Hace unos días hablábamos aquí del hermoso testimonio del prerrománico astur, que pervive en el Naranco.Hoy nos acercamos a un rincón entre verdes prados, a algo más de treinta km. de distancia de Oviedo (un destino perfecto para el verano, como explicamos aquí), donde nos espera una preciosa y enigmática joya relacionada con el estilo del Naranco: Santa Cristina de Lena.

Camino hacia Santa Cristina de Lena
Camino hacia Santa Cristina de Lena. Fuente

La subida por un bucólico sendero, acompañados por cantos de gallos y ladridos de perros que extrañan a los paseantes, nos conduce a la suave colina sobre la que se encuentra emplazada esta pequeña iglesia de aspecto sobrio, que es concocida en el lugar como la iglesia de las esquinas. Los numerosos pilares exteriores y la configuración cruciforme de sus espacios provocan un juego de salientes y entrantes acentuado por las reducidas dimensiones del edificio, que justifican sobradamente esa voz popular.

 Santa Cristina de Lena.
Santa Cristina de Lena.. Fuente

Considerada durante muchos años como continuadora de las obras del Naranco, se entendía como una consecuencia de aquellas, pero estudios posteriores han puesto en duda las conclusiones que situaban esta iglesia en la época de Orduño I, hijo y sucesor de Ramiro I. Es más que probable que sea una construcción anterior en la que intervinieron, las mismas manos que levantaron las construcciones palatinas ramirenses.

Un emplazamiento estratégico

¿Hubo aquí siempre un templo, pagano o no? ¿Es esta capilla el resultado del traslado a este emplazamiento de otro preexistente del que se reutilizaron los materiales? Las respuestas entran en el terreno de la especulación, pero es evidente que el lugar donde se encuentra era una atalaya estratégica desde la que observar un cruce importante de caminos, la vía que une Asturias y la Meseta Castellana a través del Puerto de Pajares.

Desde su ubicación se controla todo el cauce del Lena, y una buena parte del concejo. Santa Cristina está situada en línea con una red de conexiones que servirían desde tiempos inmemoriales como vigilancia de un entorno de montaña, como varios túmulos y dólmenes milenarios, o varios castros romanos.

De su estratégico emplazamiento nos habla también la utilización en la guerra del 36 como lugar de control sobre un valle en el que confluyen varios caminos de la ribera del Lena.

Felgueras desde Santa Cristina
Felgueras desde Santa Cristina. Fuente

El exterior del edificio

Sobre una planta de cruz griega y con unas dimensiones reducidas, se levanta este edificio del que se dice pudo formar parte de un conjunto palatino a las afueras del Naranco para recreo de la familia real. Esta posibilidad no parece muy descabellada dado que el edificio tiene una tribuna, que se cree regia, aunque hay otra teoría que la justifica como capilla de una posible fundación monástica.

La perfeceta simetría de sus volúmenes cúbicos reforzados por numerosos contrafuertes se continúa en el planteamiento de su alzado, sobre una única nave rectangular a la que se adosan en el centro de cada lado, cuatro estancias cuya función va desde el nártex, a sus pies, enfrentado con la cabecera, y dos estancias a los lados, de las que no se ha podido asegurar cuál era su funcionalidad. Esta planimetría la relaciona con el mundo visigodo.

Pero hasta el siglo XVII no se encuentran referencias documentales sobre el edificio, donde aparece ya con la advocación de Santa Cristina. No fue hasta la segunda mitad del siglo XIX cuando se acometieron las obras de restauración más importantes, realizadas por Juan Bautista Lázaro, y ya en el siglo XX, tuvo que ser intervenida de nuevo para reparar los destrozos que sufrió en la Revolución de 1934. Pero las reparaciones y los estudios arqueológicos continúan en la actualidad.

 Santa Cristina de Lena
Santa Cristina de Lena. Fuente
 Santa Cristina de Lena.
Santa Cristina de Lena.. Fuente
Cabecera de Santa Cristina
Cabecera de Santa Cristina. Fuente
Detalle de Santa Cristina
Detalle de Santa Cristina. Fuente

Hay detalles visibles en el exterior que, junto a otros detalles internos, hacen de Santa Cristina de Lena, un eslabón sin cerrar, en cuanto a su origen, como las columnas del vano de la cabecera, cuyos capiteles parecen representar dos búhos. La Historiografía del Arte los ha descrito siempre como dos capiteles con volutas, realizadas con un dibujo inciso.

Son en todo caso unas volutas que se acercan claramene a la representación de éstos animales, relacionados con el mundo totémico mortuorio de algunas culturas paganas prerromanas, y casualmente o no, aparecen orientados hacia el Dolmen de Carabanés, muy bien conservado por cierto, y situado en el paso de La Vía Romana de La Carisa, justo en esta línea de observación milenaria de la que hablamos antes. Estas columnillas están realizadas en un material marmóreo, sin pulir. Buhos o volutas, su factura técnica está claramente distante de la labor del resto de capiteles realizados, sin duda alguna, relacionados con el estilo ramirense.

¿Puede estar este edificio situado sobre un monumento pagano sobre el que se levantaron posteriores templos, reutilizándose algunos de sus materiales? No es algo imposible, ya que como vamos a ver en su interior, los artífices que levantaron Santa Cristina, reutilizaron piezas importantes que enlazan el edificio con varios lenguajes bien distintos.

 Santa Cristina de Lena.
Santa Cristina de Lena.. Fuente
 Santa Cristina de Lena.
Santa Cristina de Lena.. Fuente

Su complejo interior

Un arco de medio punto que apoya sus dovelas sobre columnas sin decoración alguna, abre la única entrada hacia un nártex abovedado que nos comunica con la nave de la iglesia. La angostura del nártex se explica porque sirve de sostén al camarín superior, interpretado como tribuna regia, y que presenta la singularidad de prolongarse hacia el primer tramo de la nave, sostenido por un gran arco de medio punto. Esta configuración de la tribuna avanzando sobre la nave, recuerda a los coros altos de las iglesias posteriores, siendo una especie de palco que separa claramente las jerarquías sociales.

 Santa Cristina de Lena
Santa Cristina de Lena. Fuente
Escalera de acceso a la tribuna superior.
Escalera de acceso a la tribuna superior.. Fuente

Este “palco” nos coloca ante la visión de la pequeña iglesia dividada por una iconostasis que separa la zona de fieles de la zona sagrada ocupada por el clero, justificada por el modo de celebración de la liturgia de aquellos momentos. La entrada de luz natural es escasa, generando a ciertas horas un juego místico de haces luminosos que le confieren al espacio un innegable eco de espiritualidad.

 Santa Cristina de Lena.
Santa Cristina de Lena.. Fuente

La iconostasis es una pieza singular, configurada por una arquería transversal situada a una altura muy superior con respecto a la zona de los fieles, y a la que se accede a través de dos escaleras adosadas a los muros laterales. Es una composición única en el medievo español, en la que algunos han visto un lejano recuerdo de las arquerías de la Mezquita cordobesa. Sus tres arcos de medio punto se apoyan sobre columnas de mármol cuyos capiteles de estilo clásico se ha dado por sentado que son reutilizaciones de materiales de otro templo, pero la imagen de esta arquería y sus capiteles recuerdan la arquería del belvedere de Santa María del Naranco, cuyos capiteles son también de claro sabor clásico y están datados en el 842. Salvando siempre una evidente diferencia en la construcción, que en Santa Cristina es bastante más primaria.

Capitel
Capitel. Fuente

Pero si estas columnas son lisas, las que enfrentadas a éstas aparecen en el muro que cierra la iconostasis, son ya sogueadas y sus capiteles trapezoidales tienen una innegable similitud con los que vimos en Santa María y en San Miguel, no acabando aquí la fuente ramirense que relaciona estos edificios.

 Santa Cristina de Lena.
Santa Cristina de Lena. Fuente
 Santa Cristina de Lena
Santa Cristina de Lena. Fuente
 Santa Cristina de Lena.
Santa Cristina de Lena. Fuente

Las arquerías ciegas de medio punto peraltadas que veíamos en la planta alta de Santa María, se repiten aquí a lo largo de toda la nave, presentando el mismo sistema constructico que aquella, y en las enjutas de estos arcos aparecen, como allí, clípeos decorados y enmarcados en dobles soguedaos de una factura inferior a los edificios del Naranco.

 Santa Cristina de Lena.
Santa Cristina de Lena. Fuente

Pero en esta mezcla de estilos, tiene en la iconostasis otras dos “perlas únicas”. Sobre los tres arcos hay cinco celosías caladas que ayudan a tamizar la luz. La labor de calado es original pero está realizada sobre placas visigodas, tema que se ha podido probar porque en una de ellas aparece un epitafio que alude a un personaje de nombre Telio y fallecido en el 643. Este tipo de celosías aluden claramente al mundo mozárabe.

Santa Cristina de Lena. Interior
Santa Cristina de Lena. Interior. Fuente

La otra perla es el cancel que sirve de barrera entre espacios, articulado con tres monolitos labrados con motivos del mundo visigodo y cuya procedencia la atestiguan las inscripciones que hablan de como las ofrece “El Abad Flaino lo ofrece en honor de los apóstoles del Señor Pedro y Pablo”. Esto confirma que hubo aquí o muy cerca una iglesia visigoda.

 Santa Cristina de Lena. Detalle del relieve del altar.
Santa Cristina de Lena. Detalle del relieve del altar.. Fuente

Leyendas que sobrevuelan sobre Santa Cristina

Si a todas esta mezclas de estilos, que significan modos diferentes de entender la vida, le añadimos que la restauración del siglo XIX fue realizada con criterios historicistas, las dudas sobre su imagen primera se multiplican. Pero hay algo que no pueden acallar las dudas, y es la fascinación que provoca esta pequeña iglesia, fascinación a la que ayuda el lugar donde se encuentra, cerca y lejos del ruido del mundo.

La voz popular cuenta leyendas que hablan de tesoros escondidos bajo su estructura, de gallinas que ponen cada cien años huevos de oro, o de vocaciones religiosas acalladas con crueles martirios que dieron lugar a alguna vida santificada.

Un amigo asturiano nos comentaba hace poco que la niebla, tan común en estos parajes, es símbolo de protección y buenos augurios. Quién sabe si ella tiene algo que ver con el hecho de que desde hace más de mil años este tesoro de nuestra historia permanezca firme, a pesar de sus heridas, para hacernos sentir parte de los deseos que la hicieron posible. Tendremos que contentarnos con eso, que no es poco. Si estáis cerca no dejéis de visitarla.

Vista de Santa Cristina
Vista de Santa Cristina. Fuente