En la ciudad de Dubái, capital del emirato homónimo de Emiratos Árabes Unidos, resalta un gran edificio que, sin duda, parece rascar el cielo. Es el Burj Khalifa (o Torre Jalifa) y se ha convertido en una de las mayores atracciones de una metrópoli a la que no le faltan atractivos, sino todo lo contrario.

Con 828 metros de altura, es el rascacielos más alto de la actualidad, y la estructura más alta jamás construida en la historia de la humanidad. Pero el Burj Khalifa es mucho más que sus metros, ya que se alza entre el mar y el desierto y esto le ha dotado, por necesidad, de unas características del todo únicas e interesantes.

El Burj Khalifa forma parte de un proyecto mayor, llamado Downtwon Dubái, que ha ido viendo la luz desde principios de la primera década del 2000. El objetivo era sencillo a la par que ambicioso: convertir Dubái en lo que hoy es, una de las ciudades más famosas del mundo y una nueva metrópoli en el desierto, un lugar para mostrar riqueza, generarla y atraer el turismo a más países árabes.

burj khalifa noche dubai

El centro de ese ambicioso proyecto era, precisamente, Burj Khalifa, un gran rascacielos robusto y delicado en su base y fino como una aguja hacia su final. Como hemos señalado anteriormente, es el edificio más alto del mundo y, además, está acompañado por el Dubái Mall, el centro comercial más grande del mundo, y un lago artificial con una impresionante fuente (también la más alta del mundo) que hace que nos olvidemos de estar en pleno desierto.

Si Downtwon Dubái es un oasis, no cabe duda de que el Burj Khalifa es su palmera más importante, y la que más atrae a los viajeros. Aunque sería más acertado decir que es una Hymenocallis, la flor en la que se dice se inspiró el arquitecto Adrian Smith para el diseño de su base.

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Esta base cuenta con un núcleo central del que parten tres secciones que van ascendiendo a diferentes alturas, y esta diferencia de alturas va formando una escalera de caracol hacia la izquierda que le da al Burj Khalifa una cierta apariencia asimétrica. Este recurso no es sólo visual, ya que está pensado para que el rascacielos aguante los fuertes vientos y las duras tormentas de arena a las que es sometido. Para aumentar esta resistencia al viento, el edificio cuenta con una estructura de hormigón hasta los 586 metros, y de ahí en adelante es de acero para ser más ligero.

El viento y la arena no son las únicas fuerzas de la naturaleza a las que se enfrenta el Burj Khalifa. En pleno desierto se nota el constante peso del calor así como la humedad del mar, que está a unos pocos metros. Para evitar la concentración de altas temperaturas, el edificio está revestido de aluminio reflectante, acero inoxidable y cristales reflectantes, una completa defensa que consigue mantener el calor fuera de la torre. Así mismo, la altura y estructura del rascacielos consiguen generar una especie de circuito de aire, ya que lo alto del Burj Khalifa consigue refrescar y despejar de humedad la base del edificio de manera natural.

A lo largo de sus 163 plantas, el Burj Khalifa acoge un Hotel Armani (el primero de la marca) que cuenta con varias plantas propias de hotel así como con residencias de lujo hasta la planta 108. Desde la 111 hasta la 154 hay una mezcla de suites corporativas, dos miradores y un restaurante. Es en esta última zona donde se concentran los atractivos turísticos del impresionante rascacielos.

burj khalifa dubai vistas

En los pisos 124 y 125 los viajeros pueden contemplar una vista de 360º de Dubái. Es uno de los destinos más habituales, porque además a los visitantes se les ofrece una visita guiada. Se sube en unos ascensores que va a 10 metros por segundo (por supuesto, el más rápido del mundo), y se disfruta de las fabulosas vistas si se quiere con grandes prismáticos. A su vez, la zona tiene una inmensa terraza con un bar en las alturas.

No obstante, y a pesar de lo interesante de estas plantas, la joya de la corona sin duda es el piso 148, donde está el mirador más alto del mundo en un edificio, ni más ni menos que a 555 metros. Las vistas desde estas alturas cortan la respiración y es, probablemente, una experiencia de una vez en la vida, con lo que conviene no perdérsela.

El Burj Khalifa es un conjunto de récords que pone de manifiesto la capacidad del ser humano para seguir superándose y establecerse nuevas metas. También es el ejemplo perfecto de la modernización y poder económico que representa la Península Arábiga en la actualidad, y especialmente del caso de Emiratos Árabes Unidos. Y, por encima de todo, es una obra arquitectónica de gran valor que ha conseguido unir las proezas de la ingeniería para hacerlo posible con la belleza, dotando a Dubái de un inconfundible símbolo que merece la pena visitar.

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