Muy cerca de Berlín está la capital del estado federado de Brandeburgo, Potsdam. Desde la reunificación alemana y el despegue de Berlín como destino turístico de primer orden, la pequeña ciudad de Potsdam ha quedado, generalmente, en un segundo plano.

La localidad está salpicada de lagos, ríos y palacios; la importancia que tuvo para la corte prusiana explica la cantidad de construcciones palaciegas que dominan Potsdam. Sin embargo, la cercanía de Berlín y su gran atractivo la han eclipsado, dejándola como un destino para una escapada de un día.

No obstante, Potsdam tiene suficientes atractivos como para pasar varios días disfrutando de la apacible vida de una pequeña ciudad repleta de tesoros. En un ambiente inigualable repleto de lagos y parques de ensueño, repasamos los lugares de interés de Potsdam.

Palacio de Sanssouci y su parque

La ciudad de Potsdam debe su pasado y presente a la familia real prusiana. Desde que el príncipe elector Federico Guillermo I la estableciera como su residencia de caza en 1660, la población fue atrayendo a más residentes. Durante las siguientes décadas la presencia de la corte aumentó, y la ciudad empezó a estar poblada por gente acaudalada.

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El palacio de Sanssouci sobre sus terrazas de viñas Foto

Si estamos de acuerdo en que en Potsdam destacan los palacios, el que brilla con luz propia es el de Sanssouci. Fue diseñado por Federico el Grande como una idílica residencia de caza y está considerado como una de las máximas expresiones del rococó.

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Vista lateral del palacio Foto

Sobre unas terrazas ajardinadas con viñedos, Federico el Grande se recluía en el pequeño palacio con sus perros para pasar temporadas “sin preocupaciones“, que es como se traduce la expresión francesa “sanssouci”.

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El pabellón chino del parque Foto

Por si no fuera poco, el parque que rodea al palacio está salpicado de pequeñas joyas. En un paseo por las inmediaciones podremos contemplar el pabellón chino, la estación de bombeo con motivos orientales, la casa del dragón o los hermosos gazebos, así como el neoclásico palacio de Charlottenhof.

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El parque en otoño Foto

Alexandrowka

Aunque Potsdam brille por sus palacios y su historia cortesana, uno de sus principales atractivos es una colonia rusa. Se trata de un pequeño barrio con casas de madera construidas en estilo ruso. Fue encargado por Guillermo III como residencia para los cantantes rusos del primer regimiento de la Guardia Prusiana, y como homenaje al zar Alejandro I.

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Una de las casas de Alexandrowka Foto

El conjunto es considerado hoy patrimonio de la humanidad, y consta con una casa museo en la que se puede ver la vida diaria en la época en que se construyeron. El barrio, además, tiene su propia iglesia ortodoxa que pone el broche de oro a este curioso enclave.

Alexandrowka iglesia
Iglesia de Alexandrowka Foto

Palacio Nuevo

Dentro del parque de Sanssouci hay otro palacio que merece la pena destacar. Entre 1763 y 1769, tras la guerra de los siete años, Federico el Grande mandó construir el Palacio Nuevo para celebrar la gloria de Prusia.

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Vista frontal del Palacio Nuevo Foto

La enorme y lujosa construcción tuvo la función de recepción de las más importantes comitivas más que de propia residencia. Tras una guerra por la supervivencia luchando contra las superpotencias del momento, Federico el Grande quiso sacar pecho con este ostentoso palacio.

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Alas de servicio del Palacio Nuevo Foto

Sus sucesores, no obstante, lo fueron abandonando hasta que, en 1786, Federico III lo convirtió en su residencia preferida y el palacio volvió a cobrar vida en la corte alemana. Tras la caída del Imperio Alemán en 1918 fue reconvertido en museo (y saqueado por el ejército rojo durante la Segunda Guerra Mundial), y en la actualidad en parte de sus edificios se forman a los estudiantes de la universidad de Potsdam.

Museo Barberini

Además del saqueo del Palacio Nuevo y otros edificios durante la Segunda Guerra Mundial, Potsdam sufrió una enorme cantidad de daños por los bombardeos aliados, y buena parte de los edificios históricos fueron demolidos. No obstante, tras la reunificación se han ido reconstruyendo algunas de las estructuras más importantes.

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El Museo Barberini Foto

Uno de los más recientes “rescates” del olvido ha sido el Museo Barberini, levantado sobre el antiguo palacio Barberini. Además de haber resucitado un importante palacio, Potsdam ha creado un nuevo espacio artístico dedicado al arte durante la República Democrática Alemana que abrió sus puertas en enero de 2017. Se ha convertido una de las aperturas museísticas más importantes del año y sitúa a Potsdam en el mapa más allá de sus palacios.

Si quieres pasar unos días en Potsdam y quieres estar cerca de todo, el Steingenberger Hotel Sanssouci es una de las mejores opciones. Además de muy buenas críticas y un buen precio, el hotel está frente al parque de Sanssouci, con lo más importante de Potsdam a mano.

Palacio de la Orangerie

También en el parque de Sanssouci destaca otro palacio, esta vez erigido por Federico Guillermo IV “el romántico” en un estilo renacentista. El palacio de la Orangerie es una construcción muy diferenciada de sus vecinos barrocos aunque no por ello menos lujosa.

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Palacio de la Orangerie Foto

El aspecto mediterráneo del palacio casa perfectamente con el parque, y el orden que transmite la arquitectura renacentista contagia al visitante de una sensación de paz. Los hermosos jardines que lo rodean también ayudan a llevarnos a ese estado de bienestar.

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Los baños romanos de Sanssouci Foto

Hacia el sur, dentro del mismo parque, Federico Guillermo IV también mandó construir unos baños romanos que se mantienen en pie. Es evidente que, aunque se puedan hacer visitas de un día a Potsdam, tan sólo en el parque de Sanssouci un viajero en la búsqueda de la belleza puede pasar varios días.

Iglesia de San Nicolás

En un estilo clasicista, la Iglesia de San Nicolás pervive en el centro de Potsdam. Fue erigida en 1837 por el arquitecto Friedrich Schinkel, y actualmente es una de sus pocas construcciones que se mantienen en pie.

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La iglesia de San Nicolás Foto

La iglesia, de culto luterano, fue gravemente dañada durante la Segunda Guerra Mundial. No obstante, no hubo que demolerla y en 1981 fue restaurada, manteniéndose en servicio hasta nuestros días. Su hermosa cúpula sigue brillando con luz propia gracias a la restauración, ya que fue una de las partes más dañadas por los bombardeos.

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El antiguo ayuntamiento de Potsdam Foto

Está muy cerca del Museo Barberini, y en sus alrededores también se puede disfrutar del obelisco, la puerta de la fortuna, el museo de Potsdam o el antiguo ayuntamiento entre otros. Una plaza con una vista de 360º sin parangón.

Puerta de Brandenburgo

Con el arco de Constantino en mente, Federico el Grande proyectó más construcciones en honor a la victoria prusiana en la Guerra de los Siete Años además del Palacio Nuevo. Con esta idea proyectó la puerta de Brandeburgo (que nada tiene que ver con la de Berlín, y es anterior) en Potsdam.

Puerta de Brandeburgo Potsdam
La puerta de Brandeburgo Foto

En aquel momento había otra puerta, y era la que usaban los vecinos de Potsdam para ir a Brandeburgo. Era un lugar concurrido que desde entonces pasó a estar dedicado a la victoria prusiana. Aunque lo que vemos hoy fue modificado durante las siguientes décadas, y es que los pequeños accesos para peatones fueron añadidos por Federico Guillermo IV, dado el incremento del tráfico peatonal.

Barrio holandés

A pesar de estar muy lejos de la frontera con Holanda, Potsdam tiene un barrio holandés que rompe por completo con el resto de la ciudad. De unas cuatro manzanas de extensión, la barriada de ladrillos rojos en estilo holandés fue levantada por artesanos y obreros neerlandeses a mediados del siglo XVIII.

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El barrio holandés de Potsdam Foto

Además de las llamativas casas, el barrio cuenta con multitud de locales para comer y beber que dan fuerza al conjunto. Hasta podríamos llegar a pensar que nos encontramos en Ámsterdam. Además la arquitectura holandesa llega hasta el parque de Sanssouci, donde se encuentra el molino holandés más famoso de Alemania.

Otra muy buena opción para alojarse en Potsdam es el Kongresshotel Potsdam am Templiner See. Está más alejado del centro histórico pero se encuentra en un ambiente inigualable rodeado de naturaleza, un lugar perfecto para relajarse después de un duro día de turismo.

Palacio Cecilienhof

Además de haber acogido importantes acontecimientos del siglo XX, el palacio de Cecilienhof tiene el honor de ser el último construido por los Hohenzollern. Guillermo II de Alemania ordenó su construcción al estilo de las casas inglesas tudor como residencia de su hijo el príncipe Guillermo de Prusia y su mujer Cecilia.

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El palacio de Cecilienhof Foto

La pareja residió allí tan sólo un año, ya que fue terminado en 1917 y un año más tarde los Hohenzollern fueron depuestos con el nacimiento de la República de Weimar. No obstante, la princesa Cecilia continuó viviendo allí mientras su marido partió al exilio con su padre. Finalmente también abandonó el palacio ante el inexorable avance del ejército rojo durante la Segunda Guerra Mundial.

Al finalizar la guerra el palacio acogió la Conferencia de Potsdam, que perfiló buena parte del panorama mundial y europeo tras la derrota del Eje. Hoy es en parte museo de aquellas semanas de negociaciones al mismo tiempo que hotel. Una de sus curiosidades es que todavía mantiene la estrella roja de flores en sus jardines, ya que Potsdam quedó bajo dominio soviético.

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Interior de Cecilienhof Foto

Puente Glienicke

Además de la brillante colección de palacios de la corte prusiana, Potsdam es mundialmente conocida por el puente Glienicke, más famoso por ser “el puente de los espías“. El mismo que Steven Spielberg retrató con un aire tan siniestro en su notable thriller homónimo.

Glienicke puente
El puente de Glienicke Foto

Cruzando el río Havel, el puente fue durante la Guerra fría una frontera restringida entre los bloques soviético y occidental. Tras el levantamiento del muro de Berlín y el aumento de la tensión entre las potencias, el puente se convirtió en un lugar de intercambio de espías apresados, ganándose el sobrenombre de “puente de los espías”.