El título de la primera exposición individual que ha llevado el nombre de Manuel León al Museo de Arte Contemporáneo de Málaga, es Un Mundo sin luz, pero cuesta entenderlo, sobre todo si se conoce al autor de las obras. Manuel es del Sur, aquí la luz está por encima de cualquier mundo de sombras, y haberlas haylas ¡Vive Dios que si¡.

Los personajes que llenan sus acuarelas y lienzos están llenos de luz, de su luz. Inteligente, sincero, socarrón y atrevido, sus pinturas nos cuentan sus sentimientos con la naturalidad con la que los vive. Con la misma naturalidad que enlaza modernidad y tradición.

Nacido en Villanueva del Ariscal, Sevilla, se formó en la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, que ha sido un bastión donde la tradición artística se ha defendido a base de trazos del dibujo más clásico, puede que de toda la Península. Su conocimiento del dibujo parte pues de ese aprendizaje, y su dominio del mismo está a la vista en cualquiera de sus obras.

Las primeras que conocimos de Manuel, estaban muy alejadas -o quizá no tanto- de las que le han puesto en eso que se ha dado en llamar “La autopista del mercado del arte”.

Eran obras compuestas en una especie de danza de la alegría, por las formas y por el color. A primera vista nada hacía presagiar que el contenido de sus lienzos fuera amás allá del placer. El título de una de sus exposiciones, de 2009, La Dictadura del placer, nos hace ya pararnos a pensar, ¿dictadura?, pero al adentrarse en ellas la socarrona ironía de Manuel, comienza a golpearnos la neurona:

EL Chico malo de la Salsa
EL Chico malo de la Salsa. Fuente

O esta bendita invitación a perderse en una isla llena de color, donde no todo es lo que parece.

La isla del color
La isla del color. Fuente

O su homenaje al cantante colombiano Héctor Lavoe

Yo soy el cantante, muy popular donde quiera
Yo soy el cantante, muy popular donde quiera. Fuente

O las necesidades de un romero para pasar la raya.

La visa de oro para hacer la raya
La visa de oro para hacer la raya. Fuente

Cuando aún era estudiante, construyó un proyecto titulado 2000 +1, con el que se proponía regalar a 2000 +1 persona a las que creía conocer, un pequeño dibujo de un árbol. En las formas de los troncos de los árboles, encontró los capirotes -caminos del dibujo- y desde entonces los utiliza como un espejo opaco en el que nos miramos todos los que nos asomamos a ese desfile de nazarenos armados de razones y mensajes.

Técnicamente cercanas al mundo del cartel y del cómic, son una suerte de disfrute que invitan a pensar, como toda su obra.

Telerelajación
Telerelajación. Fuente
Viaje al interior
Viaje al interior. Fuente
La trampa del querer
La trampa del querer. Fuente
El campo los ve llegar
El campo los ve llegar. Fuente

De sus Penitencias, traemos dos ejemplos en las que uniendo dos fiestas tan cercanas en el calendario como la Feria de abril y la Semana Santa, o tal vez debería decir, sin separarlas, -imposible saber donde empieza el dolor y donde la juerga- nos propone dos piezas; en la primera nos coloca a las mujeres ante este espejo de una Manola sin rostro, que bien pudiera estar recordando a una Mantilla de Viernes Santo, o a aquellas señoritas del siglo XIX, que se ataviaban para la feria con traje de flamenca tocadas con mantilla, retratadas por Gustavo Bacarisas en su Sevilla en Fiestas.

Ya pasó la moda, ya no queda bien
Ya pasó la moda, ya no queda bien. Fuente

Mientras que en la segunda, nos invita a esta decadente cena de la Noche del Alumbrao del real de la Feria sevillana.

La cena del pescaito
La cena del pescaito. Fuente

Desde este recorrido, sin duda brillante, jalonado de numerosas exposiciones individuales y colectivas, Manuel León continúa el camino de sus nazarenos, que no penitentes, -en Andalucía nos apartamos con mucho arte de la penitencia- para encontrarse, entre acuarelas que aumentan de tamaño, y grandes lienzos de óleo, con la siguiente etapa de su obra. Lo hace sin apartar la mirada de su entorno, sin renunciar al aporte fundamental de su cultura, del folclore de su tierra. Y nos presenta Un mundo sin luz, la muestra con la que comenzábamos este post.

EL CAC expuso un extracto de sus Penitencias en las que dirige su mirada al barroco holandés, para seguir expresando con ironía una crítica fina y certera a la realidad de nuestros días, que parece perpetuada desde lejano siglo XVII. Vemos en ellas referencias a Vermer, Brueghel, o a su paisano Velázquez.

Manuel León. Ciegos que guían a otros ciegos
Amo de un mundo
Amo de un mundo. Fuente
Manuel León. Juicio de interés variable

Con este juicio, Manuel León desembarcó en la Feria de Arco en 2014 de la mano de la Galería Javier López. Fue todo un éxito, después del cual su pintura ha participado en ferias como la Contemporary Istanbul, y en el Haliç Congress Centre – Beyoglu, Estambul, en la Zona MACO de México, o en Summa Contemporary de Madrid, entre otras. De nuevo presente en la Feria de ARCO, sabemos que su obra, que sigue produciendo en su pequeño lugar en el mundo, su Villanueva natal, seguirá viajando, haciendo preguntas y despertando emociones.

A nosotros, el sabor que nos deja la pintura de Manuel, lo podemos explicar utilizando la exquisita definición que María Zambrano hacía del dibujo:

…el dibujo pertenece a la especie más rara de las cosas: aquellas que apenas tienen presencia: que, si son sonido, lindan con el silencio; si son palabra, con el mutismo, presencia que de tan pura linda con la ausencia; género de ser al borde del no ser…

Cerramos esta primera aproximación a la obra de León, con este magnífico lienzo que nos habla de la Fiesta de los toros, ¿a favor o en contra? Búsquense en el cuadro.

No se puede dar a dios por sentado.

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