Cuando llega el verano, todo lo que tiene agua cobra un nuevo atractivo. Buscamos playas y piscinas y en ausencia de ellas nos acercamos a cualquier lugar que contenga un poco de frescor acuático. Uno de esos lugares, presente en todas las ciudades y pueblos, son las fuentes.

En España las hay de todo tipo: fuentes tan antiguas que desafían al tiempo y nos hacen frotarnos los ojos cuando nos enteramos de su edad; fuentes que imitan la arquitectura clásica y la monumentalidad de las catedrales; fuentes de elegante grandeza barroca que juegan entre surtidores de agua a representar escenas mitológicas; fuentes pequeñas y coquetas que adornan rincones anónimos; fuentes envueltas en el misterio de pueblos antiguos y perdidos; fuentes construidas, en fin, en los lugares más imprevisibles.

Recopilamos aquí diez fuentes para viajar por España y decidimos, habida cuenta de la gran cantidad ¡y calidad! de ellas que sería mejor ponernos alguna restricción. Fue esta: no incorporar ninguna fuente de las que adornan nuestras grandes capitales. Fuera Madrid y Barcelona, fuera Valencia y Sevilla, fuera Málaga y Zaragoza; nos quedaríamos en ciudades más pequeñas y en pueblos con encanto y así quizá –¡ojalá!– descubramos a alguien nuevos destinos para viajar.

Fuente de la Fama. Fuente
Fuente de la Fama. Fuente

La Fuente de la Fama, en la Granja de San Ildefonso.

Son decenas las fuentes que decoran los maravillosos jardines de la Granja de San Ildefonso y una de las más notables es esta dedicada a la Fama, obra de Demaudré y Pitué. La figura mitológica toca su trompeta (de la que sale un chorro de agua que alcanza los 47 metros de altura) elevada sobre Pegaso, el caballo alado, que a su vez pisa a dos guerreros derrotados mientras otros dos caen despeñados. La envidia, la ignorancia, la ruindad y la maldad permanecen en la base, al acecho.

Fuente de Santa María
Fuente de Santa María. Fuente

La Fuente de Santa María, en Baeza.

La fuente más original de Andalucía ocupa el centro de una de las plazas más hermosas y monumentales de esta comunidad. La Fuente de Santa María, en la Plaza del mismo nombre, se construyó en 1567 para conmemorar la traída de las aguas a la ciudad, con un aspecto que Juan Cruz Cruz llamó “ampuloso estilo clásico”. La fuente emula una fachada y consta de dos niveles: el primero, con forma de serliana como los que decoran el piso superior de la Catedral (justo detrás), tiene un gran arco central inspirado en el arco de triunfo romano y un grupo de cariátides que eleva los dos ejes laterales hasta el nivel superior; allí, dos atlantes flanquean el escudo de armas de Felipe II.

Toda la plaza es una joya y no es la única que adorna este bello rincón de Andalucía: aquí hablamos de algunas más.

Caños de San Francisco
Caños de San Francisco. Fuente

Los Caños de San Francisco, en Avilés.

Otra canalización de aguas, en este caso en la ciudad asturiana de Avilés, dio origen en el siglo XVII a esta encantadora fuente, llena de gracia y simetría. Está en el centro de la ciudad, junto al Palacio de Ferrera y a la iglesia de San Nicolás de Bari, y consta de un frontal del que surgen seis cabezas humanas que vierten el agua en un pilón. Tres escudos heráldicos dominan el frontal: dos de Avilés, en los laterales, y el escudo de armas real en el centro.

Font Gotica
Font Gotica. Fuente

La Fuente Gótica (Font Gotica), en Blanes.

En Blanes, puerta de la Costa Brava, se conserva una verdadera joya de la arquitectura gótica catalana, una fuente construida en ¡1438! por orden de doña Violant de Cabrera para solucionar los problemas de insalubridad que afectaban entonces a la ciudad.

Auténtico monumento en miniatura, la fuente tiene planta octogonal y semeja un torre, coronada por un sensacional trabajo de crestería que adorna la parte superior con motivos vegetales y pináculos, tras los cuales emerge la aguja central coronada por un ángel. En los lados del “torreón” se alternan el escudo heráldico de los Cabrera con las varias gárgolas de las que emanan (o emanaban, pues por motivos de conservación ya no fluye el agua) las varias vías de agua.

Fuentes Tamáricas
Fuentes Tamáricas. Fuente

Las Fuentes Tamáricas (o Fuente de la Reana), en Velilla del Río Carrión.

En Velilla del Río Carrión (Palencia) se conserva una fuente que construyeron los romanos sobre un lugar en el que los cántabros tamáricos rendían culto al agua. De ella hablaba ya Plinio el Viejo en su Historia Natural y durante siglos permaneció sin identificar, hasta que Enrique Flórez, en el siglo XVII, las situó aquí (y dos siglos más tarde Antonio García y Bellido le dio la razón).

Consta de un pequeño manantial cubierto por tres arcos (de los que sólo uno es original) y tiene una particularidad de lo más misteriosa: comienza a manar y deja de hacerlo sin adecuarse a ciclo ni lógica alguna. Ya Plinio el Viejo se sorprendía de ello y hoy sigue sin haber explicación convincente.

Firgas
Firgas. Fuente

La fuente en cascada, en Firgas.

Firgas es un encantador municipio de Gran Canaria con un par de calles verdaderamente notables. En una de ellas, muy empinada, su desnivel se aprovechó para construir una fuente en cascada de 30 metros de largo, en piedra de cantería, que homenajea la riqueza hídrica del municipio (Firgas tiene un balneario y una fábrica embotelladora de agua).

A ambos lados de la fuente, una serie bancos, decorados con azulejo al estilo de la Plaza de España de Sevilla, homenajean a los 21 municipios de Gran Canaria y ponen la guinda una calle bellísima que además cuenta con muy bonitas vistas. A pocos metros, otra calle paralela hace lo propio con las siete islas del archipiélago canario. Firgas merece un paseo.

As Burgas
As Burgas. Fuente

Las Fuentes Termales de Las Burgas (As Burgas), en Orense.

En pleno centro de Orense brotan, a más de 300 litros por minuto y 67º, unas fabulosas aguas termales –en las que desde 2010 es posible el baño–. Es uno de los emplazamientos más conocidos de la ciudad gallega y una de sus señas indentitarias.

Hay tres manantailes: la Burga de Arriba (del siglo XVII), la Burga do Medio y la Burga de Abaixo, la más monumental, de estilo neoclásico, con dos caños laterales y una pila labrada en el centro, con otro caño más.

Fuente del Rey
Fuente del Rey. Fuente

La Fuente del Rey, en Priego de Córdoba.

Priego de Córdoba, uno de los pueblos más bonitos de esa provincia (y probablemente de Andalucía), tiene entre su notable patrimonio una fuente hermosísima, profundamente barroca, alargada, curvilínea y erizada de chorreones que surgen de fantásticos rostros de piedra.

Se construyó en 1803 y en ella destacan las esculturas de Álvarez Cubero (el león que lucha con la serpiente) y de Remigio de Mármol (dedicada a Neptuno y Anfítrite). Es posible sentarse en todo su perímetro y descansar entre árboles oyendo el dulce sonido del agua que corre.

Hércules y Anteo
Hércules y Anteo. Fuente

La Fuente de Hércules y Anteo, en Aranjuez

Los elegantes jardines que se extienden entre el Tajo y el Palacio Real de Aranjuez (que forman, junto a este último, un conjunto que es Patrimonio de la Humanidad), tienen, como la Granja de San Ildefonso, fuentes numerosas y monumentales.

La de Hércules y Anteo fue un encargo de Fernando VII en 1827 y es obra de Isidro González Velázquez y Juan Adán. Representa numerosas escenas de la vida del héroe mítico; la principal, elevada sobre un pedestal, lo muestra agarrando con fuerza y levantando del suelo al gigante Anteo; en la base vemos a un Hércules más joven luchando contra una serpiente y alrededor una serie de medallas recuerdan los Doce Trabajos.

A ambos lados de la estatua, en los dos extremos de la fuente, que es ovalada, se alzan las dos columnas de Hércules con un lema “Non plus ultra”.

Foncalada
Foncalada. Fuente

La Foncalada, en Oviedo

Oviedo tiene un conjunto de monumentos que forman parte del Patrimonio Mundial (como Monumentos de Oviedo y del Reino de Asturias). Son la mayor joya que tenemos en España del arte prerrománico. Uno de ellos es una pequeña fuente, llamada Foncalada y compuesta de un pequeño templete con un vano circular que permite la entrada y un precioso arco de medio punto que la enmarca.

La Foncalada tiene el honor de ser el monumento civil en uso continuado más antiguo de España. Si Aranjuez tuvo su fuente de Hércules por orden de Fernando VII y Baeza levantó la de Santa María en época de Felipe II, y ya nos parece meritorio que estos monumentos se conserven para nuestro deleite, la Foncalada se debe al impulso constructivo de ¡Alfonso III de Asturias! que reinó entre los siglos IX y X. Que siga ahí es un motivo de regocijo y un verdadero milagro.