Recorrer Cádiz, una provincia bendecida por la naturaleza, implica toparse con decenas de pueblos con encanto donde reina la variedad de los atractivos. Pueblos monumentales, grandes o pequeños, enclavados en paisajes de postal, que ofrecen todo tipo de actividades para los amantes de la cultura y la naturaleza.

Empezamos en el Estrecho de Gibraltar, visitando Tarifa y la ensenada de Bolonia, y ponemos rumbo a la capital, siguiendo el camino del viento de Levante, para parar en Vejer, bellísima atalaya, y en Medina-Sidonia, enclave de ilustrísimo pasado.

Nos acercamos a la Bahía de Cádiz para visitar el Puerto de Santa María, patria de Rafael Alberti, y nos adentramos en la campiña camino de Jerez, verdadera ciudad monumental. Tomamos desde allí el camino de la sierra, de los pueblos blancos, y visitamos Arcos de la Frontera, Ubrique, Grazalema y Olvera, con sus castillos e iglesias, su gastronomía y tradiciones.

Las montañas del Rift, vistas desde Tarifa
Las montañas del Rift, vistas desde Tarifa. Fuente

Tarifa

Es el punto más meridional de Europa: un balcón desde el que la mayoría de los días se ve con claridad la africana cordillera del Rift. Ha sido siempre una plaza preciada por su alto valor estratégico: fue puerto de entrada de la expedición de Tarif en el 711, Abderramán III la fortificó con un enorme castillo que conserva su gran torreón octogonal, y posteriormente ha sido fortaleza contra las incursiones piratas y frente a las posesiones inglesas de Gibraltar. Esta misma posición le da otro de sus rasgos más genuinos: el viento, invitado frecuente y ruidoso que ha atraído en tiempos recientes a visitantes más pacíficos: los amantes del windsurf.

A poca distancia se halla la preciosa ensenada de Bolonia, con una idílica playa que fue asiento de la ciudad romana de Baelo Claudia, uno los conjuntos arqueológicos más notables de Andalucía.

Estatua de La Cobijada
Estatua de La Cobijada. Fuente

Vejer de la Frontera

Vejer de la Frontera es un pueblo tan blanco que deslumbra, sobre una verde colina, bajo un cielo siempre azul, muy cerca del mar. Ciudad de aspecto árabe-andaluz, una sucesión de empinadas calles superpuestas y punteadas de vestigios fenicios, romanos, árabes y cristianos. Las postales de Vejer se encuentran en cualquier tienda de recuerdos de la privincia y su nombre pasea con orgullo por las listas de pueblos más bonitos de Andalucía y de España.

Fue durate siglos plaza fuerte de aquella banda morisca que llenó de castillos la provincia de Cádiz, y su apariencia actual, como buen enclave fronterizo, es una compleja mezcla de influencias donde sigue dominando el inconfundible influjo árabe-andaluz. Más, aquí.

Medina-Sidonia
Medina-Sidonia. Fuente

Medina-Sidonia

Los amantes del turismo cultural, los que gustan de ver iglesias y disfrutan encontrando entre las calles vestigios de tiempos pasados, tienen en Medina-Sidonia un destino para el deleite. De fundación fenicia, importante colonia romana y capital de la cora musulmana de Sidonia, desde 1445 presta su nombre al ducado hereditario más antiguo de España.

Semejante pasado resuena en sus calles: Medina cuenta con el ejemplo de arte visigodo más antiguo de Andalucía, la Ermita de los Santos Mártires; con las ruinas de un imponente castillo que antes fue alcázar; con numerosos arcos medievales, algunos de época anterior a la conquista; con la Iglesia Parroquial de Santa María la Mayor Coronada, ejemplo notable del gótico y el plateresco, amén de otras iglesias, conventos y casas palaciegas.

Playa de La Muralla
Playa de La Muralla. Fuente

El Puerto de Santa María

En la desembocadura del Guadalete, muy cerca de Cádiz y unida con ella, hasta hace poco, por un célebre vaporcito que inspiró una de las más hermosas canciones del carnaval gaditano, El Puerto es una ciudad luminosa y abierta, embellecida por un patrimonio artístico valioso y variado. El Castillo de San Marcos, el Monasterio de la Victoria, la Iglesia Mayor Prioral, la Lonja, el Hospital San Juan de Dios y la Fuente de las Galeras son muestra de ello.

Ha sido una ciudad de siempre unida al mar, llamada por los romanos Portus Gaditanus. Juan de la Cosa dibujó aquí, en el año 1500, el primer –y bellísimo– mapamundi que incluía tierras americanas. Y aquí nació el “Marinero en tierra”, el gran poeta Rafael Alberti, a quien hay dedicada una casa-museo.

Catedral de Jerez
Catedral de Jerez. Fuente

Jerez de la Frontera

El más poblado de los pueblos de Cádiz (más, incluso que la capital), con fama internacional por su vino, su tradición ecuestre, su flamenco y su circuito de velocidad, Jerez es una auténtica ciudad, y no una cualquiera: señorial, histórica, artística, popular, variadísima.

Fue Xera con los fenicios, Ceret en Roma y Xeres en Al-Andalus, época de la que conserva un trazado urbano muy visible en los barrios de San Lucas y San Mateo, o su Alcázar. En la iglesia gótica de Santiago conserva un crucificado atribuido a La Roldana, y en la Catedral, monumental iglesia barroca, una Virgen de Zurbarán. Sirvan estos pocos ejemplos para dar idea del patrimonio jerezano.

Arcos de la Frontera
Arcos de la Frontera. Fuente

Arcos de la Frontera

Arcos, para muchos la primera parada de la ruta de los pueblos blancos, es uno de los pueblos más bellos no ya de Cádiz o Andalucía, sino de España. Elevado sobre un promontorio natural, compuesto de estrechas y empinadas calles atravesadas por arcos antiguos, su casco histórico conserva maravillas como el Castillo de los Duques, o las iglesias de Santa María y de San Pedro, además puertas, lienzos de muralla, palacios y casas señoriales.

Ubrique
Ubrique. Fuente

Ubrique

En plena ruta de los pueblos blancos, dejado caer en los contornos montañosos de la Sierra de Grazalema y de Los Alcornocales, aparece Ubrique, con su estampa pintoresca y su sabor a sierra.

Municipio histórico, de origen romano atestiguado por la calzada de aquel tiempo que lo une a Benaocaz y por las magníficas ruinas de Ocuri, Ubrique conserva un notable patrimonio, musulmán y cristiano, entre el que destacan las iglesias de San Antonio, San Juan de Letrán (covertido en un notable museo histórico) y el Convento de Capuchinos. Su tradicional y prestigiosa industria marroquinera resuena en sus fábricas y talleres, algunos visitables, y en su Museo de la Piel.

Grazalema
Grazalema. Fuente

Grazalema

El pueblo que da nombre a la conocida Sierra, famoso en toda España por sus copiosas lluvias, es un enclave situado a 800 metros de altitud –un pueblo, pues, de motaña– y gobernado por una muy apacible serenidad. Tiene origen romano y un casco urbano pequeño, pero bien avenido, donde la arquitectura popular andaluza se mezcla con la riqueza monumental la iglesia barroca de Nuestra Señora de la Aurora, y de otras iglesias y parroquias.

La tradición artesana ha dado a luz al Museo de Artesanía Textil, y a no pocas tiendas y talleres, como la recogida y exquisita Tienda Chica. Los alrededores son un deleite para los amantes de la naturaleza y el senderismo.

Zahara de la Sierra
Zahara de la Sierra. Fuente

Zahara de la Sierra

El tríptico de la Sierra de Grazalema se completa con la magnífica vista de Zahara de la Sierra, un pueblo de cuento, escalonado en una ladera que corona la torre del homenaje de su antiguo castillo. A sus pies, en el bonito embalse que alimenta el río Guadalete, el blanco caserío espejea al atardecer.

Pero Zahara no es sólo una postal. Su casco urbano, como el de Grazalema, contiene importantes huellas histórico-artísticas, como la Iglesia de Santa María de la Mesa, la Capilla de San Juan de Letrán, la Torre del Reloj y el Puente de los Palominos, amén de una gastronomía serrana y auténtica.

Olvera
Olvera, Cádiz

Olvera

Postal poderosa, aunque menos famosa, es la que dibuja Olvera, villa tradiconal de frontera árabe-cristiana y ahora situada entre las provincias de Cádiz, Sevilla y Málaga. De origen romano y raíces árabes, tiene un casco urbano que es hermosa mezcla de laberíntico trazado andalusí y señoriales fachadas palaciegas, entre las que van surgiendo, como un Gudiana, interrumpidos lienzos de la antigua muralla.

Dominan el panorama, como dos colosos, la Iglesia Arciprestal de Nuestra Señora de la Encarnación y un castillo que conserva muros y torreones del siglo XII y una intacta torre del homenaje. El papel de la serranía gaditana como frontera narazí está bien recogido en el museo La Frontera y los Castillos.

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