El Jardín Majorelle es una obra de arte hecha de encaje cuyos hilos están engarzados por el agua. Pequeños refugios líquidos materializados en fuentes y estanques, le dan vida a un buen número de especies vegetales que crecen despreocupadas y vigorosas formando un oasis diseñado y controlodo por la mano del hombre. Entre su frondoso verdor revolotean numerosas especies de pájaros, sus cantos unidos al borboteo de las fuentes crean una sensación de paz que ayudan a la inspiración y al sosiego en la bulliciosa y soprendente ciudad de Marrakech.

Jardin Majorelle
Jardin Majorelle. Fuente
Jardin Majorelle
Jardin Majorelle. Fuente

Su creador

Situado en la zona de Guéliz fuera de la medina de Marrakech y en el núcleo principal de la ciudad nueva que fue construido por los franceses en los años treinta, este precioso jardín es la obra mimada, la más conocida de un artista de los colores y las formas de la naturaleza. Jacques Majorelle, que nació en Nancy, Francia, en 1886, le dedicó durante cuarenta años a este rincón de Marruecos, todo el primor y la pasión que sólo el amor por lo bello es capaz de dar sin medida.

Jardin Majorelle
Jardin Majorelle. Fuente

Jacques era hijo de Louis Majorelle, famoso diseñador de muebles que junto a Emile Gallé fundó la Escuela de Nancy. Creció en un ambiente artístico en el que el movimiento Art Nouveau lo inundaba todo. Su infancia entre dibujantes, ebanistas e inlayers de marquetería (algo así como diseñadores de taracea) de los talleres de su padre, le marcarán para siempre. El Art Nuveau bebe directamente en las fuentes de la naturaleza, y es aquí donde Jacques Majorelle desarrollará de por vida un amor hacia las formas que le ofrecían la flora, la fauna y los paisajes.

Muebles de la Villa Majorelle. Nancy
Muebles de la Villa Majorelle. Nancy Fuente
Detalle de un balcón de la Villa Majorele en Nancy
Detalle de un balcón de la Villa Majorele en Nancy. Fuente
Detalle de un balcón de la Villa Majorele en Nancy
Detalle de un balcón de la Villa Majorele en Nancy. Fuente

Abandonó la Escuela de Arquitectura después de tres años, para ingresar en la Escuela de Bellas Artes de Nancy y más tarde en la Academia Julian en París. Sus viajes por Bretaña, España e Italia, lo introdujeron de lleno en la luz intensa del sur de Europa, pero fue su viaje a Egipto en 1910 el que despertó en él la fascinación por el mundo islámico y su cultura; vivió allí durante casi cuatro años.

Llegó a Marruecos en 1917 invitado por el general Lyautey, un amigo cercano de su padre. Y se enamoró de Marrakech, esa ciudad-oasis que embrujó su alma para siempre. Desde Marrakech realizó numerosas excursiones por África, antes de fijar allí su residencia para siempre. Le apasionaba el continente africano y lo reflejó en sus cuadros a través de sus gentes, sus costumbres, sus lugares, sus colores y su luz, dejando una obra que se ha definido a medio camino entre lo exótico y lo documental. Realizó numerosas exposiciones en Marruecos y en Francia, y son muchas las pinturas de las kasbahs que encontró a su paso. En París le llamaban "El pintor de Marrakech"

La casbah de Tinghir
La casbah de Tinghir. Fuente

En 1923 decidió comprar una parcela fuera de la medina, y se construyó una casa de estilo morisco, delante de la cual se extendía un gran estanque. Él mismo diseñó los motivos de los azulejos y cubrió sus muros con intensos colores llenos de vida: verde, rojo y un azul que creó a partir del azul ultramar y que ha quedado con el nombre de azul majorelle.

Jardin Majorelle
Jardin Majorelle. Fuente
Jardin Majorelle
Jardin Majorelle. Fuente
Jardín Majorelle
Jardín Majorelle. Fuente
Jardín Majorelle
Jardín Majorelle. Fuente

Alrededor de la casa diseñó este jardín que es un pequeño paraiso. Lo llenó de especies exóticas que crecieron en las cuatro hectáreas surcadas por senderos y salpicadas por el juego de once fuentes y algunos estanques. Mandó traer especies de los cinco continentes: casi dos mil variedades de cactus, bananeros, hongos gigantes, flores tropicales, bambúes, flores de loto, nenúfares, buganvillas, plantas acuáticas, y más de cuatrocientas variedades de palmeras.

Jardin Majorelle
Jardin Majorelle. Fuente
Jardin Majorelle
Jardin Majorelle. Fuente
Jardin Majorelle
Jardin Majorelle. Fuente

En 1931 Jacques encargó al arquitecto Paul Sinoir la construcción de un taller, en el lado opuesto de la casa. El nuevo edificio con un diseño muy moderno que recuerda las obras de la Bauhaus, tenía la vivienda del pintor en el primer piso y el estudio en la planta baja.

Jardín Majorelle
Jardín Majorelle. Fuente

De allí salieron objetos artesanales inspirados en la tradición y con mano de obra local y productos autóctonos: marroquinería, arte en cuero, muebles, etc., que formarían parte de la Exposición de Artes Decorativas en 1925, y de la decoración del fabuloso Hotel la Mamounia de Marrakech, donde también pintó murales en el comedor.

La vivienda familiar fue separada en 1955 del resto de la propiedad, y el jardín lo abrieron al público para ayudar a su conservación. Aún así, el pintor tuvo que vender algunas partes de la finca por lo costoso de su mantenimiento.

Jardin Majorelle
Jardin Majorelle. Fuente
Jardin Majorelle
Jardin Majorelle. Fuente

Después de un desgraciado accidente, fue llevado a París para su recuperación, pero ya no regresó. Falleció en París en 1962 y descansa para siempre en Nancy. Con su marcha la finca fue abandonada durante casi veinte años y sufrió un gran deterioro.

Sus salvadores

Pero en 1980 la suerte y la sensibilidad de Yves Saint Laurent y Pierre Bergé, admiradores de Majorelle, cambiaron el destino de este lugar que se iba a convertir en un hotel. Compraron la finca y restauraron los edificios y los jardines.

Jardin Majorelle
Jardin Majorelle. Fuente

Yves Saint Laurent se enamoró del lugar la primera vez que lo visitó, solía trabajar aquí pues la inspiración se disparaba entre los colores, que le recordaban a Matisse, fundidos con la naturaleza. Muchos bordados de sus creaciones de alta costura los podemos encontrar en estos jardines, y el azul majorelle forma parte no sólo de los tejidos de sus colecciones, también está presente en la carta de colores de algunos de sus productos de belleza como las lacas de uñas. Los perfumes de la firma llevan la esencias florales que invaden el aire de este pequeño y exuberante rincón. No en vano Yves Saint Laurent comentó en alguna ocasión que “Tras numerosos años, he encontrado en el Jardín Majorelle una fuente inagotable de inspiración y he soñado a menudo con sus colores, que son únicos”.

Jardin Majorelle
Jardin Majorelle. Fuente

Abrieron de nuevo al público una parte de los jardines, y en el antiguo taller de Majorelle organizaron un pequeño museo de Arte Islámico, en el que se pueden admirar algunas obras de Majorelle y una muestra de objetos de arte islámico de las colecciones personales del modisto y su pareja que provienen del Maghreb, Asia y Africa.

Sus nuevos dueños doblaron el número de especies vegetales que tenía, llegando a crecer en él unas trescientas variedades de todo el mundo. Su mantenimiento lo llevan a cabo veinte jardineros.

Jardin Majorelle
Jardin Majorelle. Fuente
Jardin Majorelle
Jardin Majorelle. Fuente

En el año 2008 falleció en París este genio melancólico nacido en Orán en el seno de una rica familia francesa. Sus cenizas fueron esparcidas en el jardín azul de rosas frescas, el Jardin Majorelle, en la Villa Oasis como la rebautizó la pareja. Frente a la entrada de la finca, una placa refleja el nombre del modisto pues desde 2010, esta calle lleva su nombre. Pierre Bergé e Yves Saint Laurent crearon una Fundación que preserva la existencia de esta preciosa y exótica joya marroquí. Después del fallecimiento de Yves, Pierre donó a la ciudad toda la propiedad que se ha convertido en un lugar de cita obligada para cualquiera que llegue a Marrakech, conocida como la "Perla del Sur".

Memorial a Yves Saint Laurent en el Jardín Majorelle
Memorial a Yves Saint Laurent en el Jardín Majorelle. Fuente

Una columna romana llevada desde Tánger que se eleva sobre un pedestal en el que una placa recuerda el nombre del modisto, benefactor de este lugar, rinde homenaje a la memoria del que fue un icono del mundo de la Alta Costura.

El Jardín Majorelle está abierto todo el año. El precio de la entrada combinada (jardín + museo) es de 75 MAD (7€ aprox.). Recomendable es una visita, dentro de los jardines, al Café Bousafsaf, es una forma de alargar el placer de sentir el azul puro de este oasis antes de sumergirse de nuevo en el fascinante caos de la abigarrada, medieval e inolvidable Ciudad Roja.