Casi en el centro geográfico del Estado de Sajonia, en el este de Alemania, la ciudad de Meißen se extiende a ambas orillas del río Elba, cuyo valle, en su recorrido alemán, es una maravilla natural salpicada de joyas. Una de ellas es Meißen y es, por historia, una de las más interesantes que puedes visitar.

Meißen está muy cerca de Dresde (a 26 km), casi al lado de Moritzburg y no demasiado lejos de Leipzig (unos 100 km) y dado que es pequeña es un lugar perfecto para una excursión de un día desde cualquiera de las dos ciudades (está a 200 km de Berlín, con lo que no es tan buena opción). No obstante, tiene suficiente para plantear una visita de dos o tres días.

Además de ocupar un lugar privilegiado en el valle del Elba y estar cerca de dos grandes destinos turísticos, Meißen tiene atractivos que hacen que su visita sea indispensable: el Albrechtsburg y la catedral gótica, la Frauenkirche, la porcelana y el vino. Y, por si fuera poco, es el origen del actual Estado Libre de Sajonia.

Por qué Meißen es la cuna de Sajonia

El origen de Meißen está enmarcado, ni más ni menos, que en el fin del reino de Francia Oriental y la fundación del Sacro Imperio Romano Germánico (SIRG) en el año 962. Una era convulsa tras la división del Imperio Carolingio en tres grandes reinos (entre ellos, el de Francia Oriental) que duró más de un siglo. Fue una época de fronteras difusas, de guerras y movimientos de pueblos.

En mitad de una campaña militar contra la tribu eslava de glomazce, Enrique el Pasajero (rey de Francia Oriental) ordenó levantar una fortaleza empalizada en un risco sobre el río Elba en el año 929. Se llamó Meißen (también Meissen o Misnia, este último derivado del latín ‘Misena’) por un arroyo cercano del mismo nombre, y no tardó demasiado en convertirse en una plaza fuerte de importancia en la zona.

Meißen estaba entonces dentro de la Marca Geronis, que fue dividida a la muerte de Gero el Grande en el año 965 (ya en tiempos de Otón I, primer Emperador del SIRG). Una de esas divisiones fue el Margraviato de Meißen, también conocido como Marca de Misnia. Su función estratégica era controlar al pueblo eslavo de los sorbios, todavía reconocidos en Alemania como una minoría nacional. La fortaleza, en el centro geográfico de la región, fue un enclave esencial alrededor del cual comenzó a prosperar una aldea que, con los siglos, se convirtió en la ciudad que hoy conocemos.

Algo más de un siglo después, el Emperador Enrique IV concedió el margraviato a la casa de Wettin, que lo mantuvo bajo su dominio desde el 1089 y hasta que quedó integrado en el Electorado de Sajonia en 1423, bajo la misma casa. Meißen fue el centro de poder de este margraviato y lugar de residencia de los Wettin, y fue capital del electorado durante un corto periodo de tiempo pues, en 1485, el elector Alberto III se llevó la corte a la vecina ciudad de Dresde.

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Ernesto y Alberto de la mano de su padre Federico (en el centro) en el Fürstenzug de Dresde.

Paradójicamente, apenas 14 años antes de trasladar la capital a Dresde, los electores Ernesto y Alberto, que gobernaron entonces el electorado de manera conjunta, comenzaron la construcción del mayor atractivo de Meißen: el Albrechtsburg (del que hablaremos en detalle). No obstante, el dinero y las mayores y más deslumbrantes construcciones fueron para Dresde en cuanto la corte se trasladó allí.

La casa de Wettin se había convertido en una de las familias más importantes de Alemania. El Electorado de Sajonia era un vasto territorio en el centro de Alemania que, de no haberse dividido, podría haber supuesto un contrapoder de Austria y de Brandenburgo-Prusia. Pero ese gobierno conjunto conllevaba unas fricciones que acabaron por estallar en la División de Leipzig de 1485. La casa de Wettin se dividió: Ernesto se quedó con Turingia (y la gracia electoral) y Alberto con Sajonia (y la gracia ducal).

Es de este confrontamiento de donde vienen los actuales estados alemanes de Turingia y Sajonia (hay otros dos estados sajones: Baja Sajonia y Sajonia-Anhalt), cuyo origen geográfico y político estuvo en Meißen, que bien podría haber sido la capital de un estado central alemán mucho mayor.

Qué ver en Meißen

La historia de la ciudad, inmersa en algunos de los momentos más importantes de la historia de Alemania, es apasionante, pero también es cierto que reluce tan sólo con contemplarla. Meißen tiene una preciosa estampa que se extiende en ambas orillas del Elba, que serpentea levemente a su paso por la localidad. En un pequeño risco, el Albrechtsburg y la catedral dominan el lugar como un balcón de lujo al río.

Aunque es una de las postales más famosas de Meißen, la ciudad es mucho más que el Albrechtsburg y al turista más concienzudo quizás le cueste verla en un sólo día. Viñedos, campos de lomas, una plaza del mercado muy bonita y la mundialmente famosa porcelana de Meißen.

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El Markt de Meißen Foto.

Como muchas otras localidades alemanas, Meißen cuenta con su Markt (mercado) o, como diríamos en España, plaza del mercado. Se trata de una pequeña plaza donde el viajero tiene lo indispensable para comenzar su visita: el centro de información turística (para los que quieran más consejos), varios restaurantes, un hotel, el Ayuntamiento y la primera parada obligatoria; la Frauenkirche (Iglesia de Nuestra Señora).

La Frauenkirche de Meißen, donde la porcelana suena

En la esquina suroeste del Markt la Frauenkirche abre el espacio con su sencillo estilo gótico, rematada por una curiosa torre que mezcla el gótico con motivos renacentistas debido a un incendio que hizo reconstruir parte de la misma en el siglo XVI. A pesar de su estilo sencillo, la Frauenkirche de Meißen es un pequeño tesoro con detalles que hacen que merezca la pena un visita con detenimiento.

La torre tiene un reloj de carillón que suena a través de un conjunto de 37 pequeñas campanas de porcelana y que todavía se puede escuchar a lo largo del día. El sistema se instaló en 1929 para celebrar el 1.000 aniversario de la ciudad. En Meißen, en su Frauenkirche, sonó el 1 de junio de 1929 por primera vez en el mundo una campana de porcelana sintonizable.

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Interior de la Frauenkirche Foto.

Junto a la iglesia, frente a la torre, está la Tuchmachertor (puerta ‘tor’ de los fabricantes ‘macher’ de paños ‘tuch’), una preciosa puerta renacentista que daba acceso al cementerio, que cambió de lugar en el XVIII. Su construcción comenzó en torno al año 1614 y su nombre proviene de quienes financiaron un acceso más hermoso al cementerio: el gremio de pañeros de Meissen, por aquel entonces todavía adinerados.

Dentro de la iglesia veremos un estilo típicamente evangélico: sencillo, con poca decoración y ornamentación. Destacan las nervaduras pintadas en rojo del ábside y el altar, del gótico tardío, de la Nikolaikirche de Meißen, que fue trasladado a la Frauenkirche. Un interior sencillo y bonito, acogedor, en armonía con la fachada de la iglesia. Un visita obligatoria.

El Albrechtsburg y la Catedral, los reyes de Meißen

Si tomamos la Burgstraße (calle del castillo) en el Markt y seguimos por el Hohlweg (callejón) llegaremos al Schlossbrücke (puente del castillo), que da a la Torhaus (casa de la puerta), una casa gótica que al mismo tiempo hace de puerta del castillo. Una vez pasamos la puerta veremos el conjunto del Albrechtsburg y la Catedral de Meißen, que recuerda en cierta medida a la Colina de Wawel de Cracovia.

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El Albrechtsburg y la Catedral desde el Elba.

El Albrechtsburg es un edificio muy especial. La apariencia que hoy contemplamos viene de 1471, cuando los electores Ernesto y Alberto (a pesar del gobierno conjunto el elector era Ernesto) de Sajonia ordenaron una reforma completa del castillo de Meißen. En su momento fue único en su especie porque fue el primer castillo palaciego alemán, es decir, el primer schloss o chateau: un castillo sin ningún tipo de función defensiva, únicamente residencial.

Su estilo gótico tardío también es digno de mención así como algunas de las soluciones arquitectónicas que Arnold von Westfalen, maestro constructor, usó en este castillo-palacio. Una larga escalera de caracol, muros que se hacen más gruesos en las plantas altas o una preciosa capilla estrellada son algunas de las joyas del Albrechtsburg, cuya visita es indispensable.

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La escalera de caracol.

El Albrechtsburg es un museo en cuya visita el viajero descubre la historia del lugar en relación con Meißen y la casa de Wettin y la vida de la corte en palacio. Además, hay una exposición separada (se puede comprar entrada conjunta) para conocer la primera fábrica de porcelana de Meißen, pues la situó aquí Augusto el Fuerte en 1710 hasta que cambió a su actual localización en 1863.

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Capilla estrellada. Foto

Pegada por el ábside al castillo, la Catedral de Meißen, también conocida como “Iglesia de San Juan y San Donato”, destaca con sus oscuras torres góticas sobre el conjunto de colores claros del Albrechtsburg. Con sus 81 metros de altura dejan muy pequeño el resto de la ciudad y el contraste que hacen con el castillo conforma un conjunto arquitectónico precioso.

El interior de la catedral es más sencillo, en línea con la Frauenkirche pero más monumental. Sus largas y altas naves están decoradas con colores pastel, entre los que predominan el rojo, el azul y algunos detalles dorados. En este ambiente sencillo descansan algunos de los Wettin en la Fürstenkapelle (capilla ‘kapelle’ de los príncipes ‘fürsten’), entre ellos Alberto III, fundador de la rama albertina de los Wettin, impulsor junto a Ernesto del Albrechtsburg y quien, tras la División de Leipzig, trasladó la corte a Dresde.

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Interior de la Catedral Foto.

Museos

A tan sólo una manzana del Markt, el Museo de la Ciudad de Meißen domina la Heinrichplatz (plaza de Enrique). En una visita con tiempo es una parada que no puede faltar, pues ofrece mucho sobre la historia de la ciudad; desde la remota fundación de la fortaleza empalizada por Enrique el Pasajero hasta el pasado más reciente. Presenta una muestra completa que no deja nada de lado, desde lo político a lo cultural (como el vino sajón o la porcelana).

Además, el museo está situado en un antiguo monasterio franciscano, edificio que recobró su utilidad para guardar y mostrar la historia de Meißen y su importante lugar en la fundación del Estado Libre de Sajonia. El espacio, por dentro y por fuera, es precioso.

Los amantes de la música tienen otra parada interesante en Meißen: el Museo de pianofortes Thürmer. Aunque se suele conocer a la ciudad por su porcelana y, en segunda instancia, por sus vinos, la tradición de fabricación de pianofortes se remonta a 1834, y la compañía, Ferdinand Thürmer, es la más antigua en activo de Sajonia. La muestra contiene diferentes pianofortes e incorpora una pequeña sala de conciertos para poder escuchar algunos.

La porcelana de Meißen

Meißen y porcelana, así como Leipzig y música, son una asociación indisoluble. La porcelana de la ciudad es mundialmente famosa, y lo fue prácticamente desde el principio, ya que se convirtió en la primera manufacturera de porcelana de Europa y, durante años, la receta estuvo envuelta en un halo de misterio para evitar la competencia y las imitaciones. A pesar de que perdió esta exclusividad en el siglo XVIII, la porcelana de Meißen se ha mantenido, a lo largo de los siglos, como una de las mejores porcelanas del mundo.

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Demostración en la factoría de porcelana Foto.

La factoría actual está ahora al suroeste de Meißen, próxima a la estación de tren y muy cerca de la Nikolaikirche (otra visita interesante si tienes tiempo). Se trata de un museo, tienda y factoría que deja encantados a los visitantes. El recorrido incluye una audioguía en español y, además de una muy interesante colección de porcelana, el visitante conoce los distintos procesos de fabricación y decoración de la porcelana con artesanos que trabajan cara al público. Es una parada que no te puedes saltar si viajas a la ciudad.

Proschwitz y el vino de Sajonia

Siempre que se visita un lugar conviene degustar algo típico de la zona. En Meißen lo tenemos fácil: el vino de Sajonia. Los alrededores de la ciudad son lomas sembradas de viñedos donde se produce una buena parte de esta bebida y, de hecho, es una de las zonas vinícolas más al norte de Europa.

La mayor parte de estas viticultoras (en torno al 90%) producen un vino seco donde predominan las variedades Müller-Thurgau, Riesling y la Pinot Blanca (todas las citadas son blancas). En Meißen podemos encontrar vino sajón en casi todos los restaurantes, o en vinotecas si lo que queremos adentrarnos en los diferentes matices de estos vinos.

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Una visita muy especial que se puede hacer en Meißen, y si crees en el in vino veritas es obligada, es al Palacio de Proschwitz, una bodega en un lugar inmejorable. En la orilla norte del Elba, justo frente al Albrechtsburg, Proschwitz se alza en estilo barroco en una loma en cuyas laderas se cultiva el vino (es en las laderas donde se plantan las parras del vino sajón). Esta bodega ofrece un recorrido por el proceso de elaboración del vino así como su degustación en un entorno precioso. También se puede dar un paseo entre los viñedos, que tienen, qué duda cabe, una de las mejores vistas de Meißen.

Hay muchas opciones para conocer y degustar el vino de Sajonia en Meißen, pero dedicar una tarde a visitar Proschwitz es, probablemente, la mejor de todas. El vino evoca muchas sensaciones y pensamientos, y como bien señalaron en la película ‘Entre Copas’, es una buena manera para pensar más en el lugar en el que estamos e incluso llegar a conocerlo mejor:

“Me gusta pensar en la vida del vino. En que es una cosa viva. Me gusta pensar en qué pasaba el año en el que crecían las uvas, en cómo brillaba el Sol, o si llovía. Me gusta pensar en toda la gente que cuidó y recogió las uvas…”

Como llegar a Meißen

Meißen está bien situada en el centro de Sajonia, con lo que no es complicado visitar la ciudad. Pero si te interesa conocerla, lo mejor es hacerlo desde Dresde (a no ser que decidas hacer una visita exclusiva) y esto es porque está a media hora en tren y a 40 minutos en coche. Es, como decimos, lugar ideal desde el que ir (además Dresde tiene aeropuerto internacional), pero no es la única opción.

Desde Leipzig la cosa cambia un poco, porque está más cerca en coche que en tren y, desde luego, es más cómodo viajar así o en autobús. La ciudad de la música está conectada por tren (ICE, el “AVE” alemán) con Dresde, y desde ahí tenemos que coger otro tren para ir a Meißen. Al no ser un viaje directo puede resultar algo más complejo o incómodo.

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Calles de Meißen.

Por último, también se podría visitar desde Berlín con un viaje en tren de unas dos horas que, nuevamente, hace escala en Dresde. En coche el viaje tiene una duración de unas dos horas y quince minutos, nada demasiado descabellado, aunque quizás no es lo mejor para una visita de un día.

Dónde alojarse en Meißen

A pesar de que las visitas de un día son las más habituales para conocer Meißen, no se puede conocer al completo ni al detalle con tan poco tiempo, por mucho que sea una ciudad pequeña. En caso de que quieras pasar una o dos noches para experimentarla al detalle, Meißen tiene una buena y asequible oferta hotelera.

En el mismo Markt está el Schwerter Schankhaus & Hotel, con buenos precios y muy buenas críticas de los clientes está en una de las mejores localizaciones de Meißen, lo que lo convierte en una de las mejores opciones.

Con cuatro estrellas el Romantik Hotel Burgkeller Residenz Kerstinghaus se encuentra en el recinto del Albrechtsburg y mantiene, a pesar de la zona, unos precios muy buenos. De algún modo es casi como pasar unas vacaciones en la corte.

El Dorint Parkhotel Meißen es otra opción muy buena para alojarse en la ciudad. El ambiente es excelente y se encuentra en la orilla este del Elba. A pesar de esto está muy cerca del Markt, hacia donde hay un paseo precioso y, además, queda no muy lejos de Proschwitz.

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