<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Atenas &mdash; Ruta Cultural</title>
	<atom:link href="https://rutacultural.com/lugares/atenas/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link></link>
	<description>Viajas mejor cuando sabes lo que estás viendo</description>
	<lastBuildDate>Fri, 17 Apr 2020 16:28:12 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.2.9</generator>
	<item>
		<title>Por qué tienes que visitar el Templo de Poseidón en el cabo Sunión</title>
		<link>https://rutacultural.com/templo-de-poseidon-cabo-sunion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[alvaro]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 28 Oct 2018 07:03:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arquitectura]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://rutacultural.com/?p=14483</guid>

					<description><![CDATA[<p>En lo alto del cabo Sunión, en el extremo sureste del Ática, se alza uno de los templos griegos más bonitos del mundo</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://rutacultural.com/templo-de-poseidon-cabo-sunion/">Por qué tienes que visitar el Templo de Poseidón en el cabo Sunión</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://rutacultural.com">Ruta Cultural</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<img width="1024" height="446" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/templo-de-poseidon2-1-1024x446.jpg" class="attachment-large size-large wp-post-image" alt="templo de poseidon" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/templo-de-poseidon2-1-1024x446.jpg 1024w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/templo-de-poseidon2-1-300x131.jpg 300w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/templo-de-poseidon2-1-768x334.jpg 768w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/templo-de-poseidon2-1.jpg 1900w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><p>En el extremo sureste de la Península del Ática, a 65 km de Atenas, se alza el <strong>Templo de Poseidón</strong> en lo más alto del <strong>cabo Sunión</strong>. Es uno de los rincones más bonitos del país (por algo está en nuestra lista de <a href="https://rutacultural.com/templos-griegos/" target="_blank">templos griegos</a>) y fue un punto de referencia, geográfico y cultural, del mundo griego antiguo durante siglos, de especial importancia para los atenienses.</p>
<p>Visitar Atenas es entrar de lleno en una ciudad con mucho que ver, en la que podemos pasar días o semanas para conocerla bien. Pero a pesar de todo lo que ofrece la capital griega (como el <a href="https://rutacultural.com/partenon/" target="_blank">Partenón</a>), una excursión para conocer el Templo de Poseidón en el cabo Sunión más que recomendable, <strong>es vital</strong>. Vital si se quiere conocer de primera mano esa sensación que experimentaban los antiguos griegos frente al mar, allí, en ese cabo consagrado al dios de los mares desde donde se veía a los trirremes partir hacia lo desconocido.</p>

<h2 id="el-templo-de-poseid-n-en-el-cabo-suni-n-del-esplendor-al-abandono">El Templo de Poseidón en el cabo Sunión, del esplendor al abandono</h2>
<p>Es difícil rastrear desde qué momento Sunión fue un lugar de importancia para los griegos, así como rastrear desde cuándo hubo un templo (las ruinas que vemos hoy se corresponden con una reconstrucción en época de <strong>Pericles</strong>) y a qué dios estuvo consagrado, pero es posible que también fuera Poseidón.</p>
<h3 id="el-cabo-suni-n-en-la-mitolog-a">El cabo Sunión en la mitología</h3>
<p>Parte de lo que sabemos de Sunión en periodo Arcaico lo conocemos, como otras tantas cosas anteriores al periodo Clásico (antes de la revuelta jónica, en el 499 a.C.), gracias a <strong>Homero</strong>, pues en «La Odisea» aparece mencionado ya como un <strong>lugar de importancia</strong> con un santuario:</p>
<blockquote>
<p>Nosotros, entretanto, navegábamos de vuelta de Troya, el Atrida y yo con recíprocos sentimientos de amistad. Mas, al pasar por Sunion, el sacro promontorio de Atenas, allá Febo Apolo dirigió sus prodigiosas saetas al piloto de Menelao y lo mató, mientras en sus manos sostenía el timón de la nave, a Frontis Onetórida, que aventajaba a todas las gentes mortales en pilotar una nave siempre que soplaban las rachas del viento. Con que aquél se detuvo, aunque ansioso de proseguir el viaje, mientras enterraba a su compañero y se le hacían las exequias funerarias.</p>
</blockquote>
<p>[amazon_link asins=&#8217;8424926331&#8242; template=&#8217;AnuncioProducto&#8217; store=&#8217;rutacult-21&#8242; marketplace=&#8217;ES&#8217; link_id=&#8217;d4de07c6-d9c7-11e8-823c-092181933434&#8242;]</p>
<p>El templo de Poseidón no era el único en el cabo Sunio, a poca distancia también <strong>se alzaba otro a Atenea</strong>, del que ya poco queda para admirar. No obstante, en la época de esplendor del complejo sagrado también tuvo importancia, además lo encuadra dentro de la esfera de influencia de lo que fue la ciudad-estado de Atenas.</p>
<figure class="aligncenter"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/templo-de-poseidon-cabo-300x225.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/templo-de-poseidon-cabo-1024x768.jpg 640w" alt="templo de poseidon cabo" /><figcaption>El cabo Sunión <a href="https://www.flickr.com/photos/easysailing/3512076973/in/photolist-6mmj8g-ax2Hzm-9rtd9D-yas1x-9hRf5X-awZ3p4-DUtnh-9eTpun-7h6nPq-2ssdva-My7L8J-6qZYgr-2mCMso-6r5kML-2surgH-7dQT7y-awZmwS-9hReuF-9LJBiG-gmJ3ge-9hRgqk-6r1tYR-6r49dL-LYxnh-9vBN6F-snUD38-VonEUg-4Ryvpq-6r4Uku-6qZs5R-2sv37P-6r55Yh-2sxFz7-6ZoTbr-C5wA-9eTqwV-2st8jF-VzBaQ4-2swBjc-qQGBP9-LYEeR-24pbgVB-SMxvPQ-C2oy4d-9hUnP5-9eWvyC-G74ruc-JgzCn-LYwLh-jiYwrN">Foto</a>.</figcaption></figure>
<p>Se cree, por tanto, que al menos desde el siglo VIII a.C. se comenzó a desarrollar, en el cabo Sunión, un lugar de culto sagrado a Atenea y Poseidón, con la subsiguiente construcción de templos. En buena medida debido a que era un punto geográficamente <strong>esencial para la navegación</strong> en esa zona del mar Egeo y para los atenienses, pues era el último pedazo de tierra de su «hogar» que veían al partir a sus expediciones marítimas. Se trata de algo que no hay que dejar de lado, y que <strong>Emilio González Ferrín</strong> describe de manera certera en «La angustia de Abraham»:</p>
<blockquote>
<p>Hay tres tipos de hombres: los vivos, los muertos y los que navegan. La reflexión se atribuye a Platón pero es el reflejo poético de los pueblos del mar; un automatismo perceptivo que se produce cada vez que el ojo humano se asoma, por ejemplo, al helénico cabo Sunio. Esta entrada de tierra al mar constituye el final sureño de la Grecia continental, al este de la gran mano de tierra griega helénica característica. Desde este cabo puede uno contemplar el llamado <em>Mar de enfrente</em>, el gran portal azul del resto del mundo; del resto del tiempo. Porque el sentido griego clásico del mar era prácticamente cronológico, secuencial, consecutivo. Ahora estoy aquí y voy hacia allí, con la incertidumbre que ello conlleva. En este juego connotativo, los pueblos marinos difícilmente han podido sustraerse a la profundidad de su fachada frontal, evocada por Iris Murdoch en esa elocuente reiteración «el mar, el mar» que da título a una de sus grandes novelas.</p>
</blockquote>
<p>[amazon_link asins=&#8217;841582808X&#8217; template=&#8217;AnuncioProducto&#8217; store=&#8217;rutacult-21&#8242; marketplace=&#8217;ES&#8217; link_id=&#8217;bfaf5c7c-d9c7-11e8-b123-75eb38f2d0e3&#8242;]</p>
<p>El cabo Sunión no sólo es sagrado por su connotación de puerta al resto del mundo, por los templos que contiene o porque, según Homero, allí matara <strong>Apolo</strong> a <strong>Frontis</strong> y fuese enterrado por <strong>Menelao</strong>. Lo es también por <strong>Egeo</strong>, <strong>Teseo</strong> y el Minotauro del Palacio de Cnosos.</p>
<p>Según el mito, el rey <strong>Minos</strong> de Creta había encerrado en un laberinto bajo su palacio al Minotauro. La bestia mitológica había sido producto de la unión de <strong>Pasífae</strong>, esposa de Minos, y un maravilloso toro blanco que Poseidón entregó al rey cretense para hacer un sacrificio en su honor. Pero Minos se quedó con el toro y la <strong>ira del dios</strong> de los mares no fue desdeñable claro que, como en casi toda tragedia griega, fue un proceso de larga duración que precisamente empezó con la maldición del Minotauro.</p>
<p>Tiempo después, Minos había sometido a Atenas y estos enviaban todos los años jóvenes para alimentar al Minotauro, como un tributo en sangre. En el particular <strong>mito de salvación ateniense</strong>, Teseo «rompió las cadenas» del sometimiento cretense matando al Minotauro. Como tal era su intención, antes de partir le dijo a su padre, Egeo, rey de Atenas, que si volvía con vida cambiaría las negras velas de la nave por unas blancas.</p>
<p>A pesar de que la empresa salió como había planeado, Teseo olvidó desplegar las velas blancas y Egeo esperaba, según este mito, en lo alto del cabo Sunión para ver el navío. Como vio que portaba las negras velas <strong>se lanzó por el precipicio</strong> al mar y murió, como cuenta <strong>Plutarco</strong> en sus «Vidas paralelas»:</p>
<blockquote>
<p>Llegados a la vista del Ática, olvidósele al mismo Teseo, y olvidóse también al comandante enarbolar la vela blanca, con que habían de anunciar a Egeo que tornaban salvos, por lo que, desesperanzado éste, se arrojo de un precipicio y acabó consigo.</p>
</blockquote>
<p>[amazon_link asins=&#8217;8424909852&#8242; template=&#8217;AnuncioProducto&#8217; store=&#8217;rutacult-21&#8242; marketplace=&#8217;ES&#8217; link_id=&#8217;4676afa6-d9c8-11e8-bb12-67814ad4fb51&#8242;]</p>
<p>Como se lanzó al mar para acabar con su vida, <strong>ese mar llevó su nombre</strong>, Egeo. Resulta curioso que un pedazo de tierra tan pequeño haya sido de tal importancia en algunos mitos griegos. Pero esto no es todo.</p>
<h3 id="las-guerras-m-dicas-o-por-qu-le-debemos-el-templo-de-poseid-n-tanto-a-pericles-como-a-jerjes">Las guerras médicas, o por qué le debemos el Templo de Poseidón tanto a Pericles como a Jerjes</h3>
<p>Según la historiografía el periodo Clásico de Grecia comenzó con la <strong>revuelta jónica</strong>, un conjunto de polis (ciudades-estado) en el Asia Menor que se encontraban bajo dominio persa. Habían estado anteriormente bajo el dominio del Reino de Lidia, pero cuando este fue derrotado por el Imperio Aqueménida (los persas, a los que los griegos llamaban «medos», que en realidad fueron conquistados por los aqueménidas), pasaron a la órbita persa.</p>
<p>Aunque los persas no fueron especialmente duros con los jonios, que formaban parte de la Hélade (la consciencia de pertenencia a un «mundo griego» sin Estado central), hubo ciertas políticas que tensaron la relación. El problema desembocó en una rebelión apoyada por Atenas y dio paso a las <strong>guerras médicas</strong>, el primer conflicto a gran escala entre griegos y persas.</p>
<p>En la segunda fase de esta guerra, o en la Segunda Guerra Médica, los ejércitos de <strong>Jerjes</strong>, en el 480 a.C., arrasaron el Templo de Poseidón y el de Atenea del cabo Sunión, y estuvieron alrededor de cuatro décadas en estado ruinoso.</p>
<p>Se estima que entorno al 440 a.C., cuando ya gobernaba Pericles en Atenas, además de reconstruir la Acrópolis de Atenas donde levantó el <a href="https://rutacultural.com/partenon/" target="_blank">Partenón</a>, ordenó la <strong>reconstrucción del complejo templario de Sunión</strong>. La ruinas que podemos ver hoy, datan de este periodo.</p>
<p>La reconstrucción de ambos templos vino acompañada, en tiempos de la Guerra del Peloponeso (431-404 a.C.), de un recinto amurallado que se convirtió en <strong>una de las fortalezas más importantes</strong> de Atenas. Era una zona próspera con minas de plata y canteras de mármol que continuó siendo un lugar de importancia durante otros dos siglos.</p>
<figure class="aligncenter"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/sounio14-300x178.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/sounio14-1024x607.jpg 640w" alt="templo de poseidon" /><figcaption>Reconstrucción de la fortaleza de AncientAthens3D <a href="http://www.ancientathens3d.com/sounio-history/">Foto</a>.</figcaption></figure>
<p>En torno al siglo II a.C., el cabo Sunión fue ocupado por esclavos tras una revuelta, y es que era uno de los mayores mercados esclavistas del Egeo. Poco después las minas de plata cerraron y la zona entró en un continuado declive, que la llevó a desaparecer de los asuntos importantes del Mediterráneo. Al final esto dio paso al <strong>abandono</strong>, al consiguiente <strong>deterioro</strong> y al más que <strong>probable expolio</strong> durante siglos.</p>
<h2 id="el-templo-de-poseid-n">El Templo de Poseidón</h2>
<p>Hoy los restos del templo muestran sólo un esbozo de lo que fue. A pesar de todo, <strong>consigue cautivar a los viajeros</strong>, en buena medida, gracias al lugar en el que está. Sería difícil imaginar el Templo de Poseidón sin el cabo Sunión, así como el cabo sin el templo. Tal fue el rotundo acierto de quienes decidieron levantar un templo en este lugar, a Poseidón, para que los mares fueran propicios en la aventura de navegar.</p>
<p>Lo que hoy podemos ver fue en su día un templo períptero (rodeado de columnas) en <strong>orden dórico</strong>, el más arcaico, sobrio y sencillo de los tres órdenes esenciales de la arquitectura grecorromana. Tenía seis columnas en las fachadas frontal y trasera y trece en las laterales, de las que sólo quedan en pie dieciocho.</p>
<figure class="aligncenter"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/templo-de-poseidon-3-300x200.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/templo-de-poseidon-3-1024x682.jpg 640w" alt="" /><figcaption><a href="https://www.flickr.com/photos/garrettziegler/26944689721/in/photolist-H41zvT-sM7MsG-K5Q92G-ywwgXK-NaxgnW-MLquuU-Mi9NDX-MTbWJB-yP2Mxt-rTzM26-NcSa4U-N5H6q7-N8nyjt-MqLgHx-Miaouc-N5GxyS-NcTaaJ-MiaeuZ-Mih6Gm-NaxeXw-Mv3qG3-MfS41Z-N62Pqc-Mo4ZWf-NaxfQd-x75Zne-x6wAzi-gmJ3ge-5NCZEn-LYxa9-bMXZop-sFCqRd-UZ8sgW-rGeNsU-H41vgv-yN42No-yLHKts-McY51U-xS1feN-Mo4UCQ-w9wjDE-24wUH8J-w9DDaH-w9tFB7-wNVALE-MLqrkh-NaxheW-MLqtD5-MLqr95-MfRRPR">Foto</a>.</figcaption></figure>
<p>Uno de los aspectos más curiosos del Templo de Poseidón es que las columnas tienen dieciséis estrías en lugar de veinte, que era lo habitual. Algunos expertos creen que se debe a que buscaban darle más robustez para <strong>evitar el desgaste</strong> producido por la humedad y los fuertes vientos. No se sabe quien fue el arquitecto, pero se cree que, por las amplias similitudes, fue el mismo que proyectó el Hefestión de Atenas, en mejor estado de conservación.</p>
<p>Otro hecho, bastante llamativo, es que las metopas eran lisas, sin ningún tipo de decoración. Donde sí se sabe que había una <strong>rica decoración</strong> era en el pronaos (literalmente, delante del naos, lo que sería la antesala del templo propiamente dicho). Los frisos que se ha conservado de la pronaos representan escenas de centauromaquia (o de amazonomaquia, no se tiene claro) y gigantomaquia. Tampoco podían faltar en esos frisos las gestas de Teseo, cerrando el círculo de forma tan poética. Estos frisos estaban esculpidos en mármol de Paros (de las <a href="https://rutacultural.com/arte-cicladico/">islas Cícladas</a>), uno de los de mayor calidad de la Hélade.</p>
<p>En la naos, el templo en sí mismo, el espacio sagrado guardado por cuatro paredes, había una estatua de Poseidón que, no obstante, <strong>se perdió</strong>. Algunos la confunden con el bronce artemisio, una escultura que no se sabe si corresponde a Zeus o Poseidón (aunque parece improbable que llevara un tridente) y que fue encontrado en el cabo artemisio, al norte de la isla de Eubea. No obstante, se ha confirmado que el templo estaba consagrado a Poseidón gracias a una inscripción.</p>
<p>Una de las curiosidades que guarda el Templo de Poseidón a simple vista es la <a href="https://www.athensguide.com/sounion/lord-byron.htm" target="_blank" rel="nofollow">firma</a> del poeta <strong>Lord Byron</strong> grabada en la piedra, junto a muchas más. Aunque Byron estuvo varios meses en Atenas durante su <em>grand tour</em> europeo y visitó dos veces el cabo Sunión, no se sabe realmente si fue él quien grabó su nombre en la columna. Este rincón de la Hélade maravilló al poeta, que le dedicó unos versos en su poema «Islas de Grecia»:</p>
<blockquote>
<p>Colocadme en la pendiente marmórea de Sunio

donde nada, salvo las olas y yo, oigamos pasar nuestros mutuos murmullos,

allí, como el cisne, dejadme cantar y morir,

¡una tierra de esclavos nunca será la mía!</p>
</blockquote>
<figure class="aligncenter"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/templo-de-poseidon-firmas-300x133.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/templo-de-poseidon-firmas-1024x454.jpg 640w" alt="templo de poseidon firmas" /><figcaption>Algunos de los nombres grabados en la piedra <a href="https://www.flickr.com/photos/clairity/3347938035/">Foto</a></figcaption></figure>
<p>Pero el complejo templario del cabo Sunión no terminaba con el Templo de Poseidón. Al recinto se accedía a través de unos propileos (puertas de acceso) con dos columnas en orden dórico que creaban tres espacios de acceso. Había estoas (galerías porticadas) en las zonas oeste, norte y sur, para proteger de la lluvia y el calor a los visitantes. Incluso se han encontrado vestigios de un <strong>astillero</strong> pegado a los muros de la fortaleza en el extremo oeste del cabo.</p>
<p>Separado del recinto amurallado, el Templo de Atenea estaba a unos trescientos metros al noreste del Templo de Poseidón en lo alto de una pequeña colina,c que casi lo emparejaba en altura con el de Poseidón. Se trataba de un templo (apenas quedan los cimientos) particular, pues era <strong>períptero sólo en sus fachadas sur y este</strong>, es decir, un lado y la fachada frontal. El resto de fachadas mostraban, sencillamente, el muro desnudo de la naos.</p>
<h2 id="d-nde-ver-los-restos-arqueol-gicos-del-templo-de-poseid-n">Dónde ver los restos arqueológicos del Templo de Poseidón</h2>
<p>La mayor parte de los restos arqueológicos del cabo Sunión se pueden ver en el <strong>Museo Arqueológico de Lavrio</strong>, a tan sólo 9 kilómetros del templo. Allí podremos contemplar los <a href="http://odysseus.culture.gr/h/4/eh41.jsp?obj_id=3632" target="_blank" rel="nofollow">frisos</a> esculpidos en mármol de Paros con las escenas, como hemos visto anteriormente, de temas mitológicos.</p>
<figure class="aligncenter"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/templo-de-poseidon-kourosjpg-225x300.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/templo-de-poseidon-kourosjpg.jpg 640w" alt="templo de poseidon kourosjpg" /></figure>
<p>Por su parte, el mayor atractivo encontrado en el cabo, que se cree pudo haber estado en las cercanías del Templo de Poseidón, es el <strong>Kouros</strong> (hombre joven) <strong>de Sunión</strong>. Se trata de una escultura de más de tres metros esculpida en mármol de Naxos, otra de las <a href="https://rutacultural.com/arte-cicladico/">islas Cícladas</a>. En estilo arcaico, está datado en el siglo VII a.C. (no se tiene claro su autor), con lo que se cree que formaría parte del anterior complejo templario. Salvado, no sin graves daños, de la destrucción que dejaron atrás los persas en el año 480 a.C., se exhibe ahora en el <a href="http://www.visitgreece.gr/en/culture/museums/national_archeological_museum" target="_blank" rel="nofollow">Museo Arqueológico de Atenas</a>, donde también está el bronce artemisio aunque, insistimos, no tiene nada que ver con Sunión.</p>
<h2 id="c-mo-llegar-al-cabo-suni-n-desde-atenas">Cómo llegar al cabo Sunión desde Atenas</h2>
<p>Hacer una excursión al cabo Sunión para ver el Templo de Poseidón es muy sencillo desde la capital de Grecia, de hecho es una <strong>escapada habitual desde Atenas</strong>. Al estar a 65 km, el coche es una opción muy buena si tienes planeado alquilar para moverte por el Ática. Si no, hay autobuses que llegan hasta el cabo en un trayecto que se puede hacer largo para lo que es, pero, al ser una carretera por la costa, tiene postales muy bonitas (se coge en la terminal de autobuses de la <strong>Plaza de Egiptou</strong>, cerca del Museo Arqueológico).</p>
<div class="tip">
<p>Otra opción, si no quieres dolores de cabeza o esperas, es hacer una visita con traslado y guía, como esta de Civitatis, con guía en español (si hay suficientes personas) y recogida en el hotel o en otros puntos de Atenas.</p>
</div>
<p>Pero si decides ir por tu cuenta, una vez en el cabo Sunión, la <strong>entrada completa cuesta 8€</strong> y la reducida 4€, y da acceso a todo el conjunto: fortificaciones y puerto, edificios civiles y templos.</p>

<p>A pesar del abandono, su consiguiente deterioro y el expolio, el sitio arqueológico merece la pena la entrada y allí, en lo más alto del cabo Sunión, junto al Templo de Poseidón, sentiremos <strong>lo que muchos griegos han sentido</strong> desde hace milenios y que Emilio González Ferrín describe tan bien.</p>
<blockquote>
<p>Lo que hay al final de ese cabo Sunio (al sur de Grecia, decíamos) y frente al inmenso mar de enfrente, es precisamente un templo al dios Poseidón. Porque el mundo griego, que asumimos racional, filosófico y también poético, sabía perfectamente que cuando deja de aparecer tierra bajo nuestros pies, la cosa requiere ya palabras mayores.</p>
</blockquote>
<figure class="aligncenter"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/templo-de-poseidon-mar-300x169.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/10/templo-de-poseidon-mar-1024x576.jpg 640w" alt="templo de poseidon mar" /><figcaption>Vistas desde Sunión, con la isla de Patroklou (no el homérico) al fondo <a href="https://www.flickr.com/photos/visualpoetry/16900158806/">Foto</a>.</figcaption></figure>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://rutacultural.com/templo-de-poseidon-cabo-sunion/">Por qué tienes que visitar el Templo de Poseidón en el cabo Sunión</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://rutacultural.com">Ruta Cultural</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La guía definitiva para ver el Partenón de Atenas</title>
		<link>https://rutacultural.com/partenon/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pablo Bermúdez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 23 Sep 2018 06:00:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arqueología]]></category>
		<category><![CDATA[Arquitectura]]></category>
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Guías]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://rutacultural.com/?p=13943</guid>

					<description><![CDATA[<p>El Partenón es un edificio maravilloso que tiene mucho que ver, pero hay que saber mirarlo y entender cómo ha llegado hasta aquí. </p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://rutacultural.com/partenon/">La guía definitiva para ver el Partenón de Atenas</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://rutacultural.com">Ruta Cultural</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<img width="1024" height="700" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/partenon-portada-1024x700.jpg" class="attachment-large size-large wp-post-image" alt="Partenón de Atenas" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/partenon-portada-1024x700.jpg 1024w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/partenon-portada-300x205.jpg 300w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/partenon-portada-768x525.jpg 768w, https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/partenon-portada.jpg 1600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><p><strong>El Partenón es un icono de la arquitectura</strong>. Un edificio ultraconocido, universal. Entre todos los templos griegos destaca por su personalidad propia, por su belleza humanizada y joven. Ya en la Antigüedad, el historiador romano <strong>Plutarco</strong> dijo que &quot;según nacía ya era antiguo y llega recién hecho y como nuevo hasta el presente&quot;. </p>
<p>Conocer los avatares de su construcción, la serie de catastróficas desdichas que lo han dejado en su actual estado o los retos que afronta su futuro no es necesario para disfrutarlo. Cualquiera con un mínimo de sensibilidad apreciará su belleza porque es atemporal. <strong>He ahí la grandeza del clasicismo</strong>. </p>
<p>Pero advertir todo eso sí tiene importantes ventajas: lo acerca a nosotros, lo humaniza, nos ayuda a comprender la época y las personas que lo construyeron. <strong>Aprendemos, en suma</strong>. Lo bajamos del podio en el que nosotros mismos lo hemos puesto, y lo convertimos en lo que es: un fragmento milagrosamente conservado de una época maravillosa, pero conflictiva y difícil. Así lo disfrutaremos más, lo entenderemos y podremos opinar con información de causa. </p>

<p>Porque el Partenón, hoy símbolo no sólo de Atenas y de Grecia, sino de Europa y de la civilización misma, no nació para ser una pieza de museo. Es un monumento complicado, lleno de contradicciones. Su estado actual es problemático, y no sólo por la destrucción y el expolio. Su significado no es el que parece. Su construcción, hace más de dos mil quinientos años, estuvo llena de polémicas. Sus impulsores tuvieron que vencer una férrea oposición.</p>
<h2><span>Capítulo 1.</span> El Partenón y el imperio ateniense, o por qué no todo es tan bonito como parece.</h2>
<p>En el año 477 a.C., Atenas, junto con Esparta y un amplio grupo de ciudades griegas, derrotó al temible invasor persa en la segunda de las <strong>Guerras Médicas</strong>. Había construido para ello una poderosa flota de <a href="https://historicodigital.com/el-trirreme-griego.html">trirremes</a> que le dio la hegemonía marítima indiscutida sobre todas las ciudades griegas. La única que podía hacerle frente, Esparta, fue siempre una potencia terrestre.</p>
<p>Y Atenas se aprovechó de ello. Cuando terminó la guerra impulsó una alianza militar, la <strong>Liga de Delos</strong>, junto con otras ciudades marítimas. El objetivo era protegerse mutuamente de los persas y, en un principio, era un alianza igualitaria. En las reuniones había un representante de cada ciudad y las decisiones se tomaban por mayoría. </p>
<p>Entonces llegó <strong>Pericles</strong>. En el año 462 a.C. se hizo con el poder en Atenas y a partir de ahí todo cambió.</p>
<p>Pericles llevaba por bandera un programa político democrático, es decir, tendente a la igualdad de todos los ciudadanos. Pero no sólo a la <strong>igualdad política</strong>, que consistía entonces en la igualdad de derechos (isonomía) y la libertad de expresión (isegoría). También a la <strong>igualdad económica</strong>. Los griegos sabían muy bien que los derechos políticos de poco le sirven al desamparado y al dependiente.</p>
<p>Un proyecto como ese solo podía lograrse de una manera: dando trabajo a toda la ciudadanía y subsidiando al que no pudiera trabajar. Y en un mundo como aquél, donde no había impuestos directos ni herramientas fiscales como las de los estados actuales, y en lo que no dejaba de ser una ciudad pequeña, obtener fondos para tamaña empresa era complicado. </p>
<p>Los estados antiguos habían dependido hasta entonces de las aportaciones personales de reyes y aristócratas, que proporcionaban hombres para la guerra y financiaban construcciones a cambio de obtener favores y, sobre todo, de mantener un <em>status quo</em> que los situaba en la cima. </p>
<p>El estado ateniense cobraba capitaciones a los extranjeros y ciertos impuestos indirectos, como multas y aduanas. Y quería, de pronto, dar trabajo a todos los ciudadanos, mantener la flota más poderosa de Grecia y reconstruir monumentalmente una Acrópolis destruida por los persas. Era imposible. </p>
<figure class="alignnone"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/pericles-discurso-funebre-300x239.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/pericles-discurso-funebre.jpg 640w" alt="Discurso fúnebre de Pericles" /><figcaption>Discurso fúnebre de Pericles. Philipp von Foltz, 1877</figcaption></figure>
<p>Pero Pericles lo hizo. Primero, detuvo la guerra para permitir que floreciera el comercio, que era la principal riqueza de Atenas. Detuvo la guerra pero mantuvo intacto el poderío naval de Atenas, impuso a sus aliadas su moneda, sus leyes y su forma de gobierno, prohibiendo además abandonarlo. La Liga de Delos se convirtió <em>de facto</em> en un Imperio Ateniense. </p>
<p>Y utilizó el dinero de sus aliados no como fondo común para la defensa, sino como premio. Con él financió la prometida igualdad económica y la grandiosa reconstrucción de Atenas, además de fortalecer su posición como líder de la ciudad. Fue una verdadera <em>desviación de fondos</em>, pues sólo la <strong>Atenea Parthenos</strong> de Fidias costó el equivalente a doscientos treinta trirremes.</p>
<figure class="alignnone"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/fidias-friso-300x199.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/fidias-friso-1024x680.jpg 640w" alt="Fidias enseñando el friso del Partenón" /><figcaption>Fidias enseñando el friso del Partenón a sus amigos. Lawrence Alma Tadema, 1868.</figcaption></figure>
<p>Las críticas fueron amplias. El bando aristocrático intentó por todos los medios deshacerse de Pericles. Utilizaron todo tipo de tácticas, atacaron a sus amigos, criticaron el libertinaje de Aspasia y las ideas de Anaxágoras, consiguieron encarcelar a Fidias, acusado de retratarse a sí mismo en la Parthenos. </p>
<p>Tampoco los grandes filósofos defendieron la democracia. Había algo inmoral entre bambalinas y una profunda hipocresía tras la pompa de los discursos.</p>
<p>Pericles argumentó que la flota de Atenas proporcionaba un valioso servicio a Grecia y que por tanto era legítimo utilizar el dinero para su propio embellecimiento. La gran masa de braceros tenía trabajo: unos servían en las trirremes, otros levantaban templos o desempeñaban puestos en unas instituciones cada vez más infladas. Todos recibían un salario y aplaudían a Pericles. Dijo Tucídices que en Atenas &quot;todo aquel que es capaz de servir a la ciudad no encuentra impedimento alguno&quot;. </p>
<p>Era verdad. Pero, ¿era sostenible? Luciano Canfora, en <a href="https://amzn.to/2LtPIDS" rel="nofollow">El mundo de Atenas</a>, un libro maravilloso para entender las contradicciones esta época y desmitificar la Atenas de Pericles, recoge este punto de vista:</p>
<blockquote>
<p>Fue una extraordinaria política de trabajos públicos, consistente en utilizar masas de trabajadores pagados a dos óbolos la jornada, que no es un precio demasiado elevado para una política urbanística que cambió la cara de Atenas. Cratino, el gran «maestro» de Aristófanes, hace decir a un personaje en la escena: «Están construyendo el Partenón y no lo terminan nunca.» Quiere decir que se prolongan los trabajo ad infinitum, para seguir suscitando consenso a través de la indefinida prolongación de los trabajos públicos. Una política que al mismo tiempo da prestigio y es socialmente admirada. </p>
</blockquote>
<p>El gobierno griego reclama desde hace décadas la devolución de las piezas expoliadas del Partenón porque su presencia en el Museo Británico es un resultado claro del imperialismo, pero, ¿no lo es también el propio Partenón? </p>
<p>La historia es rica en paradojas. </p>
<p>La Atenas de Pericles era sin duda la más fuerte de las ciudades griegas de su época y propuso un mundo basado en el comercio. Hizo frente a Esparta, que vivía para la guerra. Hizo frente también al imperio persa. </p>
<p>Empleó para ello un dinero que no le pertenecía, pero lo hizo a cambio de una protección real que garantizó casi cincuenta años de paz. Dio trabajo a todo el mundo y construyó algunas de las obras más hermosas de la historia de la humanidad. Se convirtió en el faro de todo el que, posteriormente, persiguió la libertad y el humanismo.</p>
<p>Emitir un juicio tajante es complicado. El Partenón fue un premio que Atenas se dio a sí misma y fue parte también de lo que hoy llamaríamos un programa político populista. </p>
<p>Hoy el premio es nuestro, de todos, del mundo. Y está hecho un desastre.</p>
<h2><span>Capítulo 2.</span> Diez episodios que cambiaron el Partenón, o por qué verlo hoy puede ser considerado un milagro.</h2>
<p>El Partenón comenzó a construirse en el año 447 aC. A su cargo estaban los arquitectos Ictino y Calícrates, aunque el verdadero impulsor y cerebro fue <strong>Fidias</strong>, amigo de Pericles y director de todas las obras que se realizaban en la Acrópolis. </p>
<p>Para construirlo se utilizó un único material, el <strong>mármol</strong>, inclusive en las tejas. Dos mil quinientos años después sigue en lo alto de la Acrópolis, y aunque parezca que su estado es penoso, si miramos hacia atrás concluiremos que su estado de conservación sólo puede calificarse de milagroso.</p>
<blockquote>
<p>El Partenón es un símbolo materializado en una creación basada en la deconstrucción y la reconstrucción, en restauraciones, desrestauraciones y complejas labores de desmontaje y remontaje; es materia empleada para servir de vehículo de comunicación de valores intangibles unidos a ella, más que arquitectura propiamente dicha, a pesar de que, con toda su azarosa historia, las ruinas que hoy contemplamos sigan impresionándonos vivamente.</p>
</blockquote>
<p>Repasemos los hitos más importantes de esa historia, los siete momentos que cambiaron el Partenón. </p>
<div class="video"><iframe loading="lazy" width="560" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/jVvZ9CbiC-0" frameborder="0" allow="autoplay; encrypted-media" allowfullscreen></iframe></div>
<h3>1. ¡Que vienen los bárbaros! El incendio del 267 dC y la restauración de Juliano el Apóstata.</h3>
<p>Como decíamos, el Partenón se construyó entre 447 y 423 aC y se mantuvo poco menos que intacto durante unos setecientos años. En el año 267 dC, un incendio en la Acrópolis, ocasionado por la ocupación de los hérulos, afectó a la cubierta original, a la columnata interior, a los techos de mármol del peristilo, a varias columnas de los pórticos y a la cara interna de las paredes de la <em>cella</em>. </p>
<p>Nada se hizo entonces. Pero un siglo y medio después, un enamorado de la cultura clásica como Juliano el Apóstata, mientras luchaba por detener el auge del cristianismo y por relanzar la religión antigua, lo restauró. </p>
<p>Esta era ya una época muy distinta, y las técnicas de construcción y la finura de los artesanos no era la misma que en la época clásica. Así que la calidad de la intervención dejó bastante que desear. Nada grave, comparado con algunas restauraciones modernas.</p>
<h3>2. ¡Que vienen los cristianos! El Partenón se convierte en la Panaguia Atheniotissa.</h3>
<p>Hasta la época de Juliano las esculturas no sufrieron ningún daño. Pero aquella era una época de disturbios, con el auge de un cristianismo vengativo y orientado a acabar con los vestigios de los dioses paganos. En el siglo V dC el Partenón se convirtió en iglesia y fue en ese momento cuando se perdieron las primeras esculturas.</p>
<p>Construyeron, en la vieja <em>pronaos</em>, en la sección este del edificio, un ábside semicurcular. Y para ello tuvieron desmontar el muro de ese lado de la cella. En la otra fachada levantaron una nueva entrada, perforando a su vez el muro de ese lado. Allí se colocó el nártex. </p>
<p>Lo más grave fue que eliminaron seis bloques de friso para abrir ventanas y también un buen número de esculturas, dado que la representación de dioses paganos era incompatible con la función de una iglesia cristiana.</p>
<p>Se perdieron entonces las estatuas más grandes situadas en el centro del frontón oriental, el que representaba el nacimiento de Atenea. Y también se golpearon las metopas de los lados este, norte y oeste, haciéndolas irreconocibles. Se salvó una metopa, que se conserva hoy <em>in situ</em> en el lado norte, por su parecido con la escena de la Anunciación.</p>
<p>También se perdió el nombre. El Partenón dejó ser el Partenón y se convirtió en la iglesia de la Panaguia Atheniotissa. Pero mantuvo su importancia. A partir del año mil se convirtió en un importante centro de peregrinación y se conserva documentación de que en el año 1018 fue visitado por el emperador Basilio II. </p>
<h3>3. ¡Que vienen los cruzados! Al Partenón le crece un campanario.</h3>
<p>En 1208 Atenas fue ocupada por los francos, tras la Cuarta Cruzada, y el Partenón se siguió utilizando como iglesia, en este caso latina, durante dos siglos y medio. Pocos cambios sufrió en esta etapa, más allá del importante añadido de un campanario de mármol sobre el opistodomos.</p>
<p>Atenas <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ducado_de_Atenas">cambió de manos</a>. La ocuparon los almogávares de la Gran Compañía de Atenas y perteneció a la Corona de Aragón. Aún hoy el Rey de España ostenta el título de Duque de Atenas. Luego pasó a manos de <a href="https://rutacultural.com/como-visitar-florencia/">Florencia</a> y de <a href="https://rutacultural.com/visitar-venecia-consejos/">Venecia</a>.</p>
<p>Terminó la Edad Media. Habían pasado mil ochocientos años desde su construcción y el Partenón, aun con algunos añadidos y algunas pérdidas dolorosas, seguía siendo reconocible. Estaba entero, y seguía reinando con orgullo desde lo alto de la Acrópolis.</p>
<h3>4. ¡Que vienen los turcos! El Partenón como mezquita.</h3>
<p>En 1458 los turcos otomanos tomaron Atenas y el Partenón se convirtió en mezquita. Dicho así parece un cambio radical, pero no lo fue tanto. El campanario se convirtió en un alminar y se hicieron algunos cambios cosméticos, pero los nuevos ocupantes en nada alteraron la estructura ni le causaron daño alguno.</p>
<p>Llegaron entonces los ecos del <a href="https://rutacultural.com/renacimiento-italiano-arquitectura/">Renacimiento</a>, y el Partenón comenzó a valorarse como edificio clásico. Muchos empezaron a viajar a Ateas para conocerlo. Y entre aquellos primeros viajeros hubo uno muy especial: <strong>Jacques Carrey</strong>.</p>
<p>Viajaba como acompañante, en el séquito del embajador francés en Constantinopla, un hombre llamado <strong>Charles-Francçois Olier</strong>, Marqués de Nointel. La visita se hizo en el año 1674, y Jacques Carrey realizó en sus cuadernos unos dibujos que luego serían valiosísimos. En ellos aparecen todas las esculturas en el estado en el que se encontraban en 1674. Son de crucial importancia no por su valor artístico sino documental, pues de haber llegado Carrey veinte años más tarde no habría tenido mucho que dibujar.</p>
<figure class="alignnone"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/carrey-dibujo-300x175.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/carrey-dibujo-1024x599.jpg 640w" alt="Dibujo del friso del Partenón. Jacques Carrey." /></figure>
<h3>5. 26 de septiembre de 1687. El día en que el Partenón saltó por los aires.</h3>
<p>Según Cornelia Hadziaslani, historiadora del arte experta en el Partenón, aquel día tuvo lugar <strong>&quot;la más grave destrucción en la historia de la cultura griega&quot;</strong>. </p>
<p>Hasta entonces sólo la pérdida de algunas esculturas, realizada tras la llegada del cristianismo, había tenido un carácter definitivo. El resto de los cambios eran perfectamente reversibles y el edificio estaba completo y en buen estado. Lo que pasó aquel día de septiembre fue, en cambio, una tragedia.</p>
<p>Ocurrió en el marco de una guerra entre el <strong>Imperio Otomano</strong> y la <strong>República de Venecia</strong>. Los turcos tuvieron la genial idea de utilizar el Partenón como almacén de pólvora, y unos mercenarios de la Armada veneciana, liderados por Francesco Morosini, bombardearon la Acrópolis desde las zona baja de la ciudad. </p>
<p>Ocurrió lo inevitable. Una de las explosiones fue a dar al centro del Partenón y el templo saltó por los aires. Cayeron los muros de la cella y casi toda la columnata de la pronaos, seis columnas de la cara sur, ocho de la norte y toda la techumbre. El estado ruinoso que tiene el templo hoy en día se debe básicamente a lo que sucedió aquel 26 de septiembre de 1687.</p>
<p>Además, aquello inició otra catástrofe: la del saqueo y el expolio. Empezaron los propios venecianos, que se llevaron como trofeos los caballos de los carros de Atenea y Poseidón que adornaban el frontón oeste. Poco después el francés <strong>Count Choisul-Goufier</strong>, embajador en Constantinopla, se llevó una metopa y una parte del friso de las panateneas, que hoy se exponen en el Museo del Louvre. </p>
<p>Pero lo peor estaba por llegar.</p>
<h3>6. ¡Que vienen los coleccionistas! El día en que Lord Elgin destrozó el Partenón.</h3>
<p>Elgin llegó a Atenas en 1800 como embajador del Imperio Británico en Constantinopla. Antes de partir hacia Turquía ya había expresado su deseo de que le acompañara un grupo de artistas y dibujantes para documentar el Partenón y el resto de templos de la Acrópolis, pero el gobierno de Londres ignoró sus peticiones.</p>
<p>Aun así, Elgin pagó de su bolsillo a un buen grupo de artistas que realizara la tarea. E hizo algo más. Encontró un Partenón en estado ruinoso y decidió llevarse no un <em>souvenir</em>, sino todo lo que pudo.</p>
<p>Falsificó un permiso del sultán y, con la excusa de estudiar, documentar y dibujar cada pieza, arrancó metopas y piezas de frisos sin el menor cuidado y las embarcó hacia Inglaterra. Ya en su época hubo quejas incluso entre sus propios compatriotas, como Lord Byron.</p>
<blockquote>
<p>Habiendo escapado de la rabia de los turcos y godos,

tu país envía un usurpador peor que los otros dos </p>
</blockquote>
<p>Desde entonces se conocen como Mármoles de Elgin. Iban a decorar su residencia privada, pero un oportuno divorcio lo dejó sin fondos y se vio obligado a vender sus piezas, que acabaron, como es sabido, en el Museo Británico. Para ver de verdad el Partenón hay que ir a Londres.</p>
<h3>7. ¡Que vienen los restauradores! El día que los románticos quisieron reconstruir ¡y corregir! el Partenón.</h3>
<p>Y después de los cristianos, los musulmanes, los venecianos y los coleccionistas, llegó el nacionalismo.</p>
<p>Grecia logró en 1822 despegarse del yugo otomano y se erigió en país independiente. Y las ruinas del período clásico cobraron de pronto un nuevo valor. Un valor político. La joven nación quería identificarse con aquella época gloriosa y para ello eran incompatibles los añadidos cristianos y musulmanes. Sobraba cualquier cosa, en general, que no &quot;pareciera&quot; del siglo V a.C. Y lo primero que hicieron fue eliminarlas. </p>

<p>Entre 1835 y 1844 se llevaron a cabo restauraciones desastrosas, con un criterio mucho más romántico que científico. Se llegaron a &quot;corregir&quot; las desviaciones ópticas de las columnas para erigir un templo de líneas rectas y a construir nuevas columnas de hormigón forradas de materiales que parecían antiguos. </p>
<p>Afortunadamente, a finales de siglo comenzaron otras restauraciones que, con criterios mucho más sólidos, utilizaron materiales y técnicas antiguas y distinguieron las intervenciones.</p>
<h2><span>Capítulo 3.</span> La arquitectura del Partenón, un templo renovador, imaginativo y moderno.</h2>
<p>Hasta aquí la historia del Partenón. Hay que conocerla para entender por qué lo que tenemos delante se nos presenta de esta manera y no de otra. Y con un edificio tan antiguo y tan relevante, la historia es larga. Veamos ahora qué tiene el Partenón que ofrecernos, y en qué debemos fijarnos para aprovechar la visita. </p>
<p>El Partenón es un templo <strong>dórico</strong>, aunque con algunas particularidades. El Partenón es un templo <strong>octástilo</strong>, es decir, tiene ocho columnas en sus dos fachadas, que miden 31 metros de anchura. En sus laterales, de 69,50 metros, se disponen diecisiete columnas. Y el Partenón es un templo períptero, es decir, tenía una columnata exterior que rodeaba todo su perímetro.</p>
<p>La cella la tiene (o la tuvo) dividida en dos partes desiguales. Un muro transversal la convertía en un especie de doble templo, con dos grandes estancias. La celebre <strong>Parthénos</strong> de Fidias ocupaba la mayor de ellos. Flanqueaba la estatua una columnata dórica sobre la cual corría un arquitrabe que soportaba una segunda hilera de columnas que sostenía la techumbre. La altura era necesaria, pues la Parthénos medía unos pantagruélicos trece metros de altura.</p>
<p>El otro recinto de la cella servía para guardar el tesoro, una función muy habitual en este tipo de edificios, y no solo en Grecia. Aquí guardó Pericles el tesoro de la Liga de Delos, tan polémico.</p>
<h3>Los arreglos visuales, una sinfonía de curvas e inclinaciones</h3>
<p>Parece mentira, pero el Partenón tiene pocas líneas rectas.</p>
<p>Los arquitectos utilizaban muchas veces pequeñas desviaciones para evitar la sensación de excesiva rigidez. La más conocida afectaba a las columnas, que en lugar de ser completamente rectas, se ensanchaban muy ligeramente en su zona central. A este fenómeno se lo conoce como <strong>éntasis</strong>.</p>
<p>En el Partenón, este tipo de arreglos se llevaron al extremo. El más importante es el que afecta a un viejo problema de los templos dóricos, resuelto aquí de forma audaz y elegantísima. </p>
<p>El canon dórico tenía una norma inquebrantable: el eje de las columnas debía coincidir con el de los triglifos, cuyo centro quedaba así perfectamente alineado y transmitía una sensación de orden y pureza. Pero el espectador avispado se dará cuenta enseguida de un problema: los triglifos son más estrechos que las columnas. </p>
<figure class="alignnone"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/partenon-metopas-300x200.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/partenon-metopas-1024x682.jpg 640w" alt="Partenón" /></figure>
<p>Era imposible cumplir la norma en todos los casos, pues los triglifos exteriores, los de la esquina de cada fachada, no podrían llegar al extremo. Como el último de los triglifos debía finalizar justo en el extremo de la fachada, quedaba no solamente desalineado con su respectiva columna, sino que impedía también que todas las metopas midieran lo mismo. </p>
<p>¿Cuál fue la solución tradicional? Agrandar el tamaño de las últimas metopas. ¿Qué se hizo en el Partenón? Saltarse la norma. </p>
<p>Las metopas del Partenón van reduciendo su tamaño gradualmente desde el centro hasta los extremos. Las centrales son las más anchas, y las laterales las más estrechas. Como cada una mide un poco más, ninguna de ellas está perfectamente alineada con la columna que tiene debajo. Pero como la desviación es tan pequeña, se hace imperceptible a simple vista. Sólo sacando el metro puede uno darse cuenta del engaño. Y a los griegos de la época clásica les importaba más el ojo que el metro.</p>
<p>Así es todo en el Partenón. No lo parece, pero, además:</p>
<ul>
<li>Las columnas exteriores son un poco más voluminosas que las demás, pues de otra forma parecerían más delgadas.</li>
<li>Todas las columnas del peristilo tienen una ligera inclinación hacia dentro, hacia la cella, para corregir el efecto óptico que nos llevaría a pensar que se nos vienen encima.</li>
<li>El entablamento, en contraste, está echado ligeramente hacia adelante.</li>
<li>El espacio entre las columnas se va estrechando conforme nos acercamos a los extremos. Pero a su propio ritmo, no al mismo que las metopas.</li>
<li>El estilóbato, los tres escalones que soportaban el templo, está a su vez abombado: es más alto en el centro que en los extremos.</li>
</ul>
<p>No hay en el Partenón elementos pasivos que &quot;simplemente&quot; soporten el peso, junten o apoyen. Todo está vivo, todo juega un papel activo que participa en la contemplación de la obra.</p>
<p>El Partenón es eso, una obra hecha para contemplarse. Es, más que un edificio, una escultura gigante. Y tiene sentido, pues si un edificio normalmente se construye desde su interior, que ha de cumplir una función, el <a href="https://rutacultural.com/templos-griegos/">templo griego</a> tiene un interior vedado al público. La mayoría de la gente sólo podía contemplarlo por fuera y ese exterior debía estar a la altura de un dios, pues era su casa.</p>
<p>Lo que alcanza el Partenón es una maravillosa relación de equilibrios y contrastes entre sus partes. Supera por fin la vieja rigidez de los templos arcaicos. Es grácil, pero no débil. Es fuerte, pero no robusto. Está hecho pensando exclusivamente en los ojos que habían de contemplarlo, en las imperfecciones de la mirada humana. Igual que sus esculturas representaron a los dioses de una forma más humana que nunca, las normas se adaptaron también a los espectadores. </p>
<p>Dijo <a href="http://revistes.ub.edu/index.php/EstudiosHelenicos/article/viewFile/5306/7066">Francisco Andrados</a> que el Partenón fue incluso demasiado moderno. Que los griegos de su tiempo no encontraban en él la espiritualidad propia de los edificios religiosos. Que la diferencia entre el Partenón y un templo arcaico podía ser la misma que entre una iglesia románica y una renacentista. Que el Partenón de Fidias, como las iglesias de <a href="https://rutacultural.com/ruta-de-brunelleschi-florencia/">Brunelleschi</a>, era más humano que divino.</p>
<p>Pero aún no hemos hablado de las esculturas.</p>
<h2><span>Capítulo 4.</span> Las maltratadas, destrozadas, robadas y maravillosas esculturas del Partenón.</h2>
<p>La decoración escultórica del templo comprende tres partes:</p>
<ol>
<li>el friso que ciñe los muros de la cella, que un templo dórico no debería existir pero que en el Partenón sí existe.</li>
<li>las metopas, que ya sabemos que son los espacios libres que quedan entre los triglifos</li>
<li>los frontones, los espacios triangulares que coronan ambas fachadas</li>
</ol>
<p>Fidias fue el encargado de su realización, pero obviamente él no pudo hacerlo todo. Debió tener un número importante de ayudantes, no sólo por la cantidad de trabajo sino por las diferencias estilísticas que se aprecian entre unas y otras.</p>
<h3>Las metopas</h3>
<figure class="alignnone"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/partenon-metopa-300x273.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/partenon-metopa.jpg 640w" alt="Metopa 26" /><figcaption>Metopa 26</figcaption></figure>
<p>En cada una de las fachadas menores había catorce metopas. En los laterales, treinta y dos. Noventa y dos metopas en total, todas y cada decoradas con altorrelieves que representaban luchas míticas:</p>
<ul>
<li>La <strong>Gigantomaquia</strong> en la fachada oriental.</li>
<li>La <strong>Amazonomaquia</strong> en la fachada occidental.</li>
<li>La <strong>Iliupersis</strong>, o Guerra de Troya, en la septentrional.</li>
<li>La <strong>Centauromaquia</strong> en la meridional.</li>
</ul>
<p>Hoy día, como es tristemente obvio después de haber visto las historia del Partenón, las metopas no se conservan <em>in situ</em>. Para verlas hay que ir al Museo de la Acrópolis, al Louvre y al Museo Británico.</p>
<h3>El friso de las panateneas</h3>
<p>El principal alejamiento del Partenón con respecto a los templos dóricos clásicos es la existencia de un friso sobre toda columnata interior. El Partenón, como templo períptero, tenía un doble columnata alrededor de todo su perímetro. Sobre la exterior se situaban los triglifos y las metopas de los que ya hemos hablado. Sobre la interior se desplegaba un friso, una superficie decorada, sin interrupciones, que era un rasgo propio de los templos jónicos.</p>
<figure class="alignnone"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/friso-panateneas-300x154.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/friso-panateneas.jpg 640w" alt="Friso de las panateneas" /></figure>
<p>El tema del friso era uno solo: la procesión de las panateneas. Cada año, y de forma especialmente significativa cada cuatro años, las doncellas tejían y bordaban un precioso peplo destinado a la diosa protectora de la ciudad, y lo llevaban en procesión hacia el templo que la custodiaba, el Partenón. </p>
<p>El friso es maravilloso en su calidad técnica y en su concepción, pues aquí, entre doncellas y dioses, aparecen y son reconocibles personajes de Atenas de la época, sobre todo ancianos. Humano es el Partenón hasta en los últimos detalles.</p>
<p>Este friso ya no está en el Partenón, cuyos muros interiores se han perdido. Y si estuviera, no lo veríamos a la altura y al detalle al que puede contemplarse en el Museo Británico. Sí, fue una de las muchas piezas de escultura que se llevó con Lord Elgin.</p>
<h3>Los frontones</h3>
<p>También están el British los dos frontones, o lo que quedaba de ellos en 1800.</p>
<p>Las escenas de los frontones tenían como protagonista a Atenea. En el oriental se representaban su nacimiento. En el occidental, su enfrentamiento con Poseidón para lograr el dominio de la región ática. </p>
<figure class="alignnone"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/partenon-fronton1-300x121.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/partenon-fronton1-1024x413.jpg 640w" alt="Frontón occidental del Partenón" /></figure>
<p>Empecemos por <strong>el nacimiento de Palas Atenea</strong>, representado en la fachada oriental del edificio. Citamos aquí al que sigue siendo el libro de referencia en los asuntos del arte griego, el manual de <a href="https://amzn.to/2MRm9RC" rel="nofollow">Antonio Blanco Freijeiro</a>, que disfrutará enormemente cualquier interesado en esta materia:</p>
<blockquote>
<p>En medio del frontón oriental encontrábase Zeus, sentado en su trono, y frente a él Atenea, recién nacida de la cabeza de su padre como la encarnación de una idea. Lejos de recordar a la vivaracha muñequita de las representaciones tradicionales, Palas Atenea viene al mundo con la figura de una fuerte doncella, que es coronada por Niké. Hefesto y Hermes, que han asistido a Zeus en su extraño alumbramiento, hacen ademán de huir, asombrados por el prodigio. Dos grupos de dioses olímpicos presenciaban aquel estupendo suceso: comenzando por la izquierda, Hera y su sirvienta, Iris, en pie; Démeter y Koré, sentadas, y Dionisos, tendido —la única estatua de los frontones que todavía conserva la cabeza en su sitio—, embelesado en la contemplación del carro de Helios, que en aquel momento surgía del mar. </p>
</blockquote>
<p>Ver todo esto de cerca, en el Museo Británico, es un experiencia de las que ponen los vellos de punta. Seguramente sería aún mejor verlo en el Museo de la Acrópolis, que tienen habilitada una sala, hoy vacía, para albergarlos algún día. Una sala desde la que se ve el propio Partenón.</p>
<figure class="alignnone"><img decoding="async" src="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/partenon-fronton2-300x149.jpg" srcset="https://rutacultural.com/wp-content/uploads/2018/09/partenon-fronton2.jpg 640w" alt="" /></figure>
<p>Pero sigamos.</p>
<blockquote>
<p>A mano derecha del espectador, en la otra ala, había tres figuras femeninas envueltas en finísimos vestidos, las tres llamadas tradicionalmente Parcas; una de ellas tiénese hoy como representación de Ártemis, y la otra, reclinada en su regazo, como efigie de Afrodita, que se entretiene, de modo equivalente al Dionisos del extremo opuesto, contemplando la inmersión del carro de Selene en las ondas del océano. La cabeza del caballo de Selene, última escultura del frontón, es obra de una perfección tal, que Goethe la señala como ejemplo insigne de superación de la naturaleza por el arte.</p>
</blockquote>
<p>Interrumpimos para hablar un momento de los frisos, un elemento muy particular. Estaba ya ahí cuando se levantaron los primeros templos, y los arquitectos siguen recurriendo a él en la actualidad cuando quieren transmitir solemnidad y elegancia. Pero el friso es problemático, o mejor dicho, lo es su decoración. Es un elemento que obliga al escultor a adecuarse a diferentes alturas, que se van haciendo imposiblemente pequeñas cuando se acercan a los extremos.</p>
<blockquote>
<p>La figura de Zeus no ocupaba exactamente el centro del frontón, sino que estaba un poco desviada hacia la izquierda, porque los atenienses, a diferencia de los demás griegos, no eran amigos de colocar una figura en el centro geométrico de los frontones. Los atónitos cirujanos Hefestos y Hermes se apartan de Zeus con vivos ademanes, que las demás figuras repiten, atenuando gradualmente su fuerza, hasta llegar a las de los extremos, que por su carácter estelar, cósmico, acogen con indiferencia el nacimiento de una diosa destinada a guiar a los mortales. Así, pues, en este frontón se observa un movimiento que irradia del centro y se debilita en los extremos, un <em>decrescendo</em>.</p>
</blockquote>
<p>En los templos más antiguos, la mayoría de las veces se representaban monstruos, animales y figuras mitológicas. Un ejemplo es la célebre Gorgona del Templo de Artemisa de <a href="https://rutacultural.com/corfu-delicia-griega-con-aire-veneciano/">Corfú</a>. Las figuras más grandes ocupaban el centro del friso, y en sus laterales se representaban, simplemente, figuras secundarias que adoptaban un tamaño menor, de acuerdo a su menor relevancia en la escena.</p>
<p>Pero esta era un solución imperfecta. El arte griego iba tendiendo al naturalismo y estos trucos eran un incordio. Con el tiempo, se empezaron a utilizar monstruos marinos o animales alargados, como serpientes, en las zonas donde el friso reducía su altura. Hasta que la eclosión de una religión cada vez más antropocéntrica obligó a utilizar las soluciones que vemos aquí. Cuando prácticamente son figuras humanas las que ocupan la totalidad de la escena, se representan de pie en las zonas centrales y se van sentando y tumbando hacia los lados. Si hace falta un caballo, se muestra solo su cabeza. La necesidad agudiza el ingenio. </p>
<p>Sigamos con el frontón occidental, donde se desarrollaba <strong>la lucha entre Atenea y Poseidón por el dominio del Ática</strong>. Damos paso, de nuevo, al maestro Freijeiro:</p>
<blockquote>
<p>En un magnífico alarde de fuerza elemental, el señor de los mares hería la tierra con su enorme tridente y hacía surtir de la brecha un manantial de agua salada; al mismo tiempo, Atenea clavaba su lanza en el suelo y su golpe producía el olivo que le dio la victoria. A espaldas de los dioses litigantes, los corceles de sus carros, gobernado el uno por Niké y el otro por Anfítrite, se levantaban de manos hasta tocar con sus cabezas la sima del frontón. Como jueces asisten al duelo Hermes e Iris, «ojos y oídos de Zeus», y los héroes locales: la familia de Kekrops y la de Erecteo. Finalmente, en los ángulos se encontraban dos figuras tendidas, una femenina y otra varonil, que sin razón alguna se llaman por costumbre «divinidades fluviales». Las gigantescas figuras de este frontón se mueven con inusitada violencia. Los dos grandes rivales están «fuera de sí» espiritualmente y fuera de su centro de gravedad materialmente. Las demás figuras, incluso los caballos, parecen conmovidas por la formidable lucha que se desarrolla en el centro y que rompe el frontón en dos mitades hostiles. Es muy probable que ambas composiciones se forjasen en la mente de Fidias, aun cuando luego el mismo artista confiase su ejecución a sus mejores discípulos.</p>
</blockquote>
<p>En el interior del Partenón, como ya hemos comentado, había dos salas. Una guardaba al tesoro. La otra, la principal, albergaba una gigantesca <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Atenea_Partenos">estatua</a> de la diosa a la que estaba dedicada al templo. La protectora de Atenas, Palas Atenea. Esta estatua era obra de fidias y estaba hecha toda ella de oro y de marfil, por lo que se conoce como crisoelefantina. Hoy, tristemente, no se conserva. </p>
<h2><span>Capítulo 5.</span> Unos apuntes finales.</h2>
<p>Para ver el Partenón hay que ir Atenas, claro. Y allí no sólo hay que ver la ruina del Partenón, sino también el moderno Museo de la Acrópolis. Las autoridades griegas esperan que en un futuro próximo se pueden mostrar allí los mármoles de Elgin, cuya campaña de recuperación sigue en marcha.</p>
<div class="tip">
<p>Y para verlo bien lo mejor es contratar una <a href="https://www.civitatis.com/es/atenas/visita-guiada-atenas-completa/?aid=1263" rel="nofollow">visita guiada</a> que, a ser posible, incluya el Partenón en una ruta más amplia.</p>
</div>
<p>También hay que ir a París, al Louvre, donde se conservan una serie de metopas y esculturas. Y por supuesto hay que ir también a <a href="https://rutacultural.com/diez-museos-de-londres/">Londres</a>, donde hoy por hoy y quién sabe durante cuánto tiempo están los mármoles de Elgin. El Museo Británico no tiene, de momento, intención de devolverlos. </p>
<p>Para aprender más sobre el apasionante edificio, y sobre su época, recomendamos <a href="https://exploralibros.com/no-ficcion/arte/libros-arte-clasico/">este artículo</a> en Exploralibros sobre los mejores libros de arte clásico. Por aquí te dejamos los dos que más nos han servido para la elaboración de este artículo:</p>
<p>El de <a href="https://amzn.to/2MRm9RC" rel="nofollow">Antonio Blanco Freijeiro</a> sigue siendo el mejor manual sobre arte griego disponible en español. Y no sólo era un experto en la materia y un apasionado, sino un excelente escritor. Su lectura es una gozada.</p>
<div class="amz-widget">
<div class="amz-img"><a rel="nofollow noopener noreferrer" target="blank" href="https://amzn.to/2xv5CNI"><img decoding="async" src="https://images-na.ssl-images-amazon.com/images/I/51HZa-U9mnL._SX353_BO1,204,203,200_.jpg" alt="Arte griego"></a></div>
<p><span class="amz-title"><a rel="nofollow noopener noreferrer" target="blank" href="https://amzn.to/2xv5CNI">Arte griego</a></span><span class="amz-author">Antonio Blanco Freijeiro</span><span class="amz-data">Tapa dura. 464 páginas. Consejo Superior de Investigaciones Cientificas.</span><a class="amz-buy" rel="nofollow noopener noreferrer" target="blank" href="https://amzn.to/2xv5CNI">Comprar</a></div>
<p>El de Luciano Canfora es el libro que mejor describe la época en la que se construyó el Partenón. Por su amplia visión, su tratamiento desmitificador y su profunda mirada crítica, la la lectura de <a href="https://amzn.to/2LtPIDS" rel="nofollow">El mundo de Atenas</a> es una idea excelente para comprender en toda su complejidad la Atenas de Pericles.</p>
<div class="amz-widget">
<div class="amz-img"><a rel="nofollow noopener noreferrer" target="blank" href="https://amzn.to/3ewxsK4"><img decoding="async" src="https://images-na.ssl-images-amazon.com/images/I/4112DmKu%2B%2BL._SY344_BO1,204,203,200_.jpg" alt="El mundo de Atenas"></a></div>
<p><span class="amz-title"><a rel="nofollow noopener noreferrer" target="blank" href="https://amzn.to/3ewxsK4">El mundo de Atenas</a></span><span class="amz-author">Luciano Canfora</span><span class="amz-data">Tapa blanda. 544 páginas. Editorial Anagrama S.A..</span><a class="amz-buy" rel="nofollow noopener noreferrer" target="blank" href="https://amzn.to/3ewxsK4">Comprar</a></div>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://rutacultural.com/partenon/">La guía definitiva para ver el Partenón de Atenas</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://rutacultural.com">Ruta Cultural</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>

<!--
Performance optimized by W3 Total Cache. Learn more: https://www.boldgrid.com/w3-total-cache/

Caché de objetos 68/71 objetos usando disk
Almacenamiento en caché de páginas con disk: enhanced 

Served from: rutacultural.com @ 2026-03-15 08:19:21 by W3 Total Cache
-->