Destinos como Trinidad de Cuba, que son un museo viviente, nos permiten ver las huellas de los colonos en el paraíso caribeño. Resulta más complicado, sin embargo, encontrar vestigios de aquellos que habitaron estas tierras antes de la llegada de Cristóbal Colón y sus sucesores europeos.

Si pensamos en las Bahamas, ese país formado por unas setecientas islas dispersadas por el Mar Caribe, se nos vienen a la cabeza el sol y las playas de aguas cristalinas, el turismo de crucero o eventos internacionales como el certamen de Miss Mundo celebrado en 2018 o el reciente campeonato de póker PSCP que ganó el español Ramón Colillas. Sin embargo, este paraíso natural que no llega a los 400.000 habitantes permanentes pero recibe millones de visitas de todo el mundo, cuenta con una rica e interesante historia de la que todavía quedan algunos rastros.

Bahamas forma, junto con las Islas Turcas y Caicos, el Archipiélago de las Lucayas. Este nombre procede de los habitantes originarios de este territorio: los lucayos.

lucayos bahamas

Cuando Cristóbal Colón vio tierra en su expedición a las Américas, su primera parada fue en Bahamas. Se considera que esa isla de Guanahaní donde arribó La Pinta en 1492 es lo que hoy en día se conoce como San Salvador, una de las islas habitadas de Bahamas. Los lucayos fueron la primera de las culturas que Colón se encontró en su viaje, y fueron descritos como personas pacíficas y afables.

Es gracias, en parte, a los diarios de Cristóbal Colón que conocemos cómo vivían estas gentes, aunque hay que destacar también la labor de los arqueólogos. Destaca el Dr. Julian Granberry, pionero en la arqueología bahameña, quien empezó su trabajo ya en los años 50 y en los 80 creó el Bahamas Archaeology Team, que se encargó de trazar la historia precolombina de las islas basándose en los topónimos y descubrió los primeros vestigios lucayos en la isla de New Providence.

Los lucayos formaban parte de la etnia de los taínos, los pueblos que habitaban la zona del Caribe y también parte de América del Sur. De hecho, es un misterio saber cómo llegaron a las islas de Bahamas. Los taínos, aunque con algunas diferencias entre ellos, compartían costumbres, herramientas o lengua. Se hablaba arawak, también conocido como lengua arahuaca o maipureana. Hubo un momento en que estas lenguas arawaks estaban presentes desde el norte de Bahamas hasta Bolivia.

Antes de la llegada de Colón, los lucayos tenían su propio sistema legislativo, rituales, actividades lúdicas y habían establecido rutas comerciales entre las islas. Se cree que el navegante regresó a España con algunos de estos aborígenes, pero no se conoce cuál fue su destino.

Se calcula que los lucayos vivieron en las Bahamas entre los siglos IV y XVIII. Cuando los españoles llegaron a las islas, habría unos 40.000 habitantes; para principios del siglo XVI habían dejado de funcionar como una comunidad independiente, y a finales del siglo XVIII, bajo la corona británica, ya no había nadie de esta cultura.

Lucayos bahamas
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Se sabe de la presencia de los lucayos por todas las islas habitadas de las Bahamas, especialmente en el sur, y en las Islas Turcas y Caicos. Es en estas últimas y en San Salvador donde más patente está esta herencia.

En la isla de San Salvador se encuentra uno de los puntos donde mejor se adivina cómo era la vida de los lucayos, quienes se hacían llamar “gentes de las islas”. El yacimiento arqueológico de Pigeon Creek nos ofrece un abanico de las distintas fases por las que ha pasado este lugar en el mundo: lucayos, españoles, británicos… todos quedaron prendados de un paraíso natural que tiene mucho más que ofrecer de lo que parece.

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