Sobran las razones para visitar Úbeda. Esta ciudad monumental guarda entre sus calles el dorado espectáculo de su época más brillante: el Renacimiento. Junto con su vecina Baeza forma parte de la ilustre lista de Patrimonio de la Humanidad desde el año 2003. Situadas en el centro de la provincia de Jaén, tierra de castillos, estas dos ciudades se asoman al Valle del Guadalquivir desde dos atalayas, que guardan celosamente las piedras doradas de una larga y espléndida historia.

Desde cualquiera de ellas, al mirar al sur, la vista vuela sobre el Valle del Guadalquivir, y tropieza con los perfiles azules de las montañas que ponen el límite al valle, inundado de olivares centenarios.

Úbeda es la Mágina de Muñoz Molina. El laureado escritor pasea los sueños de sus personajes por las calles de su ciudad natal. Mágina es para Antonio Muñoz Molina lo que Macondo fue para García Márquez, o Comalia para Juan Rulfo.

«Desde el sur, Úbeda, la ciudad que hay en los mapas, se parece más que desde ninguna otra perspectiva a otra ciudad inventada por mi a la que llamé Mágina». Antonio Muñoz Molina

A pesar de ser Patrimonio de la Humanidad desde 2003, son dos destinos, o más bien uno -se suelen visitar en un mismo viaje-, que aún conservan cierto sabor off road (fuera de ruta). O eso nos gusta pensar a nosotros.

Uno de los “culpables” de ese sabor off Road es que en ambas, aunque quizá por su tamaño es más palpable en Baeza, se respira la sensación de disfrutar de otro tempo. Son dos lugares llenos de calma, y de la sabia manera de vivir y disfrutar de la vida del mundo rural. Baeza y Úbeda mantienen ese pulso sin ser ajenas al siglo XXI. Sólo hay que perderse entre sus viejas callejuelas, sin rumbo fijo, y dejarse atrapar por su magia.

Y además atesoran cultura, arte, historia, paisaje, buena mesa, y tradiciones que resisten con frescura el paso del tiempo.

Apuntamos aquí algunas de las variadas razones para visitar Úbeda, uno de los lugares emblemáticos del Paraíso Interior de Andalucía.

Porque Úbeda abre sus puertas con una obra maestra de Vandelvira

A la entrada de Úbeda, si se llega desde Baeza, y no muy lejos del Casco Histórico, se encuentra el Hospital de Santiago. Obra de un Andrés de Vandelvira en estado de gracia. Fundado por Diego de los Cobos, Obispo de Jaén y miembro de la familia de los Cobos, a la que tanta gloria debe Úbeda.

Vista de la torre del hospital desde el patio principal
Vista de la torre del hospital desde el patio principal Fuente.

Concebido con una utilidad polivalente pues era hospital para pobres, iglesia, panteón y palacio.

Bóveda de la escalera del hospital de Santiago
Bóveda de la escalera del hospital de SantiagoFuente.
Patio del hospital de Santiago
Patio del hospital de SantiagoFuente.

Este edificio rompe con el esquema tradicional de hospital con planta de cruz. Vandelvira se inspira en el hospital del Cardenal Tavera de Toledo. Ambos son piezas clave en la renovación tipológica de este tipo de edificaciones hospitalarias en España y América.

Patio del hospital. Al fondo la iglesia
Patio del hospital. Al fondo la iglesiaFuente.

Hoy lo más interesante de la vida cultural ubetense sucede tras los muros de este magnífico edificio.

Por el magnífico espectáculo de la Plaza Vázquez de Molina

Es larga la lista de citas arquitectónicas de Úbeda. Aquí señalamos sólo algunas que consideramos imprescindibles, pero esa lista crecerá con la mirada de cada visitante.

Si hay un lugar imprescindible de Úbeda, ese es La Plaza de Vázquez de Molina. Levantada en el entorno del antiguo y demolido Alcázar. ¿Razones para no perdérsela?:

  • Porque es una de las plazas renacentistas más bellas de España.
  • Porque está configurada por una serie de monumentos que, por si mismo cada uno, son un motivo para visitar Úbeda.
  • Porque su historia es la autoafirmación de los personajes que la levantaron; la saga familiar Molina-Cobos, en una época en la que España era una potencia en Europa.

El indiscutible referente de este magnífico espacio que forma un trapecio, es la Sacra Capilla de El Salvador. El mayor mausoleo civil construido en España. Testimonio del ascenso social del ubetense Francisco de los Cobos y Molina. Inteligente, ambicioso, viajero, aventurero hecho a sí mismo. Caballero de la Orden de Santiago, ocupó una larga lista de cargos en la Corte de los Reyes Católicos, y en la de su nieto Carlos V. De entre todos estos cargos destaca haber sido hasta su retiro, el Secretario de Estado de Carlos V, puesto desde el cual influyó de manera decisiva para crear el Archivo de Simancas, tesoro de la memoria de España.

Este mausoleo es el Andrés de Vandelvira siguiendo las trazas del escultor y arquitecto renacentista Diego de Siloé.

La lectura de su fachada principal es una alegoría del tránsito entre la vida y la muerte. Flanqueada por dos columnas que portan sendas llamas, luminarias eternas del Panteón.

Iglesia de El Salvador
Iglesia de El Salvador Fuente

Sus líneas las “escribieron” Vandelvira y el escultor francés Etienne Jamet o Chamet (Esteban Jamete). Ellos son los responsables de este magnífico poema-oración esculpido en piedra dorada.

Detalles de la fachada de El Salvador
Detalles de la fachada de El Salvador. Fuente

En su espléndido interior, cuyo diseño es también de Diego de Siloé, brilla un Cristo de Alonso de Berruguete. Es el único testigo de lo que fue un retablo diseñado y realizado por este extraordinario escultor palentino. El resto es una restauración de Juan Luis Vasallo. El retablo original fue destruido en la Guerra Civil del 36.

Sacra Capilla de El Salvador
Sacra Capilla de El Salvador Fuente.

En la Sacristía, Vandelvira diseña las bóvedas vaídas mirando a las que el maestro italiano Filippo Brunelleschi realizara en Ospedale degli Innocenti de Florencia.

Bóvedas de la sacristía de la Capilla de El Salvador de Úbeda
Bóvedas de la sacristía de la Capilla de El Salvador de Úbeda. José Luis Filpo Cabana

A la maestría del alcalareño se suma la del francés Jamete consiguiendo una de las joyas más preciadas del Renacimiento español.

Esteban Jamete. Virgen entre sibilas en la Sacristía de la Capilla de El Salvador.
Esteban Jamete. Virgen entre sibilas en la Sacristía de la Capilla de El Salvador.Fuente

Nombres a los que hay que sumar el de Francisco de Villapando , autor de la magnífica reja que separa la zona de fieles, de la de los nobles. Y desde julio de 2015, cuando el San Juanito de Úbeda volvió a la Capilla, después de una larga ausencia, se suma a esta lista de autores ilustres Michelangelo Buonarroti. Esta escultura es la única del gigante italiano que podemos ver en España.

Su primer capellán fue el Deán Ortega que mandó construir un palacio que lleva su nombre: El Palacio Deán Ortega. Situado justo a la izquierda de la capilla, mirando de frente a su fachada principal. Su arquitectura es puro Renacimiento de traza clásica, atribuido a Andrés de Vandelvira.

Palacio del Deán Ortega junto a la Sacra Capilla de El Salvador
Palacio del Deán Ortega junto a la Sacra Capilla de El Salvador Fuente.

En su patio central se escucha una delicada conversación entre el Renacimiento y el arte Nazarí. La mantienen las finas columnas de factura alhambreña, con los arcos de medio punto que sustentan. Hoy es el Parador de Turismo “Condestable Dávalos”, una buena opción de alojamiento.

Cerrando esta línea del trapecio se encuentra el Palacio Vázquez de Molina. También conocido como Palacio de las Cadenas. Es un Monumento Nacional, actualmente sede del Ayuntamiento de Úbeda. Construido por iniciativa de Juan Vázquez de Molina, sobrino de Francisco de los Cobos, y Secretario de Estado de Felipe II. La magnificencia del palacio se sustenta en la sobria hechura renacentista de su diseño.

En su parte delantera unas cadenas delimitan la lonja, motivo de su sobrenombre.

Palacio Vázquez de Molina
Palacio Vázquez de Molina Fuente.
Patio del Palacio de Vázquez de Molina
Patio del Palacio de Vázquez de MolinaFuente.

Brillante ejemplo de la arquitectura de Andrés de Vandelvira, a quien se atribuye su traza. En su cava baja está instalado el Centro de Interpretación del Renacimiento.

Justo frente al Ayuntamiento, ya en la otra línea que dibuja el trapecio, se yergue orgullosa la vetusta Basílica y Real Colegiata de Santa María de los Reales Alcázares. Monumento Nacional gravemente herido durante la Guerra Civil. Se abrió al culto y a las visitas en 2011, después de un calvario de restauraciones desde 1983. Fue uno de los escenarios en los que se rodó la cinta “El Capitán Alatriste”.

Santa María de los Reales Alcázares
Santa María de los Reales Alcázares Fuente.
Fachada de Santa María de los Reales Alcázares
Fachada de Santa María de los Reales AlcázaresFuente.

La iglesia en la que brilla el gótico florido, se levanta sobre restos arqueológicos neolíticos, íberos, romanos y godos. Y sobre éstos emergen elementos musulmanes, románicos, góticos, renacentistas, barrocos, y neoclásicos. Este “suma y sigue” histórico consigue un conjunto heterogéneo que el historiador Juan Pasquau calificó como: “inigualable democracia artística, en la que todos los estilos pugnan por sobresalir y ninguno lo consigue en exclusiva”.

Al salir de Santa Maria, a la derecha, se encuentra la Cárcel del Obispo. Fue Cárcel para asuntos canónicos. Estaba unida por un pasadizo al lateral de la iglesia. El edificio arrastra los ecos de una polémica restauración. Hoy alberga los Juzgados de Úbeda. En las obras que adaptaron el antiguo edificio para su nuevo uso, aparecieron los restos de una necrópolis celta datada entre 1200 y 1400 a.C.

Siguiendo a la derecha, hacia la Capilla del Salvador se encuentran aún algunos antiguos palacios que configuran la línea del trapecio que se va estrechando hasta llegar de nuevo frente a la Capilla.

Como el Antiguo Pósito. Un edificio del siglo XVII, que se levantó para guardar grano y que en la actualidad es la sede de una comisaría de Policía Nacional.

A continuación se encuentra el Palacio del Marqués de Mancera, que fue levantado el siglo XVI por los hermanos Lope y Antonio Molina Valenzuela, canónigos de la iglesia mayor colegial. Pasó luego a manos otro hijo de Úbeda, el rico y poderoso Pedro Álvarez de Toledo y Leiva, marqués de Mancera y virrey de Perú, de quien conserva su nombre. Después, y hasta hace poco, ha sido casa convento de las Siervas de María.

Palacio del Marqués de Mancera
Palacio del Marqués de Mancera Fuente.

Y como broche aún sin pulir, porque se han localizado sus restos hace poco tiempo, se encuentran las Ruinas del Palacio de don Rodrigo Orozco, situado en línea con el Palacio de Mancera. Justo enfrente del Palacio del Deán Ortega.

Se está a la espera de la definitiva excavación arqueológica que arroje luz sobre esta construcción, al parecer sin terminar. Los restos de muros ciclópeos y objetos de culturas argáricas que han aparecido bajo sus cimientos, hablan de que en el lugar que hoy ocupa esta monumental plaza, aún queda mucha, mucha historia por contar. En el Museo Arqueológico se pueden ver algunas de éstas piezas.

Porque guarda algún testigo de los tiempos de convivencia de las tres culturas

No muy lejos de esta carismática plaza apareció hace unos años, en el transcurso de una obras, una sinagoga datada en los albores del siglo XIV. Se conoce como Sinagoga del agua. Es un eslabón imprescindible para conocer cómo era la vida de la comunidad judía en aquellos tiempos que pasaron de la convivencia entre culturas a la persecución implacable.

Bodega de la Sinagoga del Agua
Bodega de la Sinagoga del AguaFuente.

Por la iglesia de San Pablo, un templo que era iglesia, concejo y centro de celebraciones

Otra de las indiscutibles razones para esta visita, son las muchas e interesantes iglesias que salpican el caserío de Úbeda. Es interesante, por ejemplo, una visita al convento de carmelitas donde falleció San Juan de la Cruz, que alberga un museo temático sobre el santo.

Pero hay una iglesia que nos parece imprescindible por la belleza y la historia que guarda. Es la Iglesia de San Pablo.

Iglesia de San Pablo
Iglesia de San PabloFuente.

Preside una bella y recoleta plaza, actualmente un punto de encuentro entre vecinos. Tuvo un uso celebrativo y asambleario hasta el siglo XV. Igual que la iglesia, pues en ella se reunía el Concejo de la ciudad y los nobles.

Tabladilla de la iglesia de San Pablo
Tabladilla de la iglesia de San Pablo, desde la que se comunicaban noticias a los ciudadanos Fuente.

Las pruebas que certifican la antigüedad de los linajes de la ciudad, se encuentran en las capillas de esta iglesia. Es una de las parroquias más antiguas de Úbeda, fundada en el siglo XIII.

Tímpano de la portada sur de San Pablo
Tímpano de la portada sur de San Pablo Fuente.

Aunque el gótico tardío es el estilo que sobresale, este edificio es un palimpsesto en cuyas piedras se puede leer la historia de Úbeda.

Porque visitar Úbeda es un continuo encuentro con rincones plagados de historia

Plena de palacios, casas solariegas, iglesias, y múltiples testigos arquitectónicos de tiempos pretéritos, es muy fácil tener que hacer una parada cuando se pasean sus calles, por el encuentro con algunos de sus puntos de referencia.

En pleno centro de Úbeda, en la Plaza de Andalucía, se encuentra la emblemática Torre del Reloj. Fue parte de la muralla medieval del siglo XIII de la que quedan algunos lienzos y alguna emblemática puerta.

Úbeda, Torre del reloj
Úbeda, Torre del relojFuente.

En esa Torre juraron guardar sus fueros y sus privilegios el Emperador Carlos V y su hijo Felipe II. Siglos más tarde Alfonso XIII renovó esta antigua tradición.

Por que ha sabido conservar sus tradiciones artesanales

Además de conservar vivas tradiciones como las creaciones artesanales de objetos de esparto, la forja o la madera, Úbeda es famosa por su tradición alfarera.

Nadie que visite Úbeda debería alejarse sin pasear por el barrio de los alfareros. Entre la calle Valencia y la plaza de los Olleros, hay puertas abiertas que invitan a pasear entre objetos de verde vidriado. Muchos de estos objetos han pasado de ser de uso cotidiano, a puramente decorativos.

En la calle Valencia se encuentra el taller de una familia de honda raigambre alfarera. Los Tito. Declarado Bien de Interés Etnológico por la Junta de Andalucía, su Museo de Alfarería Paco Tito Memoria de lo Cotidiano, reúne los más importantes trabajos de este alfarero ubetense.

La piel y el barro
La piel y el barro

Lo más llamativo de este museo gratuito es la información directa del proceso para cocer las piezas de barro, como se hacía ya hace más de mil años. Allí se puede ver cómo funciona un horno cerámico de la época árabe, tan alejado de las prisas, tan artesano, tan auténtico.

Porque la gastronomía de la zona es un espectáculo de sabores auténticos

El “oro verde” es el protagonista indiscutible de la cocina de Jaén, y se encuentra presente en el aura de la mayoría de los platos autóctonos. El verde olivar lleva presente en la cocina de estas tierras desde la antigua Roma. Su cocina está enriquecida por el paso de las culturas que la habitaron. Un suma y sigue, como hemos visto en los monumentos que configuran su urbanismo, que modela también, cómo no, la esencia de su cultura gastronómica.

Visitar Úbeda o Baeza no será un viaje completo si no se prueban sus refrescantes “pipirranas”, sus ensaladas como la de perdiz a la baezana, o sus gazpachos veraniegos, el ajilimojili, el rin-ran, o la alboronía de berenjenas. Añadimos aquí un dato muy importante. Estamos en la tierra de las “tapas gratis”.

Sus guisos con “fundamento” como las migas ruleras, o los corderos asados, o sus exquisitos guisos de bacalao y las albóndigas baezanas. Sus asadillos de verduras variadas y sus reconfortantes potajes. O su exquisito lomo de orza.

Cazuela de Migas Ruleras
Cazuela de Migas Ruleras Fuente.

De Úbeda sería un pecado marcharse sin probar su “morcilla de caldera” o su picadillo de chorizo, y desde luego sus ochíos, o sea su “masa de aceite”, popular en toda la provincia.

Dejamos aquí un recuerdo de los tiempos en los que se hacía “pan candeal” en los hornos de leña, alguno queda aún. Era una merienda suculenta, una versión del denominado “hoyo aceitunero”: se prepara sacando la miga del pan, de un pan redondo de esos que tienen “cantos”, y a continuación se le añade un generoso chorreón de aceite de oliva, y a veces tomate.

La merienda en cuestión, se hacía añadiendo azúcar al aceite y volviendo a “tapar” el “hoyico” con la miga extraída. ¡Un manjar!

Por su variada y excelente oferta hotelera

Como comentábamos en el post de Baeza, es una buena idea pasar algunas noches en cualquiera de ésta dos ciudades. Desde aquí las posibilidades de excursiones cortas e interesantes es muy variada.

Empezamos por un “bestseller”, el Hotel MS Palacio De Úbeda 5 G.L. Un cinco estrellas que ocupa un palacio del siglo XVI. Si lo recomendamos no es sólo por el lujo que supone un hotel de esta categoría. El verdadero lujo es la cálida profesionalidad, la cercanía y el encanto que invade cada detalle de este lugar. Tiene todo lo que se supone que ha de tener un “refugio temporal”.

El Nueve Leyendas, ocupa otro edificio espectacular, este es del siglo XVIII. A un minuto de la Plaza Vázquez De Molina. Nueve habitaciones, una leyenda por habitación. Siempre se puede añadir la propia y hacer de la estancia algo inolvidable.

Y una opción diferente. Una casa rural a ocho kilómetros de Úbeda, con vistas al espléndido Valle del Guadalquivir. La Casería de Tito