La industria turística tiende cada vez más a la especialización (viajes para familias, viajes para singles, viajes de novios, viajes arqueológicos, viajes de aventura) y en buena lógica nacen todo tipo de publicaciones, online y en papel, centradas en dichos temas. Pero tanto en la industria como en sus publicaciones el turismo cultural y patrimonial está –nos parece– poco o mal representado, y ello conlleva riesgos: que acabe siendo mal concebido y mal interpretado, vanalizado o confundido. El turismo cultural puede ser dificil de definir, sus fronteras pueden ser difusas, pero tenemos claro que no es cualquier cosa ni debería tratarse de cualquier manera.

Muy buenas propuestas han surgido desde una disciplina joven y aún no muy conocida que se ha venido a llamar interpretación del patrimonio, y cuya pretensión es aunar una buena y cuidada comunicación (nuevas narrativas, nuevas reflexiones) con un conocimiento especializado de los temas y los lugares tratados.

Es ése el camino al que queremos sumarnos. Explorar todas las ramificaciones del turismo cultural y tratar de adjuntarle el apellido “de calidad”, esto es, hecho con cuidado, con mimo, y desde el conocimiento. Nuestra web estará llena de consejos para viajar, pero también de historias sólo tangencialmente relacionadas con los viajes, pues no siempre la inspiración llega de forma directa: a veces el apetito por conocer un lugar lo alimenta una historia, un personaje o una idea. Las conexiones entre la cultura y los viajes son prácticamente infinitas y del mismo tipo son nuestros deseos de explorarlas.

Pero Ruta Cultural es también una agencia de viajes, aunque no del tipo tradicional. De viajes culturales, diseñados con cuidado y destinados a muy pequeños grupos. Viajes basados en la coherencia más que en la acumulación. Con buenos guías. Con actividades selectas. Con la intención de que el viajero aprenda mientras viaja y acabe saciado, pero no exhausto. Viajes personalizables, en la medida en que sea posible, hasta convertirse en viajes a medida.