Hace más de seis mil años las gentes que se asentaban en esta atalaya frente al valle del Guadalquivir trabajaban el silex, creaban piezas de cerámica lisa y tallaban piedra pulimentada. Desde entonces la vida se fue abriendo paso y fue creando una geografía urbana que ha llegado al siglo XXI con no pocos y hermosos testigos pétreos de su historia.

En la zona que fue intramuros, antes de que desaparecieran las poderosas murallas de Baeza, al principio de la soberbia Cuesta de San Felipe Neri que culmina en la Catedral, nos encontramos con la singular fachada de un palacio de piedra dorada. En su piel escribieron los autores un relato cuyos ecos se escuchan entre el veraniego revoloteo de las golondrinas, y el silencio de niebla de los inviernos, desde hace más de quinientos años.

Cuesta de San Felipe Neri. Baeza
Cuesta de San Felipe Neri. Baeza Fuente

Es el palacio de Jabalquinto levantado a finales del siglo XV, cuando el gótico se resistía a abandonar la piel de los edificios y el renacimiento invadía su espacio entablando una conversación que en España se dió en llamar Estilo Isabel, o Gótico Flamígero.

La sede del Señorío de Jabalquinto

Baeza, ciudad de realengo desde su reconquista en 1227, era el hogar de múltiples familias nobles llegadas del norte, que lograron sus títulos por sus actividades en campañas militares a favor de la Corona. En recompensa, ésta les cedía señoríos en los territorios conquistados. Una de aquellas familias, oriunda de León, fue la del linaje de los Benavides que por sus servicios a los reyes sucesivos, obtuvieron el señorío de Jabalquinto, que le da nombre a este edificio.

Según la interpretación de los escudos que aparecen en la fachada, fue Juan Alfonso de Benavides Manrique, segundo señor de Jabalquinto y notable guerrero, quien comenzó la fábrica de este emblemático palacio sobre las fincas adquiridas por su padre, Manuel de Benavides, hacia 1484.

Detalle Escudos Fachada
Detalle Escudos Fachada. Fuente

Un fachada parlante

De aquellos comienzos sólo se conserva la fachada principal. Sus dos primeros cuerpos están enmarcados por dos machones circulares, en cuyo remate la ornamentación evoca ecos mudéjares, por los mocárabes que envuelven la especie de capitel que sujeta el suelo de los sencillos balcones que los coronan. Por cierto el gracejo popular ha convertido la ornamentación de estos "capiteles" en símbolos sexuales que representan ambos géneros, a uno y otro lado de la fachada.

Detalle Fachada  Palacio de Jabalquinto. Baeza
Detalle Fachada Palacio de Jabalquinto. Baeza. Fuente

El resto del muro es un derroche ornamental cuya exuberancia crece entre pináculos, cardinas y vanos conopiales geminados del más puro sabor tardogótico, y la siembra simétrica de puntas de diamante, flores de piña, escudos nobiliarios, amorcillos, gotas, seres humanos y fantásticos animales, del nuevo lenguaje renaciente que llegaba a la Península.

Detalles Fachada
Detalles Fachada. Fuente

García Lorca visitó Baeza en 1916 y en 1917, cuando Antonio Machado era allí profesor de francés. Os dejamos la visión de esta fachada de aquel joven poeta:

…En estas cabalgatas hombres musculosos van desnudos, apretando guirnaldas de rosas que cubren sus sexos, y las mujeres llevan las bocas abiertas lujuriosamente y sus brazos son serpientes que se retuercen para convertirse en hojas de acanto y lluvias de bolitas. Las marchas las cortan monstruos marinos con cuernos de árboles y manos de flores, que abriendo sus bocas hacen huir a las demás figuras. Algunas vuelan absurdamente y otras descansan muy serias con las manos sobre los senos. Cobija este bosque decorativo de flores y figuras un gran alero primorosamente labrado, sostenido por grandes zapatas en las que hay hombrotes destartalados, perrazos enormes, caras de noble expresión, entre ramajes de rostrillos, de margaritas, de puntas de diamante, y de cabecitas de chivo… Coronando el palacio hay una veleta que tiene forma de corazón, a su lado se eleva un ciprés. Impresiones y Paisajes. (1918)

Arco portada, detalles
Arco portada, detalles. Fuente
En el arco de la portada
En el arco de la portada. Fuente
En el arco de la portada
En el arco de la portada. Fuente

Portada Principal
Portada Principal. Fuente

Aunque la poética mirada de Lorca nos pasee por un jardín fantástico (el diseño quizá nos esté hablando del Jardín del Paraiso), en realidad esta fachada es un estandarte magnífico que aunaba modernidad y prestigio para representar el ascendente poder de una familia emparentada con los Mendoza, una de las casas nobiliarias más poderosas de Castilla, y muy cercana a la casa Real, pues Juan Alfonso al parecer era primo segundo del Rey Católico. Los Benavides seguían la "moda" castellana de levantar palacios urbanos como el del Infantado de Guadalajara (su autoría es de Juan Guas), la Casa de las Conchas de Salamanca o el Castillo de Manzanares el Real, en el que también aparece el nombre de Juan Guas.

Algunos autores relacionan la obra del palacio baezano con Enrique Egás, pero la atribución más plausible es la que apunta a Juan Guas al menos como posible autor del diseño, si bien los documentos hablan de Pedro López como maestro mayor de las obras. En cualquier caso artistas señeros de la época atraidos a tierras baezanas en lo que fue el comienzo de una centuria próspera y poderosa.

La galería que cierra la fachada, es posterior, de finales del siglo XVI, y abre a la calle una balconada con cinco arcos de medio punto culminando el estandarte del palacio urbano de los Benavides con un lenguaje renacentista acorde con las nuevas tendencias artísticas. Esta galería puede haber sustituido a una anterior que se supone del mismo estilo que el resto de la fachada.

Un interior pleno de blasones

Cruzando la puerta de acceso llegamos a un patio alrededor del cual se organiza la casa. En una de las enjutas de los arcos de medio punto aparece grabada la fecha 1599/1600, que sirve para datar su construcción, o una posible remodelación de un espacio anterior. Pero no sólo estas fechas, también la abundancia de ornamentación de este patio apunta ya a un manierismo que va abriendo la puerta a un nuevo tiempo, el tiempo del barroco. Esa ornamentación nos sigue mostrando insistentemente los escudos nobiliarios de la familia en las dos galerías. Familia que a estas alturas había pasado de poseer un Señorío a ser titular del Marquesado de Jabalquinto.

Las columnas que sustentan los arcos de las dos galerías de este hermoso patio, podrían ser (no está documentado), materiales de acarreo del suntuoso Alcázar árabe, que mandó derruir Isabel la Católica para acabar con las encarnizadas disputas entre ésta familia y la familia Carvajal, que pugnaban por su control. Columnas que al parecer procederían a su vez de la romana ciudad de Cástulo, en Linares.

Palacio de Jabalquinto. Baeza
Palacio de Jabalquinto. Baeza. Fuente
Galería alta del Patio
Galería alta del Patio. Fuente
Galería Alta del Patio, al fondo acceso al jardín
Galería Alta del Patio, al fondo acceso al jardín Fuente

El nombre del maestro Andrés de Vandelvira sobrevuela como el posible tracista tanto del patio como de la galería que remata la fachada. De momento no se ha podido documentar, pero más o menos en las mismas fechas que se remodelaba este patio, Vandelvira trabajaba para la familia levantando en el convento de San Francisco de Baeza la capilla funeraria de los Benavides, obra maestra del arquitecto y que tan triste suerte ha tenido a lo largo de los años.

Dejamos el patio abriendo la puerta a un incipiente barroco, y al enfocar la escalera nos encontramos con un arco de triunfo que nos sumerge de pronto en una especie de horror vacui cubriendo los muros de la misma. Entre los siglos XVII/XVIII se remodeló esta escalera y su ornamentación barroca así lo atestigua.

Escalera
Escalera. Fuente

Estípites, ovas, dardos, y frondas, cubren los paramentos. En los entrepaños unos soberbios leones rampantes (parte del escudo de los Benavides), aparecen envueltos en una fronda de hojas de acanto, y sobre sus cabezas coronadas aparecen el Corazón de Jesús a un lado, y el de María (atravesado por un puñal), al lado contrario. Ambos portan una corona real. Estos corazones nos ayudan también a datar los relieves hacia principios del siglo XVIII cuando comienza la devoción por el Sagrado Corazón.

Detalles Escalera
Detalles Escalera. Fuente
Escalera
Escalera. Fuente

Donde la vista nos llegue en todo el espacio exterior, no sólo la fachada, también el patio y la escalera son susceptibles de la mirada ajena, nos vamos a encontrar con los escudos, esa especie de firma nobiliaria que da cuenta de quienes hicieron posible la existencia de esta casa. Y hemos visto que sucede a lo largo de los siglos. Mirados como mecenas, los señores de Jabalquinto ejercieron una importante labor en ese sentido en Baeza, que como hemos visto arranca en tiempos de los Reyes Católicos. Si bien no fueron los únicos que durante el brillante siglo XVI cubrieron Baeza en un envoltorio renacentista que “gracias” a la decadencia económica y política de la ciudad, se mantuvo prácticamente límpio de añadidos posteriores.

De Palacio a Seminario

En 1720 el Palacio, entonces ya en manos de la familia Benavente por el matrimonio de la última heredera Benavides con el duque de Benavente, fue cedido a la congregación de San Felipe Neri para ampliar las instalaciones del Seminario. A este edificio se accede cruzando un pequeño jardín al que se llega desde la escalera que acabamos de ver, salvando así el desnivel que va formando la cuesta que nos lleva a la serenísima Plaza de Santa María. En este Seminario fundado en 1660 se ejerció la carrera eclesiástica completa hasta 1921, fecha en que el Seminario Mayor pasó a Jaén y quedó este de Baeza, algunos años más, como Seminario Menor donde se cursaban estudios de humanidades.

Jardines UNIA
Jardines UNIA . Fuente
Antiguo Seminario
Antiguo Seminario. Fuente

El rectángulo de este edificio se organiza alrededor de tres pequeños patios, y su austera apariencia se traslada al exterior donde lo más significativo son sus espléndidos sillares y una “decoración”, procurada por los estudiantes al licenciarse, que encontramos como graffitis modernos a lo largo de toda la fachada. Son los llamados vítores, entre los cuales hay “mensajitos” que se lanzaban los estudiantes de Baeza y los de Úbeda, en una pugna de egos tan habitual entre vecinos que habitan dos ciudades tan espléndidas como estas dos hermanas “Patrimonio de la Humanidad”.

En la actualidad y después de una encomiable restauración, la Universidad Internacional de Andalucía tiene aquí una de sus sedes. Al frente de la portada principal de este edificio, y tras la serliana que dibuja la preciosa Fuente de Santa María, encontramos cerrando esta magnífica Plaza, la Catedral, un libro de piedra que guarda páginas memorables de la vida de Baeza.

Fachada del Antiguo Seminario y Fuente de Santa María
Fachada del Antiguo Seminario y Fuente de Santa María. Fuente
Plaza de Santa María
Plaza de Santa María. Fuente

En el paseo por la historia de este Palacio nos hemos asomado al entramado de deseos, ambiciones y sueños de gentes lejanas que tejieron una parte brillante de la historia de Baeza. Mecenas, artistas, obreros, baezanos de ayer y de hoy, y nosotros, visitantes breves, que al asomarnos a sus vidas y a sus obras, formamos parte ya de ese todo que sigue tejiendo el camino de este precioso rincón de Andalucía.

Muy cerca de esta espléndida plaza tenéis un hotel que es una belleza escondida entre callejuelas medievales, es el Hotel Puerta de la Luna , donde el silencio se escucha.