Entre los siglos XII y XIII vivió Fernando Martins de Bulhôes, nombre que a la mayoría de nosotros no nos dice mucho. Sin embargo si decimos San Antonio de Padua nos situamos con facilidad en la figura del patrón de Lisboa y de Padua, además de otras muchas ciudades del mundo. Tomó el nombre de Antonio en honor de San Antonio Abad. En España es el santo de las modistillas y de las mozas solteras que le piden un amor duradero y cuya fiesta se celebra cada trece de junio, fecha de su fallecimiento allá por 1231.

San Antonio nació en el seno de una familia acomodada alrededor de 1191 en el barrio de la Alfama de Lisboa. Su labor como sacerdote franciscano guió sus pasos por la Europa medieval hasta recalar en Padua donde está enterrado y es venerado en la espléndida Basílica que lleva su nombre. Este Doctor de la Iglesia tuvo una gran facilidad para comunicar la fe cristiana a las gentes sencillas. A pesar de su importante formación fue un santo humilde, cercano al pueblo y pródigo en milagros.

Uno de los milagros más portentosos de Antonio fue el que le permitió demostrar la inocencia de su padre, acusado de asesinato en Lisboa, donde llegó desde Padua transportado por ángeles. Allí resucitó a la víctima para que contara quién fue su verdadero asesino. La narración de este prodigio fue elegida por Goya para decorar la ermita del Paseo de la Florida.

Ermita de San Antonio de la Florida en la actualidad
Ermita de San Antonio de la Florida en la actualidad. Fuente

La ermita de San Antonio

Se acercaba a su fin el siglo XVIII cuando en el monte de lo que hoy es la estación de Príncipe Pío, el rey Carlos IV le regaló a su esposa María Luisa de Parma un palacete de recreo, del que no se conserva nada pues fue destruido para levantar la antigua Estación del Norte. El conjunto se completó con una ermita entre los jardines que se derramaban hacia el Manzanares en el actual Paseo de la Florida de Madrid, entonces Cuesta de los Areneros, sustituyendo a una anterior diseñada por Sabatini. Felipe Fontana levantó la ermita que conocemos hoy como de San Antonio de la Florida con un sencillo diseño de cruz griega en estilo neoclásico, terminándose en 1798, declarado Monumento Nacional en 1905.

En 1928 se construyó a su vera una iglesia idéntica para sustituir sus oficios como parroquia, y preservar así los magníficos frescos del deterioro que le suponía el humo de las velas. Esto ha permitido convertir la primera en un museo sobre Goya, cuya tumba se encuentra bajo la cúpula.

Ermita de San Antonio de la Florida y su réplica
Ermita de San Antonio de la Florida y su réplica. Fuente

El feliz encargo de los frescos

Su cargo como Pintor de Cámara le procuró a Goya el encargo que sus amigos Jovellanos y Saavedra, entonces ministros, le hicieron para que realizara la decoración pictórica de la iglesia que se consagró a San Antonio de Padua, y se convertiría a finales del siglo XIX en un popular centro de romería cada trece de junio. Romería que se sigue celebrando en la actualidad.

Romería en la Ermita de San Antonio de la Florida en 1857
Romería en la Ermita de San Antonio de la Florida en 1857. Fuente

Ayudado por Asensio Juliá entre agosto y diciembre de 1798, Goya nos dejó en la cúpula de la ermita la narración del milagro medieval trasladado al Madrid de su época. El tumulto popular que se organizó en el cementerio lisboeta lo transfiere el genio de Fuentetodos alrededor de una barandilla, procedimiento utilizado anteriormente por Mantegna, Correggio o Tiépolo, tras la que aparece una nutrida representación de personajes humildes del pueblo de Madrid. El tema y el lugar nos obligan a pensar en una pintura religiosa, pero Goya da un giro al encargo y convierte esta obra en mucho más. Al respecto Valeriano Bozal dice lo siguiente en un pequeño y luminoso libro sobre el genio aragonés titulado GOYA:

“…No me atrevo a decir que sea religiosa, a pesar de su tema, la decoración al fresco de San Antonio de la Florida, en Madrid…Representa aquí el milagro de San Antonio de Padua en la cúpula y la Adoración de la Santísima Trinidad en las pechinas, pero no es una pintura especialmente piadosa ni incita al recogimiento. Lo que más llama la atención son los ángeles, más hermosas jóvenes -de "manolas" han sido calificados- que seres angélicos, y el grupo de mendigos y harapientos, el pueblo de Madrid, que rodea a San Antonio de Padua”.

Frescos de Goya en San Antonio de La Florida
Frescos de Goya en San Antonio de La Florida. Fuente
Frescos de Goya en San Antonio de La Florida. (Detalle)
Frescos de Goya en San Antonio de La Florida. (Detalle). Fuente

Goya rompe todos los esquemas tradicionales

De esta forma Goya nos invita a un tour en el que los pobres del pueblo de Madrid asisten maravillados, atónitos o melancólicos al milagro franciscano y a un hito en la Historia del Arte. Goya rompe la tradición representando en lo más alto de la iglesia a las gentes humildes que rodean al santo y coloca en el resto de paramentos a la corte celestial.

Detalle cúpula
Detalle cúpula. Fuente

Hay en los rasgos de éstas imágenes un eco inconfundible de Los Caprichos, que Goya había realizado un año antes de crear estos frescos.

Detalle cúpula
Detalle cúpula. Fuente

Las majas de la imagen siguiente serán la inspiración que llevará a tantas mozas melancólicas, sensuales, inspiradoras y hermosas a los pinceles del mismo Goya o del francés Manet, entre otros muchos.

Frescos de Goya en San Antonio de La Florida. (Detalle)
Frescos de Goya en San Antonio de La Florida. (Detalle). Fuente

Estos personajes forman parte de un universo que lejos de adaptarse a las normas académicas, a las que su creador estaba atado oficialmente, son un impulso de libertad creadora que el aragonés practicaba fuera de los círculos oficiales, y comienza a mostrar públicamente en esta pequeña ermita. Ellos son los primeros testimonios de ese universo goyesco que abre la puerta de la modernidad, a pesar de ser un encargo para la Casa Real.

Frescos de Goya en San Antonio de La Florida. (Detalle)
Frescos de Goya en San Antonio de La Florida. (Detalle). Fuente

La expresividad de las figuras son un abandono del academicismo, y anticipan el Expresionismo del siglo XX, y su pincelada suelta, llena de manchas de luz y color las sitúa al borde del Impresionismo.

Detalle cúpula
Detalle cúpula. Fuente

La llamada "Capilla Sixtina de Madrid" guarda en la parte superior de las paredes laterales y en los interiores de los arcos una serie de figuras de ángeles, conocidas como las Ángelas a las que nos referíamos arriba, cuya sensualidad y belleza han dado lugar a la difusión de tópicos surgidos de los mentideros de la época.

Hace unos años el historiador Juan Carrete Parrondo publicó el libro San Antonio de la Florida. Francisco de Goya, publicado por IberCaja, en el que hace una revisión de la iconografía de los frescos de la Florida. Interesante y renovadora mirada a esta originalísima obra en la que se refiere, entre otros aspetos, a las figuras de ángeles y ángelas, que fueron identificadas con las damas más hermosas de la corte de Carlos IV representadas como ángeles, e incluso aporta una queja de la duquesa de Alba por incluir a “todas las putas de Madrid”.

Recorriendo Madrid tras la obra de Goya

La Comunidad de Madrid ofrece gratuitamente una Guía de Goya en Madrid, que desarrolla un recorrido por las obras del maestro dispersas por la ciudad y por la provincia, con parada en Chinchón, dividida en cuatro itinerarios que permiten localizar lo más representativo que salió de sus pinceles, y entre las que se encuentra también una visita a la Basílica de San Francisco el Grande.

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Para llegar a la ermita de San Antonio de la Florida desde la Puerta del Sol, tenéis toda la información en el enlace. Todos los hoteles recomendados están muy cerca de esta emblemática Plaza.