El arte gótico se presenta en Francia como sucesor del románico, pero de ninguna manera supone una mera continuación. Está imbuido de una nueva filosofía y responde a una realidad socioeconómica muy diferente.

La nueva y grandiosa arquitectura de las ciudades recuperadas es consustancial al fenómeno gótico, pero no fue ni mucho menos su única expresión. En el siglo XII se traduce a Aristóteles y sus ideas opuestas al platonismo se extienden por toda Europa gracias, en gran medida, a Santo Tomás; la sensación prima ahora sobre la abstracción; pintores y escultores dejan a un lado el expresionismo y el simbolismo del románico para basarse en la observación y el cálculo e iniciar una búsqueda del naturalismo. En Italia y en Inglaterra se viven procesos muy similares, que dan lugar a resultados parecidos, aunque con ciertas diferencias.

Es en Francia donde la monarquía feudal emerge más poderosa, en la figura de los Capeto. El abad Suger, consejero real, decide reformar, entre 1132 y 1140, el lugar de enterramiento de los reyes de Francia: la abadía de Saint Denis, en un estilo más grandioso que se asocie a la dinastía reinante. Emplea la bóveda de crucería y el arco apuntado. El espacio que dejaba libre el muro es ocupado por la vidriera, en la que Suger busca despertar la mente de los creyentes de las tinieblas mediante la luz.

Entre el siglo XII y XIII tres catedrales marcarán el canon gótico que luego se extenderá por toda Europa: las de Chartres, Reims y Amiens. En la segunda mitad del XIII, la Sainte Chapelle de París lleva hasta el extremo la eliminación del muro, sustituido totalmente de vidrieras en lo que ha sido llamado el gótico radiante.

Basílica de Saint-Denis
Basílica de Saint-Denis. Fuente

La Basílica de Saint-Denis

En 1144, la consagración del coro de la basílica representó el advenimiento de una nueva arquitectura. El abad Suger, consejero real, decide reformar la abadía que era el lugar de enterramiento de los reyes de Francia y dotarla de un estilo más grandioso.

Emplea para ello la bóveda de crucería, el arco apuntado, la vidriera. Suger utiliza la magia de la luz para despertar la mente de los creyentes y construir un espacio espiritual desconocido hasta entonces.

El abovedado adoptó la técnica de la cruz de ojiva que permite repartir mejor la fuerza de las columnas. Así, cada una de las capillas laterales podía recibir la luz de colores a través de grandes ventanales gemelos decorados con vidrieras.

Catedral de Amiens
Catedral de Amiens. Fuente

La Catedral de Amiens

Con influjos evidentes de las catedrales de París y Chartres, Notre-Dame de Amiens es la mayor y más alta de todas las catedrales góticas francesas: mide 42,3 metros bajo la bóveda.

La magnífica fachada principal tiene una disposición tripartita en el plano horizontal tanto como en el vertical: tres portales que se abren a las tres naves del interior, tres niveles de altura y dos torres que, inacabadas, representan el único elemento inarmónico. Es notorio el profundo abocinamiento de los pórticos y las ventanas, con gran número de arquivoltas.

Aunque responde a los cánones habituales del gótico clásico, muestra ya algunos elementos innovadores del flamígero, como el rosetón, la bóveda septentrional o la galería entre el coro y el trascoro.

Catedral de Chartres
Catedral de Chartres. Fuente

La Catedral de Chartres

Edificio paradigmático dentro del modelo gótico, la Catedral de Chartres marca el arquetipo del gótico en el norte de Francia e inicia una fase de plenitud, en la técnica y en el estilo, que influirá decididamente en la mayor parte de las construcciones posteriores, muy especialmente en las catedrales de Reims y Amiens.

Al ser uno de los pocos edificios que conserva la práctica totalidad de sus vidrieras originales, Chartres puede considerarse el monumento más sobresaliente entre todos los que se conservan del siglo XIII. Su interior es, gracias a ello, uno de los que evocan con más autenticidad el ambiente original de las catedrales góticas.

Catedral de Laon
Catedral de Laon. Fuente

La Catedral de Laon

La sede del obispado de Laon se empezó a construir a mediados del siglo XII en incipiente estilo gótico, una de las primeras del país: se construyó sólo después de las de Saint-Denis y Saint-Ètienne de Sens; antes que Notre-Dame de París y las grandes iglesias del gótico clásico.

Sobrevivió bien a los avatares del tiempo: sólo fue parcialmente dañada durante la Revolución Francesa y salió completamente intacta de las guerras mundiales.

Su interior, de piedra blanca, posee una la iluminación muy superior a la que tiene, por ejemplo, Notre-Dame de París.

Notre-Dame al amanecer
Notre-Dame al amanecer. Fuente

Notre-Dame de París

Desde que el papa Alejandro III pusiera la primera piedra en 1163, hasta que las obras se completaron 170 años más tarde, pasaron por Notre-Dame los mejores canteros, artesanos, vidrieristas y escultores de la época, que legaron a París su iglesia más preciada. Situada en la céntrica Île de la Cité, junto al Sena, Notre-Dame es la Catedral de la ciudad, la más celebrada de sus iglesias y uno de sus más reconocibles símbolos.

Conviene admirarla detenidamente por fuera, y no sólo la magnífica fachada principal sino también sus pórticos y fachadas laterales –el magnífico acceso del lado sur, la extraordinariamente adornada Porte Rouge– así como los monumentales arbotantes que la rodean.

También, cómo no, el interior, sobrecogedor en su purísimo estilo gótico, luminoso y coloreado por las abundantes vidrieras. Subiendo a los pisos superiores se pueden admirar también las famosas gárgolas, los campanarios llenos de leyendas y unas magníficas vistas de París.

Catedral de Reims
Catedral de Reims. Fuente

La catedral de Reims

Otra seguidora del modelo de París y de Chartres, la Catedral de Reims destaca entre los edificios góticos de Francia por la grandeza de su arquitectura, por la calidad de su estatuaria y por su importancia simbólica, pues fue, durante el Antiguo Régimen, el lugar de la consagración de los monarcas de Francia.

Rasgo llamativo es la hipertrofia de la cabecera, particularidad común a muchas iglesias francesas del siglo XIII, pero mayor aún aquí, donde llega a ocupar la mitad exacta de todo el edificio. El resto de la construcción sigue los cánones que encontramos también en París y en Chartres, y que encontraremos en Beauvois, Chartres y en Estrasburgo: tres naves, transepto y, en alzado, un muro interior dividido también en tres niveles: arco, triforio y ventanas.

Catedral de Rouen
Catedral de Rouen. Fuente

La Catedral de Ruan

La Catedral de Ruan (Rouen), inmortalizada por la serie de pinturas que le dedicó Monet, tiene una profunda ligazón con la historia francesa. En el contiguo Palacio Arzobispal tuvo lugar el segundo proceso a Juana de Arco; y en su interior está enterrado el corazón de Ricardo I –Corazón de León– de Inglaterra.

Las dos torres laterales de la fachada principal representan etapas diferentes del gótico: clásica la Tour Saint-Romain, flamígera la Tour de Beurre. Entre ellas se dibuja la altísima aguja o flèche de hierro fundido, un añadido del siglo XIX que la convierte en la más alta de las catedrales francesas.

Catedral de Estrasburgo
Catedral de Estrasburgo. Fuente

La catedral de Estrasburgo

Catedral más alemana que francesa, se construyó a lo largo de cuatro siglos, entre el 1015 y el 1439, y acumuló influencias venidas de Borgoña, de Francia y del Sacro Imperio.

Destaca su fachada principal: los tímpanos que rematan los tres portales ricamente decorados y coronados por gabletes; o el rosetón, originalísimo, que en lugar de contar con imágenes religiosas en su decoración lo que muestra son espigas de trigo, símbolo del poder económico y comercial de la ciudad.

Destaca también su campanario, que, con sus 142 metros de altura, fue el edificio más alto del mundo desde el momento de su finalización, en 1647, hasta que, en 1874, fue superado por la aguja de la Catedral de Ruan.

Catedral de Bourges
Catedral de Bourges. Fuente

La Catedral de Bourges

Una de las joyas menos conocidas del arte gótico francés, siempre a la sombra de Chartres, Amiens y Reims, la catedral de Bourges fue construida entre el final del siglo XII y del siglo XIII, fue inscrita en diciembre de 1992 en lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Destaca su impresionante belleza, lograda mediante la gestión magistral de un espacio de proporciones armoniosas y de una decoración de la más alta calidad.

Interior de la Sainte-Chapelle
Interior de la Sainte-Chapelle. Fuente

La Sainte-Chapelle de París

Fue característica común de todas las iglesias góticas la elevada altura, la delgadez de los muros para dejar pasar la luz y el uso generalizado de las vidrieras. Pero en ningún lugar se llevó la iluminación a tal extremo como en la Sainte-Chapelle de París. Aquí, especialmente en la Capilla Alta, la reservada a los reyes, los vidrieristas contaron en cristal la historia del Génesis y los arquitectos tradujeron el “Hágase la luz” al lenguaje de la piedra y el cristal. El resultado es una sala que cuyos sólidos muros parecen invisibles.

La Sainte-Chapelle se encuentra en la Île de la Cité, a poca distancia de Notre-Dame y junto al Palacio de la Cité, del que formaba parte como capilla destinada al uso privado de los monarcas de Francia. Se construyó en sólo seis años, entre 1242 y 1248, y a ello se debe su aspecto tan unitario y coherente. Normalmente se la considerada como la mayor obra maestra del Gótico radiante.