Hace más de cuatrocientos años que Caravaggio murió sólo, enfermo y desesperado, en una playa de Puerto Ercole, según su biógrafo y enemigo, Baglione, murió tan malamente como había vivido. Volvía a Roma desde el exilio napolitano, con unos cuadros con los que pretendía comprar su indulto, al fin y al cabo era el pintor más celebrado y envidiado de Italia. Cualquiera de sus obras se vendían a precios desorbitados y los coleccionistas ansiaban sus cuadros. Envidiado por los demás artistas, odiado y admirado a partes iguales, la Ciudad Eterna no tuvo ocasión de perdonarle.

En el 2016 Roma celebró otra exposición del genio atormentado. No fue como las demás, en el Palazzo delle Esposizioni, el estudio florentino The Fake Factory montó un recorrido en el que fluían proyecciones en alta definición de sus célebres pinturas, acompañadas por una música intimista y enigmática, firmada por Stefano Saletti, y por los aromas de la Oficina del Perfume de la Farmacia de Santa María Novella. Las imágenes “fueron colocadas como si fuera una puesta en escena, una obra teatral”. Era un recorrido sensorial por el mundo de Michelangelo Merisi. En Ruta Cultural realizamos un viaje a Roma para disfrutar de aquella inmersión sensorial en su obra. Según sus creadores es una propuesta didáctica, por lo que nuestro viaje terminó en un encuentro con sus lienzos, en los que nos esperaba el Merisi, con toda su grandeza y con todos sus demonios.

Aún sin aquella espectacular exposición la propuesta sigue en pie, el espectáculo sigue allí, Caravaggio sigue en Roma como referente primero de la pintura barroca, y eso aunque él no lo viviera, es todo un triunfo.

Pero conozcamos un poco de su vida.

Michelangelo Merisi da Caravaggio

Michelangelo Merisi, es conocido como Caravaggio por relacionar su nacimiento con esta pequeña localidad perteneciente al condado de Bergamasco, en Lombardía, al norte de Italia, pero realmente nació en Milán, a principios del otoño de 1571.

Vivió durante algunos años en Caravaggio, de donde eran oriundos sus padres, para protegerse de la epidemia de peste que asoló Milán en 1576 y que se llevó por delante a su padre. Fermo Merisi. El padre, era un alto funcionario de la corte de Caravaggio, era el hombre de confianza del poderoso Francesco I Sforza, encargándose del mantenimiento de sus edificios pues era algo así como un maestro de obras con conocimientos de arquitectura. Su etapa en Caravaggio marcará el tipo de pintura de Michelangelo.

El pintor conoció a través de los protectores de su padre a familias importantes en la Italia del momento, intelectuales y pensadores próximos al humanismo y a la Reforma católica. Estas familias eran los Sforza, los Colonna, marqueses de Caravaggio, los Borromeo (parientes de papas y de San Carlo Borromeo) y los Doria. Muchos personajes importantes de estos linajes serían protectores de Caravaggio en su trayectoria en Roma y el exilio.

Primeros contactos con un barroco incipiente en el norte de Italia.

Se marchó a Milán en 1584 y trabajó como aprendiz en el taller del pintor Simón Peterzano, discípulo de la pintura de Tiziano, que le enseñó al joven Caravaggio algunos valores pictóricos que reúnen la tradición veneciana y la lombarda, como son el color y la sensualidad de Venecia y el luminismo realista de Lombardía, entonces todavía inmersos en un tardomanierismo del que no participó el Merisi, pues consideraba que el verdadero modelo para el arte no era el Renacimiento, o la estatuaria clásica, sino la propia naturaleza. Allí aprendió a manejar los pinceles antes de transmitirles su propio pulso.

Judit y Olofernes 1598 Galleria Nazionale d
Judit y Olofernes 1598 Galleria Nazionale d’Arte Antica, Rome

Michelangelo fue uno de los primeros en establecer la naturaleza muerta como género autónomo y de valor, le concedía la misma dignidad a un cuadro sobre flores o frutas, que a otro sobre historias bíblicas, y esto rompía con la jerarquía de temas existente hasta entonces.

Seguidor de la idea de que no existía una belleza única, sino muchas formas de enfrentar la belleza, haciendo presente la psicología del autor en su obra.

La huida a Egipto 1596. Galleria Doria Pamphili. Rome
La huida a Egipto 1596. Galleria Doria Pamphili. Rome

Eran tiempos en los que que había que mantener en las obras "el decoro" esa norma por la había que representar ciertos elementos inherentes a la dignidad del tema, como por ejemplo no pintar a Cristo vestido de mercader, sino con la dignidad de un personaje divino, o representar a los santos con sus atributos sagrados. Caravaggio se saltó continuamente el principio del decoro, o lo interpretó a su manera, y eso provocó odios y amores hacia su pintura.

Y el "moto", que es el movimiento interno de las figuras, con el que se interpretan las pasiones y la psicología de las mismas, Caravaggio lo utilizó para plantear actitudes sorprendentes en sus personajes, que inmediatamente atrapan al espectador.

Los Músicos. 1595. Metropolitan Museum of Art, New York
Los Músicos. 1595. Metropolitan Museum of Art, New York

A principios de la década de los noventa, mientras absorbía lo mejor de las diferentes tendencias de la pintura renacentista que ya tocaba a su fin, tomó contacto con los primeros síntomas del tenebrismo y el naturalismo de un incipiente barroco, mientras viajaba por la Lombardía y el Véneto. Aquel joven pintor que acabaría siendo el principal maestro barroco.

“Senza denari e pessimamente vestito”

Así cuentan sus biógrafos que llegó a Roma en 1592. Ninguna ciudad italiana por la que deambulara aquel joven aspirante a genio, marcaría tanto su destino como la Ciudad Eterna. En Roma se formó el genio, de Roma se impregnaron su arte y su vida, y a Roma suplicó perdón al final de sus días.

Llegó a Roma según sus biógrafos, en una situación de extrema necesidad, sin dirección en la que alojarse, y sin a penas medios para subsistir. Encontró trabajo como “pintor de flores y frutos” en el taller de Giuseppe Cesari, artista de cámara del Papa Clemente VIII, pero dos años más tarde "cansado de no poder pintar rostros", abandonó el taller decidido a abrirse camino por sí mismo.

Cesta de frutas. 1594/96. Pinacoteca Ambrosiana. Milan
Cesta de frutas. 1594/96. Pinacoteca Ambrosiana. Milan. Fuente

En su empeño de hacerse una carrera en Roma, Caravaggio conoció el fracaso y la enfermedad, sufrió malaria, pero esta época fue decisiva por los contactos con algunas personas que marcarían su vida. Vital fue para él Prospero Orsi, también pintor, que le ayudó a salir de la miseria, introduciendo al joven artista entre las altas esferas de la ciudad. A mediados de los años noventa, el Merisi había conseguido pintar algo más que parras y frutas, y sus cuadros, llenos de luz y jovialidad, con una temática tanto profana como religiosa, atrajeron la atención de ilustres mecenas, como el cardenal Scipione Borghese.

El amor victorioso. Staatliche Museen, Berlin
El amor victorioso. Staatliche Museen, Berlin

Un pintor para la Contrarreforma.

Aquellos cuadros llamaron la atención del cardenal Francesco María del Monte que acogió en su palacio a Caravaggio. El purpurado, humanista experto en música, alquimia, astrología, ciencia; y mecenas de las artes, mantenía en su entorno una cohorte de pintores en la que introdujo a Merisi, que abandonó entonces la pintura profana y se dedicó, hasta el final de sus días, de manera casi exclusiva a la religiosa.

La gran cantidad de templos que se levantaban en Roma por efecto de la Contrarreforma, supuso una oportunidad para los artistas de la ciudad. Contra la sobriedad protestante, las iglesias barrocas se prodigaron en mostrar la humanidad de la fe y la verdadera doctrina cristiana. Para ello, se llenaron de pinturas y esculturas naturalistas, reliquias y ornamentos de orfebrería.

Uno de estos templos, situado enfrente del Palacio Madama, residencia del cardenal, era la iglesia de San Luis de los Franceses. En ella se encontró Caravaggio con la Capilla Contarelli. La decoración de esta capilla fue el trampolín artístico de Caravaggio, en ella demostró cuál era su concepción de la pintura religiosa, y a partir de aquí se le abrieron las puertas a muchos otros encargos religiosos.

Martirio de San Mateo Contarelli Chapel, San Luigi dei Francesi, Rome.
Martirio de San Mateo Contarelli Chapel, San Luigi dei Francesi, Rome.

Lejos del idealismo de los personajes bíblicos que reclamaba el "decoro", Caravaggio los representa utilizando modelos de la calle, sin idealizarlos, tal cual eran, ancianos, mugrientos, feos, sucios, centrándose en la fuerza psicológica de esos personajes reales, utilizando para ello luces a veces imposibles, y diluyendo en tinieblas los decorados del fondo, con lo que resaltaba el dramatismo de sus composiciones. Acercando así lo sagrado a la realidad.

La muerte de la Virgen detalle 1602 Musée du Louvre, Paris
La muerte de la Virgen detalle 1602 Musée du Louvre, Paris

La polémica le persiguió por utilizar mendigos y prostitutas de modelos (la modelo de La muerte de la Virgen, al parecer era el cadáver de una prostituta embarazada), sin ocultar su suciedad, sus arrugas, sus piernas hinchadas o sus penosas ropas hechas andrajos.

El más famoso pintor de Roma

A principios del siglo XVII llega el momento de gloria de Caravaggio. Sus lienzos sobre San Mateo fueron la puerta que le abrió a los círculos artísticos y a los encargos. Ahora surgieron trabajos como La crucifixión de san Pedro, Marta y María, La muerte de la Virgen, La incredulidad de santo Tomás o La conversión de san Pablo. Su obra, naturalista e impregnada de realidad y religiosidad, obró el "milagro" de su fama y dividió en dos a la sociedad romana.

Pero el triunfo no vino sólo, el carácter violento y pendenciero de Merisi, llegó entonces a un punto tan intenso que le provocó la ruina. Líder de un grupo de amigos envueltos en riñas, juergas y excesos en los peores ambientes de Roma, dió suelta a sus mas bajos instintos siendo denunciado en muchas ocasiones y acumulando enemigos. Gracias a sus protectores, siguió adelante con su actividad artística. Hasta que el 29 de mayo de 1606 mató a Ranuccio Tomassoni, jefe de una pequeña banda armada romana. Las autoridades por un lado y los amigos del Tomassoni que le juraron venganza, por otro, dieron con Caravaggio en una huida a Nápoles bajo la protección de la familia Colonna.

Exilio y muerte

En Nápoles, lejos de la justicia romana recuperó su actividad y el prestigio del que gozaba en Roma. Pero el miedo y la depresión se apoderaron de él reflejándose en sus cuadros, cada vez más tenebristas, a penas se ven los fondos, lo que aumenta el drama de los personajes. Sólo tenía un deseo; regresar a Roma y obtener el perdón por su crimen.

Flagelación, 1607. Museo Nazionale di Capodimonte, Naples
Flagelación, 1607. Museo Nazionale di Capodimonte, Naples

Desde Nápoles viajó a la isla de Malta, donde fue nombrado caballero de la Orden de Malta, y de nuevo calló en una pelea callejera que hizo remover su historial por el crimen romano y fue expulsado de la orden, y otra vez tuvo que huir. Éste fue un duro golpe que le hizo hundirse más en la desesperación.

San Jerónimo. 1607. Museum of St John, La Valletta
San Jerónimo. 1607. Museum of St John, La Valletta

Sicilia y de nuevo en Nápoles, donde fue atacado por desconocidos, de manera tan brutal que costaba reconocer su rostro.

En 1610 le llegaron rumores de un posible indulto, y tomó un barco hacia Roma. En aquel viaje llevaba consigo algunos cuadros y muy pocas posesiones. El destino tenía otros planes y el barco hizo una escala en Porto Ercole donde fue detenido y encarcelado dos días. ¿Qué hizo para acabar en prisión? ¿Se emborrachó en alguna taberna y se enfrascó en una pelea? No falta quien habla de una conjura para matarle o robarle, una conjura que apunta a cualquiera de sus poderosos enemigos. ¡Quién sabe! cuando consiguó salir, su barco había zarpado sin él, llevándose sus cuadros que llevaba para pagar su vida y su libertad.

Enfermo de disentería, débil y sólo, cuentan que comenzó a correr por la playa persiguiendo al barco que tenía que haberle llevado a Roma. “Llegado a un lugar de la playa, concluye Baglione, se arrojó en el suelo. Sin ayuda humana, en pocos días murió malamente, como malamente había vivido”. Era el 18 de julio de 1610, sólo tenía 39 años.