En el stare miasto (de “stare” viejo y “miasto” ciudad, es decir, casco antiguo) de la preciosa ciudad de Cracovia hay un rincón que brilla con luz propia. La colina de Wawel llama poderosamente la atención de los vecinos y los viajeros en esta población con tantos y tan bellos atractivos, y lo hace por muy buenos motivos.

A orillas del Vístula la colina de Wawel domina Cracovia y guarda algunos de los edificios más importantes de la ciudad y Polonia desde hace casi un milenio. En ella, que se alza unos 25 metros sobre el río, el castillo y la catedral son los reyes del lugar, aunque no siempre fue así.

La colina de Wawel, del cuento de hadas a los repartos de Polonia

Según la leyenda local, las tripas de la colina (está atravesada por unas pequeñas cavernas) estaba habitada por un dragón. El Smok Wawelski (dragón de Wawel) salía a diario hambriento a devorar campesinos, una situación a la que el rey Krak (supuesto fundador de la ciudad, más legendario que real) quiso poner remedio: como en los buenos cuentos prometió la mano de su hija a quien acabara con el monstruo.

colina de wawel cracovia
La colina de Wawel.

Como es habitual en estos cuentos populares, numerosos caballeros de plateada armadura intentaron acabar con el dragón sin un atisbo de fortuna. Un día, el ingenioso zapatero local rellenó con azufre un odre de oveja y lo dejó como trampa para el smok, que se lo comió en una de sus salidas. Tal sed le causó el azufre que el dragón se bebió medio Vístula hasta que explotó. El zapatero se casó con la princesa y la ciudad de Cracovia vivió tranquila, aunque, no para siempre.

La historia de Polonia es muchas veces resumida en los momentos en los que ha estado dividida y ocupada por potencias extranjeras. Rodeada de países poderosos y expansionistas durante siglos, se convirtió en una especie de cruce de caminos de grandes potencias como Rusia, Austria o Prusia (después Alemania) que se lo repartieron desde el siglo XVIII ante la imposibilidad polaca de formar un Estado sólido y duradero ni un sistema de alianzas fuerte.

Al igual que en Gdansk y en otras tantas ciudades polacas, Cracovia y, por extensión, la colina de Wawel, están marcadas por las diferentes ocupaciones que trajeron los repartos y también por la invasión soviética tras la Segunda Guerra Mundial (IIGM). Sin ir más lejos, a los pies de la colina en su cara noreste hay una cruz en memoria de la masacre de Katyn, donde los soviéticos asesinaron a unos 22.000 civiles, oficiales del Ejército, policías e intelectuales polacos en 1940.

colina de wawel repartos

Las primeras construcciones conocidas datan de entre finales del siglo X y principios del XI, aunque se han encontrado restos de vida humana desde el paleolítico, y se piensa que fue un punto de intercambio. No obstante, lo que vemos hoy, y por lo que la colina es famosa, es posterior al siglo XI debido a incendios y otros eventos que han transformado el espacio de manera profunda.

Lo que hoy encontramos en Wawel es una fortificación (construida por los austriacos en el XIX) de aspecto sobrio y robusto que guarda tres torres, un castillo y una catedral. Todo está conectado de manera natural de forma parecida a Meißen, cerca de Dresde. Aunque amabas construcciones se levantaron por primera vez en el siglo XI, la catedral ha sobrevivido casi como la vemos hoy desde el XIV y el castillo desde el XVI, ya que los incendios dañaron severamente sus anteriores versiones.

Incendios, invasiones y repartos. Las inclemencias que Cracovia ha sufrido a lo largo de los siglos transformaron la colina de Wawel por fuera, pero también por dentro. El abandono y el expolio de las ocupaciones han dejado una herida todavía abierta y que se siente en muchas de las dependencias del castillo: el vacío tangible de las potencias que ocuparon Polonia y arramblaron buena parte de su legado cultural está presente en Wawel. Subir a la colina es, también, una forma de ver y experimentar el pasado polaco no sólo por lo que hay, sino por lo que falta.

Qué ver en la colina de Wawel

Aunque los principales atractivos de la colina sean el castillo y la catedral, la colina tiene otros puntos de interés. De hecho, hay varias visitas y exposiciones estacionales para las que puedes comprar entradas en el centro de visitantes (donde también se compran los tickets del castillo).

Lo más normal es que subamos a la colina desde el stare miasto a través de una calleja paralela al castillo y la catedral. Está decorada con placas con los nombres de los ciudadanos que donaron dinero para la restauración de la colina cuando Polonia recuperó su independencia en 1918. Un respeto y pasión para recuperar y guardar su pasado que el pueblo polaco todavía mantiene y que nos recuerda al caso de Gdansk.

Al final de esta pequeña subida pasaremos por la Brama Herbowa (de ‘brama’ puerta y ‘herbowa’ escudo de armas) que da acceso a un baluarte de la fortificación que rodea Wawel. Aquí también podemos ver un monumento a Tadeusz Kościuszko, famoso ingeniero y militar polaco que luchó por la independencia de Polonia, Bielorrusia y Estados Unidos.

colina de wawel-tadeusz
Si estás en Cracovia y quieres visitar la colina de Wawel con las menores complicaciones posibles, este tour de Civitatis con guía en español es una opción muy recomendable y asequible.

La entrada final a la colina de Wawel está en la Brama Wazów (puerta de los Vasa, dinastía sueca que reinó en Polonia). Al pasar esta puerta tendremos la catedral a la izquierda y su museo a la derecha con los jardines (en los que son visibles algunas ruinas) ante nosotros. Habremos transitado el mismo recorrido que diferentes reyes, obispos y nobles polacos hicieron durante siglos camino de coronaciones y reuniones de Estado, y estaremos en uno de los lugares más bonitos de Cracovia.

Una de las visitas que podemos realizar es, precisamente, por los jardines y la arquitectura de Wawel (disponible entre abril y septiembre). Un recorrido por la colina sin entrar en sus edificios que puede servirnos para situarnos mejor y conocer todas las construcciones.

El recorrido finaliza en la Baszta Sandomierska (de ‘baszta’ torre y ‘Sandomierska’ de Sandomierz), a la que se puede entrar con el mismo ticket o comprar uno específico para su visita (también de abril a septiembre). Se trata de una torre construida en 1460 que sirvió de prisión para la nobleza y que más tarde fue adaptada para ser un torreón de artillería. Hoy podemos verla por dentro y subir para disfrutar de una de las mejores vistas de Cracovia.

colina de wawel sandomierska
La baszta Sandomierska. Foto

De abril a octubre también podemos comprar una entrada para visitar la guarida del dragón, unas cavernas que atraviesan la colina y donde, según la leyenda, habitaba Smok Wawelski. De hecho, para los interesados en el cuento de hadas hay una estatua del dragón (que a veces hecha fuego por sus fauces) a los pies de la colina en la zona sur, frente al Vístula.

Qué ver en el castillo de Wawel

El castillo tiene hoy poca apariencia de estructura defensiva, y si no fuera por las fortificaciones austriacas que rodean la colina y las torres que siguen en pie, seguramente nos referiríamos al conjunto como un palacio. No obstante, aunque ya casi no se pueda apreciar, en sus inicios fue un castillo, del que ahora podemos apreciar las zonas residenciales de la realeza. Y es que como capital de Polonia durante varios siglos, la corte vivió y trabajó justo en esta colina, donde también eran coronados y enterrados los monarcas.

colina de wawel residencia
Patio del castillo.

Una de las grandes pegas que tiene la colina de Wawel como destino es que no hay una entrada conjunta y puede llegar a ser confuso saber qué ver, dónde y cuándo. Para visitarlo sin ningún problema te recomendamos que vayas a primera hora porque hay salas con diferentes horarios. En el centro de visitantes hay información para saber con detalle qué puedes visitar y cuándo.

Habitaciones estatales

Esta parte del castillo de Wawel contiene varias habitaciones usadas por los gobernantes de Cracovia y presentan un delicado estilo renacentista. Tras el incendio de 1595 (que se llevó por delante buena parte del complejo), Segismundo III de Vasa encargó la reedificación y dejó la decoración a artistas italianos.

Es esta zona del castillo es donde están algunas de las habitaciones más bonitas del complejo, en las que destacan los preciosos frescos y los maravillosos artesonados. Es un área que gustará mucho a los interesados en estancias reales, que también cuenta con pinturas flamencas y tapices de bella factura.

Apartamentos reales privados

En otra de las zonas del castillo de Wawel están los apartamentos reales privados, un conjunto de habitaciones y salas que en el pasado habitaron reyes, miembros de la corte e invitados reales.

Es una pena que se trate de una colección separada de las habitaciones estatales, ya que el viajero interesado en este tipo de muestras tiene que pagar dos entradas y, como decíamos al principio, puede resultar confuso.

Con todo esto en cuenta, los apartamentos suponen una visita muy interesante pues, tal y como las habitaciones estatales, estas salas tienen unos artesonados preciosos, así como frescos y tapices. La mayor diferencia, que puede ayudar a decantarnos si pensamos elegir, es que hay una pequeña colección de porcelana de Meißen.

Tesoro de la Corona y armería

Como capital de un reino que fue, al igual que Dresde, el tesoro que reunió la monarquía llegó a ser espléndido, nunca mejor dicho, digno de reyes. Pero, tristemente, el traslado de la capital a Varsovia y el expolio que vino con las ocupaciones han mermado sobremanera la colección.

No obstante, desde 1930 (y cuando ha podido) Cracovia ha recuperado y ampliado parte de este tesoro, y es hoy una muestra interesante que ver. Contiene diferentes joyas y objetos relacionados con la monarquía, además de una interesante colección de armas y armaduras. Merece la pena, pero es una verdadera desgracia pensar que es sólo una pequeña parte de lo que fue. Como decíamos antes, es interesante ser consciente de esto porque lo que falta es una parte más de Wawel.

La Wawel perdida

Aunque no sea la exhibición más famosa de la colina de Wawel puede ser la más original e interesante, especialmente si tenemos en cuenta que “La dama del armiño” de Leonardo da Vinci ya no está en el castillo. Se trata de una exposición dedicada a conservar y mostrar lo que se ha perdido en Wawel.

Está centrada en el templo con planta de rotonda de san Felix y san Adauctus y se presenta al visitante como un espacio de excavación y conservación. Combina a la perfección lo que es un yacimiento arqueológico con una muestra tradicional.

colina de wawel jardines
Restos de otros templos perdidos en los jardines de Wawel.

En la Wawel perdida podemos ver un recorrido explicativo por esos edificios perdidos, contemplaremos diferentes piezas y objetos de los mismos así como maquetas para hacernos una mejor idea de cómo eran. Una exposición que merece mucho la pena.

Arte oriental

La última exposición que ofrece el castillo de Wawel es una muestra de arte oriental. Dada la posición geográfica de Polonia y su importancia a lo largo de los siglos, el Estado polaco ha tenido un contacto continuo con culturas orientales, especialmente con Turquía, Crimea, los pueblos del Cáucaso e Irán.

Como en otras áreas del castillo, se nota que no es una exposición excesivamente rica, y es que como decíamos, el expolio, lo que falta, es casi otro componente más de muchas de las muestras de Polonia. No obstante, la visita es interesante y tiene una importante colección de la campaña contra los turcos (1683) de Juan III Sobieski.

La catedral de san Estanislao y san Wenceslao

Comúnmente conocida como la “catedral de Wawel” es uno de los templos católicos más importantes de la historia de Polonia. En su condición de capital polaca, Cracovia fue centro del gobierno y, por ende, de las ceremonias que lo acompañaban.

La tradición de los reyes polacos era coronarse en la catedral de Wawel y esta ceremonia llegó a ser tan importante que, incluso después de trasladar la capital a Varsovia, diferentes monarcas fueron coronados en Cracovia.

colina de wawel catedral
La catedral de Wawel.

El edificio que vemos hoy es fruto de su reconstrucción en el siglo XIV y de diferentes remodelaciones y añadidos posteriores. La planta y la estructura principal son góticas y sus inconfundibles nervaduras se entremezclan con capillas renacentistas y un altar barroco acompañado por un imponente baldaquino.

En esta ocasión también hay dos entradas separadas: una para ver la catedral y otra para acceder a sus museos. Y sí, ambas visitas son totalmente recomendables. Eso sí, ten en cuenta que dentro no se pueden hacer fotos y son bastante estrictos con la norma.

En la visita a la catedral tendrás un amplio recorrido por sus naves, capillas y altar mayor. La segunda parte de la visita es a las criptas, donde podrás ver las tumbas de algunos de los reyes más famosos de Polonia. Si no vas con guía y no te quieres perder detalle, hay audioguías en español.

Cracovia es uno de los destinos más baratos de Europa y, dado todo lo que ofrece al viajero, es recomendable pasar varios días la ciudad. Esta lista de Booking contiene 30 de los mejores hoteles de Cracovia con un amplio rango de precios.

La entrada al museo catedralicio es más corta pero sin duda es un gran complemento a la catedral. Se conforma de cuatro salas: una en la que se exponen objetos de las ceremonias de coronación de los reyes, dos con tesoros de la catedral de Wawel y otra papal; Juan Pablo II fue obispo de Cracovia antes de acceder al papado y fue el gran promotor de este museo, que ahora cuenta con esta sala dedicada a él.

Dice Emilio González Ferrín en ‘Cuando fuimos árabes’ que la arquitectura es un “testimonio irrefutable, de difícil falsificación histórica”. Cualquiera que visite la colina de Wawel tiene a su disposición, si va más allá de la foto rápida del turismo de estrés, un “archivo histórico” con cerca de un milenio de la historia de Polonia cuyos legajos son de piedra y ladrillo. Pocos lugares nos cuentan tanto sobre el pasado de una ciudad y un país como la colina de Wawel, y por eso (y por ser un lugar precioso) tienes que visitarla si estás en Cracovia.

Si te ha gustado este post, te interesará suscribirte a nuestro boletín. Mandamos un correo a la semana, los domingos, con todas nuestras novedades y toda la información que te interesa.