de Aragón ya no volvió a pisar tierras ibéricas. </p>
<p>En la poderosa fortaleza que había pertenecido a los Anjou, desde la cual se tenía incluso acceso al mar, Alfonso mandó construir un formidable arco de triunfo integrado entre dos bastos torreones. Hoy es uno de los grandes atractivos de una <a href="https://rutacultural.com/ver-napoles-ciudad-infinita/">ciudad infinita</a> y maravillosa. </p>
<p>Allí puede encontrarse un programa de evidente ensalzamiento de la nueva dinastía, pero también un ambicioso programa humanista de recuperación de los valores clásicos. Alfonso, que siempre anheló convertirse en rey de Italia -y acabó odiando a Segismundo Malatesta por impedírselo en Piombino- hace que la piedra cante sus gestas como lo habría hecho un César o un <a href="https://rutacultural.com/roma-augusto/">Augusto</a>, sus modelos, sin duda, mucho más que sus más cercanos y prosaicos parientes medievales.</p>
<figure id='post-8617 media-8617' class='alignnone'><img src='https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/redentore-venecia-931x1024.jpg' srcset='https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/redentore-venecia-150x150.jpg 320w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/redentore-venecia-273x300.jpg 640w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2016/10/redentore-venecia-931x1024.jpg 1100w' alt='Iglesia del Redentor' /><figcaption>Iglesia del Redentor, en Venecia</figcaption></figure>
<h2>La Iglesia del Redentore, en Venecia</h2>
<p>Una de las obras maestras de Palladio (¿alguna no lo fue?), la fachada de* Il Redentore* presenta un creativo juego de superposiciones y cruces. </p>
<p>Palladio construye dos fachadas en una; una de ellas dibuja el ancho del edificio; la otra, el alto. Ambas tienen sus columnas, su frontón, su tímpano, y quedan enmarcadas por un muro de fondo que en la parte superior dibuja también su propio tímpano. Al fondo, la gran cúpula y los campanarios cilíndricos, que semejan alminares, potencian el efecto fantástico y algo ecléctico de la obra, que anticiparía los juegos intelectuales del manierismo si no fuero por su apego radical a los esquemas clásicos. </p>
<p>Es recomendable compararla con la fachada de San Giorgio Maggiore, también de Palladio y también en Venecia, que juega con los mismos esquemas pero de forma distinta, para comprobar la infinidad de recursos del arquitecto vicentino.</p>
<p><em>Il Redentore</em> se construyó en 1576 para celebrar el final de una epidemia de peste que hacía azotado a los venecianos. Está en la isla de Giudecca, y cada año, a finales de julio, se celebra una fiesta que conmemora aquel mismo acontecimiento feliz. Durante la <em>Festa del Redentore</em> los venecianos acuden en sus góndolas a festejar, y la isla se llena de luces y música y fuegos artificiales.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://rutacultural.com/renacimiento-italiano-arquitectura/">El Renacimiento italiano en diez obras maestras de la arquitectura</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://rutacultural.com">Ruta Cultural</a>.</p>
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